Mostrando las entradas con la etiqueta Chandigarh. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Chandigarh. Mostrar todas las entradas

30 diciembre, 2014

ARQUITECTURA TRASCENDENTE: TRES EXPERIENCIAS (I)

Vivimos entre objetos, nos movemos por espacios construidos, el mundo se manifiesta a través de ellos y erigimos nuestra realidad por una suerte de recomposición de fragmentos de la información percibida e interpretada. La arquitectura no es pues solo cobijo para nuestro cuerpo, es muchas veces tamiz a través del cual el orden que rige el universo se hace presente. Orden que es percibido, luego relacionado y finalmente transformado en significados individuales y colectivos. Siempre fue así y así estuvo bien.

Habituados hoy en día a  permanecer cada vez más en espacios virtuales, satisfechos con imágenes fáciles, presurosos en distinguir nuestras preferencias con un “like it”, reconocemos cada vez menos la función reveladora de la arquitectura, o en todo caso seleccionamos la información más superficial y útil en la medida que nos permita permanecer en espacios supuestamente confortables, haciendo todo ello caldo de cultivo para que germine una arquitectura mediática que esconde tras epidérmicos alardes formales la monotonía de la producción estandarizada y la falta de atención a lo que el contexto le demanda. 

Tres arquitectos que comparten estas preocupaciones se reúnen en un café arequipeño y acuerdan hacer un post a seis manos (utilizando el teclado del ordenador, claro está) Cada uno con blog propio se reconocen también  habitués de espacios virtuales, sin embargo se animan a echar un cable a tierra y anclar en experiencias vividas en que la arquitectura trascendió lo cotidiano y que de alguna u otra manera influyó en su manera de percibir el mundo o tal vez de reconocerse a sí mismos. Saben del peligro de su empresa, pues es probable que en el intento de descodificación parte de la magia que habita en su memoria sea alterada al reconocer la lógica del mecanismo, pero asumen el riesgo. Tienen la esperanza que a través de estas experiencias animen a más gente a contar las suyas y así colaborar, aunque sea en algo a poner la arquitectura en el lugar que le corresponde.

 Cristina Dreifuss                                                        Gonzalo Ríos                          Carlos Zeballos

Experiencia 1.0
La casa Hundertwasser
Cristina Dreifuss  

Lo huachafo en la arquitectura limeña 
Divagaciones y Arquitectura


Los arquitectos, con mucha frecuencia, dividimos nuestra vida en antes y después de nuestro paso por la facultad. Imagino que lo mismo debe pasar con otras profesiones; la formación profesional no sólo nos da habilidades y conocimientos, sino que nos enseña a ver con otros ojos. Es por eso que hablar de una experiencia trascendente de la arquitectura en términos pre-arquitectónicos se vuelve un reto.

Conocí la “Casa Hundertwasser” un año antes de entrar a la facultad, en ese período en el que uno anda madurando y preguntándose una serie de cosas, trascendentales en sí mismas. En medio de un recorrido turístico lleno de dorados y barroco vienés, terminamos en esa  esquina de Kegelgasse donde parecería que alguien dejó libre acción a un lunático.



El edificio, un multifamiliar, es un manifiesto. No hay una sola línea recta (“la línea recta conduce a la perdición”, diría su autor, el pintor F. Hundertwasser). Cada unidad de habitación es de un color distinto, con lo que la imagen final es la de una especie de colcha de parches, salpicada de ventanas desordenadas. El primer piso se apoya en columnas distintas, algunas chuecas, forradas con materiales de reciclaje, cuyo brillo contrastaba con el cielo.
La rápida visita exterior – porque nunca llegué a entrar a una de estas viviendas – me enseñó sobre la libertad de expresión, sobre la economía de recursos, sobre la creatividad y el uso libre de colores y formas, sobre el cuestionamiento de estereotipos establecidos, y sobre todo, que la arquitectura es una profesión al servicio de las personas y que su objetivo es la felicidad. Fue ahí que decidí que eso es lo que quería hacer.


Años después, luego de sustentar mi tesis de grado, volví al sitio. En el fondo, quería comprobar si efectivamente la magia seguía ahí. El edificio fue tan impresionante como la primera vez y, de algún modo, era como si algún tío mayor y buena gente me guiñara el ojo y me asegurara que no me estaba equivocando. 





Experiencia 2.0
Habitando un relicario:
La Sainte Chapelle de Paris,  Febrero de 2014, 
Gonzalo Ríos, Trampantojo

Resultaba poco menos que iluso aspirar a tener una experiencia de mediana trascendencia en un ambiente en donde todo confluía para no conseguirla.  La preciosa capilla gótica en donde Luis IX de Francia, el santo,  pasó gran parte de su vida contemplando las reliquias que adquirió de la pasión de Cristo, era poco menos que profanada por una horda de turistas en busca del espectáculo banal que probablemente el día anterior lo vivieron  en Euro Disney y estaban ansiosos de replicarlo. Los guías atentos y acomedidos con su público se transformaban en bufones solazándose  en la anécdota histriónica para conseguir la risa fácil que seguramente se vería recompensada con un reconocimiento monetario final.

Vistas exteriores de la Sainte Chapelle. La masividad del nivel de acceso contrasta la ligereza del nivel superior en donde prima la transparencia de los vitrales 
Fotos: Eric Rougier

Nada de góticos radiantes, nada de explicar cómo es que se logró desmaterializar los muros opacos casi en su totalidad, reduciéndolos a estilizados haces de baquetones que se separaban hasta convertirse en la frágil estructura de una bóveda azul que parece levitar sobre vitrales pareados. No eso no era importante. Tampoco lo era la historia del pobre Luis IX, tan criticado por gastarse media fortuna en comprar a Bolduino II de Constantinopla  la corona de espinas, un pedazo de la cruz, el hierro de la lanza y la esponja del martirio de Cristo y la otra media en la construcción de esa capilla cuyo destino era convertirse en un enorme relicario en donde el monarca pasaría en estado de contemplación días enteros descuidando seguramente las funciones propias de su cargo. No, de eso nada. El espacio era de una belleza suprema y estaba agradecido, sin embargo el entorno hostil era superior a mis ganas de intentar una reflexión más profunda sobre la estética o la historia.

Vistas Interiores del actual nivel de acceso, en donde se anclan las estructuras que hacen posible la levedad del nivel superior.

Fotos: Eric Rougier


Dispuesto ya a abandonar la capilla el nublado clima invernal parisino disipó por unos instantes sus nubes y dio paso a un rayo de luz que penetro al ambiente atravesando los coloridos vitrales, convirtiendo esta inicial luz blanca en una emulsión de rojos y azules que inundándolo todo propiciaron una atmósfera en donde cualquier hecho físico, inanimado o vivo, pareció inmaterial y perteneciente a una misma substancia. Por unos breves segundos todo pareció detenerse, paralizarse; el silencio del entorno hostil superficialmente conmovido, al menos por el breve instante que duró el fenómeno, intensificó la impresión de cohesión.

Vistas Interiores del nivel superior, máximo exponente del gótico radiante francés con la desmaterialización casi total de los muros en favor de los vitrales.
Fotos: Eric Rougier


Este espacio místico, banalizado por el uso,  lo había vuelto a lograr. Pese a lo efímero del fenómeno, o tal vez por ello, se me revelaron estructuras normalmente no visibles del mundo, poniéndome en sintonía con el orden profundo de las cosas a la que todos estamos sujetos, y también en sincronía con mis eventuales acompañantes y hasta con el mismo Luis IX, él desde el siglo XIII y yo desde el XXI  entendiendo y dando significado a un fenómeno revelador propiciado por la arquitectura.






Experiencia 3.0
Hipérbole simbólica:
Asamblea legislativa de Chandigarh, India,  Mayo de 2007, 
Carlos Zeballos, Mi Moleskine Arquitectónico


Monumental. Así me pareció la escala del Capitolio de Chandigarh. Aquel lugar transmitía una sensación de poder magno, casi megalómano. Estaba hecho para impresionar, aunque parecía no haberse preocupado en dar cabida al ser humano. En aquella calurosa mañana de primavera india, hubiera sido muy acogedor sentarse bajo un árbol pero aquella banalidad hubiera interferido con la colosal perspectiva del espacio, algo con lo que el arquitecto suizo no estaba dispuesto a transigir.


Salvo indicación, todas las fotografías pertenecen a Carlos Zeballos Velarde


Aún así, me sentía agradecido por estar parado por primera vez frente a una obra del gran maestro Le Corbusier y de poder disfrutarla enmarcada por los Himalayas que se perfilan como telón de fondo hacia el este. Antes sólo había visto reproducciones en blanco y negro así que era una experiencia estar parado ahí apreciando la monumentalidad del Capitolio, la solidez de sus volúmenes, la aspereza y plasticidad del concreto armado y respirar la pasión por el diseño que el maestro suizo supo traducir en esta obra, desde su trazo urbano hasta la concepción de sus murales y alfombras.

Había llegado allí con un pariente de un amigo al que conocí por internet , y que luego de mostrarme de lejos el complejo, se dispuso a regresar al centro de la ciudad. Cuando le insistí en aproximarnos, me dijo nerviosamente que era complicado, y que había que pedir un permiso especial que duraba un día conseguirlo. Pude entender su turbación, ya que Chandigarh se encuentra cerca de la frontera con Pakistán, en una zona muy tensa y donde no se escatiman las medidas de seguridad.




Pero no iba a rendirme así no más. Fui a obtener el permiso a un par de oficinas y la reticencia inicial de los oficiales se convirtió poco a poco en eficaz colaboración. “Soy un arquitecto, vengo de Perú, un país pacífico” le dije, convincente (aunque hubiera sido más exacto decir “un país en el Pacífico”). “Sí, lo sabemos”, replicaron con severidad, y en ese momento comprendí que ellos no tenían la más mínima idea de dónde quedaba Perú. Sin embargo, halagados ante la presencia de un visitante tan exótico, no dudaron en otorgarme el permiso además de muchos souvenirs e información sobre la ciudad.

Al día siguiente me encontraba de nuevo en el Capitolio, con sus tres simbólicas construcciones: la secretaría, el Palacio de la Asamblea Legislativa y la Corte Superior de Justicia. De todos los elementos del conjunto, fue el Palais de l’Asambleé el edificio que más llamó mi atención, por su matemática grilla de brise-soleil, imprescindible en aquel tórrido clima y su fotogénica fachada sur reflejándose en un espejo de agua.




La grilla aligeraba la fachada de esa caja rectangular, sobre el cual asomaba principalmente el gran volumen de una cáscara hiperbólica truncada, una figura escultórica cuya inspiración proviene de chimeneas industriales.
Habría de recorrerlo custodiado por un soldado armado con un fusil automático y la seguridad era particularmente estricta.
Ingresamos al edificio, adornado con murales diseñados por el propio Le Corbusier, que no había descuidado detalles en el momento de su gran obra.


Al interior, la luz se filtraba indirectamente por los brise-soleil y daba un efecto de profundidad a aquella sala hipóstila, reminiscente de los templos clásicos que el maestro había admirado en su viaje de descubrimiento por Grecia.

En medio de aquella trama de columnas emergía, como un volcán impetuoso, el volumen de la asamblea.

Izquierda y centro, Fotos cortesía de Fondation Le Corbusier. Derecha, foto Carlos Zeballos

Entonces, nos acercamos a la cámara legislativa, que por suerte se hallaba en receso y podía ser visitada. Ni los libros sobre el maestro suizo ni los tratados sobre arquitectura moderna, nada podría haberme preparado para aquella impresión. El espacio, moldeado en aquella cáscara de apenas 15 cm de espesor, se alzaba monumental sobre los asientos tapizados de los legisladores. La sección truncada con la que culminaba la hipérbole acentuaba su direccionalidad y su geometría favorecía la acústica. La estatura del espacio obedecía también a fines climáticos, ya que permite la circulación de aire por conducción.

Pero aquél no parecía un espacio cívico, sino uno sacro. La luz filtrándose indirectamente producía un efecto espiritual que volvería a encontrar algunos años después en la capilla hecha por Le Corbusier en Ronchamp. Sin embargo, a diferencia de las paredes blancas de aquella, la epidermis de concreto de la sala se hallaba cubierta por coloridas láminas de aluminio, que como una infección reptaban produciendo manchas de color.

Fotos cortesía de The Tribune

Era un momento sublime, que no parecía ser compartido por el cancerbero que me acompañaba, quien insistía en que las fotografías estaban estrictamente prohibidas. Traté de impregnar en mi memoria cada detalle de aquel momento sabiendo que probablemente esta experiencia no se repetiría. Traté de respirar al máximo ese espacio bello, magno, dramático. Pero en aquel momento, un gesto poco amigable del soldado me indicó que la visita había acabado.



02 julio, 2010

JARDÍN DE LAS ROCAS, CHANDIGARH, INDIA


El Parc Güell de Gaudí en Barcelona es el parque más famoso de este estilo en el mundo, pero no es el único. El llamado “Jardín de las Rocas”, construido en Chandigarh, India, por Nek Chand a partir de 1951, envuelve al visitante en un mundo de fantasía hecho de materiales reciclados.


ANTECEDENTES

En 1947, tras la separación de India y Pakistán y la necesidad de crear una nueva capital para la provincia de Punjab, el gobierno indio decidió crear la primera ciudad planificada desde la fundación de Jaipur, encargo que finalmente recayó en el reconocido Le Corbusier (en este moleskine hemos tratado anteriormente tanto el proyecto urbanístico como algunos de los edificios corbuserianos más significativos en Chandigarh).


La construcción de la ciudad se hizo sobre algunas viejas aldeas, las cuales fueron demolidas para darle paso . Desde 1951 Nek Chand, un humilde inmigrante de la recién creada Pakistán, encontró trabajo como inspector de caminos , y le fue asignado el cuidado de un terreno al lado de las tiendas PWD.


Chand empezó recolectando rocas de diversos sitios, así como materiales residuales de las construcciones y demoliciones, y utilizando cemento abandonado empezó a crear grupos escultóricos en 1957.


Cabe destacar que esta actividad era completamente ilegal, ya que el terreno era destinado a uso público, por lo que Chand decidió trabajar secretamente a lo largo de 18 años. Finalmente, en 1975 fue descubierto por un grupo de trabajadores que investigaban sobre la malaria, quienes quedaron maravillados por su trabajo.


En lugar de demoler esta obra como correspondía según las normas, decidieron ascender a Chand, pagarle un salario a tiempo completo para que se dedicara a su creación y destinar 50 trabajadores que lo ayudaran en su tarea de culminar el parque.

Nek Chand (derecha) recibiendo un premio por su trabajo.

En 1976 el Jardín de las Rocas abrió sus puertas al maravillado público . Sin embargo, y a pesar de la popularidad del parque, Chand fue víctima de los celos de sus propios compañeros y en dos ocasiones su creación estuvo a punto de ser demolida por Ashok Pradhan, quien era asesor del administrador municipal, primero para ampliar el jardín botánico y luego para hacer una pista a la villa de Kaimbwala. Los bulldozers estaban listos para iniciar las obras, pero una cadena humana se puso al frente e impidió la demolición. Finalmente se suspendieron las obras y Pradhan fue transferido a otra dependencia.

Foto cortesía de raminders

Sin embargo, la falta de mantenimiento del parque ocasionó el deterioro y abandono de algunas esculturas, por lo que se creó la fundación internacional Nek Chand que es la que hoy vela por el cuidado de este singular parque, que recibe diariamente más de 4,000 visitantes.


EL PARQUE

El parque se ubica en el sector 1, un área intangible boscosa al noreste de la ciudad, muy cerca al lago artificial Sukhna y al complejo del Capitolio. El jardín original ocupaba un área de 49,000 m2, pero hoy abarca 160,000 m².


El parque no tuvo un planteamiento integral, fue creciendo paulatinamente de acuerdo a la disponibilidad de material, sin embargo transmite la idea de ser un mundo fantástico, alejado de mundanas referencias, donde su creador se refugiaba para dar rienda suelta a sus sueños. Precisamente Nek Chand no está de acuerdo con el nombre de "Jardín de Rocas", que denota "elementos fríos y sin vida". Él lo llamaba "el Reino de los Dioses y las Diosas", reflejando la atmósfera mágica que deseaba transmitir con sus creaciones.


Chand utilizó diversos materiales de desecho: botellas, vidrios, brazaletes, mosaicos, vidrio, enchufes eléctricos, vasijas de cerámica, lavabos, cables, ladrillos quemados, etc. Las esculturas, que suman 5000, están agrupadas por temas, y representan personajes y animales típicos de la zona.


Además de las esculturas el jardín incluye elementos que recuerdan la arquitectura mogol (ausente en la propuesta corbuseriana), 3 teatros, paseos, estanques y caídas de agua que en verano son realmente una bendición.


Según los críticos, el Jardín de las Rocas puede ser entendido desde tres enfoques
- Colección, es decir como un muestrario o un museo al aire libre de arte popular.



- Ruina, aunque son unas ruinas en construcción, dado que están ligados al pasado y evocan el uso del suelo antes de la creación de Chandigarh.


- Teatro, dado su carácter escenográfico y, además de la presencia de tres anfiteatros, la posibilidad de que cada usuario sea capaz de crear su propia experiencia a lo largo de su recorrido a través de este mundo mágico (algo similar a lo que buscaban Shusaku Arakawa y Madeline Gins, creadores del Parque Yoro: Sitio del Destino Reversible, en Gifu, Japón).



Es frecuente la comparación entre el Parque Güell con el Jardín de Rocas. La similitud, sin embargo, sólo es en la superficie. No puede compararse el planeamiento integral, la estudiada armonía entre arquitectura y terreno ni el matemático análisis de la naturaleza y su interpretación en tecnologías y formas de vanguardia, realizadas por el experimentado arquitecto catalán con la espontaneidad, improvisación y talentosa intuición del autodidacta empleado público indio. Gaudí tuvo un poderoso patrón que lo proveyó de fondos y materiales que requería. Chand no sólo tuvo que trabajar por su cuenta, sino que tuvo que afrontar envidiosos burócratas en su contra.


No obstante, disfruté mucho recorriendo sin prejuicios la genialidad de este artista nato, una de las más celebradas obras de arquitectura sin arquitectos y el complemento perfecto de arte popular a la sofisticada y racional creación de Le Corbusier.

En el siguiente slideshow pueden verse más vistas del Jardín de las Rocas.



VER TAMBIÉN
- PARQUES TEMÁTICOS
Junto a Varun Sehgal, un excelente anfitrión y que conocí recién en Chandigarh

22 enero, 2008

CHANDIGARH Y LE CORBUSIER. II


ENGLISH

Esta segunda parte, dedicada a la obra arquitectónica de Le Corbusier en Chandigarh, es un complemento del anterior post sobre su concepción urbana.
Los edificios del Capitolio en Chandigarh constituyen el conjunto monumental más importante de esta ciudad y algunos de los más interesantes ejemplos de la obra de Le Corbusier. A ellos se aúnan algunos otros más diseñados en otras áreas de la ciudad. La novedosa elaboración conceptual así como la minuciosidad y el detalle plasmados en cada uno de ellos, son propias de un relojero suizo (esa fue la profesión de Le Corbusier en su juventud) y dan muestra del empeño y cariño que puso este maestro a su obra, un compromiso que fue mucho más allá del simple encargo profesional.

Detalle de la cobertura de la Asamblea Legislativa. Salvo indicación, todas las fotos en este artículo corresponden a C. Zeballos

EL CAPITOLIO.

Alejado del resto de la ciudad, ubicado en el norte al pie de las colinas de los Himalayas, y separado de aquélla por parques y autopistas, el conjunto del Capitolio representa la cabeza de Chandigarh, en una analogía con el cuerpo humano que se explicó en el anterior artículo.
Si bien la escala del conjunto excedió los requerimientos funcionales para los que los edificios fueron diseñados, su monumentalidad era necesaria para concretar la visión del Primer Ministro Nehru, quien esperaba superar la gloria y fama de Lahore, la antigua capital de Punjab cedida a Pakistán; una meta que, al menos en mundo occidental, ha sido lograda.
Dispuestos asimétricamente en una enorme explanada, los edificios del conjunto capitolino representan los poderes del estado democrático y están conformados por: la Asamblea (poder legislativo), las Cortes (poder judicial), el Secretariado (poder ejecutivo) y están acompañados por monumentos como la Mano Abierta y la Torre de las Sombras. En ellos Le Corbusier demuestra su maestría con el concreto, a la vez que reafirma su concepción de la arquitectura como un elemento impuesto a la naturaleza, y con la que armoniza por contraste.

Area del Capitolio en Chandigarh. 
Ver ubicación en Google Earth 
LA CORTE SUPERIOR DE JUSTICIA
Corte de Justicia desde el Secretariado .
Fue el primer edificio en ser concluído. Consta de un bloque en forma de L, enmarcado por una cubierta de concreto que funciona como un gran parasol que se desenvuelve graciosamente en forma de arcos, y que de alguna manera establece un homenaje a las cubiertas de los havelis en la arquitectura mogol. Este espacio entre el doble techo ofrece una ventilación fluida en el verano y una protección durante la estación de lluvias. Le Corbusier solía decir que el sol y la lluvia son componentes de la arquitectura, y por esta razón aplicó en este edificio su famoso concepto de brise-soleil, o la inclusión de parasoles como elementos permanentes y constituyentes del edificio. A pesar de esto, la distribución funcional de las cortes tuvo que ser invertido para evitar que el sol ataque a los jueces directamente en la cara.

Detalle de la fachada de la Corte, mostrando sus diversas tramas de composición.


La fachada principal da hacia una plaza a donde concurren la mayoría de vehículos y donde se encuentran los controles de ingreso. La fachada posterior se enfrenta a la gran explanada que mira hacia la Asamblea. Ambos espacios se vinculan espacialmente a través de un pórtico formado por 3 grandes placas de concreto pintado (que contrastan con los otros elementos de concreto visto).

Detalle del parasol de concreto y su encuentro con las placas.

El edificio contiene 8 cortes superiores, separados de la corte suprema por las placas mencionadas. Las cortes son espacios de 8 * 8 * 12 metros, en los que Le Corbusier aplicó otro de sus conocidos principios, el sistema de modulación conocido como modulor.
Un sistema de rampas conecta las diversas oficinas de la nutrida burocracia judicial, y ofrecen impresionantes vistas del conjunto de la asamblea.

Detalle las perforaciones en la zona de las rampas.

En la azotea, Le Corbusier ideó un juego de terrazas al aire libre, las que desafortunadamente hoy son usadas como depósitos.

Juego de terrazas en la azotea de las cortes.
Además, tuvo que crearse un área de estacionamiento especial para los jueces, quienes no aceptaron estacionarse junto al resto de la gente.

EL SECRETARIADO

Fachada principal del Secretariat.
Ubicado al otro extremo del Capitolio, el llamado Secretariat es una barra larga de 245 m de largo y 42 de alto, en cuyos 8 niveles contiene las oficinas administrativas de dos provincias, Punjab y Haryana. Su forma recuerda a las Unidades Habitacionales o Unités, diseñadas por el propio Le Corbusier.

Interior del comedor en el secretariat. Nótese la separación de la estructura con las ventanas, en uno de los principios favoritos de Le Corbusier.
Con numerosos elementos que alteran y dinamizan su carácter modulado y repetitivo, la barra es una analogía a la arquitectura clásica: está compuesta de una base, un cuerpo y un capitel. Le Corbusier quería incluir sus famosos pilotes en la base y estuvo a punto de renunciar a todo el proyecto cuando no le hicieron caso (sí, era muy orgulloso). Afortunadamente se llegó a una alternativa intermedia y las oficinas de los primeros pisos se retira para dar lugar a una galería que ofrece sombra al peatón.

Detalle de cómo la fachada es dinamizada por un elemento escultórico que enriquece la composición.

Contrastando con la trama del edificio se encuentra un elemento escultural y masivo, perforado por pequeñas ventanas y que contiene una serie de rampas interiores.

Detalle de la rampa de escaleras


Igualmente, en la azotea se encuentra otro elemento recurrente en la arquitectura corbuseriana: la terraza-jardín, que era pensada para compensar el terreno que el edificio le quita a la naturaleza, y que está compuesta de una serie de elementos escultóricos y simbólicos que tenían un rol cívico. Desafortunadamente hoy se encuentra clausurada por razones de seguridad (fue la primera vez en mi vida que fui a tomar fotos escolatdo por un soldado con metralleta).

Terraza jardín del Secretariado

LA ASAMBLEA LEGISLATIVA



 Photo courtesy of John Steedman

Tal vez el edificio más emblemático de todo el conjunto, se encuentra alineado en el eje del capitolio. Se trata de un gran bloque rectangular que alcanza 38 m en su punto más alto y que alberga dos cámaras legislativas, de formas curvilíneas, que se hallan vinculadas entre sí por un foyer.

La trama de fachada se encuentra girada para evitar la exposición directa al sol

Hacia la plaza se encuentra un enorme parasol de concreto, cuya forma monumental se refleja sobre una pátina de agua, un recurso utilizado por Le Corbusier para darle ligereza a este edificio, que diera la impresión de ser un gran barco.

Planta de la Asamblea


Pero el aspecto más significativo del edificio lo constituyen las coberturas de las cámaras legislativas, conformadas por un prisma piramidal en el caso de la Cámara del Ayuntamiento y por un escultural paraboloide hiperbólico para la Cámara de la Asamblea. Se dice que Le Corbusier se inspiró en unas chimeneas de enfriamiento que viera en Ahmedabad  o por su fascinación por los toros indios.

Juego volumétrico en la terraza de la Asamblea

La escala y magnificencia del Salón de la Asamblea es espectacular, y personalmente, es el recinto que más me haya impresionado, junto con el Panteón en Roma. Lamentablemente no se permiten tomar fotografías, pero aún así dudo que hubiera logrado plasmar la majestuosidad de este espacio.

Pintado de negro, permite resaltar el dramático juego de luz, que baña el espacio generando una sensación de solemnidad.

Interesantes modelos estructural y lumínico, cortesía de la Universidad Politécnica de Cataluña

Los asientos de los legisladores, de coloridos tapices, circundan la mesa de la presidencia y se hallan dispuestos en forma de herradura.
En el exterior, las puertas del edificio se hallan adornadas con coloridas pinturas realizadas por el talentoso, versátil y trabajólico Le Corbusier.

Trabajo pictórico de Le Corbusier en la puerta de la Asamblea

TORRE DE LAS SOMBRAS

Concebido para estudiar el movimiento solar, este edificio sirvió a Le Corbusier para sustentar su tesis de que "es posible controlar el sol en los 4 puntos cardinales de un edificio, y es posible jugar con él incluso en un país tórrido y obtener bajas temperaturas".

Detalle de la torre de las sombras. Atrás el edificio de la Asamblea
MONUMENTO A LA MANO ABIERTA.


Esta interesante composición, que es al mismo tiempo una paloma y una mano abierta dispuesta a dar, se convirtió en el símbolo de Chandigarh. Esta escultura móvil que gira de acuerdo a la dirección de los vientos, representa la síntesis del pensamiento filosófico del arquitecto suizo.


Pocas semanas antes de morir mientras nadaba en el mar Mediterráneo en agosto de 1965, Le Corbusier escribió una carta llamada Mise au point, en la que comenta:

"Este símbolo de la mano abierta, abierta para recibir le riqueza creada, para distribuirla a la gente del mundo, debe ser el símbolo de nuestra era. Ante de que me encuentre algún día en las esferas celestiales en medio de las estrellas de Dios Todopoderoso, tendré la felicidad de ver levantarse en Chandigargh, frente a los Himalayas, esta Mano Abierta, que denota para el padre Corbu una hazaña, una cierta distancia cubierta"
EDIFICIOS NO CONSTRUIDOS

La zona del Capitolio incluía otros edificios que fueron diseñados pero nunca llegaron a realizarse. Uno de ellos fue el Palacio del Gobernador, que inclía oficinas y alojamiento para el gobernador y su entorno.
Para saber más sobre la casa del gobernador, recomiendo esta interesante y muy completa tesis doctoral de Pere Fuentes Pérez, titulada "Le Corbusier desde el Palacio del Gobernador."

Casa del Gobernador. Maqueta ubicada en el Museo de la ciudad
Modelo 3D del Palacio del Gobernador, hecho por Henry Gunawan.

Otro edificio no construido fue el Museo del Conocimiento, un "Laboratorio electrónico para la decisión científica", donde el usuario era capaz de interactuar con la información almacenada en medios electrónicos: palabras, sonidos, colores, películas, etc. En otra muestra de que sus ideas estaban décadas adelante con respecto a sus colegas, Le Corbusier planteó el tipo de equipamiento que finalmente Toyo Ito construiría en Sendai 50 años más tarde.

Presionar aquí para ver un video del Capitolio, producido por el arquitecto Luis Gualtieri.


El conjunto del Capitolio es candidato a ser declarado patrimonio de la humanidad por UNESCO.

VER TAMBIEN/SEE ALSO:
- PLANEAMIENTO URBANO AMBIENTAL.