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08 octubre, 2007

PEQUEÑO HOMENAJE A SALMONA


"Siempre me he sentido inspirado por un bello cuento precolombino que reza: 'cuando entro en mi casa entro en la tierra, y cuando la dejo asciendo al cielo"
Rogelio Salmona

Me resultó paradójico que mientras preparaba el artículo sobre Mario Botta, de quien admiro su maestría en el trabajo del ladrillo, me enterara, (gracias a un breve pero conmovedor escrito de Martín Livoski en arquitectura+historia), del sensible fallecimiento de Rogelio Salmona, un gran maestro latinoamericano, diestro en el manejo del ladrillo.

Nacido en París, el maestro colombiano fue, al igual que Botta, discípulo de Le Corbusier. La prolífica obra de Salmona daría cuenta de un innegable arraigo al sitio, con una potencia y energía y a la vez con una cadencia y sensibilidad que hay hecho de su obra la más representativa de la arquitectura contemporánea colombiana. Para más detalles de su obra ver aquí para un artículo de Guillermo Hevia en Plataforma Arquitectura.

Mi encuentro con la arquitectura de Salmona fue casi tan fortuito como mi visita a Bogotá. Visité la capital colombiana en una "escala técnica" de un vuelo entre Lima a Buenos Aires (sí, increiblemente viajar de Lima a Buenos Aires vía Bogotá era más barato que hacerlo directamente). Descubrí entonces una de las ciudades latinoamericanas que más me haya gustado, con sus múltiples colinas llenas de verdor, salpicadas por edificios hechos de ladrillo.

Paisaje bogotano... como dirían sus habitantes, "más cerca de las estrellas"
Foto C. Zeballos

Ya en ese entonces (2001), a pesar de los problemas y la violencia que la castigaban, en Bogotá se venían llevando a cabo las renovaciones urbanas que le darían luego renombre internacional como una ciudad más humana, en busca de la sustentabilidad y modelo para otras renovaciones en ciudades latinoamericanas.


Biblioteca Virgilio Barco.
Foto cortesía de Carlos Naranjo

Interior de la Biblioteca. Foto cortesía de JUES

Resultó que mis amables anfitriones, quienes me pasearon por Bogotá, me invitaron luego a su casa ubicada en un conjunto habitacional diseñado por Salmona. Comprendí entonces que los bellos edificios de ladrillo diseñados por el maestro y que habíamos admirado en las revistas de arquitectura latinoamericana no eran sino una refinación de una extendida tradición colombiana en el uso de este material.

Nueva Santa Fé. Conjunto Residencial.
Foto cortesía de Tatiana Plazas

Es precisamente la forma cómo Salmona hace "respirar" a la arquitectura a través del material, a la concanetación de sus espacios públicos, al soberbio manejo de la luz y a la riqueza espacial de sus interiores (en los que incluía dobles alturas, puentes, balcones y otro efectos), los que hacen de estos departamentos viviendas acogedoras, funcionales y agradables.

Salmona será siempre una muestra de que no es necesario mirar lo que se hace al otro lado del océano para encontrar arquitectura de primerísima calidad.

Tres vistas del Archivo General de la Nación

"La buena arquitectura se vuelve ruinas. La mala arquitectura desaparece."
Rogelio Salmona