20 octubre, 2011

KENGO KUMA: MUSEO DE ARTE SUNTORY

Foto cortesía de wakii
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“Una habitación de estilo japonés es un espacio confortable donde la gente puede relajarse en los tatamis que están dispuestos sobre el piso, y entre las tradiciones japonesas, es la que brinda el ambiente más relajante y reconfortante… Por eso tracé el plano del Museo de Arte Suntory esperando que se convirtiera en una tranquila habitación de estilo japonés en un clamoroso ambiente urbano… Siento que un edificio hecho en el estilo de una habitación japonesa no debería ser un farol pretencioso sino ser construido materiales que transmitan calor humano, aquellos que albergamos en nuestra vida diaria…”
Tomado de “A Japanese-style room in the city”, por Kengo Kuma

Foto cortesía de barbera

El Museo de Arte Suntory, obra del arquitecto Kengo Kuma, destaca por su elegancia, sobriedad y sutileza, retomando elementos y materiales de la cultura japonesa, pero en un lenguaje abiertamente moderno. A pesar de su aparente simpleza el arquitecto logra transmitir, tanto en la fachada como en el interior, la riqueza de la celosía como textura y elemento formal de diseño así como un medio eficaz de controlar la iluminación del edificio.


SOBRE KENGO KUMA

Si bien es común que los arquitectos cambien de estilo según las modas, en pocos casos el cambio es tan drástico como en el de Kengo Kuma. El arquitecto ha realizado un giro radical desde su primera obra, el M2 de Mazda, un esperpento postmodernista dominado por una grotesca columna jónica y un conformado por un caótico collage de formas rasgadas superpuestas.

M2 Salón de exhibición Mazda, Tokio, Japón. Kengo Kuma, 1989-91.
Resulta irreconocible que el autor de aquel bodrio aspaventoso sea hoy creador de obras serenas, humildes, de gran sensibilidad y que transmiten una atmósfera cálida y afable, respetuosas de la tradición y el paisaje, pero con un lenguaje claramente moderno.

Glass wood house. New Canaan. Connecticut, EE.UU. Kengo Kuma, 2010.
Yusuhara Wooden Bridge Museum. Kengo Kuma, 2010.

Esa fue precisamente la actitud del arquitecto al diseñar en el 2004 el Museo de Arte Suntory, que alberga una colección importante de arte antiguo, constituido por porcelanas y objetos de los siglos XVII, XVIII y XIX, algunos de ellos gran valor cultural e histórico.

UBICACIÓN

El Museo de Arte Suntory está absorbido dentro del conjunto Tokyo Midtown en Roppongi, uno de los conjuntos comerciales más importantes y recientes de la capital japonesa y competencia directa del Roppongi Hills.

El complejo Tokyo Midtown reemplazó un grupo de bloques residenciales en la zona de Roppongi.
Tokyo Midtown se construyó entre el 2002 y el 2008, y además de tiendas, restaurantes y oficinas, alberga dos museos: el 21_21 DESIGN SIGHT, diseñado por Tadao Ando y el Museo Suntory, por Kengo Kuma.


La escala y proporciones del Museo Suntory contrastan con la mole del edificio de Tokyo Midtown donde se halla ubicado, y con los disfuerzos formales del 21_21 DESIGN SIGHT, de Tadao Ando, un edificio escultórico pero sin esencia que se ubica al frente, al otro lado de un parque alargado.

LA FACHADA


“Mi enfoque es que la fachada del museo debería tener cierta calidad icónica, pero no una forma icónica. Creo que debería tener una textura icónica”.

El edificio de Kuma es en sí un prisma ortogonal que transmite solidez, al que sin embargo la textura aplicada otorga cierto carácter de fragilidad.


La fachada está compuesta por una celosía de cerámica blanca muy fina, en referencia al material de la colección que alberga el museo, que se dispone perpendicularmente al muro de vidrio. Dado que la cerámica es muy frágil para ser utilizada en estas largas tiras y una mezcla con concreto la hubiera ensanchado demasiado, se optó por un sistema de reforzamiento con aluminio, logrando a la vez durabilidad y esbeltez, alcanzando un espesor de apenas 6 mm.



“El secreto es que combinamos la cerámica con aluminio. Los paneles de cerámica tienen agujeros y son unidos al aluminio con clavijas y algunas ranuras para darles flexibilidad”

Estas largas celosías no solamente tienen un carácter estético, sino que ofrecen un control climático.


“Un sistema de control de iluminación que ha sido inspirado en el diseño de la ventana tradicional japonesa “Muso-Koshi” ha sido colocado en la fachada enfrentando el parque. Este mecanismo suaviza el escenario y la luz que ingresan a la habitación de estilo japonés. Los japoneses hemos usado este tipo de mecanismos para preciar las cuatro estaciones y el paso del tiempo”.


Un aspecto que encontré curioso es que a pesar de contar con la fachada más atractiva del conjunto, el edificio carece de un ingreso directo. De hecho se ingresa desde el interior del área comercial, tal como detallaremos más adelante. La conexión con la calle es a través de un puente que conduce a una entrada a los comercios.


PROGRAMA
El Museo consta de 6 pisos, con un área total de 4,663 m2, aunque el área de exposición se desarrolla sólo en los pisos 3ro y 4to. también un salón de conferencias en el 6to piso, una tienda y un pequeño café.

Vista de la terraza. Foto cortesía de Mitsumasa Fujitsuka

Este pequeño salón de té de estilo Geonchan fue traído especialmente desde Akasaka Mitsuke, donde funcionaba el museo originalmente desde 1975.

EL INTERIOR
Como dijimos, el ingreso al museo no es muy evidente, hay que acceder al área comercial y cerca a las escaleras centrales, unas señoritas intentan compensar esa falta de orientación indicando la localización de aquél. Por tanto, resulta interesante el recurso que utiliza el arquitecto para intentar atraer al visitante y a la vez aislar esta actividad cultural selecta del mundano bullicio comercial que la rodea: nuevamente usa una celosía, esta vez de madera, un elemento predilecto en la arquitectura tradicional japonesa.

Foto cortesía de Mitsumasa Fujitsuka
La sucesión de varillas es un intermedio entre transparencia y opacidad, entre exposición e intimidad, a la vez que conforma una textura cálida, sencilla y elegante.


El lector puede encontrar a continuación la distribución de las plantas que conforman el museo, pero quisiera compartir con Ud. la experiencia del recorrido.


Tras ingresar y pasar por la boletería, el visitante debe tomar el ascensor hacia el cuarto piso. Allí visitará una sucesión de áreas de exhibición y luego toma una escalera que le conduce de nuevo al tercer piso, donde tras visitar más espacios de exhibición. Este recorrido ha sido estudiado para otorgar al visitante una serie de sensaciones de cerramiento, apertura y sorpresa.

Foto cortesía de Mitsumasa Fujitsuka

Tras visitar las primeras salas, mayormente oscuras, el visitante se ve expuesto al espectáculo de la escalera que desciende en un imponente espacio de doble altura, desde donde puede contemplarse el parque y donde Kuma logra un efecto dramático de luz, tamizada gracias a las estrías de la fachada.

Foto cortesía de Mitsumasa Fujitsuka
Fotos cortesía de kazzle dazzle

Foto cortesía de Mitsumasa Fujitsuka

El manejo de la luz en diferentes grados es también un referente directo de la arquitectura tradicional japonesa. Adicionalmente a la luz indirecta natural que viene del techo, el espacio principal es dividido por una serie de cortinajes (al menos lo estaba en la exposición que visité) que permite dividir el espacio libre y sutilmente, añadiéndole un carácter translúcido y temporal.

Foto cortesía de Aurelio Asian

MATERIALES

Sin duda los materiales elegidos contribuyen a transmitir una atmósfera tradicional y acogedora al espacio del museo. Además de la elección de cerámica en la fachada, el arquitecto incluye divisiones hechas de papel de arroz, varillas de Paulownia o kiri (un tipo de madera que, por su blandura y por sus propiedades anti-moho no se usa tradicionalmente en construcción sino en los armarios donde se guardan los kimonos) y pisos hechos de roble blanco, tomado de barriles reciclados de whisky (Suntory es una compañía de bebidas, cerveza y licor).

Celosías de porcelana exteriores.
Celosías de madera Pawlonia interiores

Pero vale la pena recalcar que son los materiales, si bien están cargados de un carácter japonés tradicional, están dispuestos dentro de un lenguaje moderno y no asumen ningún protagonismo historicista.

“Rodeados de bello arte, materiales sutiles y luz suave, el tiempo pasa lentamente”

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17 octubre, 2011

MARIO BOTTA: GALERÍA WATARI-UM, TOKIO

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"En la Babel de los lenguajes urbanos que cambia diariamente, quise probar la "durabilidad" de una imagen primaria, fuerte, una arquitectura generada por la lógica interna propia del edificio".
Mario Botta

Watari-Um es una pequeña galería de arte diseñada con maestría por el arquitecto Mario Botta en un difícil terreno triangular cerca a Roppongi, en Tokio. De fachada severa , el edificio acoge un espacio dinámico a pesar de su aparente solidez. Desde su construcción entre 1985-90, y a pesar de su modesto tamaño, ha sido un referente tanto en el paisaje urbano de Tokio como en la cultura artística de la ciudad.

ANTECEDENTES

Shikusho Watari era una mujer enamorada del arte. En su juventud recorría los museos deleitándose con las exposiciones instaladas, arrastrando luego a sus hijos a visitar diversas muestras culturales. Su incansable afición la llevó primero a montar una pequeña tienda de arte moderno, para luego de unos años aventurarse a algo inusual: construir su propio museo en el área de Harayuku, Tokio. Para este fin contrataría los servicios de un reconocido arquitecto europeo: Mario Botta.


Botta, arquitecto suizo nacido en Medrissio, estudió arquitectura desde los 15 años, trabajando con importantes maestros de la arquitectura moderna como Le Corbusier, Louis Kahn y Carlo Scarpa, quienes influyeron decisivamente en su trabajo. Desde 1970 en que instaló su oficina en Lugano, Botta ha venido produciendo diversos edificios de gran calidad a nivel internacional. Su trabajo ha merecido reconocimiento mundial y ha sido varias veces profesor invitado en Europa, Asia, Norte y Sudamérica. Mario Botta ha tenido un rol importante en la revitalización de la arquitectura moderna, frente a las exacerbaciones formales de algunos posmodernistas.

Croquis cortesía de Mario Botta

UBICACIÓN

La Galería Watari-Um es un edificio ubicado en un difícil lote triangular de 160 m2 en el Boulevard Olímpico, junto a una torre anodina y aplastante, en un contexto urbano variopinto y caótico.

EnlaceContexto urbano del museo, localizado en una esquina triangular.
Ver ubicación en Google Maps


CONCEPTO

Irena Sakellaridou, entre otros autores, ha enfatizado el sentido de permanencia como mensaje principal del edificio, rodeado de un entorno que es , por contraste, efímero y agresivo, como el de Tokio. Para transmitir esta imagen de solidez, el arquitecto suizo combina formas puras, abstractas y geométricas con un extraordinario uso de la luz, tanto en la iluminación interior de los espacios como en la definición de las superficies exteriores.

Axonométrica cortesía de Mario Botta

La composición volumétrica es una lección de arquitectura urbana. El arquitecto divide el frontis en dos elementos: la esquina y el plano de la fachada.


El primero, constituye una escalera en forma de quilla, la cual mantiene una de sus aristas recta, consolidando a su vez la calle lateral.
Detalle de la escalera, foto cortesía de Pino Mosi

Ambos lados de la escalera
Hacia la avenida principal la escalera se curva, separándose del volumen principal y contrastando dramáticamente con la sobria rectitud del resto del edificio.



La separación de la escalera convierte la fachada en un plano escenográfico de proporciones cuadradas, al que se adorna con una serie de estrías horizontales alternadas de concreto y granito. En este segundo elemento Botta adopta uno de los recursos más utilizados en su vocabulario: la simetría.


Es así que sustrae ambas esquinas inferiores para dar lugar a los accesos al edificio, y practica una hendidura vertical central que contrarresta la horizontalidad de las franjas que adornan la pared. Personalmente, encuentro similitud entre la composición de esta larga ventana y los elementos de las columnas clásicas (base, cuerpo y capitel). Precisamente, a manera de capitel Botta corona esta alargada abertura con un volumen cilíndrico que asoma sobre el ras de la fachada.

Estas dos fotografías están separadas por 8 años. Sorprendentemente, la más reciente es la segunda. Parece que al Watari-um le han dado una buena lavada de cara.

Para darle una sensación de ligereza, el arquitecto corona el cilindro practicándole pequeñas perforaciones circulares en su parte superior.


Las esquinas del triángulo, que dada su agudeza no permitirían el desarrollo cómodo de alguna función, son aprovechadas por el arquitecto como pozos de luz indirecta, brindándole además, un efecto de ligereza al plano de la fachada.




Adicionalmente, entre las bandas horizontales, Botta ha camuflado ranuras de iluminación que permiten dar interesantes efectos de luz al interior del edificio.



Todos los detalles han sido cuidadosamente estudiados, como es el caso de esta puerta, en los que nuevamente el arquitecto suizo recurre a su predilección por formas geométricas y puras. El cuadrado y el círculo se aúnan de forma simple pero contundente, reforzando aún más su pureza con la sobriedad y nobleza del material.


Al interior, el edificio se organiza libremente en torno a un cilindro que contiene la caja de ascensores.


Al ingresar, el visitante es recibido por una tienda-librería, que se extiende hasta el sótano.

Interior del museo, en la zona de la tienda, detalle de la escalera.
Foto cortesía de Watari Um

Un pequeño café balconea hacia la librería, dando mayor sensación de amplitud al espacio.

El pequeño café, ahora infectado con la viruela de Yayoi Kusama. Hacia la izquierda hay un pequeño balcón desde donde se contempla la biblioteca.

Las salas de exhibición se encuentran en el segundo tercero y cuarto pisos, mientras que en el último piso se hallan las oficinas y la residencia de los propietarios. El espacio es tan reducido que hay que acceder a las galerías por ascensor, la famosa escalera de la esquina es usada sólo para emergencias.


***

Desde el punto de vista cultural, el museo Watari-Um en la actualidad tiene una actividad constante en la difusión del arte contemporáneo, entre sus más variados géneros. En mi primera visita, había una muestra de camisetas de todas partes del mundo, además de fotografía, escultura y otros.


Ocho años años después he regresado al Watari-um y encontré una exhibición retrospectiva del arte de Yayoi Kusama en los 60's.

Dots obsession, por Yayoi Kusuma

Desde el punto de vista urbano arquitectónico, y usando palabras del propio Mario Botta, el edificio “emerge como una iglesia románica en medio de la gran confusión y la gran diversidad que lo circunda”

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