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11 julio, 2011

OTTO WAGNER: DEL MODERNISMO A LA MODERNIDAD. I

“Otto Wagner, en su teoría y en sus edificios, es el arquitecto más innovador e influyente de Europa central”
Gustav Klimt

Otto Wagner (1841 - 1918) fue un destacado arquitecto y diseñador respetado por la alta sociedad vienesa. Sus diseños neo-renacentistas expresaban la sobriedad y pompa que quería transmitir como imagen el Imperio Austro Húngaro. Por eso sorprendió a muchos que a sus 55 años abrazara la corriente de algunos jóvenes y revolucionarios arquitectos, el Jugendstil, y que más tarde haya sido pionero de la arquitectura moderna en esta parte del mundo.
Precisamente, en este post daremos una revisión de sus primeros trabajos y su paso por el Art Noveau, dejando para la próxima entrada una reseña sobre su más celebrado edificio, la Caja Postal de Ahorros de Viena.

ANTECEDENTES

En 1867 Austria, temerosa de sus poderosos vecinos Prusia e Italia, se unió a Hungría formando la llamada Monarquía Dual, un enorme estado en Europa Central del cual Franz Joseph I de Austria fue su primer soberano. La monarquía austro-húngara necesitó de una arquitectura monumental que le hiciera propaganda y le dé la imagen de un estado poderoso y próspero, algo como lo que había hecho Napoleón III en París pocos años atrás con el Louvre y la Ópera Garnier.

Interior del Pabellón de la Corte en Hietzing, 1899.

ETAPA HISTORICISTA

Wagner gozó del favor imperial desde el encargo del decorado para las Bodas de Plata del Emperador Franz Joseph I en 1879, utilizando un estilo historicista, más cercano al Neo-Renacentismo que al Neo-Clasicismo, muy en boga en esa época. Sus diseños eran simétricos, de líneas sencillas, cuidadas proporciones y de decoración poco profusa.

Edificio en Lobkowitz Platz (1887-85). Foto cortesía de Via Kali.

Palais Hoyos (1889-90): famoso por haber sido la vivienda del compositor Gustav Mahler. En 1903 fue vendido a la condesa de Hoyos, de la cual recibe su nombre actual. Nótese la integración al perfil de la cuadra y el equilibrio entre la composición horizontal y los vanos verticales. Un detalle interesante son los óculos circulares que coronan la fachada. Foto cortesía de Via Kali.

WAGNER Y LA SECESIÓN VIENESA
Enlace
En 1894 Wagner fue nombrado director de la cátedra de arquitectura de la Academia de Bellas Artes de Viena. Dos años después, a sus 55 años, se unió con vehemencia al movimiento de la Secesión, junto con su alumno José María Olbrich. Wagner llegaría a ser el más notable exponente del estilo Art Noveau en Viena.



Majolikahaus
La Majolilahaus (1899) es uno de los primeros experimentos wagnerianos en estilo Art Noveau. El edificio combina comercio en el primer nivel con departamentos en los pisos superiores. De allí que la composición volumétrica (basada en tres zonas: base, cuerpo y corona), simetría y proporciones de estos departamentos mantengan ciertas reminiscencias Neo-Renacentistas de sus primeros trabajos.

Majoikahaus, Viena. Foto cortesía de Gerhard R.

Miethaus. Foto cortesía de berndwimmer.

Su mayor atractivo reside, sin embargo, en los motivos florales que adornan su fachada, logrados sobre la base de mayólicas de color (de allí su nombre), principalmente en tonos rojos y verdes. El trabajo en mayólica va incrementándose en complejidad conforme va ganando altura. Adicionalmente incluye balcones y otros ornamentos de hierro.


Karlsplatz Stadtbahn Station (1899).


Entre 1894 y 1901 Wagner recibió el encargo de construir el metro de Viena, lo cual le dio una nueva visión acerca del futuro, la tecnología y la arquitectura, a diferencia de su trabajo anterior, anclado en la tradición y el pasado.


Esta pequeña estación se ubica a un costado de la Plaza Carlos, y su figura y colorido captan inmediatamente la atención del paseante. Justo al frente del edificio de la Secesión de Olbrich, arquitecto que también colaboró en el diseño de la estación. Ésta constituye un esfuerzo de Wagner por darle a la ciudad un aspecto de modernidad justo ad portas del siglo XX.


“En estas estaciones Wagner ha alcanzado la cúspide de su dialéctica entre la función y poesía, construcción y decoración, donde un severo racionalismo se entabla en una competencia con una decoración de estilo Secesionista”.
Friedrich Achleitner, poeta y crítico de arquitectura.


El edificio mantiene ciertos elementos historicistas, pero innova con un lenguaje que tiene reminiscencias industriales, ya que está hecho de una armadura de hierro recubierta con planchas de mármol.


Esta estación se salvó de ser demolida en 1981 gracias al reclamo popular. Hoy sirve de ingreso al museo de Viena y el otro lado es un agradable café.

***

Al llegar el nuevo siglo el trabajo de Wagner adquiere características más flexibles, funcionalistas y económicas, sentando la base del movimiento moderno. En la próxima entrega trataremos sobre uno de los mejores ejemplos de esta época, el Banco del Correo Postal. Hasta entonces.

VER TAMBIÉN

- ART NOVEAU (MODERNISMO)


Otto Wagner por Gustav Klimt

04 julio, 2011

OLBRICH: PABELLÓN DE LA SECESIÓN, VIENA

Foto cortesía de Kimbar

El movimiento Art Nouveau -como se le llamó en Francia- estableció un tránsito entre la arquitectura ecléctica de finales del siglo XIX con la arquitectura moderna, de las primeras décadas del siglo XX. En Austria se le llamó Jugendstil, también conocido como Secezion (Secesión) y congregó a un grupo e arquitectos, pintores, escultores y otros artistas vieneses. El edificio más emblemático de esa corriente es precisamente la sede del movimiento, diseñada por José María Olbrich.
Fui a ver este edificio motivado por la curiosidad, pues recordaba haberlo visto en alguna foto casi escondida un texto de historia de arquitectura cuando era estudiante. Al visitarlo, sin embargo, quedé impresionado por sus proporciones -ensalzadas por su preponderancia en el contexto urbano-, por la limpieza de sus líneas, por la original y poderosa ornamentación que lo decora y por las obras de arte que alberga.

ANTECEDENTES

Como una alternativa a la decadencia de los estilos historicistas y eclécticos, así como la burda simpleza de los edificios industriales que poblaban Europa a finales del siglo XIX, grupos de artistas y arquitectos plantearon una nueva corriente que busque el acercamiento a la naturaleza y lo exprese en una estética novedosa. Ese movimiento se llamó Art Noveau en Francia y Bélgica, Jugendstil en Alemania, Austria y Letonia, Modern Style en Inglaterra y Modernismo en España (no confundir con el término Modernism, que en inglés es equivalente al Movimiento Moderno).


El Jugendstil austriaco, sin embargo, era un poco más austero y más geométrico, casi cubista, que sus contrapartes europeos. En Austria se llamó también Secezion, ya que fue conformado por un grupo de artistas se separó de la corriente tradicional vienesa. Este movimiento duró por apenas 8 años, entre 1897 a 1905, y su primer presidente fue el pintor Gustav Klimt (comenté brevemente la obra de este autor a raíz de una muestra en el Museo de Arte en Hyogo, de Tadao Ando).

Entre los arquitectos más importantes de este movimiento están Josef Hoffmann, Otto Wagner y su alumno Joseph Maria Olbrich. Fue precisamente Olbrich, a sus 30 años, quien diseñara en 1898 la llamativa sede del movimiento.

Foto cortesía de dolcedo

EMPLAZAMIENTO

Originalmente el edificio iba a ubicarse en el Ringstrasse, una de las zonas más importantes de Viena. Debido a su originalidad, la propuesta de Olbrich causó un gran rechazo en el Concejo Municipal. Finalmente, accedieron a que se construya un pabellón temporal por 10 años en la Friedstrasse, su ubicación actual.


El edificio aparece como un volumen compacto que preside un terreno triangular, arbolado, y está rodeado por edificios de mayor altura. Sin embargo, al ser el único edificio del parque, adquiere un papel protagónico en el perfil urbano. Llama la atención que, teniendo a su disposición un espacio público, el arquitecto haya optado por alinearlo a ras de vereda, en vez de haber generado un atrio para una mejor contemplación peatonal del edificio.


CONCEPCIÓN

Olbrich concibió su edificio como un “templo del Arte”. Esta era una concepción común en esa época, en la que muchos museos representaban templos griegos. Sin embargo, la propuesta de Olbrich se caracteriza por la resemantización de esta idea, es decir, mantener el concepto de un templo del arte pero dotarlo de una imagen distinta a través de una geometría pura.


La propuesta, que cubre un área de 1000 m2, es masiva, simétrica y enfatiza el eje de ingreso con unas escalinatas y con la semiesfera dorada que corona el ingreso, la cual es a su vez sostenida por cuatro pilares.


Al ingresar un recibo de doble altura -que se ubica bajo la esfera- ofrece un espacio solemne que recibe al visitante.

Foto cortesía de ilConte

Al interior presenta una planta en cruz, que aglutina las oficinas en la parte delantera y las galerías en la parte posterior.


A fin de no crear un volumen demasiado imponente, muchos de los ambientes se hallan dispuestos en un semisótano.


El volumen se halla iluminado cenitalmente por grandes superficies acristaladas, dispuestas en forma de techo a dos aguas, el cual es notoriamente visible desde la parte posterior.


Sin embargo, al interior existe un cielorraso que permite una iluminación más difusa de la galería.

El doble acristalado de la cobertura y el cielorraso permiten amplia iluminación pero un efecto difuso, que permite mejor contemplación de las obras de arte.
Foto cortesía de Margherita Spiluttini

Detalle de la maqueta mostrando el juego de techos y cielorrasos

ORNAMENTACIÓN
La ornamentación está integrada al edificio. De hecho, uno de los conceptos que Olbrich quería enfatizar en su edificio eran la integración de todas las artes. De allí que el ingreso está decorado con máscaras de tres gorgonas, que simbolizan la arquitectura, pintura y escultura.

Detalle de una lagartija esculpida en la fachada.

En la fachada existe una inscripción que se traduce “A CADA ÉPOCA SU ARTE, AL ARTE, SU LIBERTAD” .


En la elevación lateral aparecen tres graciosos búhos, que eran atributos de Atenea, la diosa de la sabiduría, victoria y los oficios.


El elemento más llamativo del edificio es sin duda la cúpula semiesférica hecha con 3000 hojas de laurel doradas. De hecho, el tema de la hoja de laurel está presente en muchas otras composiciones decorativas.

Foto cortesía de bim bom

La fachada también incluye ornamentos en forma de vegetales, un detalle característico del Art Noveau.



Al interior se encuentra el famoso Friso de Beethoven, un impresionante fresco de Gustav Klimt, cargado de simbolismo, en homenaje al famoso músico.



En esta web de la Fundación Juan March hay un completo análisis del friso.

Detalle del Friso de Beethoven, de Gustav Klimt

113 AÑOS DE HISTORIA

Este edificio, hoy una de las joyas de la arquitectura vienesa de principios del siglo XX, fue en su momento criticado como “un mausoleo con un repollo dorado encima”. En 1908 parte de su decoración así como la inscripción principal fueron removidas. A finales de de la Segunda Guerra Mundial el edificio fue dañado por los bombardeos aliados y luego fue incendiado por los soldados alemanes en retirada.


Pabellón de la Secesión en 1898 y en 2008. Foto cortesía de weikersdor

Tras los destrozos de la Guerra Mundial

En 1963 se llevó a cabo una reconstrucción del edificio, y su más reciente renovación se dio en 1984. En el 2004 se acuñó una moneda conmemorativa de 100 euros con el tema del pabellón.




VER TAMBIÉN

- ART NOVEAU
Me hubiera puesto de puntillas y habría obtenido la aureola perfecta...