20 septiembre, 2012

CENTRO DE VISITANTES VAN DUSEN, MIRADAS INTENSIVAS


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En anterior oportunidad reseñé en este moleskine el nuevo Centro de Visitantes del Jardín Botánico VanDusen en Vancouver, durante su proceso de construcción. En esta oportunidad compartimos algunas vistas de la obra terminada. 





 Las ondulantes superficies reciben al visitante extendiendo sus brazos como un organismo que pareciera alzar vuelo. Sin embargo a lo lejos y desde el parqueo así como desde el interior del jardín, dibujan una topografía que emula las montañas circundantes.

 

 

Todas las circulaciones conducen al hall central, evidenciando la composición centralizada de este edificio cuya planta asume una forma de flor. El lucernario que se hace evidente en la composición de la fachada, aparece como elemento focal del espacio, y es acompañado por una pantalla móvil que protege al lobby de un excesivo asoleamiento.

 
 
El edificio, si bien es la puerta de ingreso al Jardín Botánico, también funciona como una entidad autónoma que incluye actividades educativas (biblioteca y talleres), artísticas (salas de exhibición) y comerciales (una tienda y una agradable cafetería), a las que se puede acceder gratuitamente sin necesidad de ingresar al jardín. Sin embargo, la integración visual del edificio con el jardín es franca y permeable. 


Lo que es menos evidente es la relación del techo verde con el jardín botánico. Como comentamos anteriormente, el jardín se extiende reptando por el techo del edificio, lo cual no solamente provee un hábitat para distintas especies que se alojan en la cobertura, sino también tiene un efecto sobre el control climático al interior del edificio, especialmente en verano.


Esta relación no se muestra al público directamente, y de hecho tuve que apostarme sobre el muro para tomar las fotografías en las que se muestra este jardín en el techo.


El edificio exhibe con franqueza los materiales que lo constituyen, principalmente la madera, el metal el vidrio y el llamado "concreto de tierra" o "eco-concreto", los que si bien corresponden a elementos formal y particularmente diferenciados -techo, paredes- mantienen un diálogo armónico y sugerente. Pero, como comentamos anteriormente, es también importante aquello que no se ve, la tecnología utilizada para hacer de este un referente como edificio sustentable.


DETALLES



  

VER TAMBIÉN:
- ARQUITECTURA Y PAISAJE


01 septiembre, 2012

WESTMINSTER PIER PARK, UN ESPACIO FRENTE AL RÍO


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La ciudad de New Westminster, la más antigua que conforma el conglomerado de Metro-Vancouver al Oeste de Canadá, ha inaugurado recientemente un parque lineal en la ribera del río Fraser. El proyecto es un esfuerzo de puesta en valor ambiental y social y se ha constituido en un catalizador de la vida pública y el desarrollo económico de toda el área circundante. El proyecto ha ganado, además, el premio nacional a las Comunidades Sustentables, el premio anual ambiental de la Asociación Canadiense de Administradores Municipales y el premio National Brownnie Award, por el Instituto Urbano Canadiense.

ANTECEDENTES

El parque se construyó sobre el antiguo embarcadero que dio origen a la ciudad de New Westminster, y que posteriormente se convirtió en un área industrial. Cerca de allí se ubicaba la Plaza Lytton, donde se construyó el mercado, fue diseñada por el Coronel Moody y los ingenieros reales en 1893, convirtiéndose en el corazón de la ciudad.


Antes de la realización del proyecto, la ciudad estaba desligada de su frente ribereño. La línea del tren dividía la zona urbana de unos terrenos industriales privados y un aparatoso estacionamiento construido sobre la vía costanera hacían que esta ciudad, otrora un puerto regional importante, le diera la espalda al río Fraser.


EL PROYECTO

En el 2009, la mucipalidad de New Westminster adquirió un área industrial abandonada al lado del río de 3.8 hectáreas, a un precio de 8 millones de CAD. Adicionalmente se requirieron otros 25 millones para la ejecución del parque, gracias a la ayuda federal y gubernamental.


El parque se desarrolla entre las calles Sexta y Elliot, sobre una extensión de 600 m, en los que se incluyen áreas de paseo, juegos infantiles, zonas de césped, áreas de estar, mesas para picnic, canchas de básquet, zonas de arte público, servicios y una gran área de estacionamiento.



Algunos de los aspectos que más valoramos en el diseño del parque fueron su gran flexibilidad para incluir diversas sensaciones para diferente tipo de público: los que quieren correr, los que quieren caminar, los que quieren pararse a contemplar, los que desean sentarse o los que desean echarse... todas estas actividades hilvanadas en una temática cultural y alegórica y una geometría que permite que, apesar de su diversidad, se perciba al parque como una unidad y no como una sucesión inconexa de espacios.


El proyecto es obra del arquitecto paisajista Bruce Hemstock, quien es además residente de New Westminster, y que concibió el parque sobre el tema "El Río, el Pasado, la Gente".



De allí que el parque utiliza elementos reminiscentes del pasado. Por ejemplo, en la llamada Plaza Lytton dentro del parque, una pérgola estilizada evoca la forma del edificio original del mercado de la ciudad, construido en 1893 no lejos de este lugar.



Otra alegoría recurrente son los pilotes, sobre los que el parque se halla sostenido y que, por momentos se hacen evidentes aflorando en la superficie para formar "bosques". Existen un total de 3015 pilotes de madera y 176 pilotes de acero.


Aproximadamente el 55% del área del parque fue construida sobre el agua, reforzando el carácter acuático del parque y subrayando la asociación retórica de los pilotes.

 

Además, grabados fotográficos sobre planchas de metal o una tira metálica que registra los eventos históricos más importantes de la ciudad dan cuenta del compromiso del diseño por buscar un arraigo en la historia del lugar, a la vez que se logra un espacio completamente contemporáneo.


La vegetación también ha sido protagonista en el diseño, ya que ocupa el 30% del área del parque. Además de los 3240 m2 de césped, se ha incluido varios campos con especies nativas, en un gesto que evoca el parque Yorkville, en Toronto. Existen un total de 19 especies arbóreas, 39 arbustivas y 3 especies de césped.


En el corto tiempo desde la apertura del parque, ha habido un efecto catalizador en las áreas aledañas. Por ejemplo, las avejentadas fachadas que enfrentaban al río han empezado a ser recicladas como terrazas y abiertas al público como restaurantes, como se puede ver en estas vistas. El impacto positivo repercutirá también en el valor de los predios aledaños y en la recuperación económica y social de la ciudad.


VER TAMBIÉN

- Áreas ribereñas (Waterfront Development)



Junto a nuestro amigo Santiago Díaz