02 agosto, 2013

EL CIRS Y EL DISEÑO REGENERATIVO.

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La mayoría de los llamados edificios sustentables o “verdes” tratan de reducir los impactos que producen en el ambiente, tanto en su construcción como en su mantenimiento. En términos simples, se trata de que un edificio sea “menos malo”, asumiendo que inevitablemente su existencia tendrá un saldo ambiental negativo.
El concepto de “Diseño Regenerativo” asume una actitud proactiva y va más allá de la práctica tradicional de diseño sostenible. Los edificios regenerativos no solamente reducen su consumo de energía a cero, sino que que recolectan, generan y distribuyen recursos renovables a su alrededor, mejorando el balance ambiental de su entorno.

Un ejemplo de ello es el Centro para la Investigación Interactiva sobre Sostenibilidad (Centre for Interactive Research on Sustainability) o CIRS, recientemente erigido en la Universidad de la Columbia Británica UBC en Vancouver, Canadá, un proyecto de Perkins + Will.




Las estadísticas del edificio son impresionantes. Por ejemplo, no se requirió para su construcción concreto ni acero estructural, reduciendo considerablemente la huella ambiental. El total del agua que consume el edificio es recolectada de la lluvia y el total de sus residuos son reciclados in situ.



La principal estrategia para lograr un diseño con balance positivo de CO2 fue el uso masivo de madera, en particular un tipo de pino que al ser atacado por un escarabajo deja cicatrices que lo hacen poco atractiva para acabados finos o construcción. Debido al cambio climático estos escarabajos, que solían morir en el clima frío, han logrado adaptarse y tener una explosión demográfica, produciendo la muerte de enormes cantidades de pinos cuya madera por lo general es despreciada por la industria. Esta madera ha sido utilizada tanto en la estructura como en acabados y mobiliario, y brinda un ambiente de calidez al edificio, no sólo en términos climáticos sino también psicológicos.


“La madera es el material constructivo más sostenible, un recurso rápidamente renovable. Desde el punto de vista estructural, los modernos materiales fabricados como manera laminada y pegada han incrementado la dureza de la madera hasta tener una mucho mayor capacidad estructural. Finalmente, la calidez que la madera trae al edificio, crea una atmósfera simplemente fantástica”
Paul Fast, ingeniero estructural.


Foto cortesía de CIRS

Sin embargo, el uso abundante de madera genera un riesgo de incendio, por lo que además de haber sido creados con aisladores especiales, el edificio cuenta con un sistema anti-incendios, que se surte de una cisterna subterránea que a su vez es alimentada con agua de lluvia.

Foto cortesía de CIRS

La fachada presenta unos paneles que acogen vegetación estacional llamada la “pared viva”, que brinda sombra durante el verano y permite el paso del calor solar en el invierno.


El jardín exterior se riega con agua de tormenta que es medida gracias a un embalse por goteo y que finalmente va a desembocar a un acuífero subterráneo.



El edificio es atravesado diagonalmente por una senda que recoge el trazo de un antiguo camino preexistente.


Esto permite separar a la esquina como un triángulo acristalado, que a la vez que da ligereza a la composición del edificio, alberga un interesante biofiltro acuático solar. Éste consta de una serie de tanques con plantas que absorben y procesan naturalmente los desechos generados en los baños del edificio. El agua procesada sirve para irrigar tanto la pared viva como el jardín interior.


Otro elemento notorio en la fachada son los paneles fotovoltaicos en las fachadas este y sur que permite cubrir parte de la demanda energética del edificio. El resto es recolectado del exceso energético de un edificio cercano y convertido en energía en una pequeña central geotérmica.


Al interior, el edificio se organiza en torno a un gran atrio, que le brinda generosa iluminación natural al interior, a la vez que posibilita ventilación natural sin necesidad de sistemas de aire acondicionado, utilizando el efecto chimenea para circular el aire por convección. A su vez, se aprovecha la orientación del edificio para optimizar su exposición a la luz.


En la planta baja se ubica un auditorio con capacidad para 423 personas, naturalmente iluminado por una claraboya lateral que se encuentra junto al jardín interior (de hecho el jardín se ubica sobre el techo del auditorio).


El auditorio utiliza también madera tanto en las vigas estructurales como en los acabados y parte del mobiliario.



 

Si se observa con detenimiento se puede ver las cicatrices que dejaron los escarabajos mientras iban horadando la madera de los pinos.



Por estas características, el CIRS es reconocido como uno de los edificios más innovadores de América del Norte. Además de sus cualidades como edificio regenerativo experimental, es un centro que permite el estudio y la difusión de nuevas ideas para el diseño sustentable.

VER TAMBIÉN:
- ARQUITECTURA SUSTENTABLE

 
Junto al Profesor Ronald Kellett, quien gentilmente me mostró el edificio y comentó muchos de los datos que he transcrito en este blog

28 junio, 2013

IGLESIA DEL SALVADOR DE LA SANGRE DERRAMADA, RUSIA.


La Iglesia de Nuestro Salvador de la Sangre Derramada es el hito más significativo en el centro histórico de San Petersburgo. Su icónica figura destaca en el perfil urbano y su interior encierra la colección de mosaicos más extensa del mundo, superando incluso a San Marcos de Venecia. Este sitio de Patrimonio mundial, sin embargo, ha tenido una historia de violencia que varias veces ha amenazado su propia existencia.



Foto cortesía de Dmitri

ANTECEDENTES
Comenzando por su nombre, esta iglesia ortodoxa rinde homenaje al sitio donde fuera asesinado el zar Alejandro II a manos de extremistas (ver más detalles en Anécdotas de Moleskine) y conmemora el lugar exacto del atentado, junto al canal Gribaedova y junto al jardín Mikhailkovski, hoy parte del Museo Ruso.
Tras la muerte del monarca, su hijo Alejandro III erigió aquí una pequeña hermita y organizó un concurso para desarrollar un monumento en honor a su padre. El ganador, Alfred Parland presentó una propuesta historicista inspirada en la arquitectura medieval rusa del siglo XVII, parecida a la catedral de San Basilio en Moscú y muy diferente a los estilos barroco y neoclásico que dominaban el paisaje urbano petersburgués. Su construcción comenzó en 1883 y debido a su gran costo no fue culminada hasta 1907, cuando fue inaugurada por Nicolás II, nieto de la víctima.


CONCEPTO
 El desarrollo de la obra, si bien tuvo un estilo historicista, utilizó técnicas innovadoras para su construcción, como un aislamiento hidráulico y cimentación de concreto. La iglesia, construida en ladrillo rojo, tiene una altura de 81 metros y ocupa un área de 1,642.35 metros cuadrados.




Presenta 5 cúpulas: una mayor, localizada exactamente sobre el sitio de la muerte del zar, y cuatro menores en su alrededor, con su característica forma de cebolla. Rompe la simetría una enorme torre ubicada en el extremo oeste, próximo al canal, y hacia el este su ubican tres ábsides semicirculares, frente al jardín Mikhailkovski.


 
El diseño de cada una de estas cúpulas es singular, y se encuentran profusamente decoradas con enchapes de cobre, bronce y esmaltes.




Por dentro el espacio es centralizado, no es una iglesia de celebración sino más bien parece un gigantesco mausoleo, con una estrella en su parte central marcando el sitio del atentado.


Hacia un costado, como es tradicional en las iglesias ortodoxas, se encuentra un iconostasio que es una estructura que define un espacio privado donde se encuentra el santuario. Éste fue construido en un mármol rosa y exuberantemente decorado con plata, bronce, piedras preciosas y semipreciosas. La puerta central, llamada puerta santa, es de acceso únicamente para los sacerdotes.




Al interior el espacio se eleva no solamente por la concavidad de las cúpulas, sino fundamentalmente por la prolífica decoración de los mosaicos. Estos mosaicos fueron donados por distintas regiones de Rusia y cubren una superficie de más de 7000 m2, lo que la convierte en el decorado con mosaico más grande del mundo.







  LA AMENAZA DE SU DESTRUCCIÓN 
Al admirar la belleza de este monumento, no pude dejar de pensar en la suerte que tenemos en poder verlo. En 1930, tras la revolución soviética, se decidió su demolición, tal como ocurrió en muchas otras miles de iglesias rusas. Si bien fue saqueada y deteriorada, la iglesia no fue destruida en aquel entonces, pero se reprogramó su demolición para 1941. Curiosamente, los obreros e ingenieros que tenían a cargo su demolición fueron llamados al frente militar ante la embestida alemana de la Operación Barbarrosa.

 Esta pared fue dejada sin restaurar para mostrar los daños durante el asedio de Leningrado

Durante el largo asedio que sufrió Leningrado la iglesia se salvó de los bombardeos nazis, aunque fue utilizada como depósito de verduras, lo que le valió el sobrenombre de “Iglesia de las Patatas”. Ya en la postguerra, en 1956 nuevamente la iglesia fue programada para demolición para dar paso a una ampliación vial.


Únicamente a partir de 1968 y gracias a un entusiasta funcionario, se logró nombrarlo como monumento nacional. 


A partir de 1970 comenzaron las labores de restauración gracias a los ingresos de la antigua catedral de San Isaac, paradójicamente convertida en el Museo del Ateísmo.




La restauración duró aproximadamente 37 años y fue culminada en 1997, mucho después de la caída de la Unión Soviética, aunque UNESCO declaró la iglesia patrimonio Mundial ya desde 1990 .


VER TAMBIÉN
- IGLESIAS PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD.