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01 septiembre, 2010

EISENMAN: MONUMENTO AL HOLOCAUSTO, BERLÍN


Este 1 de setiembre se cumplen 71 años del inicio de la Segunda Guerra Mundial en Europa, la guerra más destructiva y sangrienta de la historia (en realidad el conflicto mundial había comenzado dos años antes con la invasión japonesa a China). Entre los múltiples horrendos eventos que acaecieron en este desastre, sin duda uno de los más trágicos fue el sistemático exterminio de varios grupos humanos no militares: el Holocausto. El más grande de estos grupos, y probablemente el que sufrió los vejámenes más crudos y las muertes más espantosas fue el de los judíos, pero también sacerdotes, testigos de Jehová, homosexuales, líderes políticos, comunistas y gitanos fueron asesinados masivamente en los campos de exterminio.

Lamentablemente, la tragedia del Holocausto judío ha sido utilizada comercial y hasta políticamente, en particular cada vez que Israel tiene un conflicto armado con Palestina o alguno de sus países vecinos. La condena internacional casi unánime a estos actos ha hecho perder perspectiva y hasta sensibilidad acerca de los crímenes históricos de los nazis, al punto que hayan algunos grupos radicales que aseguran que estos eventos no ocurrieron y que son parte de un "gran aparato propagandístico sionista".

De entre los muchos puntos de vista desde los que se puede asumir el debate sobre el Holocausto, el interés de este blog se centra en el rol de la arquitectura como un agente que permita educación, sensibilización y homenaje a las personas asesinadas en esta catástrofe. En las siguientes entradas de Mi Moleskine Arquitectónico reseñaremos el papel del diseño paisajista, la arquitectura y la restauración y preservación monumentos como ofrenda a la memoria de aquellos aciagos eventos.

Interior del Lugar de Información en el subsuelo del monumento.

MONUMENTO AL HOLOCAUSTO EN BERLÍN.

El Memorial a los Judíos Asesinados en Europa, o el Memorial del Holocausto es un monumento diseñado por el arquitecto norteamericano Peter Eisenman, ganador de un concurso en 1997. El proyecto se construyó entre el 2003-04, siendo inaugurado el 12 de Mayo del 2005, 60 años después de la culminación de la guerra.



UBICACIÓN
El monumento, que cubre un área de 19,000 m2, se encuentra ubicado cerca a la Puerta de Brandemburgo, en el barrio de Friedrichstradt. Hacia el sudeste se ubica el importante conjunto Potsdamer Platz.


Durante la época nazi, en este terreno se ubicaba la vivienda del nefasto propagandista Joseph Goebbels, y en un extremo de hallaba la cancillería de Hitler, cerca a la cual se encuentra el bunker del Führer. Luego de la división de Berlín durante la guerra fría este terreno se hallaba en la llamada “zona muerta”, el espacio de influencia del Muro de Berlín.


LA PROPUESTA DE EISENMAN

Peter Eisenman es un arquitecto norteamericano que se hizo conocido en el mundo de la arquitectura por ser uno de los fundadores e impulsores del llamado movimiento deconstructivista. Sus propuestas se caracterizaban por la superposición de geometrías, dando lugar a espacios truculentos, tortuosos, que transmitían sensaciones de caos y movimiento (en este moleskine hemos nos hemos referido a algunos de sus proyectos, como una tienda de accesorios lumínicos en Tokio).


Por eso es que me llamó profundamente la atención la propuesta de Eisenman para el monumento de Berlín: una grilla perfecta y racional de 2711 bloques de concreto, de 2.38 m de largo x 0.95 de ancho y cuya altura varía entre 0.2 m a 4.8 m. Cada uno de estos bloques representa una página del Talmud hebreo.


Dentro de esta grilla perfecta hay una característica que evoca al viejo Eisenman, y es que el piso es ondulado, inclinado, lo que me produjo la misma sensación de inestabilidad que sentí al recorrer algunos ambientes de su proyecto en Tokio. Pero además de eso, el adentrarse en esta matriz de cajas brutalistas produce sensaciones de opresión, claustrofobia, desorientación… en suma, caos dentro de un orden geométrico, una referencia a sus antiguos proyectos.


El piso, compuesto por una serie de losetas de piedra y por luces empotradas, describe una topografía ondulada, lo que permite a los visitantes “desaparecer” entre las losas, como sumergiéndose en el agua. “Primo Levi habla de una idea similar en su libro sobre Auschwitz. Él escribe que los prisioneros no estaban vivos pero tampoco estaban muertos. En su lugar, parecían descender en un infierno personal”, señala Eiseman, al descubrir este efecto no pensado al tiempo de su propuesta.


Dado el carácter en extremo abstracto de la propuesta, el arquitecto fue obligado a incluir un apartado subterráneo llamado “Lugar de Información”, que da un poco de contexto al monumento que se visita, y que brinda datos más precisos sobre el Holocausto, incluyendo los nombres de las víctimas. Pero mucha gente no sabe ni tiene idea de la existencia de este espacio, casi oculto tras la serie de losas.


CRÍTICAS
Como era de esperarse, un proyecto de esta naturaleza ha despertado numerosas críticas desde varios sectores. Hay quienes consideran su estética demasiado brutal, una imagen de cementerio (de hecho a mí me evoca las tumbas del cementerio judío en Jerusalén, visibles desde el monte de Getsemaní).


Dada la presencia de diversos grupos neonazis en Alemania, era necesario tomar medidas para que un memorial de estas características no se convirtiera, gracias a los graffiti, en el monumento antisemita más grande del mundo. Para tal efecto, la compañía Degussa proveyó el producto Protectosil, una capa anti pintura con la que se habrían de recubrir las losas de concreto.


Una gran ironía del destino es que Degesch, una subsidiaria de Degussa, había sido la misma fábrica que elaboró el producto Zyklon B, el mismo que se usó para la ejecución de millones de judíos. Tras una gran controversia que llevó incluso a la paralización de la obra, se optó por culminar la obra usando Protectosil (que fuera finalmente donado por la fábrica), argumentando era imposible deslindar responsabilidades a todas las empresas alemanas que colaboraron durante el gobierno nazi y que habría tenido que demolerse varias losas ya construidas con el material anti-graffiti, suponiendo un costo de varios millones de euros. Por supuesto esto no hizo feliz a los representantes judíos, quienes calificaron al monumento de “innecesario”.


Tal vez la crítica más importante, que comparto plenamente, es el hecho de que el monumento haya sido dedicado exclusivamente al genocidio de los judíos, marginando abiertamente al resto de víctimas del holocausto (a las 6 millones de muertes de la "Solución Final" que corresponden a judíos, hay que añadir otros grupos asesinados por los nazis: los homosexuales, gitanos, sacerdotes católicos, ciudadanos polacos, rumanos y soviéticos, personas con discapacidades mentales y físicas, testigos de Jehová, y líderes políticos; en total las víctimas del Holocausto sumarían entre 11 y 17 millones de personas.).


Es absolutamente comprensible que en un museo judío como el de Daniel Libeskind (que revisaremos en la próxima entrega) haya un apartado dedicado exclusivamente al holocausto de los hebreos, ya que no se puede deslindar la historia de la presencia judía en Alemania sin mencionar específicamente su exterminio masivo. Un monumento únicamente consagrado a los judíos habría sido perfectamente aceptable en Israel, como homenaje al martirio de millones de sus compatriotas. Pero dado que Berlín fue obligada a mostrar con vergüenza esta cicatriz en su tejido urbano como testimonio de los crímenes de sus antepasados, ¿por qué limitar esta mea culpa únicamente a los judíos? Dado que el objetivo del Holocausto no fue militar sino la limpieza racial, resulta absurdo que el monumento sea dedicado sólo a un grupo étnico, en lugar de hacerlo inclusivo a todas las víctimas, que por supuesto también merecen homenaje (a menos que se empiece a llenar a Berlín de memoriales destinados a cada grupo específico de victimados).


Al respecto Eisenman, de origen judío, apoya la consagración única del monumento, subrayando que en todo caso, es suficientemente abstracta para acoger la memoria de otras víctimas, ya que el monumento “se yergue ahí, solitario. Quien tiene que hablar eres tú”.


Sorprendentemente esto ha sido criticado por los propios dirigentes judeo-germanos, quienes encuentran la obra demasiado abstracta y carente de referencia directa a las víctimas judías.


En ese aspecto, durante mi recorrido pude comprobar que muchos visitantes (particularmente niños y jóvenes) utilizan el monumento como “laberinto” para jugar a las escondidas. Lamentablemente el diseño no transmite el carácter de solemnidad de otros memoriales de guerra, como el de los Veteranos de Vietnam en Washington, los Parques de la Paz en Hiroshima y Nagasaki o el tétrico pero conmovedor monumento a las víctimas en Phnom Phen, Camboya.

VER TAMBIÉN
- MONUMENTOS POR LA PAZ

18 abril, 2009

PETER EISENMAN EN TOKIO: KOIZUMI LIGHTING THEATER

ENGLISH

El deconstructivismo es una corriente arquitectónica que no ganó muchos adeptos en Japón. La imagen de un edificio (de)compuesto adrede de paredes reclinadas, vigas salientes, columnas torcidas, techos fracturados, como si hubiera sufrido el embate de un cataclismo, no pareció tener eco en una cultura que ve sus edificios abatidos naturalmente y con frecuencia por terremotos y tifones. A ello se sumó la debacle financiera que estremeció al archipiélago a mediados de los 90, además de la desgracia del terremoto de Kobe. Por ello fue un hallazgo encontrar en Tokio este edificio trabajado por Peter Eisenman, uno de los principales teóricos y exponentes del deconstructivismo.


EL DECONSTRUCTIVISMO

El deconstructivismo es una corriente que se originó a inicios de los 80's y que, como parte del movimiento posmodernista (en el que también se incluyeron corrientes como el historicismo y el high tech), se opuso a los postulados del movimiento moderno. Curiosamente, el deconstructivismo también se distanciaría del historicismo, al entender la relación con el entorno de una manera más abstracta y menos icónica.

Conjunto habitacional, IBA, Berlín, Peter Eisenman. La altura del edificio neoclásico vecino se refleja en la substracción que experimenta el volumen en la esquina.

Deconstruir significa tomar un objeto básico, descomponerlo en sus partes primarias, someterlas a una serie de analíticas traslaciones y transformaciones geométricas, producto de relaciones o influencias del entorno, y luego recomponerlas en un nuevo producto que exprese ese proceso de transformación. Era un ejercicio similar al cubismo en la pintura, añadiéndole la cuarta dimensión al objeto arquitectónico, es decir, la variable tiempo (Le Corbusier incluía la variable tiempo como el recorrido que el usuario tenía que hacer para percibir sus edificios; los deconstructivistas incluían el tiempo en la traslación del edificio sobre sí mismo).

Eisenman. Diagramas para la Casa III

"No es por la fractura o simple fragmentación del objeto que se llega al deconstructivismo, ya que eso no sería cuestionar la estructura sino, por el contrario, dañarla y el daño, a mi entender, no tendría otra lectura que el efecto decorativo. Se trata de revelar la tensión geométrica interior de la construcción en sí, algo que siempre estuvo latente, hasta ser descubierto por los arquitectos; no se trata de demoler o desmantelar una obra, por el contrario, se trata de una arquitectura de desviación y reorganización".
Jorge Glusberg

Aronoff Center en la Universidad de Diseño, Arte, Arquitectura y Planeamiento (DAAP), Universidad de Cincinnati. Peter Eisenman, 1988-1993

El deconstructivismo recibió importante influencia del constructivismo ruso de los años 20, aunque no tanto por su concepto social (el movimiento artístico soviético tenía una base socialista importante), sino básicamente a nivel de su concepción formal. El constructivismo exploraba la relación entre volumen y superficie, tomando para ello elementos puros y, sometiéndolos a la influencia de elementos externos, les daba dinamismo y energía, un concepto que el deconstructivismo tomaría para sí 60 años después (Más información sobre el constructivismo ruso en La Arquitectura, del arquitecto Armando Arteaga).

Estudios de Iakov Chernikhov. Vía arquitectura MNP

Ver aquí un video de la concepción de la Torre Tatlin, símbolo del constructivismo ruso.


El deconstructivismo también fue influenciado por la literatura, especialmente los escritos de Jacques Derrida, creador del movimiento literario llamado deconstrucción, y quien, gracias a su amistad con Eisenman, contribuyó con un importante bagage conceptual para el movimiento arquitectónico. De hecho, descontructivistas como Koolhaas y Libeskind han tenido una base periodística o literaria antes de incursionar en la arquitectura.

Uno de los primeros arquitectos en seguir ese proceso de diseño fue Bernard Tschumi en su exitosa propuesta para el Parque de la Villete, y también lo fueron Peter Eisenman, Morphosis y Coop Himmelb(l)au. Conjuntamente con estos "deconstructivistas analíticos" surgió otra faceta más artística y subjetiva, que si bien no es estrictamente deconstructivismo, obtiene resultados espaciales similares, por lo que muchos autores los han incluido en este grupo. A ellos pertenecen, entre otros, el arquitecto-escultor Frank Gehry, Enric Miralles y Zaha Hadid.

El resultado fue una arquitectura muy dramática, dinámica y escenográfica, a veces muy simbólica, otras mucho más sensorial. No se trataba de que el usuario encontrara belleza en la arquitectura, si no que recibiera estímulos que implicaran tensión, caos, perturbación, superposición, inestabilidad, conflicto, todos ellos reflejo de la sociedad en la que vive. Se trataba de que el edificio se entienda como parte de un conjunto y un conjunto de partes a la vez.


El resultado fue también una negación del postulado "la forma sigue a la función" (emblemático del funcionalismo de la arquitectura moderna), emancipándose en una libertad formal por encima de cualquier restricción funcional. Sin embargo, se llegó a excesos, creando muchas veces espacios inútiles, inflexibles, difíciles de mantener, insulsamente improductivos y de un fin meramente decorativo.

Biblioteca del Wexner Center for the Visual Arts and Fine Arts. Nótese cómo la columna se descuelga del techo hasta llegar a poca distancia del piso, contradiciendo el principio estructural clásico de la columna y provocando una sensación de desequilibrio.

El uso de programas informáticos de CAD/CAM fue fundamental para el desarrollo de estas propuestas, en primer lugar para el cálculo estructural que posibilitara soportar y prevenir el colapso de paredes y columnas inclinadas, las que, paradójicamente, parecieran estar colapsando. En segundo lugar, la computadora fue esencial para fabricar las partes y el recubrimiento del edificio, muchas veces conformado por piezas únicas y no repetitivas.

Aronoff Center en la Universidad de Diseño, Arte, Arquitectura y Planeamiento (DAAP), Universidad de Cincinnati. Peter Eisenman, 1988-1993. Foto cortesía de Fusion of horizons

Sin embargo, y como es de suponer, estos factores incrementaron los costos innecesariamente muchas veces para satisfacer los caprichos de los arquitectos, quienes se concentraron tanto en su filosofía y teorías conceptuales que se olvidaron de las necesidades y sentimientos de los usuarios.
"En una ocasión, no me percaté que en un proyecto me había quedado una puerta de 40 cm. Cuando la propietaria me fue a reclamar, se me ocurrió decirle: 'Señora, esa no es una puerta común, es una puerta para que Ud. entre de costado'. La propietaria se fue muy satisfecha".
Peter Eisenman

PETER EISENMAN

Peter Eisenman comenzó su carrera a fines de los 60s, muy cerca de la arquitectura moderna. Junto a Richard Meier, Michael Graves, Charles Gwathmey y John Hejduk, conformó el grupo denominado a quienes, "New York Five", por su trabajo en busca de las raíces del moderno, particularmente el trabajo de Le Corbusier, o simplemente "Los 5 Blancos", por su predilección en el uso de ese color.


En un principio, Eisenman trabajaba sus proyectos basándose en transformaciones de los elementos arquitectónicos, dividiendo volúmenes en planos, planos en grillas, las grillas eran rotadas hasta conformar un producto transformado.
Casa IV. Peter Eisenman, 1972

Más adelante, en la etapa a la que pertenece el proyecto que revisaremos en este post, en las propuestas se observa la huella de la secuencia de transformación, por lo que no sólo es posible apreciar el producto, sino el proceso de diseño.

NUNOTANI HQ Building. La compañía quebró en el 2000 y el edificio fue abandonado.

Al respecto, el notable arquitecto Rafael Moneo, amigo personal de Eisenman, hizo una aguda crítica a este método de diseño (vía Laboratorio de Arquitectura Moderna).
"...En efecto, el proceso se desata, comienza, con un desplazamiento diagonal que da origen a múltiples lecturas y al despliegue de una sintaxis que puede ser riguroso, pero el primer movimiento, el impulso originario, es algo inesperado, arbitrario, algo que queda por completo en las manos del arquitecto. (…) Así pues, y a pesar de que Eisenman trata de ofrecer una manipulación rigurosa del lenguaje, se ve forzado a admitir que el primer impulso es gratuito, sin conexión alguna con el mundo exterior en el que la arquitectura va a ser construida."

Efectivamente, los trabajos de Eisenman en años recientes denotan una mayor subjetividad en el proceso y un resultado en el que no necesariamente expresa formalmente el proceso de transformación.

Proyecto de Eiseman para la Iglesia del Jubileo en Tor Tre Teste, Roma, concurso que finalmente ganó su primo Richard Meier. Me pregunto qué clase de rito podría ejecutarse ahí, porque una misa.. difícil.

Memorial a los Judíos asesinados en Europa, Berlín. Peter Eisenman, 2005. Diseñado para causar un efecto de desazón en el visitante.

KOIZUMI LIGHTING THEATER, 1988-90


Koizumi Sangyo es un fabricante de lámparas y equipos de iluminación. Para este proyecto, sede de esta compañía en Tokio, Eisenman trabajó con Kojiro Kitayama, quien es el medio hermano menor de Tadao Ando (sí, el mundo es un pañuelo). En realidad, a fines de los 80´s y principios de los 90s, había una buena relación entre Eiseman y Ando, y éste último le presentó a su hermano.

Koizumi Lighting Theater un complejo de 8 pisos. En los 5 primeros, se encuentra la exhibición de los productos, mientras que en los 3 últimos, se hallan las oficinas.
Elevación y sección.

Kitayama diseñó una caja de concreto, un bloque de oficinas típico japonés. Eisenman usó esta estructura como contexto y la "atacó" con una serie de pequeños cubos girados en varias direcciones en el espacio. Rasgos de este choque de geometrías son evidentes tanto al interior como al exterior del edificio.


"En lugar de un solo autor, son dos autores que no colaboran juntos, si no laboran separadamente, para negar la noción de la composición unitaria. Trabajando separadamente, confunden la firma del autor, la mano del autor".



Para que ambas propuestas puedan encontrarse, era necesario que haya una estructura unitaria que acoja las partes para conformar una propuesta única.
"Una estructura alberga los elementos externos que se engrapan a ella. Éstos no tienen razón de ser en sí, ni en términos de lugar ni en términos de programa funcional, ni con la relación que instauran con la estructura que los acoge. Ellos son el resultado de una decisión arbitraria".

Plantas y vista exterior.

Por eso, a pesar de la apariencia dinámica y fracturada de la superficie, es posible percibir un orden geométrico cuando se recorre el edificio. O si se lo quiere decir al revés, a pesar de tratarse de una trama muy clara y contundente como base, esta nunca llega a ser repetitiva y es diferente en cada piso gracias a esos elementos que la contaminan.


Un gran atrio de proporciones monumentales nos recibe al ingresar al edificio. Algunos puentes cruzan el espacio en diagonal, no sólo para darle escala a este espacio de 5 niveles, sino también como una antesala al juego espacial que se avecina.

"Así como la introducción de un grano de arena al interior de una ostra produce una perla, así la introducción de elementos anormales puede manifestarse causando la transformación de los espacios internos y externos de una estructura. Un injerto puede también cambiar la naturaleza de un edificio de oficinas tradicional."

Este grano de arena al que se refiere es una serie de L tridimensionales, que para hacer más evidente esta superposición, utilizan colores pastel rosa y verde, trabajados con el pintor y teórico de la arquitectura Robert Slutzky y típicos de los proyectos de Eisenman a fines de los 80s (aunque, a decir verdad, esta combinación cromática no gana muchos adeptos hoy) .


"A través de los cubos en L empotrados en la estructura hay una marca, la cicatriz de una herida".
Diagramas conceptuales.

Aquí, Eisenman hace una referencia a la literatura de la deconstruccíon.
"Ningún piso es culminado en sí, hay siempre una apertura textual en cualquier otro lugar, que esté arriba o abajo. Cada espacio es parte de un texto incomprendido, en el cual existe la posibilidad de la lectura múltiple. Y en cada plano la evolución de las señas crean las condiciones que determinan los textos y permiten la lectura".


Este proyecto recibió un premio de honor del Instituto de Arquitectos Americanos AIA en 1991.

FUENTE:

  • Eisenman 1960/1990. De la arquitectura Conceptual a la Arquitectura Textual. Fabio Ghersi.
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