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23 julio, 2010

LAS PIRÁMIDES DE LA CULTURA MISSISSIPPI


Cuando pensaba en arquitectura y urbanismo pre colonial en América venían a mi mente las obras de las culturas azteca, maya e inca. La imagen que tuve siempre de los habitantes precolombinos en EEUU -una imagen estereotipada por los mismos norteamericanos en innumerable literatura y películas de vaqueros- era la de nómadas semi salvajes, cuya contribución más importante a la arquitectura precolonial habría sido la tienda del Gran Jefe Toro Sentado. Por tanto, recibí una cachetada a mi ignorancia al descubrir, a pocas horas de Atlanta, Georgia, EEUU, los vestigios de importantes culturas como la Misisipi, cuyos asentamientos y monumentos denotan un desarrollo urbano arquitectónico y una sofisticación cultural contrastante con la imagen tradicionalmente distorsionada, caricaturesca y peyorativa que se ha dado de los indígenas norteamericanos.

Reconstrucción de Cahokia, el más grande asentamiento urbano Misisipi.


En el presente post revisaremos dos de los complejos arqueológicos más notables de la cultura Misisipi: Ocmulgeey Etohah.

LA CULTURA MISISIPIANA

Entre 800 y 1500 d.C se desarrolló una cultura que floreció a lo largo del río Mississippi, al sudeste de los EEUU. El desarrollo cultural y tecnológico de los Misisipi contrasta con tras culturas del llamado periodo Woodland de los Bosques, básicamente formada por cazadores y recolectores como los Chickasaws, Atilamas, y Obikaws.
Indígenas norteamericanos en el Periodo Arcaico (8000 a.C. - 1000 a.C.)

Indígenas norteamericanos en el Periodo de los Bosques o Woodland (1000 a.C. - 1000 d.C.)

Cultura Misisipi (800 d.C. - 1500 d.C.)

Los Misisipi formaron una sociedad estratificada, basada en la domesticación del maíz, lo que permite suponer que emigraron de México, el lugar originario de esta planta, y de donde habrían huido a causa de los terremotos y erupciones volcánicas.


LOS MONTÍCULOS O TÚMULOS
Otra de las importantes referencias a las culturas mexicanas, principalmente la contemporánea Teotihuacan, es la construcción de montículos piramidales o túmulos. Se calcula que a la llegada de los europeos a América existían cerca de 200,000 túmulos, muchos de los cuales han desaparecido por destrucción, abandono, desarrollo inmobiliario o agricultura.


Los Misisipi construían sus ciudades organizándolas en torno a estos montículos y las emplazaban preferentemente cerca de los ríos, los cuales eran su principal medio de comunicación para el intercambio comercial el transporte e incluso algunos ataques bélicos.
La mano de obra requerida para la ejecución de estos túmulos era extraordinaria, ya que estos indígenas no contaban con herramientas, por lo que traían arena, tierra y arcilla en canastas y las vertían sobre el montículo, para luego apisonarlo con sus pies. Posteriormente añadían una rampa en el costado del montículo donde añadirían luego escaleras, y finalmente cubrían el túmulo con arcilla del río, reduciendo así el efecto de la erosión.


Los montículos tenían diversas finalidades, servían de base para los templos, o para la vivienda del cacique dominante y su familia y a veces como monumento funerario.


OCMULGEE

Localizada en la ciudad de Macon, en la ribera este del río Ocmulgee. Al igual que muchas otras ciudades misisipianas su localización denota una clara su relación funcional y simbólica con el río, el cual era utilizado como medio de transporte y para el intercambio de bienes.

Vista aérea de Ocmulgee, muy cercana al río del mismo nombre

Restos de una canoa que se utilizaba para el trasporte entre los ríos. Básicamente se cortaba un tronco, quemando el interior del tronco hasta hacerlo hueco y dándole un acabado posterior.

Si bien se han encontrado restos de ocupación humana desde hace 10,000 años, durante las etapas Paleoamericana (10000 a.C - 8000 a.C.), Arcaica (8000 a.C. - 1000 a.C.) y de Bosques (Woodland) (1000 a.C. - 1000 d.C), aunque la construcción de montículos o túmulos data de 950 - 1150 d.C. Durante su mayor esplendor habría acomodado entre 1500 y 2000 personas.

El sitio cuenta con 7 montículos y sus plazas. Los edificios eran de planta rectangular y se hallaban jerarquizados por tamaño de acuerdo a su importancia. El túmulo del Gran Templo y el Templo Secundario son lugares de interacción social.


El Gran Templo de Ocmulgee se construyó en la parte más alta de la planicie y alcanza los 19 m de altura, aunque al estar ubicado al lado y con la misma pendiente de la quebrada que va hacia el río, da la impresión de que se yergue 30 m desde el río. Tal emplazamiento permite una impresionante vista de todo el conjunto urbano y el paisaje circundante, así como permitía una mejor observación de los astros. Sobre los montículos se ubicaban edificios con techos de paja de gran pendiente, lo cual acentuaba su notoriedad.


Estas estructuras han sido abandonadas o deterioradas por los subsiguientes habitantes de la zona, los nativos Cherokee o los propios agricultores norteamericanos. Por tanto, probablemente el más impresionante de los monumentos en Ocmulgee sea el Pabellón de la Tierra (Earth Lodge).


Esta estructura es básicamente un conjunto de asientos concéntricos ubicados bajo tierra, que servía para ceremonias especiales o para discusiones importantes entre los líderes. En el centro había una columna y contenía también la escultura de un ave. Se accede a la estructura por un corredor alargado, el cual da la impresión de adentrarse al interior de la madre tierra. La única abertura (además de un hoyo para el humo) habría sido esta puerta que ofrece un espectáculo interesante al salir a la luz, casi como renacer al mundo.

Excavaciones al earth Lodge

Izquierda, la salida se da a lo largo de un corredor que produce un efecto lumínico interesante (no pude evitar asociarlo con las obras artísticas en Goho, Naoshima, Japón) . Derecha, interior del pabellón.

Ocmulgee sería abandonada luego de 200 años, pero otra ciudad más grande surgiría al norte de Atlanta: Etowah.

ETOWAH

Este asentamiento ocupa un área de 22 ha. y se ubica al lado del río Etowah. A diferencia de Ocmulgee, Etowah presenta restos de haber sido defendida con una fosa y una empalizada que la circundaba, resguardad por torres defensivas.


Etowah se contruyó en tres fases entre 1000 y 1550, para luego ser ocupada por los Cherokees.
La ciudad cuenta con tres túmulos mayores y tres montpiculos menores. Estos monumentos se hallan relacionados por plazas.


Un detalle interesante es el gran poste de madera que se ubicaba al centro de la plaza, y que servía para realizar juegos y competencias.


En la reconstrucción en planta se observa que tanto los túmulos mayores emplazados frente a dos grandes plazas y las viviendas circundantes se organizaban en un patrón ortogonal, mientras que los túmulos menores parecen más asociados a la curvatura del río.

Los túmulos mayores han sido nombrados como A, B, C, mientras que los menores se denominan D, E, y F.

Con una altura de 22 m y cubriendo un área de 1.2 hectáreas, el túmulo mayor acogía al cacique y su familia.


En los otros montículos B (8 m) y C (3 m)se ubicaban otras familias importantes.Utilizando magnetómetros los arqueólogos han podido reconstruir el tipo de estructuras que se ubicabamn sobre los túmulos.

Numerosas figuras de arcilla y armas de piedra han sido encontradas en esta zona, algunas de las más interesantes son este par de esculturas que epitomizan el arte Misisipiano en Geogia.

Curiosamente, siglos antes de que los misisipianos cubrieran de túmulos piramidales el sur de los Estados Unidos, la cultura Moche construía las pirámides de adobe más grandes del mundo en la costa norte del Perú. A ellas dedicaremos la próxima entrada. Hasta entonces.



VER TAMBIÉN
- PIRÁMIDES Y TUMBAS


Rodeado de arqueólogos: los profesores Mayibayashi, Seguchi, Ito y Uchiyama de Japón, Popov de Rusia, Bausch de Holanda y Gillam de EEUU, a quien debemos esta interesante visita a Ocmulgee.
Junto a mi buen amigo el Prof. Chris Gillam en Etowah

26 junio, 2009

RENZO PIANO: MUSEO HIGH (AMPLIACIÓN)


"Si la gente se olvida completamente de que esto fue una adición, entonces ese será el mayor halago”.
Renzo Piano



En 1998, se hizo evidente que la colección del Museo High demandaba una ampliación de casi el doble del área anterior (29,000 m2). Un tiempo después, se seleccionó al arquitecto italiano Renzo Piano para el desarrollo del proyecto. Las razones porqué no se escogió al propio Richard Meier (quien acababa de culminar el Centro Getty en Los Ángeles) como continuador de su propio proyecto en el High no son muy claras, aunque parece ser que los directores del museo optaron por un tipo de arquitectura menos espectacular, pero que permita un diálogo más fluido entre el edificio y los objetos de arte, entre contenido y continente.



El trabajo de Piano no era fácil: debía integrar el vistoso y elegante edificio de Meier, el edificio del Memorial Arts, de carácter masivo y pesado, y al mismo tiempo mantener una propia personalidad sin imponerse a su vecino.

El Centro de Arte High antes (2002), durante (2005) y tras la intervención de Renzo Piano (2007). Imágenes Google Earth.

Pero, ¿sería Renzo Piano, el arquitecto que junto a Richard Rogers propuso el irreverente Centro Pompidou, el más indicado para llevar a cabo este proyecto conciliador? Irónicamente, fue precisamente el Centro Pompidou quien dio la respuesta al problema de cómo integrar los diversos edificios, no en el lenguaje high tech del centro de arte francés, sino en su flexibilidad funcional, transparencia y en su resolución urbana. En efecto, la plaza del Pompidou (según Piano, inspirada en la Plaza San Mateo de su natal Génova), es un elemento integrador de otros equipamientos a su alrededor: un centro de investigación musical y una galería de arte.

Vista del conjunto desde el este. A la derecha se ubica la primera iglesia presbiteriana de Atlanta, construida en ladrillo.
Vista desde el noroeste. El pequeño volumen marrón en el parque del frente es la estación de metro.
Vista del complejo desde el sur, con el Memorial Arts en primer plano. En la esquina suroeste se han incluido un residencia estudiantil.

Así también, la visión de Piano concibió para Atlanta no sólo la expansión de un museo (como originalmente se le había planteado) ni la elaboración de un gran edificio, sino un conjunto integrado de edificios organizados en torno a dos plazuelas, que ordenan el espacio público abierto, convirtiendo al High en una mini ciudad para las artes.

Fachada oeste, frente a la estación del metro, se abre para recibir visitantes.
Vista del conjunto desde la plaza, hacia el este.

La piazza se convierte en el corazón del nuevo centro artístico, que vincula toda la manzana. Dejando abierto el frente abierto hacia el este, las galería de arte cerrarían el espacio al oeste y al norte, comunicándose con la calle a través de pasajes públicos y con el edificio de Meier mediante pasajes aéreos acristalados.


Los tres edificios propuestos no tratan de imponerse al antiguo museo, por el contrario, actúan como una contraparte de él y se integran al volumen original en su escala, ligereza y color.


Hacia el sur se incorpora un restaurante y, frente al masivo Memorial Arts, se añade un pequeño volumen de ingreso que ayuda a dar escala humana al conjunto.
Asimismo, una serie de árboles se ubican ordenadamente frente a la entrada del museo y la cafetería, también configurando la escala y añadiendo vegetación al conjunto. La forma de la copas ha sido podada en forma cúbica, de acuerdo a la usanza europea.


En los tres volúmenes Piano ha tenido el gesto de dejar el primer nivel transparente, por lo que el espacio se extiende visualmente a través del vidrio, expandiendo el exterior hacia el interior y viceversa, y a la vez aligerando la percepción visual de estas cajas ciegas.


“Más que crear un Nuevo museo, nosotros queríamos crear un sentido de lugar, un destino urbano que se extienda al paisaje de la ciudad y que invite a los transeúntes al campus desde varios puntos.”


Además de su notable carácter urbano, la intervención del italiano destaca por la ligereza, transparencia y manejo de la luz de la arquitectura, así como por su actitud hacia la obra de arte. Piano había ganado una gran reputación como diseñador de museos, gracias a su Museo para la colección Du Menil en Houston, el primer museo que diseñara en EEUU, y que le granjeara elogios no sólo entre críticos de arte, sino entre intelectuales, como Mario Vargas Llosa ("La arquitectura como espectáculo", artículo de El País, reseñado casi en simultáneo por mis amigos Aldo Facho e Yván Sánchez).


A diferencia del proyecto de Meier, donde la arquitectura del museo tiene un papel preponderante por sobre las obras que contiene, la actitud de Piano es más humilde, colocando al arte como centro de la temática, y proponiendo la arquitectura como un continente neutral que facilita su contemplación.


Y si bien tanto la propuesta de Meier como la de Piano tienen un soberbio manejo de la luz, el lector podrá comparar la diferente concepción lumínica de cada maestro. En el caso de Piano, se optó por captar la luz natural del norte y difuminarla indirectamente al interior del espacio, un concepto que ya había explorado con éxito en su Museo para la colección Du Menil en Houston. En el caso del High, desarrolla un sistema novedoso basado en unos colectores cilíndricos, que en la azotea tienen unos parasoles orientados al norte.


Esta luz se canaliza y esparce por unos tubos en forma de chimeneas, que conforman la original e impresionante textura del cielo raso, logrando una iluminación difusa, plena y uniforme a través de las espaciosas salas que albergan la colección de arte contemporáneo.


Por supuesto, esto es válido para las exposiciones del último nivel, los otros niveles están reservados a exhibiciones especiales que tienen diferentes requerimientos lumínicos, como la reciente muestra de los guerreros de terracota.


Una buena forma de resumir el concepto del centro artístico, construido entre el 2002 y 2005, es el paralelo que hace Piano con un espacio religioso, donde hay una transición entre lo profano y lo divino.


“Lo profano es reunirse en la piazza, en el lobby, disfrutar de la música, de la vida, tomar un buen café… Pero luego hay un momento donde mentalmente te quitas los zapatos, cambias de velocidad y te elevas, levitas, y te encuentras en una dimensión diferente, aquella de la contemplación, que es por definición silenciosa”.

VER TAMBIÉN

- OTRAS OBRAS DE RENZO PIANO
- MUSEOS DE ARTE

Dos grandes maestros de nuestro tiempo. Entre Richard Meier y Renzo Piano existe una buena amistad.