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20 julio, 2010

PAMUKKALE Y HIERÓPOLIS, TURQUÍA


Un paisaje casi extramundano, compuesto de cientos de terrazas de travertino que parecen ser como cascadas petrificadas, que parecieran estar congeladas de no ser por el clima temperado, es el que caracteriza Pamukkale, una colina que desciende hacia el valle del río Menderes, en la región Egea de Turquía.


Las propiedades curativas de sus aguas minerales han sido usadas por milenios y muchas religiones les han atribuido cualidades milagrosas.


De allí que sobre estas terrazas se construyera Hierápolis, llamada la “ciudad santa”, que además de templos se convirtió en un gran balneario romano, cuyos restos, aunados a este singular paisaje, son hoy Patrimonio de la Humanidad por UNESCO.

Foto cortesía de neurosis

PAMUKKALE

Pamukkale significa “castillo de algodón” y es que la forma suave de los travertinos que la cubren, una roca formada por sedimentos depositados por el agua mineral, asemeja copos de algodón. De alguna manera me recordó a las salineras incas en Maras, Perú, sólo que en el caso turco el agua es rica en carbonato de calcio.

Imagen fuente Wikipedia

Al caminar por estas terrazas puede sentirse la consistencia gelatinosa del agua en proceso de sedimentación, parecida a lo que en términos constructivos se llamaría una “lechada de yeso”. El agua es tibia en esta zona, unos 30°C, aunque en otras áreas del complejo puede llegar a los 100°C.


Las aguas minerales tienen efectivas cualidades medicinales para aliviar enfermedades del corazón, arteriosclerosis, reumatismo, hipertensión, problemas circulatorios, agotamiento físico y mental e inclusive puede aliviar problemas digestivos cuando se ingiere. Pero además de las aguas hay sectores con emanaciones de gases venenosos, por lo que esta combinación entre benéfico y letal hizo de este lugar ideal para convertirse en un paisaje sacro.


No obstante, aguas termales y emanaciones gaseosas son indicativas de actividad geológica, por lo que esta zona fue sacudida periódicamente por violentos terremotos, y las ciudades y edificios aquí erigidos sido reconstruidos varias veces, hasta quedar finalmente abandonados y cubiertos por la pátina del tiempo, que la arqueología moderna se encargaría de descubrir.


El agua reflejada en estas pozas blancas adquiere diferentes tonos durante el día, apareciendo turquesa durante la mañana hasta teñirse gradualmente de tonos dorados y violáceos al atardecer. Además de sus propiedades medicinales, el lugar transmite un poderoso y casi mágico efecto estético.

Foto cortesía de AleAnna

Foto cortesía de Sandyke
Foto nocturna cortesía de Echo29

HIERÁPOLIS

Un antiguo templo dedicado a Hiera, la nuera de Hércules, dio lugar a la fundación de Hierápolis (la ciudad de Hiera), fundada por Eumenes II, rey de Pérgamo (197-159 a.C.). Posteriormente en 133 a.C. la ciudad fue entregada a Roma, siendo parte de la provincia Romana de Asia Menor.


Hierápolis fue completamente reconstruida en estilo romano luego de que fuera devastada por terremotos en el 17 d.C. y 60 d.C., adquiriendo su forma actual. Esta es la época dorada de la ciudad, desarrollándose como un balneario popular entre los ciudadanos romanos.


Hierápolis fue también una de las primeras comunidades cristianas, que floreció aquí ya en en 40 d.C. pocos años tras la muerte de Cristo. La ciudad es mencionada por San Pedro en su Carta a los Colosenses, y aquí habitó el apóstol Felipe, quien fuera ejecutado en el año 80. Un martirium, cuyo diseño revisaremos posteriormente, fue erigido en el lugar donde supuestamente San Felipe fue crucificado de cabeza.


Posteriormente la ciudad cambió de manos romanas, a bizantinas, árabes, cristianas y turcas, ganando y perdiendo importancia de acuerdo a los cambios de rol en la geopolítica de las naciones a través de los siglos. Finalmente abandonada en el siglo XV y la ciudad fue cubierta por una gruesa capa de caliza. Fue redescubierta por arqueólogos alemanes en 1887, y tuvo una extensa excavación por un equipo italiano a partir de 1957.

TRAZA URBANA

La ciudad se organiza paralelamente a las formaciones de travertinos, en una dirección predominante este-oeste. La trama urbana de la ciudad helénica original sigue la forma de una grilla de 300 x 300 m, de acuerdo a la ideada por Hipodamo en la ciudad de Mileto. De esta forma se impone un constructo abstracto sobre la topografía como de apropiarse del espacio.


La calle principal, de 1500 m de largo por 13.5 de ancho, que albergaba los edificios más grandes, centros comerciales y monumentos, discurría de Norte a Sur. A lados de ella había una portada monumental, flanqueada por dos torreones de piedra de base cuadrada. El resto de calles eran más bien estrechas, tenían 3 m de ancho. La reconstrucción romana siguió este principio, definiendo el Cardo y el Decumano, las dos calles principales de la ciudad.


La salida norte remataba en un arco triunfal de tres secciones, con una inscripción al emperador Domiciano en el 85 d.C. (el mismo emperador que construyera en Roma el enorme estadio que luego devendría en la Plaza Navona).



PRINCIPALES EDIFICIOS

Teatro
El teatro original fue construido cerca a la puerta norte, luego del terremoto del año 17 d.C. Sin embargo, este sería destruido 43 años después por otro terremoto.


Durante el reinado de Tito, el mismo que culminara el Coliseo en Roma, se erigió un nuevo teatro utilizando los restos del antiguo (por lo general los romanos solían erigir estructuras compuestas de arcos para crear sus teatros, como en Roma y Gerasa. Algunas remodelaciones, incluyendo juegos de agua, fueron incluidos en 352.


Sin embargo en Hierápolis, al igual que en Petra, los teatros se construyeron al estilo griego, es decir, empotrados en la ladera de los cerros). El teatro, de 100 m de largo, está definido por una fachada en arquería.


Está compuesto por un conjunto de graderías semicirculares (cavea) con capacidad para 15,000 espectadores en torno a un espacio central (orquesta).


Este auditorio, como en el caso del coliseo Romano, era una representación de la sociedad, y cada clase del espectro social tenía su lugar claramente ubicado en el edificio. Un corredor horizontal central (diazoma) y 8 pasajes verticales proveían la circulación al auditorio.


Frente a ellas, un elaborado proscenio de dos pisos se halla ricamente decorado con 60 altorelieves de mármol de 70-90 cm además de estatuas representando a dioses como Artemisa, Dionisio y Apolo.


En cada una de las 6 entradas, que se llamaban vomitoria (el lector puede asociar el vocablo castellano “vomitar” con el acto de expeler algo rápidamente, precisamente la función de estas puertas) habían conjuntos escultóricos de 6 imágenes que se guardaban en nichos.


En sus alrededores se encuentran las ruinas del Templo de Apolo, otrora el templo más importante de Hierópolis pero del que hoy sólo quedan sus cimientos.

Plutonio
Si bien las aguas termales de Pamukkale sirvió a los sacerdotes romanos y luego cristianos para promover curas milagrosas, el oráculo romano de Plutonio sirvió para sugestionar a las personas, haciéndoles creer que éstos tenían influencia sobre la muerte.
Plutonio era “el lugar de Plultón”, el dios de las profundidades, y se refería a una estrecha cueva de la cual emanaban gases volcánicos venenosos, particularmente dióxido de carbono, tanto que cualquier persona que entrara moría de asfixia. Únicamente los sacerdotes eunucos de Cibeles eran capaces de entrar y sobrevivir, demostrando sus poderes milagrosos a la población. En realidad los que hacían era contener la respiración hasta llegar a zonas donde había bolsas de oxígeno. Esta práctica se abandonó cuando el Cristianismo se convirtió en la religión dominante, alrededor del siglo IV, y ha permanecido cerrada desde entonces.

Las Termas del Norte

Al igual que en el caso de las Termas de Caracalla, los baños eran espacios de congregación social, más aún en este caso que disfrutaban de la fama de tener propiedades milagrosas


Sobrecoge la escala del edificio, dispuesto a enfatizar el poder imperial. Las paredes y bóvedas estaban cubiertas de mármol o de una combinación de caliza y arena que parecía mármol.
A partir del siglo V los baños fueron convertidos en una iglesia.


La Piscina De Cleopatra
Con este sugestivo nombre se conocen unos baños termales de aguas minerales curativas, pero que tienen la particularidad de tener restos de edificios clásicos en el agua, algo que lo convierte en los baños termales más singulares que haya visto. Esta piscina, que se dice que fue un regalo a la reina egipcia, era parte de un hotel que se ubicaba aquí junto a muchos otros resorts. Luego de la declaratoria de la UNESCO, todos estos hoteles –que habían hecho mucho daño a las ruinas arqueológicas como al paisaje en sí- fueron demolidos.


Las Termas Del Sur

Este complejo, donde ahora funciona el museo de Hierápolis, consistía de una palestra y de los baños. Ingresando a través de la palestra se podía acceder al Frigidarium (baños fríos), el Tepidarium (baños templados) y Caldarium (baños calientes). El conjunto abovedado, de 52 x 36 x 12 m contenía un gran salón que conducía a un grupo de habitaciones reservadas para los emperadores.


El Martiryon De San Felipe

Tal como en el caso de Torcello en Venecia, un martiryon es un lugar donde se veneran los restos de un mártir. El caso de Hierápolis se erigió aquí un martyrion para conmemorar a San Felipe uno de los doce apóstoles, que murió aquí en el año 87. Sus hijas continuaron su prédica y estaban sepultadas junto a él.


Tipológicamente además es un edificio muy interesante. Inscrito en un cuadrado de 20 x 20 m, en cuyo centro se hallaba inscrito un octógono de techos de madera, que circundaba un espacio cilíndrico cubierto con una cúpula, donde estaban los restos del santo. El octógono acogía ocho capillas, que acogían a numerosos peregrinos en los primeros años del Cristianismo. Un edificio simétrico, claramente centralizado.

***

Además de estas estructuras se encuentran en la zona varias necrópolis, que albergan numerosas tumbas en forma de túmulos, sarcófagos y casas, desde el periodo helenístico, romano y cristiano. Inclusive se han encontrado numerosas inscripciones en hebreo, ya que los judíos constituyeron aquí una comunidad importante luego de la Diáspora. Al parecer este paisaje imponente, tan famoso como lugar de descanso y relajamiento, era también un sitio predilecto para el último reposo.


VER TAMBIÉN:
ARQUITECTURA CLÁSICA

Junto a Keiko, una japonesa que conocí en el Teatro de Hierópolis. "Es la primera vez que he entrado a unos baños termales usando ropa de baño", me dijo, refriéndose a la Piscina de Cleopatra. En efecto, en Japón la costumbre es entrar a los baños termales u onsen completamente desnudo. Sin embargo, es muy poco usual en estos días encontrar onsen mixtos, como en antaño, sino que se usan diferenciados por género. Una pena.

15 julio, 2010

ANDENES: TERRAZAS INCAS Y PAISAJE.

Ruinas de Huayanay, Cusco

Las terrazas incas, conocidas como andenes, son una de las obras de infraestructura y de adaptación al paisaje más grandes e importantes de la América Precolombina. La influencia del imperio incaico se extendió más allá del Perú, alcanzando territorios en los actuales Ecuador, Colombia, Bolivia, Chile y Argentina entre el siglo XV y mediados del s. XVI.

Atacama, Chile. Foto cortesía de anaraquel.

Isla del Sol, Lago Titicaca, Bolivia. Foto cortesía de Lucy O'Doherty.

Sin embargo, el desarrollo de las terrazas no fue un invento inca, sino que se sostuvo en una experiencia de muchas otras culturas que la antecedieron, probablemente desde 900 a.C. (Mujica, 1996). No obstante, fueron los incas quienes llevaron esta técnica a su máxima expresión y la utilizaron no solamente como una forma de alimentar a su vasto imperio, sino de subrayar el carácter ritual de su relación con el paisaje.

Machu Picchu. Casa del vigia. Foto cortesía de lall

DOMINANDO UN ENTORNO DIFÍCIL.

A diferencia de otras zonas del continente, como las pampas en Argentina, por ejemplo, la cordillera de los Andes ofrece un ambiente poco favorable para la agricultura. Extensos desiertos en la costa, escarpadas montañas de valles angostos, selvas inexpugnables. Esta circunstancia determinó que las antiguas culturas andinas desarrollaran métodos para hacer más eficiente el uso del suelo y ese factor, sumado a la competencia de varios grupos por los escasos recursos en el territorio, fue tal vez uno de los mayores catalizadores culturales en esta parte del mundo.

Santa Rosa de Tastil, Argentina.

Pumapungo, Cuenca Ecuador. Foto cortesía de ChristaLW.

"Los andenes están constituidos por plataforma horizontales que van escalando las laderas, adaptándose a las sinuosidades topográficas. Las plataformas con superficies cultivables están conformadas por un muro de contención de piedra" (Kauffmann Doig, 2002).
Cañón del Colca. Foto cortesía de Southamerica.art

Siendo la agricultura la actividad económica fundamental en el incario, los andenes fueron también utilizados para estudiar y mejorar la producción agrícola. Lugares como Tipón o Moray servían como centros de experimentación para "domesticar" especies vegetales, plantándolas en andenes a diferentes alturas y distintos microclimas.

Tipón fue utilizado para desarrollar especies agrícolas, dadas las diferencias microclimáticas de la ladera.

Moray, otro laboratorio agrícola. Foto cortesía de Paranoias.

Además de contribuir a la producción de alimentos, los andenes o terrazas "fueron efectivos métodos de reducir la erosión y mejorar las condiciones microclimáticas del terreno, especialmente en los pisos más altos, donde se incrementa la capacidad de conservación del calor del suelo por acción de la radiación solar, que es absorbida por las piedras de los muros" (Rostworowsi, 2004).

Así por ejemplo, la ciudadela de Machu Picchu usó las terrazas como elementos de soporte estructural y como sistema de desagüe ante la gran cantidad de precipitaciones pluviales que recibía esta zona de ceja de selva.


Machu Picchu. Foto cortesía de ArtBadia.

LAS TERRAZAS INCAICAS Y EL PAISAJE CULTURAL

El siguiente es un extracto del interesante artículo del investigador Elías Mujica “Andenes. Arquitectura Productiva Inca." (Revista Arkinka N. 3, 1996).

Las terrazas agrícolas inkaikas tienen muros de albañilería, a veces con fina piedra canteada, y están rellanadas con capas de piedra, grava y tierra para proporcionar un drenaje apropiado.


Estructura de un andén o terraza. Imagen cortesía de History Channel.

Distintas capas de los andenes y el sistema de flujo del agua. Imagen cortesía de National Geographic.

Están equipadas con canales de regadío de piedra para distribuir el agua de irrigación y con piedras sobresalientes en la parte anterior de las terrazas que sirven como escalones (Rowe, 1963).

Piedras salientes usadas como escaleras en Tipón.

En la época incaica las terrazas agrícolas fueron la principal forma de arquitectura paisajista (Hyslop, 1990) y construir terrazas fue indudablemente parte del concepto inca de asentamiento (Niles, 1982) En su estudio sobre las obras agrícolas cerca al Cusco, Niles (1982) distinguió diferenciar diferentes tipos de andenes a partir de las técnicas constructivas. Los primeros y más comunes son los andenes de “producción”, construidos con piedras toscas del campo y paredes relativamente bajas. Tales andenes tienden a seguir el contorno natural de las pendientes y no estaban asociados necesariamente con poblados cercanos.

Valle de Chilina, Arequipa. Algunos de estos andenes son preincaicos, hechos por etnias Collahuas.

El segundo tipo se conoce como “andenes de alto prestigio”. Estos andenes están más limitados en extensión pero están integrados a asentamientos poblacionales. Están identificados por los muros altos hechos de piedras finamente canteadas, los que pueden inclinarse hacia la pendiente. A menudo tienen escaleras y complejos sistemas de agua, algunas veces con fuentes o “baños”. Estos andenes especiales se adaptan menos a los contornos naturales y más bien moldean artificialmente las laderas de los cerros en líneas rectas, curvas y en zigzag.

Tres vistas de andenes de alto prestigio en Písac.


Ollantaytambo.

En el área del Cusco los andenes de alto prestigio y sus variantes son menos comunes que los andenes de producción (Hyslop, 1990) y pueden encontrarse en lugares como Tipón, Yucay, Ollantaytambo, Písac y Chinchero, en asociación cono poblaciones que podrían ser consideradas los ejemplos más finos de arquitectura incaica, construidas por los incas como residencias rurales. En estos casos los incas desarrollaron el arte de labrar la piedra y construir andenes hasta el punto en que dejó de tener un mero valor utilitario. Combinaron la apariencia estética con una demostración de poder imperial (Donkin, 1979).

Dos vistas de los andenes en Písac.


Una tercera variedad de andenes es una combinación de las terrazas de producción y las de alto prestigio, en lo que al tamaño y variedad de su albañilería se refiere. Estos andenes moldean el paisaje u otras áreas abiertas en formas nuevas, pero no tan dramáticamente ni con un trabajo tan fino de la piedra como los andenes de alto prestigio.
Mucha energía humana se invirtió en la construcción de las terrazas agrícolas elegantes y en la reingeniería del paisaje, más que en la construcción de cualquier asentamiento incaico fuera de la región del Cusco. Su costosa construcción diferencia estas estancias reales de la mayoría de los asentamientos estatales.

Trabajos de restauración de andenes en Písac.

La diversidad de edificios del Estado, construidos a menudo o parcialmente sobre terreno irregular, sugiere que la integración con el paisaje fue un factor primordial que guió su diseño. Por la importancia que los incas dieron al paisaje animado y sagrado, estos asentamientos más que otros en el Estado, parecen ser lugares donde los incas crearon una síntesis entre el ambiente y la construcción, no sólo para acomodarse a las características naturales del terreno, sino también para modificar el paisaje (Hyslop, 1990).

Los andenes en Ollantaytambo vistos desde el cerro Pinkuylluna replican la forma de una llama, ubicándose en su cabeza el Templo del Sol.

La conexión entre los andenes de alto prestigio con las propiedades de la realeza no explica suficientemente porqué estas elaboradas terrazas agrícolas formaron parte de los asentamientos poblacionales. La introducción de andenes en el diseño de los poblados está influenciada por aspectos de la religión inka que involucraba complejos ritos basados en el ciclo de crecimiento de varios cultivos, en los que el maíz tuvo particular importancia (Murra, 1960). El Inka y sus nobles efectuaban distintos rituales, y numerosas fuentes históricas tempranas hacen notar que tierras especiales fueron separadas para los inkas y la religión estatal. De este modo debemos considerar a los andenes de alto prestigio como lugares altamente simbólicos donde se podía sembrar maíz y otros cultivos, y donde se podía llevar a cabo rituales agrícolas en áreas cercanas a la residencia real.

En algunos casos los andenes habrían representado elementos dentro de la religión inca.
Notable fotografía en el amanecer del solsticio de invierno cuando un haz de luz hace contacto con lo que vendría a representar una de las ventanas de Pacaritambo, o Posada del amanecer.
Foto cortesía F. y E. Elorrieta

EL SINGULAR CASO DE MARAS


Maras, ubicada a unos 40 km al oeste del Cusco es una muestra poco común de que los incas no sólo usaban los andenes para la agricultura.


Estas salineras, compuestas por unos 3000 pozos de unos 5 m2 de área promedio permiten, hasta hoy, extraer sal. El agua cargada de minerales es distribuida a través de canales y luego evaporada, obteniéndose la sal luego de su cristalización.


De acuerdo a la leyenda inca, el jefe Yucay invocó al dios Sol para que castigara a los Maras para que no puedan cultivar la tierra. Entonces una lluvia blanca cubrió la tierra.

Minas de sal incas en Maras. Foto cortesía de alestaleiro.

"ANDENES" ASIÁTICOS.

La técnica de utilizar las laderas de los cerros como terrazas agrícolas no es, por supuesto, exclusividad incaica. En Asia, y sin llegar a la sofisticación de la cultura andina en el manejo de la piedra, se utilizan terrazas en Japón, China, Vietnam y en Indonesia.

Terrazas de arroz en Bali, Indonesia.

Pero en ningún paraje asiático se logra un modelado del paisaje tan espectacular como en Banaue, en las Filipinas, promocionado como la octava maravilla del mundo. Espero referirme a él en un futuro post.

Terrazas de arroz en Banaue, Filipinas.

VER TAMBIÉN

- ARQUITECTURA INCA