02 abril, 2012

CALATRAVA: ESTACIÓN STADELHOFEN, ZURICH

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La ampliación de la histórica estación de Stadelhofen en Zurich, Suiza, es una celebrada obra del arquitecto-ingeniero-escultor español Santiago Calatrava. La estética Neo-Art Noveau (valga la redundancia) con reminiscencias gaudianas que utiliza el arquitecto valenciano tanto en los elementos metálicos como en las estructuras de concreto, dan forma a una propuesta que completa una difícil solución funcional, además de vincular espacialmente diversas áreas urbanas de la zona donde se ubica.





ANTECEDENTES

La estación original de Stadelhofen, construida en estilo neoclásico, data de 1894, vinculando este distrito con la zona central de Zurich. Stadelhofen se ubica sobre una pequeña colina paralela al lago. En 1990 se realizan cambios a la estructura ferroviaria de la ciudad y además se requiere vincular esta zona con la calle Kreuzbühl, que discurre paralelamente pero en un nivel más bajo, y con la pequeña plaza a la que concurren muchas líneas del tranvía.


LA PROPUESTA

El proyecto de ampliación no era una tarea fácil, ya que se trataba de un tramo curvo, con un desnivel pronunciado. Calatrava resultó ganador de un concurso al proponer excavar parte de la colina para acomodar diversas funciones y luego reconstruirla con una estética nueva.



La propuesta está compuesta de 4 zonas:

Galerías subterráneas
La circulación se sostiene mediante unos arcos de formas escultóricas que permiten comunicar las diferentes plataformas, además de dar cobijo a comercios y otras actividades. Las galerías se hallan iluminadas naturalmente gracias a los ladrillos de vidrio colocados en las plataformas de los trenes.





Plataformas
Ambas plataformas se hallan cubiertas por galerías, las cuales presentan tratamientos muy diferentes.
La plataforma más cercana a la colina es maciza, y sostiene una galería de concreto utilizando soportes de acero.



La opuesta, sin embargo, es transparente y de apariencia ligera, hecha de metal y vidrio laminado que de alguna manera evoca las entradas a las galerías de metro de París, hechas en estilo Art Noveau por Hector Grimard. Las columnas de acero se hallan separadas cada 9 m y se suceden unidas a un tubo en tensión.






Galería superior
Este pasaje longitudinal se halla sostenido no solamente por las columnas en la plataforma, sino también suspendido por las estructuras metálicas ancladas al concreto.



Esta galería explota un tema predilecto de Calatrava, la sucesión de elementos metálicos que conforman en conjunto un esqueleto que define un espacio virtual.




De esta galería nacen dos puentes que conectan el nivel superior a la calle Kreuzbühlstrasse, y en cuyas barandas encontré reminiscencias a la Casa Millá de Antonio Gaudí.





Jardín superior
Esta terraza se comporta como una extensión del espacio público, comportándose como un balcón urbano orientado hacia el lago. Los postes y el mobiliario urbano agrupados como elementos escultóricos le dan un carácter lúdico a esta terraza.




Además, las estructuras soportan la vegetación que es una prolongación del jardín hacia la galería superior.



Tanto la forma en arco de las estructuras metálicas como la forma en talud de la pared de concreto y la proyección de los puentes denotan la intención de vincular visualmente el nivel superior e inferior de la estación, proponiendo para ello una transición sutil y dinámica.


DETALLES













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22 marzo, 2012

TOYO ITO: PABELLÓN EN BRUJAS, BÉLGICA



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El pequeño pabellón diseñado por Toyo Ito, en Brujas, Bélgica, fue comisionado en el 2002 como "símbolo del deseo de Brujas de convertirse en una ciudad contemporánea". En ese año la esta encantadora ciudad medieval belga, cuyo centro histórico es patrimonio mundial por UNESCO, había sido designada capital europea de la cultura y la escultura de Ito buscaba ser un nexo entre el pasado y el futuro.




El pabellón en forma de un tubo de acero y cristal se halla en medio de un parque, en el emplazamiento de una iglesia destruida en la guerra, al lado del Burg, la soberbia plaza del ayuntamiento, en pleno centro de la ciudad.


Stadhuis, el impresionante ayuntamiento de Brujas, al frente del pabellón.


Foto cortesía de Frank Van Hevel

En el momento en que fue diseñado, el pabellón se emplazaba sobre un estanque de agua y un puente que permitía a los visitantes atravesarlo. La textura hexagonal metálica parecía diluirse al reflejarse en el agua, subrayando la el carácter efímero y ligero que Ito busca transmitir en muchas de sus obras.


Hoy, sin embargo, es muy difícil percibir esas sensaciones. Al igual que algunas de sus obras escultóricas en Japón, como el Huevo de los Vientos, el pabellón luce abandonado, sin estanque de agua ni plataforma que permita su recorrido. En su lugar solo hay un pozo enlodado.


Esta circunstancia ha abierto un debate profundo sobre temporalidad y permanencia. Si bien es cierto que la obra fue concebida como temporal con una duración prevista de un año, su enorme costo (750,000 euros) ha extendido su permanencia durante una década, ya que habría sido criticada como demasiado efímera de haber sido desmantelada como estaba previsto. Por otro lado, su prolongada presencia en el paisaje urbano ha abierto un arduo debate sobre la interacción entre arquitectura contemporánea en histórica.


Es más, su carácter abstracto, que contrasta agresivamente con el entorno histórico en el que se emplaza, y el costo de su mantenimiento a lo largo de los años, ha conllevado a que muchos residentes hayan pedido su demolición, la cual según entiendo, ha sido aceptada. El pabellón ha sido apodado como “el lavadero de carros del gobernador”. Otros, sin embargo, subrayan el hecho de que la estructura es ya parte de la memoria colectiva de la ciudad, y por tanto debería preservarse.




Foto cortesía de Brale

Parece ser que, si bien he llegado muy tarde para verlo en su esplendor, al menos he llegado a tiempo antes de que desaparezca.

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