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29 julio, 2011

CHAN CHAN: EL PALACIO CENTRAL (TSCHUDI)


En la anterior entrega comentamos las características generales de la ciudad de Chan Chan, la impresionante capital del reino Chimor, así como sus referencias al paisaje físico y mental. Dentro del conjunto de Chan Chan, visitamos el Palacio de Tschudi (construido aproximadamente en 1400), probablemente el más conocido de todos los diez palacios de esta enorme ciudad de barro. La nueva denominación lo llama Palacio Nik An o Casa Central, ya que habría estado dedicada al dios del mar Ni, y de allí que su vasta decoración tenga preferentemente temas marinos. Las características de este palacio son un referente del resto de estructuras en la ciudad y probablemente constituyen uno de los más finos ejemplos de arquitectura Chimú.


ORGANIZACIÓN DEL COMPLEJO TSCHUDI


La organización espacial del Palacio da evidencia de una clara jerarquía social que se traduce en una concatenación de plazas y recintos que cumplían funciones administrativas y ceremoniales.
Existen 3 sectores: la zona sur, formada por una estructura en U que rodea una gran plaza, la zona central, organizada en torno a una segunda plaza y la zona sur, cerca a una gran poza de agua.

ZONA NORTE


Ingreso

Al aproximarnos al complejo, destaca la altura de la muralla de unos 10 m, hecha de ladrillos de adobe y de sección trapezoidal (a juzgar por otros muros la pared debe tener un ancho de 1 metro en su base). En todas las paredes de Chan Chan existe un zócalo de unos 50 cm de alto.


El ingreso en sí es muy simple; no hay un pórtico u elemento horizontal sino simplemente se ha jerarquizado la entrada por la interrupción de las paredes, acentuando su escala vertical, un recurso común en otras áreas importantes del palacio. Tras ingresar, una doble muralla define una angosta y alargada antesala, que acentúa el efecto sorpresa que tendrá el visitante al aproximarse a la Gran Plaza.


Plaza Principal

Un amplio espacio rectangular de 65 x 75 metros, seco, sobrio, casi ciego, sugiere la imponencia de las ceremonias aquí realizadas. La escala de la plaza es impresionante y su minimalismo actual contrasta con el colorido que habría tenido al realizarse aquí pomposas ceremonias. Pienso que el gran tamaño de las plazas precolombinas (como las de Chan Chan y la plaza hundida en el templo de Quetzalcoatl, en Teotihuacan, por ejemplo) fueron un factor que influyó en que las plazas de las ciudades coloniales americanas sean sustancialmente más grandes que las de las urbes españolas.

Este espacio fue dedicado a la celebración de ceremonias, entre ellas el culto de los ancestros. En la terraza con rampa se ubicaba el señor Chimo y los sacerdotes y fue el lugar sagrado. Por las otras entradas ingresaban a la plaza la gente que iba a participar en la ceremonia: sacerdotes de menor rango, músicos y cantores de los atuendos y el brillo de los metales glorificaban a los dioses chimús.


A lo largo de todo el recinto se pueden apreciar unos relieves artísticos que adornan la plaza y que están dispuestos en un cuerpo medio conformando una textura de líneas horizontales y en la parte inferior una friso que contiene una secuencia de animales estilizados, que según algunos especialistas, podrían representar nutrias o ardillas en periodo de reproducción, que simbolizan fertilidad.


Corredor de Peces y Aves

Saliendo de la plaza, pasamos por un corredor que incluye relieves de pelícanos y peces estilizados.


Por medio de este corredor los señores chimús se desplazaban desde la Plaza Principal hasta las audiencias o templetes. En un principio el corredor tuvo cubierta y fue decorado con pelícanos y diseños escalonados que incluyen peces en movimiento. Las aves estuvieron pintadas de amarillo y negro.

El patrón del diseño de los peces sugiere la forma escalonada de la chakana (de la cual hablaré más adelante) un diseño geométrico que interrumpe la trama horizontal que sirve de fondo y que acompañan el recorrido del visitante con dinamismo pero dentro de un claro orden geométrico. ¿Simbolizarían, ríos, olas, o alguna conexión metafísica entre el mundo marino y el terrestre?

ZONA CENTRAL


Sala del Altarcillo

El patio hundido ceremonial era la antesala de la entrada a las audiencias o pequeños templos que conducían a la Plaza Principal o al Corredor de los Peces y Aves. El tráfico circulaba por rampas y galerías altas que tenían un techo soportado por columnas. Todas las paredes estaban decoradas por representaciones de redes en relieve y estaban pintadas de blanco.


El motivo romboidal o en diamante es característico de Chan Chan y representa las redes de pescar, enfatizando una vez más el simbólico vínculo de los habitantes de esta ciudad con el mar que les daba parte primordial de su sustento.”


Audiencias o templetes


Son espacios dedicados al culto y también a la recepción de ofrendas o tributos a las divinidades. Dentro de cada espacio hubo una construcción en forma de “U”, con nichos que contenían ídolos de madera. La rica decoración (aves, cruces escalonadas, círculos, redes, etc.) da testimonio de la sacralidad de los templetes, donde las ceremonias estuvieron a cargo de oficiantes.

Estas audiencias, cuyas paredes tenían 3 metros de altura y cuya planta era en forma de U, eran las oficinas administrativas de la élite chimú. Destaca nuevamente el tema de la composición en forma de diamante que descansa sobre un zócalo con figuras de pelícanos o figuras geométricas.


Imagino que además de haber sido decorativo, el tema de las formas en diamante habría servido como ventilación de estos ambientes, particularmente en el tórrido verano trujillano, relativamente cercano a la línea ecuatorial. Esta debió haber sido una zona especial, donde habitaban los sacerdotes cada una de las audiencias finamente decorada por bellas mantas y motivos de oro, plata y cerámica.


Chakana

La chakana o cruz andina es un símbolo mágico religioso y es una representación de los tres mundos: el de arriba, el de los hombres y el mundo de abajo. Este es un símbolo frecuente en toda la iconografía peruana precolombina, en este blog hemos mencionado ejemplos de chakanas incas encontradas en Ollantaytambo y Písac.


Huachaque o Pozo ceremonial

Tras escavar 6-7 metros, los chimús encontraban agua proveniente de las napas freáticas y la almacenaban en este estanque (de allí que no necesitaban estar al lado de un río).


Este impresionante pozo era el escenario de ceremonias dedicadas al agua y al culto a la fertilidad. En una fase temprana el pozo ceremonial estaba orientado hacia el sur. Luego, la parte norte fue enterrada y el pozo fue ampliado en su lado oeste y en la dirección hacia el mar. En la parte sur los chimú construyeron un amplia terraza posiblemente designada para funciones religiosas. Luego del abandono de Chan Chan, los sobrevivientes realizaban entierros y ofrecimientos a los dioses.


ZONA SUR


Recinto funerario

Es el recinto más importante y sacralizado del palacio, pues allí se ubicó la tumba del señor Chimo, en el centro de una gran plataforma funeraria y rodeada por 44 tumbas secundarias. Allí se colocó su ajuar funerario consistente en concubinas, oficiantes y muchos bienes que acompañaron al señor a la otra vida.


La cámara mortuoria estaba construida en forma de T y algunos investigadores sugieren que la forma en T de las tumbas habría mostrado una especie de linaje común, ya que es un símbolo que se remontaba al líder fundador Taycanamo. Al morir, el nuevo monarca creaba su propio palacio.

***

Chan Chan, y en particular el Palacio Tshudi o Casa Central, son un interesante ejemplo de adaptación de la arquitectura antigua a su entorno y su paisaje, tanto por el material con que ha sido construido como por sus múltiples referencias simbólicas hacia su medio marino. Es también un elaborado ejemplo de urbanismo precolombino, trazado ordenada y geométicamente , así como una muestra de integración plástica, logrando un armónico diálogo entre planificación urbana, arquitectura y arte.


VER TAMBIÉN
- ARQUITECTURA MOCHE

- ARQUITECTURA TRADICIONAL EN EL DESIERTO
Junto a nuestra amable guía en el Palacio Tschudi, Chan Chan

25 julio, 2011

CHAN CHAN, LA CIUDAD DE BARRO MÁS GRANDE DEL MUNDO

Foto cortesía de pirindao

A menudo, cuando se habla de arquitectura y urbanismo precolombinos en Sudamérica se evoca únicamente la imagen de Machu Picchu. Sin embargo, Chan Chan, la capital del imperio Chimor, fue la ciudad más grande de América Prehispánica -y de hecho la más grande hecha de barro en el mundo- y antecede en varios siglos a la ciudadela de los incas. Ubicada en el desierto costeño del norte peruano, Chan Chan manifiesta en su planificado y racional urbanismo, en la monumentalidad de sus espacios, en la solemnidad de sus muros y en la riqueza abstracta de sus decorados, una manera muy diferente de entender la arquitectura, la ciudad y el territorio de la que tenían los incas . Por estas razones Chan Chan ha sido considerada Patrimonio Mundial por la UNESCO aunque también ha sido incluida en la lista de patrimonio en riesgo.

The ravages of time. Foto cortesía de now and here.

ANTECEDENTES

Los siglos II al VIII habían visto el desarrollo de importantes culturas, como la Moche, cuyas impresionantes pirámides o huacas hechas de adobe dominaron el desértico paisaje de las costas al norte del Perú. Tras el colapso de los Moche, una nueva cultura heredó algunas de sus características a partir de 850: el reino Chimor o Chimú. Poco a poco, su influencia se extendió desde cerca al Ecuador por el norte hasta Lima por el sur, teniendo influencias de otras culturas contemporáneas, como Cajamarca y Wari.
Los chimús fueron diestros en el arte de la orfebrería, en la planificación de ciudades y en el desarrollo agrícola en áreas desérticas, cultivando un área mayor a la que se cosecha hoy en día.


A diferencia de los incas, que adoraban principalmente al sol, la principal divinidad de los chimús fue la luna y las estrellas, a quienes estudiaban para determinar sus ciclos agrícolas.
“…hacían cálculos anuales a través de las estrellas, más no a través de la luna o el sol; según ellos estas estrellas les proporcionaban alimento y hacían fructificar los sembrados. Observaban el tiempo en que las estrellas salían y determinaban que era en ese momento cuando el año se iniciaba”.
Crónica de Calancha, siglo XVII


El centro de este reino fue la ciudad de Chan Chan, en su época majestuosa e imponente a partir de 1150, pero que fuera destruida por los incas en su avance hacia el norte en 1470. El odio que los chimús tenían a los incas, así como la leyenda de Tacaymayo (el fundador mítico de Chan Chan que llegó del mar junto a sus huestes) fueron factores que facilitaron la tarea a los conquistadores españoles, que llegaron a estas costas 52 años después.


EMPLAZAMIENTO

"La Ciudad del Sol Radiante" (chan significa sol en idioma quignam y sus repetición indica un superlativo) debe su nombre al caluroso clima que se experimenta en las costas de Trujillo, al norte del Perú. Sin embargo, la ciudad se encuentra a 8 km del valle del río Moche, y llama la atención la distancia a este valle, históricamente cultivado por los moches y otras culturas. ¿Cuál es la razón de este emplazamiento?


El investigador Dr. Masato Sakai, en su libro "Reyes, Estrellas y Cerros en Chimor. El proceso de cambio de la organización espacial y temporal en Chan Chan", ensaya una interesante teoría, basándose en el detallado estudio de las estrellas, las cuales eran utilizadas por los chimús para calcular los ciclos agrícolas. Según Sakai, en Chan Chan se desarrolló un sistema de ceques parecidos a los del Cuzco (sistema de líneas sagradas que radiaban de la capital inca y se conectaban a huacas o elementos sagrados). "Éstos habrían utilizado un sistema de organización espacial de su ciudad como medio para acumular información"

El complejo de la ciudadela está compuesto por 10 sectores, cada uno desarrollado por un rey diferente, y por ende, si bien cada uno tiene una clara planificación, no se percibe un diseño integral de toda la ciudad, más allá de su orientación hacia el mar. Estos son, en orden de antigüedad: Chayhuac, Tello y Uhle, Laberinto, Gran Chimú, Squier, Velarde, Rivero, Bandelier y Tschudi.


Sakai parte de la ubicación de un observatorio hecho por el primer rey chimú en Chayhuac, equidistante y casi en ángulo recto con el Cerro Prieto y el Cerro Blanco (donde se encuentran las Huacas del Sol y de la Luna hechas por los mochicas), que a su vez coincidía con la salida de la estrella Sirio, identificada como antepasado de la clase alta. El gesto, además, significaba una continuidad entre las culturas chimú con sus antepasados, los mochicas.

Método para ubicar el sitio del observatorio, basado en Sakai, 1998. Hacer clic para ampliar.
“El observatorio habría sido el centro de la organización espacial de Chan Chan y desde allí se habrían determinado las posiciones de los mausoleos y de los templos. Se utilizaron dos sistemas: el “sistema de eje cerro” y el “sistema de eje del este”; al combinarse ambos, pueden relacionarse mediante equiángulos los templos, los mausoleos y las estrellas”.
“El segundo rey, utilizando el eje del este, construyó los templos estelares simétricamente en dirección a la salida de las estrellas. El tercer rey, creando un nuevo sistema, construyó su mausoleo en simetría con los templos estelares, utilizando como eje al Cerro Prieto”.
Los reyes sucesivos buscaron mantener la continuidad de sus ancestros.

Disposición de las estructuras creadas por el primer rey (izquierda) y segundo rey (derecha) y sus relaciones con elementos del paisaje y cuerpos celestes, por el Dr. Masato Sakai. En su libro "Reyes, Estrellas y Cerros en Chimor. El proceso de cambio de la organización espacial y temporal en Chan Chan", el autor realiza un pormenorizado estudio de las construcciones realizadas por los 10 reyes chimús.

Considero esta teoría muy interesante (y el libro altamente recomendable) pues pienso que da cuenta de una dimensión fundamental en la arquitectura prehispánica peruana: la profunda relación de los hechos arquitectónicos y urbanos con el paisaje y la cosmogonía que los rodeaba, expresada en referencias a estudios astronómicos relacionados con los ciclos de la agricultura.

ORGANIZACIÓN

Existen tres tipos de arquitectura: arquitectura monumental, conformada por ciudadelas que fueron residencia de la clase alta y a las huacas o templos; arquitectura intermedia, corresponde a construcciones de adobe donde vivieron los miembros de la baja nobleza y los curacas locales y arquitectura popular, es la más simple, ubicada en las afueras del complejo y asociada a construcciones de caña y barro utilizada por los artesanos, campesinos, trabajadores y pescadores.

Las ciudadelas se caracterizan por contar con tres tipos de estructuras: audiencias , almacenes y pozos. Las audiencias tenían forma de U y eran locales administrativos de la élite Chimú. Son las que cuentan también con mayor decoración.
Los almacenes, que al parecer no guardaron gran cantidad de alimentos, sino más bien productos especializados considerados un lujo.



MATERIAL: EL ADOBE
El adobe es un material hecho de barro mezclado con arena, cascajo y a veces fragmentos de cerámica, dispuesto sobre moldes y endurecido tras secarse al sol.

La presencia del adobe en Chan Chan, a diferencia de la piedra inca, se debe a una obvia disponibilidad de material en la desértica costa peruana, carente de piedra y madera en grandes cantidades. El adobe, además, tiene propiedades térmicas (fresco en verano y temperado en invierno) y un costo de producción relativamente bajo, aunque requiere un continuo mantenimiento, particularmente en una zona periódicamente afectada por las lluvias de El Niño.


Las ciudadelas fueron construidas usando muros de adobe sobre cimientos de piedra unidos con barro, más anchos en la base y angostos en la cima. Para construir pisos, rellenos de paredes, rampas y plataformas, se emplearon adobes rotos, junto con tierra, piedras y otros desechos. La madera se usó para hacer postes, columnas y dinteles. También se usó la caña el carrizo y la estera. Los techos fueron confeccionados entretejiendo atados de paja.



Algunas sensaciones, a veces contradictorias, emergen de la visita a Chan Chan. La amplitud de sus plazas ceremoniales, la estrechez de algunas de sus calles en comparación con la altura de sus muros y que pareciera estimular o limitar la circulación según el caso, la organización y secuencia de espacios y la rigurosa ortogonalidad y planeamiento de su trazo, orientado mayormente de norte a sur.


Probablemente el complejo más famoso es el Palacio Central o Tschudi. En la siguiente entrega compartiremos nuestras impresiones sobre algunas de sus más importantes características arquitectónicas. Hasta entonces.

VER TAMBIÉN
- ARQUITECTURA MOCHE

- ARQUITECTURA TRADICIONAL EN EL DESIERTO

28 julio, 2010

PIRÁMIDES MOCHICAS: HUACAS DEL SOL Y DE LA LUNA


Cuando se habla de arquitectura precolombina en Sudamérica y en particular el Perú, se tiende a pensar únicamente en los incas. Lo cierto es que la civilización incaica se desarrolló durante apenas un siglo, pero lo hizo sobre la base de un antiguo legado cultural y tecnológico que se experimentó en territorio andino a lo largo de varios miles de años.

Una de estas importantes experiencias proviene de la cultura Mochica o Moche, desarrollada en el desértico norte del Perú, cerca a la ciudad de Trujillo, entre los siglos I y IX.


Hábiles agricultores, lograron irrigar la árida tierra alrededor del valle del Río Moche. Gracias a sus dotes guerreras pudieron expandirse a lo largo de un amplio territorio en la costa norte peruana. Además, desarrollaron una compleja sociedad teocrática que buscó expresar su poder mediante la construcción de grandes estructuras y ciudades de adobe (material predilecto ante la ausencia de piedra), matizadas por la ejecución de sanguinarios rituales. El arte mochica se plasmó en el colorido decorado de las paredes de sus templos y sus impresionantes cerámicas, llamadas huaco-retratos, por la perfección ejecutada en ellas.

Detalle de la Huaca de la Luna.


Las llamadas Huacas del Sol y de la Luna son los exponentes más conspicuos de la antigua capital mochica. Visité las huacas de niño con mi padre y luego como estudiante de arquitectura, sin embargo tuve mucho interés en visitarlas otra vez recientemente, ya que era inevitable evitar hacer un paralelo entre estas pirámides de adobe y los Templos del Sol y de la Luna en Teotihuacan, México. Para mi sorpresa, el nombre de Huacas del Sol y de la Luna les fue dado por Julio C. Tello, precisamente en una referencia a los templos mexicanos, pero que no corresponden a la verdadera función de las estructuras peruanas. Otra sorpresa más fue que en lugar de la Avenida de los Muertos que separa ambos templos en Teotihuacán, se ha descubierto una ciudad enterrada entre las dos huacas mochicas.


Restos de la ciudad entre las dos huacas, que contiene grandes avenidas, plazas, callejuelas y pasajes.

LA CULTURA MOCHE

Entendiéndose en la desértica el Norte del Perú entre los siglos I y VI d.C. los Moche tuvieron que enfrentar un medio difícil. Basándose asímismo en las experiencia de anteriores culturas como Cupisnique y Salinar, se hicieron expertos en irrigación de zonas desérticas. Su habilidad artística y rica iconografía los convirtió en los mejores ceramistas del antiguo Perú. Además, la abundancia de metales preciosos los hizo diestros orfebres, herencia que legaron a posteriores culturas como Chimú y Lambayeque. Para más información sobre la cultura Moche, vía Yachayhuasi de Historia del Prof. Arturo Gómez).


¿QUÉ SON LAS HUACAS?

La voz quechua "huaca" se usa para designar un elemento sagrado en el paisaje andino prehispánico. En los Andes centrales se le asocia con construcciones o montículos de tierra, que fueron evolucionando desde hace cerca de 4000 años. En la sierra sur peruana, en el área de influencia de los incas, las huacas son elementos más sutiles y no necesariamente construidos (una roca, una montaña, un manantial, etc.) o bien integrados parcialmente a la naturaleza, como en el caso de Qenqo, por ejemplo.

Izquierda, Huacas de la costa norte. a) Miguelito, Valle de Zaña. b) Teodora, Valle de Zaña. c) Chotuna, río de La Leche. Derecha: Forma típica de las pirámides con rampa. Ilustraciones cortesía del Arq. Carlos Williams, en su Arquitectura y Urbanismo en el Antiguo Perú.

EMPLAZAMIENTO
"La ciudad de Moche se emplaza al pie del Cerro Blanco a unos 6 km del litoral, en la margen izquierda del valle Moche y en una localización estratégica con relación a los sectores que concentran la mayor extensión de tierras agrícolas. Estas tierras, ganadas al desierto, fueron fertilizadas por un complejo y extenso sistema de irrigación desarrollado por los moche, lo que les permitió sostener una economía agrícola capaz de generar grandes excedentes productivos."

Imagen y texto tomados de la explicación en la propia Huaca de la Luna.

EL CERRO BLANCO Y LA ROCA SAGRADA

Si bien la mayoría de textos se centran únicamente en la descripción de las dos Huacas, durante la visita pude constatar la importancia que tiene el Cerro Blanco dentro de la organización espacial del conjunto y el papel protagónico que tiene en la percepción del paisaje y parece tener un rol simbólico como protector de la ciudad. Así como no se puede separar al Huayna Picchu de la ciudadela de Machu Picchu, así tampoco es posible deslindar al Cerro Blanco de la capital mochica.

Ubicación de las Huacas del Sol y de la Luna, entre el Valle del Moche, el Océano Pacífico y el Cerro Blanco.
"El Cerro Blanco constituye un hito paisajístico prominente en el valle de Moche. Sus singulares características naturales, dominando con su majestuosa forma piramidal el valle de Moche, debieron atraer la atención de sus moradores ancestrales [...]


Esta especial aura del Cerro Blanco no fue ajena a los Moche y es de suponer que en la elección de la localización de su asentamiento principal este hito natural asumió el rol del cerro tutelar, propio de la cosmovisión de las sociedades andinas.


En la religión Moche se registra un espacial culto a las montañas, posiblemente asociado a la proveniencia de las lluvias y la fertilidad agrícola. En este contexto, un afloramiento rocoso cuyanaturaleza espacial reproduce en menor escala la silueta del Cerro, es integrado a las edificaciones del complejoy valorado como roca sagrada. Las excavaciones arqueológicas han logrado un descubrimiento impactante, revelando que al pie de esta roca culminaban los rituales ceremoniales que comprometían el sacrificio de prisioneros."

Imagen y texto tomados de la explicación en la propia Huaca de la Luna.

HUACA DEL SOL

A pesar de su nombre, aparentemente no tenía un rol religioso si no se trataba de un complejo administrativo. Sin embargo, otras fuentes consultadas como Régulo Franco Jordán, sostienen que Huaca del Sol "era también un centro religioso, cuya función estaría relacionada al mundo de los vivos, y en consecuencia se podría pensar en una dualidad de funciones para las dos huacas, y una bipartición de la ciudad" (Franco Jordán, 1998).

Probablemente su planta fue en forma de cruz y contenía varias terrazas superpuestas y volúmenes escalonados en forma de talud.
Con sus 342 x 159 m y 28 m de altura en su cuerpo central (según Mansfield Hastings y Moseley, 1975) es la segunda pirámide de adobe más grande del mundo, después de la de Sechín Alto en Casma.


Durante la colonia, una “Compañía de buscadores de Tesoros” en su codicia por obtener oro lo más pronto posible, desvió el curso del río Moche para que erosionara la estructura de adobe y así acceder fácilmente a su interior. Los españoles no encontraron oro, pero sí ocasionaron un grave daño al monumento. Como puede verse en la fotografía satelital, el lado sur y oeste ha desparecido por la irrigación del valle. Sin embargo, gracias a esto es posible determinar el método constructivo de los antiguos mochicas.


El arquitecto Carlos Williams en su indispensable “Arquitectura y Urbanismo en el Antiguo Perú” anota:
“Mansfield Hastings y Moseley (1975) han estimado que en la construcción se utilizaron 143 millones de adobes. Los adobes son todos paralelepípedos aplanados, de una dimensión que varía entre 40 x 27 x 16 a 23 x 17 x 12 cm. Se utilizó barro de varias canteras y se ejecuataron a molde de 4 lados. Los moldes fueron de caña que ha dejado sus improntas en el barro húmedo. Una característica notable […] es que tales adobes llevan marcas que identifican a sus constructores. Las marcas fueron hechas con los dedos sobre barro húmedo y consisten en puntos y rayas. Las mismas aparecen en adobes de la Huaca de la Luna, pudiéndose afirmar su contemporaneidad en algunos momentos de su historia[…].

La planificación general y la organización del trabajo sugieren, contrariamente, un seguro dominio de la forma y un alto nivel de organización.

Estos métodos de ejecución de obras con el concurso de comunidades asociadas son un rasgo fundamental en la historia cultural andina. Su presencia en Moche confirma su continuidad en el tiempo y en el espacio de los Andes Centrales”.

Las fotos de los adobes corresponden a la Huaca de la Luna

HUACA DE LA LUNA

El templo principal de la cultura Mochica fue la Huaca de la Luna, separada 500 m de la Huaca del Sol. Sus dimensiones abarcaban un área de 290 x 210 m, orientada de norte a sur.


En realidad se trata de una serie de construcciones superpuestas correspondientes a diferentes épocas, incluso siglos de diferencia. Como nos comentara la guía, no necesariamente se trataba de restauraciones, sino que implicaba el surgimiento de nuevas dinastías, que construían una pirámide sobre la anterior.

La Huaca se compone de una gran plataforma construida de abobe sólido, ubicada en la esquina suroeste del monumento. La segunda plataforma se halla en la esquina sureste y la tercera en la esquina noreste. Estas plataformas se conectaban a través de cuatro plazas que se emplazaban a distintas alturas. La plaza más grande (180 x 100 m) y acceso al conjunto se ubica al norte (esta es en realidad una característica común a las construcciones mochicas). La segunda plaza se encuentra frente a la primera, pero 3.5 m más arriba. La tercera y cuarta plazas eran más pequeñas y se encuentran en la parte superior del conjunto.


La plaza principal era decorada con motivos de guerreros, y aquí se llevaban a cabo sacrificios humanos.


En contraste con el sobrio minimalismo de los incas, las construcciones mochicas estaban te decoradas con murales policromáticos que alternan tonos rojos, amarillos, azules, blancos y negros en la representación de motivos guerreros y religiosos. Particularmente notable es la figura del Dios Degollador o Ai apaec.


Continúa Carlos Williams:

"Tales pinturas no eran solamente decorativas, aunque cumplieron un rol vivaz al incorporar el color y el ritmo a los finos enlucidos de barro de los muros de los recintos principales. Tuvieron significado. Fueron jeroglíficos. Parte de una semántica ahora olvidada."



Las composiciones murales mantienes características comunes a otras culturas en el arte peruano: patrones geométricos, simetría, figuras antropomórficas, colores planos.

"Las bellas y sugerentes obras murales vinculadas a moche fueron realizadas sobre fondo blanco aliado y pintado de blanco. Se trazó una incisión leve, con trazo seguro, que después fue pintada de negro. Las superficies así delineadas fueron pintadas con rojo, rosado, amarillo, azul, marrón, en colores planos, sin degradé."
***

Imagino pues la potencia de este paisaje artificial creado en un medio inhóspito, presidido por la forma cónica del Cerro Blanco y secundada por las imponentes moles de adobe. Los habitantes de la ciudad debieron haberse sentido sobrecogido por la imponente presencia de estos gigantes monumentos entonces polícromos, y danzas y rituales debieron haber poblado sus plazas, además de numerosos sacrificios humanos a fin de aplacar la ira de los dioses, siempre sedientos de sangre.


Estas enormes pirámides debieron también haber impresionado sobremanera a los incas a su paso por estos territorios durante la conquista del norte. A pesar de haber estado abandonadas ya por 500 años en ese entonces los incas no pudieron dejar de asignarles un significado sagrado y llamarlas "huacas".


Al final, encontré esta visita sumamente interesante y, gracias a los recientes descubrimientos arqueológicos, pude ver mucho más de lo que había visto en oportunidades anteriores. Con los fascinantes planes de excavación y las muchas cosas por descubrir, así como la implementación del museo de sitio en construcción, la antigua capital Moche promete mostrar muchos más de sus tesoros ocultos en un futuro cercano.

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- PIRÁMIDES Y TUMBAS


Con Luis Kobata, Anthony Kunno e Yván Sánchez, la gente de Laboratorio de Arquitectura- Perú, saboreando los deliciosos frutos del mar y unas chelitas en Huanchaco. Tuvimos el gusto de conocerlos por primera vez en el viaje a Trujillo, y de disfrutar de la generosa hospitalidad norteña. Muy agradecidos, amigos.