17 enero, 2012

ARQUITECTURA COLONIAL EN FILIPINAS (1).


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Filipinas es un país atípico en Asia, por su cultura, su comida, su religión y por supuesto, su patrimonio arquitectónico. Al estar allí me sentí más cerca de Latinoamérica que del Sudeste Asiático donde se halla geográficamente inmersa, y es que el paisaje tradicional filipino dista mucho de construcciones budistas hechas de madera de techos inclinados y grandes aleros, como se puede ver desde Taiwán hasta Corea, desde Tailandia hasta Japón.

El rico patrimonio mestizo tropical de las Filipinas, que alberga numerosas joyas artísticas y arquitectónicas de valor universal, devino por un lado de la ingeniosa originalidad de los filipinos al innovar en estilos y sistemas constructivos basados en los materiales disponibles en su medio, y por el otro de la inefable huella que la conquista española dejó por más de 3 siglos en este archipiélago. Lo más curioso, sin embargo, es que aquella influencia arquitectónica colonial en no provino directamente de la península ibérica (a la cual los barcos tardaban dos años en llegar), sino más bien desde las colonias americanas, particularmente desde México y en menor grado, Perú.

Las siguientes entradas explorarán algunos rasgos y ejemplos notables de la arquitectura colonial filipina, vista desde los ojos de un latinoamericano, esperando que pueda servir de interés y referencia para la discusión sobre las culturas de influencia hispánica. Esta primera entrega incluye una introducción a las características principales de la arquitectura colonial filipina y dos ejemplos de iglesias singulares en Asia.

Casa colonial en Bohol

CARACTERÍSTICAS DE LA ARQUITECTURA FILIPINA

La cruz junto a la espada regiría el destino de este pueblo por 400 años. Misioneros de diferentes congregaciones se dieron a la tarea de edificar templos, monasterios y conventos. No obstante, hay algunas características que peculiarizan este proceso:

Claustro del Convento Santo Niño, Cebú
Foto cortesía de Pierre Marius


1) Vínculo indirecto con España: La lejanía con el país ibérico motivó que la colonización de Filipinas se realice desde Norte y Sudamérica.
2) Mestizaje arquitectónico. Los nativos, eran diestros en el arte de construir con bambú y madera, pero no conocían el uso de la piedra. A tal efecto, fueron convocados constructores chinos e inclusive musulmanes, notándose influencias árabes en algunas iglesias en Cebú y Manila, utilizando materiales nativos, como el coral e ideando técnicas constructivas para contrarrestar el embate de tifones y terremotos.
3) Juxtaposición de estilos. Dados los escasos recursos, y ante el devenir de calamidades, los edificios no eran derruidos sino reconstruidos sobre sus cimientos o paredes.

Iglesia en Ilocos

CEBÚ Y LA PRIMERA IGLESIA DE ASIA

Antecedentes

Con influencias malayas, indonesias y chinas, los indígenas de este archipiélago tuvieron un primer contacto con occidente al desembarcar en estas costas Fernando de Magallanes, durante su expedición alrededor del mundo. Desde niño había escuchado la historia del valiente navegante portugués, que no pudo completar su circunvalación al mundo debido a que fue asesinado por unos salvajes en la isla de Cebú.


Esta vez, sin embargo, escuché la versión filipina (es siempre interesante escuchar ambos lados de una historia), la del valiente jefe Lapu Lapu quien en 1521 enfrentó a los invasores que habían reclamado sus tierras en nombre del rey de España, convirtiéndose por tanto en el primer héroe filipino.

Estatua de Lapu Lapu en Manila

Pero antes de aquella escaramuza, los españoles habían sido amablemente recibidos por los nativos y es más, habían llegado a realizar la primera misa en la historia de Asia, en torno a una cruz que plantó el propio Magallanes (hoy los filipinos conmemoran la introducción del Cristanismo al archipiélago con la llamada “Cruz de Magallanes”, que marca el lugar de aquella primera ceremonia).

Alegoría a aquella cruz que el navegante hendió y a la primera misa celebrada en este territorio.

Fue allí que al conquistador se le ocurrió que debía evangelizar a como dé lugar a los habitantes de estas tierras, comenzando por sus gobernantes, el Rajá Hubanon y su esposa. A éstos les regaló una imagen del Niño Jesús, llamada Santo Niño. Luego intentó convertir al rival de Hubanon, Lapu Lapu, y al negarse éste decidió atacarlo. Mala idea. Magallanes y su grupo fueron masacrados y la imagen religiosa tomada como trofeo.


Cuando 43 años más tarde López de Legazpi llegando de México inició la conquista del archipiélago (bautizándolo como las “Islas Felipinas” en honor al rey Felipe II), encontró la imagen de Santo Niño, algo deteriorada, pero venerada por los nativos como una deidad local. Ese fue el inicio de la ciudad de Cebú, de la colonización de Filipinas, de la evangelización del Asia y de la la iglesia y convento de Santo Niño.

Muchacha filipina cargando una imagen de Santo Niño, el icono religioso del país.
Foto cortesía de Víctor Bautista.

La iglesia original fue fundada por un padre agustino, Andrés de Urdaneta en 1565 y era simplemente hecha de barro, madera y paja. Tras sucesivos incendios y terremotos la iglesia actual fue hecha en piedra blanca, entre 1734 y 1739.


El conjunto de Santo Niño consta de la iglesia y el convento. La entrada se da por el lado más largo del edificio, algo que difiere de la mayoría de iglesias . Esta circunstancia le da una mayor presencia a su fachada, que puede observarse desde un espacio que la antecede.


Tal como apunta el Padre Pedro G. Galende, en su detallado compendio "Ángeles de Piedra. Iglesias Agustinas en las Filipinas".


La fachada de la iglesia de Santo Niño representa una mezcla de elementos musulmanes, románicos y neo clásicos, todos ellos dispuestos describiendo un alto grado de integración.
La fachada, siguiendo un patrón clásico, está dividida en dos niveles. Columnas llanas dividen cada nivel en tres segmentos. El campanario sirve como contrapeso al convento localizado en el extremo opuesto. Un pedimento triangular corona la sólida, pero no masiva fachada.


El centro de atención se da en la sección central. El arco en forma de trébol en la entrada principal se equilibra por los poco profundos nichos rectangulares laterales que contienen estatuas. La composición vertical es replicada en el pequeño diseño del segundo nivel sobre la cornisa, arco trebolado, el pedimento y el ornamento a los costados a manera de voluta, una fachada dentro de otra fachada. Un pedimento doble corona la fachada.


Los nichos rectangulares del nivel inferior están contrapesados por ventanas de arcos semicirculares del segundo nivel.
El campanario presenta dos ventanas ciegas y abiertas alternadas, culminando en pináculos triangulares con un disco circular coronado por balaustras y una cúpula bulbosa de influencia musulmana.


Foto cortesía de ronrag.

La fachada se preserva en la textura y color natural de su piedra original. Transmite un aire de simplicidad y elegancia, las líneas están prolijamente dibujadas y las columnas proyectadas se mantienen poco profundas. El grácil arco en trébol, los dignos ornamentos y la perspectiva plana crean un sentido de serenidad y elegancia".

Interior de la Iglesia

Además de su valor histórico, este espacio tiene un alto valor simbólico y es el centro de las celebraciones y peregrinajes más importante del país.

La celebración de Santo Niño es la más importante del país.
Foto cortesía de Jessle Cuizon.


SAN SEBASTIÁN, LA ÚNICA IGLESIA DE METAL EN ASIA.


an Sebastián, Manila. Iglesia recoleta ensamblada en acero.

En las postrimerías de la etapa colonial, en 1891, se erigió en Manila la Basílica de San Sebastián, construida en estilo neogótico y notable por ser la única iglesia construida en acero y metal en el Asia, aunque hay quienes la consideran única en el mundo. Por este motivo, se halla en la lista tentativa de la UNESCO.

La primera iglesia erigida en este lugar fue construida en el siglo XVII, hecha de madera e incendiada en 1651. Posteriormente se hizo una estructura de ladrillo que fue destruidas por el terremoto de 1859.


Esta basílica no tiene un atrio o una plaza que la antecede como en otros casos de iglesias coloniales. Sin embargo, se ubica en un nodo importante y su estatura le permite tener una presencia notable en el perfil urbano.


Lo peculiar de esta iglesia es que fue diseñada por la compañía de Gustave Eiffel en Francia y los elementos de acero fueron fabricados en Binche Bélgica. Incluso los ventanales fueron importados de Alemania, de la Compañía Henri Oidtmann. Los elementos fueron ensamblados en tan sólo dos años, entre 1888 y 1890. Finalmente fue inaugurada en 1891.


La iglesia de San Sebastián durante su construcción. Revista de Obras Púbicas. 1897.


La fachada presenta dos torres simétricamente compuestas que flanquean el acceso principal, el cual se halla remarcado por un rosetón central.


En el crucero se ubica un cimborrio octogonal que permite el ingreso de luz al interior de la iglesia.

Foto cortesía de Sinchibukai.
Foto cortesía de steadfast.

La iglesia es una de las pocas estructuras que sobrevivió intacta a la batalla de Manila.

Manila devastada por los japoneses en 1945. Foto cortesía de John T. Pilot.


Sin embargo, San Sebastián quedó intacta. Foto cortesía de Debra Eve.

Pienso que, a diferencia de otras iglesias filipinas, San Sebastián presenta un diseño europeo, que fue trasportado y erigido en otro continente. Es, sin embargo, un ejemplo único de una tecnología particular que simbolizaba la apuesta por la tecnología y la economía sin renunciar a los valores estéticos de una época.

VER TAMBIÉN

- ARQUITECTURA COLONIAL ESPAÑOLA


09 enero, 2012

SANTUARIO DE MY SON, VIETNAM

Ruinas Champa de My Son en Vietnam. Foto cortesía de Global Citizen.
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"I Left My Son, Abandoned In The Middle Of Nowhere" puse en mi estado de Facebook, para el espanto de mis amigos. En realidad, al My Son que me refería (se pronuncia mi son) es un conjunto arqueológico de arquitectura hindú se encuentra en medio de la selva vietnamita, y que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por UNESCO. Su estado ruinoso, debido al paso del tiempo y particularmente a los feroces bombardeos de EEUU durante la guerra, no ha dejado mucho que ver para el visitante, especialmente si se compara My Son con otros sitios monumentales en esta parte del mundo. Sin embargo, durante la visita a esta antigua capital del reino Champa, resultó evidente su relación estilística con otros conjuntos similares en la región Indochina, así como la importante influencia de la arquitectura y el arte hindú, antes del dominio del budismo en esta parte del Asia.


LOS CHAM Y LA INFLUENCIA HINDÚ

Los cham fueron una etnia de pescadores y agricultores que floreció en Vietnam entre los siglos II al XVII. Los cham crearon la civilización Champa, y compartieron lazos históricos, así como también enfrentamientos con otras culturas alrededor del río Mekong. Pero además, las civilizaciones de la península Indochina recibieron importante influencia hindú, lo cual se expresa en el arte y la arquitectura de la zona. My Son precede en el tiempo y comparte características muy cercanas a las estructuras como como Prambanang en Indonesia, Ayutthaya en Tailandia, Ankor en Camboya y en Bagan en Birmania (Myanmar). Incluso en estructuras budistas como Borobudur, en Java, Indonesia, mantienen características de la arquitectura hindú (curiosamente, sería el budismo la religión que eventualmente se impondría en toda esta zona, a excepción de Indonesia que es principalmente musulmana). Según la UNESCO, My Son habría sido un centro de intercambio cultural y el lugar desde donde se introdujo la arquitectura hindú al Sudeste Asiático.

Izquierda: Tráfico marítimo del reino Champa con otras civilizaciones de la región. Arriba, siglo VII al IX. Abajo, siglos X al XIII.
Derecha: complejos hindúes en el Sudeste Asiático.

Algunas características comunes entre My Son y otros sitios hindúes son, por ejemplo, las presencia de torres de techos complejos y de forma piramidal; la presencia de lingas, unas esculturas fálicas que representan la fertilidad y que son asociadas además con las buenas cosechas y la presencia de representaciones del dios Shiva, Vishnu y Ganisha, entre otras deidades del panteón hindú.


EMPLAZAMIENTO DE MY SON

Nos toma más de una hora llegar a My Son, ubicado a unos 70 km de Da Nang, en Vietnam central. En el trayecto, me resulta difícil imaginar la razón de la elección de este sitio en medio de la espesa selva para la construcción de una ciudad. Sin embargo, una mirada un poco más panorámica evidencia una especial configuración del lugar.


My Son se ubica en las cercanías de un río, en un valle circular, una especie de "nido" formado por montañas, una de las cuales sobresale hacia el suroeste.


Me pregunto si la elección del lugar habría habido algún tipo de relación con la geomancia china o Feng Shui, que como se sabe escogía este tipo de configuraciones para favorecer el flujo de energía positiva en la ciudad, o si aquella alta montaña habría simbolizado el mítico monte Meru, uno de los ejes de la cosmogonía hindú.



Si bien no he encontrado bibliografía que confirme estas hipótesis, en cualquier caso, intuyo que la configuración del sitio ha debido tener un papel importante, tanto simbólica como defensivamente, más aún considerando que My Son, era el centro religioso e intelectual del reino Champa.

My Son en 1938, antes del bombardeo norteamericano.

CARACTERÍSTICAS

La ciudadela de My Son fue desarrollándose en varias etapas a través de los siglos, y está compuesta por varias torres de diferentes estilos rodeadas de edificaciones complementarias.

Evolución del conjunto de las torres de My Son entre los siglos VII y XIII. Imagen tomada del museo de sitio.

Básicamente el conjunto consta de 68 torres organizadas en varios grupos de edificios emplazados a ambos márgenes del río, delimitados por campos rectangulares y con una orientación predominantemente este-oeste. Los conjuntos eran presididos por un templo principal llamado kalan y rodeado por santuarios menores y delimitados por muros bajos.


Si bien los primeros edificios fueron hechos de madera, incendios obligaron a reemplazarla por ladrillo y arenisca. Al utilizar este material, las torres Cham adquirieron mayor monumentalidad y resistencia. Sus techos pueden ser planos o en forma de pirámides ojivales. Su altura varía, pudiendo llegar hasta los 24 m.

Reconstrucción hipotética y estado actual de una de las torres.
Imágenes tomadas en el museo de sitio.

A diferencia de la bóvedas occidentales, las "bóvedas" ojivales eran construidas mediante la superposición de hileras de ladrillo que iban retirándose poco a poco hasta converger en su cima. El interior de las mismas era hueco, ya que representaba una cueva o una matriz.

La planta es por lo general cuadrada, aunque también las hay de base rectangular. La puerta de ingreso se orientaba hacia el este, que es la orientación de amanecer, el punto donde el movimiento cósmico se inicia.

Arte y estilo de los pilares al ingreso de los templos.

Andrew Hardy, Mario Cucarzi y otros sostienen que, de acuerdo a los conceptos arquitectónicos del hinduísmo, los kalan Champa estaban compuestos de tres partes:
a) Los cimientos del templo, simbolizando el mundo.
b) El cuerpo del templo, simbolizando el mundo espiritual de los fieles, el lugar donde ellos se purificaban al entrar en contacto con sus ancestros y los dioses.
c) El techo del templo, representando el mundo de los dioses, el lugar donde los dioses residen.

Las balaustras, en diferentes estilos, son comunes en la arquitectura de esta parte del mundo, desde Angkor Wat en Camboya hasta Luang Prabang en Laos.

Los ladrillos que componen los edificios miden 31 cm x 17 cm x 5 cm y eran colocados sin mortero. Sin embargo, de acuerdo L. Binda, P. Condoleo y otros (2006), se utilizó una resina especial obtenida de los árboles dàu rài.

Estas cuñas eran talladas en los pilares de piedra para lograr un montaje más resistente y estable.

Además, las torres eran decoradas con motivos florales, plantas, animales y seres humanos al estilo hindú.


Entre los elementos más importantes se hallaban algunas fuentes llamadas yoni-linga, que eran la representación de los genitales sagrados y que representaban la unión de los dioses Shakti y Shiva.


Es probable que algunas de las yoni-lingas y/o esculturas de divinidades hayan sido veneradas en un espacio ritual definido bajo estructuras de madera montadas sobre bases de piedra.


Sin embargo en vez de lingas en esta torre encontramos unas bombas arrojadas por los B52 norteamericanos, las que no llegaron a explotar y que son un testimonio de aquellas terribles memorias de la guerra, que están presentes en todo el país. Curiosamente, hoy las bombas son más bien usadas como campanas.

VER TAMBIÉN

- ARQUITECTURA HINDÚ