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02 julio, 2010

JARDÍN DE LAS ROCAS, CHANDIGARH, INDIA


El Parc Güell de Gaudí en Barcelona es el parque más famoso de este estilo en el mundo, pero no es el único. El llamado “Jardín de las Rocas”, construido en Chandigarh, India, por Nek Chand a partir de 1951, envuelve al visitante en un mundo de fantasía hecho de materiales reciclados.


ANTECEDENTES

En 1947, tras la separación de India y Pakistán y la necesidad de crear una nueva capital para la provincia de Punjab, el gobierno indio decidió crear la primera ciudad planificada desde la fundación de Jaipur, encargo que finalmente recayó en el reconocido Le Corbusier (en este moleskine hemos tratado anteriormente tanto el proyecto urbanístico como algunos de los edificios corbuserianos más significativos en Chandigarh).


La construcción de la ciudad se hizo sobre algunas viejas aldeas, las cuales fueron demolidas para darle paso . Desde 1951 Nek Chand, un humilde inmigrante de la recién creada Pakistán, encontró trabajo como inspector de caminos , y le fue asignado el cuidado de un terreno al lado de las tiendas PWD.


Chand empezó recolectando rocas de diversos sitios, así como materiales residuales de las construcciones y demoliciones, y utilizando cemento abandonado empezó a crear grupos escultóricos en 1957.


Cabe destacar que esta actividad era completamente ilegal, ya que el terreno era destinado a uso público, por lo que Chand decidió trabajar secretamente a lo largo de 18 años. Finalmente, en 1975 fue descubierto por un grupo de trabajadores que investigaban sobre la malaria, quienes quedaron maravillados por su trabajo.


En lugar de demoler esta obra como correspondía según las normas, decidieron ascender a Chand, pagarle un salario a tiempo completo para que se dedicara a su creación y destinar 50 trabajadores que lo ayudaran en su tarea de culminar el parque.

Nek Chand (derecha) recibiendo un premio por su trabajo.

En 1976 el Jardín de las Rocas abrió sus puertas al maravillado público . Sin embargo, y a pesar de la popularidad del parque, Chand fue víctima de los celos de sus propios compañeros y en dos ocasiones su creación estuvo a punto de ser demolida por Ashok Pradhan, quien era asesor del administrador municipal, primero para ampliar el jardín botánico y luego para hacer una pista a la villa de Kaimbwala. Los bulldozers estaban listos para iniciar las obras, pero una cadena humana se puso al frente e impidió la demolición. Finalmente se suspendieron las obras y Pradhan fue transferido a otra dependencia.

Foto cortesía de raminders

Sin embargo, la falta de mantenimiento del parque ocasionó el deterioro y abandono de algunas esculturas, por lo que se creó la fundación internacional Nek Chand que es la que hoy vela por el cuidado de este singular parque, que recibe diariamente más de 4,000 visitantes.


EL PARQUE

El parque se ubica en el sector 1, un área intangible boscosa al noreste de la ciudad, muy cerca al lago artificial Sukhna y al complejo del Capitolio. El jardín original ocupaba un área de 49,000 m2, pero hoy abarca 160,000 m².


El parque no tuvo un planteamiento integral, fue creciendo paulatinamente de acuerdo a la disponibilidad de material, sin embargo transmite la idea de ser un mundo fantástico, alejado de mundanas referencias, donde su creador se refugiaba para dar rienda suelta a sus sueños. Precisamente Nek Chand no está de acuerdo con el nombre de "Jardín de Rocas", que denota "elementos fríos y sin vida". Él lo llamaba "el Reino de los Dioses y las Diosas", reflejando la atmósfera mágica que deseaba transmitir con sus creaciones.


Chand utilizó diversos materiales de desecho: botellas, vidrios, brazaletes, mosaicos, vidrio, enchufes eléctricos, vasijas de cerámica, lavabos, cables, ladrillos quemados, etc. Las esculturas, que suman 5000, están agrupadas por temas, y representan personajes y animales típicos de la zona.


Además de las esculturas el jardín incluye elementos que recuerdan la arquitectura mogol (ausente en la propuesta corbuseriana), 3 teatros, paseos, estanques y caídas de agua que en verano son realmente una bendición.


Según los críticos, el Jardín de las Rocas puede ser entendido desde tres enfoques
- Colección, es decir como un muestrario o un museo al aire libre de arte popular.



- Ruina, aunque son unas ruinas en construcción, dado que están ligados al pasado y evocan el uso del suelo antes de la creación de Chandigarh.


- Teatro, dado su carácter escenográfico y, además de la presencia de tres anfiteatros, la posibilidad de que cada usuario sea capaz de crear su propia experiencia a lo largo de su recorrido a través de este mundo mágico (algo similar a lo que buscaban Shusaku Arakawa y Madeline Gins, creadores del Parque Yoro: Sitio del Destino Reversible, en Gifu, Japón).



Es frecuente la comparación entre el Parque Güell con el Jardín de Rocas. La similitud, sin embargo, sólo es en la superficie. No puede compararse el planeamiento integral, la estudiada armonía entre arquitectura y terreno ni el matemático análisis de la naturaleza y su interpretación en tecnologías y formas de vanguardia, realizadas por el experimentado arquitecto catalán con la espontaneidad, improvisación y talentosa intuición del autodidacta empleado público indio. Gaudí tuvo un poderoso patrón que lo proveyó de fondos y materiales que requería. Chand no sólo tuvo que trabajar por su cuenta, sino que tuvo que afrontar envidiosos burócratas en su contra.


No obstante, disfruté mucho recorriendo sin prejuicios la genialidad de este artista nato, una de las más celebradas obras de arquitectura sin arquitectos y el complemento perfecto de arte popular a la sofisticada y racional creación de Le Corbusier.

En el siguiente slideshow pueden verse más vistas del Jardín de las Rocas.



VER TAMBIÉN
- PARQUES TEMÁTICOS
Junto a Varun Sehgal, un excelente anfitrión y que conocí recién en Chandigarh

27 diciembre, 2008

EL GENERALIFE, GRANADA


“Para el emplazamiento de una casa entre jardines se debe elegir un altozano que facilite su guarda y vigilancia. Se orienta el edificio a mediodía, a la entrada de la finca, y se instala en lo más alto el pozo o la alberca, o mejor que pozo se abre una acequia que corra entre la umbría de árboles y plantas. Cerca de ella se plantarán macizos que estén siempre verdes de toda clase de plantas que alegran la vista y, algo más apartadas, diversas variedades de flores y otros árboles de hoja perenne. Un cerco de viñas rodearán toda la huerta y, en el centro las parras cubrirán de sombra los caminos que encuadrarán los arriates. Se levantará un pabellón abierto en el centro para las hojas de reposo, rodeado de rosales trepadores, arrayanes y otras variedades de flores que embellecen el jardín. Será más largo que ancho para que la vista no se fatigue al contemplarlo. En la parte baja se construirá una habitación para los huéspedes que acompañen al propietario. Habrá una alberca, oculta entre los árboles que no podrá verse desde lejos. Es conveniente también construir un palomar y una torrecilla habitable.”
Tratado de Agricultura y Jardinería de Ibn Luyun, siglo XIV

Foto cortesía de Salvini

Ubicado en el Cerro del Sol, a pocos metros de la Alhambra, se ubica el bello jardín del Genernalife (significa “el Jardín del arquitecto, o en árabe Jannat al-Arif. A propósito, acabo de descubrir que la palabra alarife (o maestro constructor) viene del árabe y significa “el constructor”).
Esta casa de verano (aunque también muy usada en otoño) fue construida por Mohamed III entre 1302 y 1309, y ampliada por Abu I-Walid Ismail (1313-24). Es decir, se construyó antes que el Patio de los Arrayanes, en la Alhambra.


COMPOSICIÓN

Es muy interesante la importancia simbólica que tiene el jardín para las culturas del medio oriente, desde los persas, judíos y luego los musulmanes, todas ellas culturas del desierto, para las cuales el jardín era un oasis en medio de un ambiente agreste, y muchas veces una representación del paraíso.

Maqueta del Generalife. Museo Islámico de Sharjah, Emiratos Árabes Unidos

Recordemos que tanto para la tradición judío cristiana como para la islámica el paraíso era un jardín. Resulta interesante hacer un paralelo con los jardines chinos o japoneses, muchos de ellos asociados a la representación del monte Meru o el paraíso budista.


Sin embargo, mientras los jardines asiáticos se esfuerzan en hacer una representación sutil del paisaje al punto que a veces es difícil distinguir la intervención humana del medio natural (incluso ambos se hallan a veces simbólicamente unidos), los jardines árabes optan por un modelo geométrico abstracto, una representación artificial de un mundo idílico natural. Ambos, sin embargo, escogen transmitir sensaciones de intimidad y sencillez, meditación y contemplación, antes de la monumentalidad y magnificencia de otros jardines, como los europeos barrocos, por ejemplo.



El Generalife que vemos en la actualidad no es el que creó Mohamed III como lugar de retiro, ya que ha sufrido muchas modificaciones con el paso de los siglos. La arquitectura es en general simple, denotando la importancia que se le dio al jardín como espacio de contemplación.

Foto cortesía de A. Trenado

El complejo consta de dos partes

El Patio de la Acequia.

Este espacio conecta dos grupos de edificios, un pabellón al norte y otro al sur. Se trata de un largo estanque de 48.7 m x 12.8 m. cuya composición presentaba características similares al patio de los Arrayanes en la Alambra o el Taj Mahal en la India. Es decir, en el que el reflejo era parte importante en el diseño y la composición del jardín. Cuando posteriormente, en el siglo XIX se añadieron fuentes en estilo italiano, el efecto árabe de reflejo se perdió.

Foto cortesía de Hamas

Un pequeño tazón en el medio permite dividir el espacio simbólicamente en dos partes.
A un costado, una galería de arcos filtra las vistas que se enmarcan el paisaje, y que proceden de 1670.


Al fondo del patio se encuentra la llamada Sala Regia, un exquisito recinto presidido por 5 arcos y que conduce a un mirador.



El Jardín de la Sultana

Ascendiendo por unas escaleras desde la Sala Regia se accede al Jardín del Ciprés la Sultana, donde según la leyenda la esposa del ultimo sultán solía encontrarse con un caballero Abencerraje, y fue aquí donde el sultán los vio besarse, a causa de lo cual toda la tribu Abencerraje fue asesinada.

Foto cortesía de CraigZone

Continuando por la llamada Escalera del Agua se llegan a los Jardines Altos del Palacio, donde había una capilla. El sonido del agua o soundscape es un elemento muy importante en la composición de este espacio.

Fuente Wikipedia

Los Jardines Nuevos

Al sur de la parte antigua, se encuentran unos jardines creados en 1931 por Francisco Prieto, los que se concluyeron en 1951.

Por sus características y valores únicos, el jardín del Generalife fue declarado patrimnio de la Humanidad por UNESCO junto con la Alhambra en 1984, y en 1994 se entendió la declaración al distrito del Albayzín.

Como complemento, puede verse también el siguiente video de la Alhambra



VER TAMBIEN

- JARDINES JAPONESES/
JAPANESE GARDENS

* Periodo Heian (794-1185)
* Periodo Kamakura (1185-1333)
* Periodo Muromachi (1333-1573)
* Periodo Edo (1603-1868)
* Periodo Meiji (1868-1912)


24 septiembre, 2008

JARDINES JAPONESES: VILLA KATSURA


Bruno Taut, el reconocido arquitecto expresionista alemán, dio a conocer a la Villa Imperial de Katsura a Occidente a inicios del siglo XX, denominándola “la quintaesencia de la estética japonesa”. No exageraba. La arquitectura de Katsura Rikyuu ha sido admirada por arquitectos como Le Corbusier y Walter Gropius, y contiene uno de los más bellos y mejor preservados jardines en Japón, al punto que sólo puede ser visitada con un permiso especial gestionado en el Palacio Imperial.


EL PERIODO EDO

Tras el breve periodo Azuchi-Momoyama de apenas 30 años, el periodo Edo (1603-1868) se caracterizó porque el control de Japón pasó a manos del shogunato de los Tokugawa, quienes se asentaron en la ciudad de Edo (que a la postre se convertiría en Tokio), dejando a la corte imperial de Kioto un papel meramente protocolar y simbólico.

Fue una etapa de ostracismo, en que se prohibió el ingreso de extranjeros así como la salida de japoneses al exterior. Aquellos que profesaban la religión católica, introducida a finales del siglo XVI por misioneros portugueses, fueron perseguidos y ejecutados, especialmente en Nagasaki (para más información, ver Conmemorando la Paz en Nagasaki, publicado en este moleskine).

Pero al introvertirse, el periodo Edo vio el desarrollo de muchas artes en el Japón, especialmente cultivadas entre la aristocracia: el teatro Noh, el ikebana, laqueado, textiles, poesía, pintura, caligrafía, etc. y en especial el nacimiento de un nuevo tipo de jardín: el jardín de paseo.


LOS INICIOS DE LA VILLA

El príncipe Toshihito Hachijo (1579-1629), hermano del Emperor Goyozei (1571-1617), recibió del segundo shogun Hidetada Tokugawa, un terreno a orillas del río Katsura, en compensación por sus servicios al shogunato.


Allí, Toshihito inició la construcción de una villa alrededor de 1615. Toshihito, un hombre educado y amante de la literatura, era admirador del Genji Monogatari, la primera novela japonesa en cuyo capítulo "El Viento entre los Pinos" se menciona

“A lo lejos, en el pueblo rural de Katsura, el reflejo de la luna sobre el agua es claro y tranquilo”.


Al poseer precisamente el terreno mencionado en el cuento, en el cual alguna vez se erigió una mansión inspirada en la villa del poeta Po Chu-i, Toshihito decidió llevar a cabo la construcción de una villa simple, modesta y sin ostentanciones.


Al morir el príncipe en 1629 la villa pasó a manos de su hijo Toshihada, de 10 años de edad. Al principio la villa estuvo abandonada por cerca de 12 años, pero en 1642 Toshihada, recién casado con una rica princesa, continuó la labor de su padre.


En 1658 el emperador Gomino-o decidió visitar la villa, por lo que se procedió a la construcción de un nuevo pabelló, llamado Nuevo Shoin, para albergar confortablemente a tan insigne huésped.

Luego de la muerte de Toshihada en 1662 y durante varias generaciones la villa no tuvo mayores arreglos o mejoras, hasta que el Príncipe Yakahito (1703 - 1767) llevó a cabo reparaciones sin alterar la distribución original. En 1883, al morir el último miembro de la familia Hachijo-Katsura, la villa fue donada al emperador Meiji. En 1983 la Villa Imperial Katsura experimentó un cuidadoso y extensivo proceso de restauración que implicó el desensamblaje, mantenimiento y reensamblaje de prácticamente todo el edificio.



ARQUITECTURA

El conjunto principal está compuesto por una secuencia concatenada y asimétricamente vinculada de cuatro edificios: Palacio Antiguo, el Palacio Medio, el Cuarto de música y el Palacio Nuevo. En alguna literatura al Palacio se le denomina más apropiadamente Shoin, en referencia a una habitación tipo estudio que proyectaba una baranda, y que dió lugar al estilo shoin-zukuri.

De aleros de los techos y las barandas de los pisos ubicadosa diferentes niveles, los edificios pertenecen a un estilo que se denomina "gansos en vuelo".

Cobertura de uno de los palacios en estilo irimoya kokerabuki, conformado por una serie de tablitas de ciprés de entre 0.3cm-0.5cm de espesor, 9cm-15cm de ancho y cerca de 30cm de largo, que se aseguraban con clavos de bambú.

Los pisos están cubiertos con tatami y los decorados paneles corredizos que dividen los espacios interiores pueden removerse para lograr una mayor flexibilidad espacial. La integración de estos elementos con el jardín, a fin de gozar de múltiples y variadas vistas, es notable.


Además, la disposición de las puertas favorece una mayor ventilación en verano.

Otro elemento interesante es el Pabellón Onrindō al que se arriba mediante una caminería de piedras cuadradas. Este pabellón es dedicado a la memoria de la familia Katsura.

Vistas del Pabellón Onrindō, al que se accede por un agraciado puente de madera


Además del conjunto palaciego, existen cuatro casas de té: Gepparō (月波楼), Shōkatei (賞花亭), Shōiken (笑意軒) y Shōkintei (松琴亭) . Esta última es famosa por sus paneles decorados con damero de color blanco y celeste. En ellas se incluyen elementos de cocina donde se preparaba el té.

Detalle de la casa de té Shōkintei, mostrando el decorado de los paneles en forma de cuadrícula.

Detalle del reflejo del agua sobre la pared

Detalle de la casa de té Shōkatei

Detalles de la casa de té Shōiken

EL JARDÍN

Tal vez el aspecto que más me conmovió durante la visita al jardín de Katsura Rikyuu, sea su extraordinario manejo del recorrido. Las vistas se nos presentan o se nos ocultan secuencialmente, casi como una puesta en escena o en un guión cinematográfico que nos ofrece múltiples variantes.

El jardín explota las vistas en las que los edificios aparecen y se ocultan, como en el caso de la casa de té Gepparō, desde donde se contemplaba la luna.


De hecho, muchos de sus rincones evocan escenas del Cuento de Genji, de las que los aristócratas visitantes, versados en literatura clásica, se deleitaban en reconocer.

Arreglo de piedras y al fondo un puente consistente en una única losa de piedra. De acuerdo a la enseñanzas budistas, para alcanzar la Tierra Pura es necesario cruzar un puente largo y estrecho, acosado por peligros y demonios.

Si bien utilizó algunas técnicas de jardines anteriores, como la del paisaje prestado o shakkei o la estética de las casas de té, el jardín de Katsura fue pionero en concepto de jardín secuencial que ofrece la fenomenológica experiencia de ir descubriendo numerosas vistas de acuerdo al movimiento del visitante, y sus constantes, sorpresivos y dramáticos recodos y cambios de dirección impiden que el jardín sea descubierto de una sola vez, invitando a ser plenamente recorrido para ser comprendido. Esta técnica, llamada "oculta y revela" influenció y caracterizó los jardines del periodo Edo.

Este árbol de pino en combinación con los arbustos es usado para bloquear la vista general del estanque. Es un ejemplo de la técnica "oculta y revela".

El recorrido, que en general está diseñado para que el visitante tenga siempre el estanque a su lado derecho, ofrece tres tipos de empedrados, que facilitan o dificultan el desplazamiento según sea el interés del diseñador en mostrar alguna determinada vista: los estilos shin (formal) gyo (semiformal) y so (informal), que encuentra un paralelo en los estilos caligráficos del antiguo Japón.

Además de las edificaciones, es posible encontrar elementos que, a pesar de su simplicidad, estimulan los sentidos o representan profundos contenidos filosóficos: puentes de piedra o madera, arreglos de rocas, ubicación de árboles, lámparas de piedra, y sutiles barreras visuales o físicas acompañan el recorrido.



VER TAMBIEN

- JARDINES JAPONESES/
JAPANESE GARDENS

* Periodo Heian (794-1185)
* Periodo Kamakura (1185-1333)
* Periodo Muromachi (1333-1573)
* Periodo Edo (1603-1868)

* Periodo Meiji (1868-1912)
Junto a Pilarcita y Giancarlo. Con este último compartimos la pose "Pon la mano izquierda en el bolsillo y separa la pierna izquierda en ángulo de 15 grados"