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26 abril, 2007

EL MUSEO DE LA MADERA. TADAO ANDO



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Para celebrar el día de los bosques, conmemoración instaurada por el emperador luego de la destrucción de grandes áreas forestales durante la segunda mundial, se le encargó al renombrado arquitecto Tadao Ando el diseño de un conjunto museístico enclavando en la foresta de Mikata-gun, en la prefectura de Hyogo. Como parte de la estrategia ambiental japonesa, el proyecto busca fomentar el conocimiento y el respeto a la naturaleza.
La obra es conocida internacionalmente como el Museo de la Madera (1994). Sin embargo, el término japonés Ki no Dendoo (木の殿堂) se puede traducir más bien como “Santuario de la madera” (y vaya que es un santuario pues para llegar allí hay que hacer toda una peregrinación).

Más allá de sus connotaciones ambientales, el museo rinde homenaje a la cultura de la madera en sus diferentes manifestaciones en el mundo. Es un espacio para la reflexión, más que simplemente un espacio para la exhibición de objetos.



La concepción volumétrica resalta por su simpleza: engastado en la cima de una colina, un cono truncado de 46 m de diámetro acoge un vacío cilíndrico en su interior, emergiendo de entre los bosques como un volcan en medio de un mar verde.


La figura cónica es atravesada dramáticamente por un largo puente peatonal, que se adentra en la foresta, rematando en un pequeño mirador cúbico que ha sido girado 45 grados.


El ganador del premio Pritzker ha sido reconocido por sus trabajos en concreto pero, tal como lo hiciera ya en el pabellón de Japón en la Exposición Universal de Sevilla, Ando demuestra en el Santuario de la Madera,  que es igualmente diestro en el trabajo en madera, o para ser más exacto, en la combinación de ambos.

Pabellón de Japón en la Expo de Sevilla, diseño de Tadao Ando, fue el referente más cercano al museo de la madera.
Fotos cortesía de Philip Jodidio


El interior es un gran espacio de exhibición que se desenvuelve a lo largo de una rampa helicoidal, poblado de largas columnas de madera, de alrededor de 18 m. La entramada conformación del techo evoca inevitablemente a los templos y santuarios japoneses en Kyoto, Nara o Tokyo

Templo de Kasuga en Nara.

Sin embargo, mas allá de un mero simbolismo formal, Ando utiliza la complicada estructura del techo para dotar al interior de un interesante juego de luz y sombra. La luz contribuye a fomentar aquel sentimiento de solemnidad y respeto que un santuario inspira.


“Los destellos de luz coinciden con la cercanía de su extinción: el objeto aparece y toma forma en el borde entre la luminosidad y la oscuridad” dice.

Juego de luz y trabajo de la madera tienen un referente en la arquitectura tradicional japonesa.
Foto C. Zeballos

La muestra contiene una serie de elementos relacionados con la actividad artesanal de la madera: impresionantes maquetas de viviendas pre-budistas, fotografías, una colección de utensilios de carpintería de todo el mundo, trabajos antiguos en madera, bien equipada sala multimedia y hasta artesanías realizadas por niños y adultos en los talleres del museo.



Además, pare deleite de los arquitectos peregrinos, se exhiben bocetos que el arquitecto realizara durante el proceso de diseño del museo.

Boceto del museo, por Tadao Ando

Es obvio que el propósito del edificio no es albergar trabajos de renombre internacional, como la mayoría de museos, sino tiene más bien un carácter educacional y de forma de proyección a la comunidad. Artísticamente, sin embargo, el continente resulta más atractivo que el contenido.


El cráter central, de 20 m de diámetro, animado por el alegre sonido de las aguas que brotan de numerosas fuentes salpicando sobre una base de piedra, fue concebido como una fuente artificial donde el “cielo y el agua se encuentran metafóricamente”.


Para evidenciar esta unión, un puente de concreto se hiende en el cono, balconeando y permite al visitante sentirse en medio de un solemnísimo vacío, dentro y a la vez fuera del espacio, con la bóveda celeste en su cabeza, el machihembrado de madera al rededor, los bosques en el horizonte y las fuentes a sus pies.


Detallismo y simplicidad, tradición y modernidad, apertura e intimidad, naturaleza y artificialidad, luz y sombra son binomios resueltos con sobriedad, humildad y maestría en este recinto.


VER TAMBIÉN:
- OTRAS OBRAS DE TADAO ANDO.

 

25 abril, 2007

GUSTAV KLIMT Y TADAO ANDO EN KOBE

Foto cortesía de mozgram

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Enclavándose en las laderas de las montañas y desparramándose hacia el mar, Kobe, con su millón y medio de habitantes, es una de las ciudades portuarias más modernas y atractivas de Japón. Situada en la bahía de Osaka, su actividad industrial se basa en los astilleros, material de goma, químicos, azúcar y sake. La región es rica en el cultivo de frutas, verduras, arroz y te.

Sin embargo, la primera imagen que tenemos de Kobe es la del terremoto que el 17 de enero de 1995 sacudió esta ciudad, particularmente el área de Hyogo Awaji. El sismo, de una intensidad similar a la que golpeo el sur del Perú en junio del 2001 (7.3 grados en la escala de Richter) tuvo sin embargo un saldo mucho mas trágico. Mas de 6000 personas perdieron la vida, moderna infraestructura y edificios se vinieron abajo y vecindarios enteros fueron arrasados, ya sea por el sismo o por los dantescos incendios que le sucedieron.


Si bien la ciudad ha, literalmente, renacido de sus cenizas cual ave Fénix y esta hoy mas viva que nunca, muchas de las obras de reconstrucción se realizaron de espaldas a la memoria de la ciudad, perdiéndose para siempre mucho del poco patrimonio urbano y arquitectónico que pudo sobrevivir a los bombardeos de la segunda guerra mundial.

A diferencia de estas obras, Tadao Ando propuso recuperar uno de los aspectos más importantes en la memoria colectiva: la relación de la ciudad con el mar. Fue una feliz coincidencia que tanto el museo de Arte de Hyogo (proyecto ganador de un concurso internacional) como la Kobe Waterfront Plaza (un encargo de la municipalidad de Kobe) fueran realizados por Ando, quien los trató como una propuesta unitaria.

Esquema del Museo de Arte de Hyogo y la Plaza Frente al mar de Kobe.
Boceto cortesía de Tadao Ando

Para ello planteó un desarrollo urbano compuesto de un conjunto de viviendas para damnificados, un museo de arte moderno y un extenso parque, localizados en una antigua zona portuaria en Hyogo, destruida por el sismo .

Museo y parque frente al marVer ubicación en Google Maps

LA PLAZA FRENTE AL MAR DE KOBE

Ando, como muchos en Kobe, no ha olvidado el terremoto. El “Kobe Waterfront Plaza”, además de ser una extensa área de esparcimiento, con árboles, chanchas deportivas, zonas de paseo y auditorio al aire libre vecino al mar, se comporta como un área de reserva para refugiados y una barrera contra incendios.


"El espacio de exhibición externo está concebido para ser más grande y rico en variedad comparado con los museo convencionales" dice Ando. "La Plaza Frente al Mar es el corazón de la comunidad local... Con la plaza redonda en el centro, las escaleras cambiando sutilmente de niveles y soportando la pared que discretamente manipula las vistas hacia el mar, se produce una secuencia espacial diversificada... La plaza se conecta al espacio público en la platafoma del museo tanto visual como espacialmente para crear un parque acuático que se extiende 500 metros a lo largo de la orilla".


Vista de la plaza circular frente al museo
Foto Carlos Zeballos

MUSEO DE ARTE MODERNO DE HYOGO

En cuanto al museo y a diferencia de otros proyectos suyos, el arquitecto esta vez ha optado por un lenguaje más severo y sobrio, que transmita una imagen de seguridad, solidez y durabilidad, contrarrestando la memoria del desastre. La aproximación al edificio desde la ciudad se logra desde un elegante puente peatonal. Como los edificios muestran una cara mas opaca hacia la ciudad, Ando intenta dar escala peatonal al museo a través del diseño de una alameda y un arco de piedra sin pulir, que le da un carácter más cálido que el volumen oscuro y pulido del resto del edificio.

Aproximación al edificio desde el puente peatonal
Foto Carlos Zeballos

Contrastando con esta masividad, al otro extremo Ando abre las visuales de las cajas hacia el mar, dotándolas de generosas mamparas e introduciendo el paisaje marino al edificio. A su vez, el techo se extiende en amplios aleros (un gesto similar al del museo diseñado por el mismo arquitecto en Fort Woth, Texas, EEUU), creando una acogedora terraza con jardines, que, en un alegre juego de escalinatas, se desparrama hacia la bahía.


El museo consiste plataforma de granito blanco pulido sobre la que descansan tres cajas de vidrio dispuestas paralelamente, cada una de las cuales encierra a su vez un bloque de concreto. El espacio entre ambas cajas de cristal y de concreto es ocupado por una circulación que circunda la galería y que a su vez permite el goce de las vistas del paisaje.


Uno de los volúmenes, el ala de la Galería, se halla más separado que los otros, dando lugar a un pasaje que atraviesa el museo y dotando de una relación visual y física entre las montañas de Kobe y el mar.

Distribución del museo.
Imagen cortesía del Hyogo Prefectural Museum of Art
Esta calle es atravesada por puentes y plazas aéreas, logrando la comunicación entre los diferentes edificios componentes del museo.

Foto cortesía de mozgram

En medio de esta calle, destaca un pozo de luz, que alberga un conjunto de escaleras helicoidales.


Este artificio, además de proveer luz natural a los diferentes niveles y el estacionamiento, unido a otros numerosos exquisitos detalles típicos en la obra del arquitecto japonés, añade un toque de gracia a la severidad manifestada en el vocabulario formal del resto del edificio.


Detalle de las bancas externas, con luminarias en su interior

El interior del Hyogo Prefectural Museum of Modern Art es una muestra manifiesta del llamado minimalismo. Tal como lo hizo en la Iglesia de la Luz en Osaka la austeridad en el empleo de los colores y materiales (concreto, piedra, acero y vidrio) cede ante la majestuosidad en el manejo del espacio y de la luz, de los que se vale Ando para brindar al usuario numerosas sensaciones de escala y tonalidad, y al mismo tiempo es un escenario perfecto para acoger las obras de arte moderno, muchas veces plenas de colorido y de formas caprichosas y estridentes.

Interior del museo
Foto C. Zeballos

GUSTAV KLIMT

En esta ocasión, el museo presenta una muestra del pintor austriaco Gustav Klimt. Fundador de la Secesión Vienesa, Klimt (1862-1918) es el pintor más importante del movimiento Art Noveau. Sus obras, están plenas de colorido y erotismo, al introducir en muchos de ellos tonos dorados y formas orgánicas, tomadas de la naturaleza.

Reproducción de Judith en el afiche de la exposición

La muestra presenta muchos de sus bocetos de indudable destreza, y algunos de sus enseres, como su mesa de noche, su particular y colorido vestuario e interesantes fotografías.
Su trabajo pictórico incluye una enorme instalación de murales en los que incluye temas helénicos y simbólicos desnudos. Entre sus obras mas famosas destaca el retrato de su amada Emilie Flöge, llamada Judith y el de Nuda Veritas (la verdad desnuda).



Mirando de cerca la pintura, puede notarse la influencia impresionista, ya que el cuadro se conforma de finos trazos violetas, amarillos, rosas, azules, con los que logra un efecto suave y armonioso.

Nuda Veritas
Gustav Klimt

En este momento, un murmullo alborota la tranquilidad del museo...

¡Es el maestro Ando en persona, quien ha venido al museo y ofrece un pequeño discurso ante el anonadado público presente!


Tadao Ando es una celebridad muy respetada en Japón, una sociedad ya de por sí amante del protocolo y la reverencia. Es muy espontáneo con los estudiantes japoneses, aunque algo huraño con los extrajeros. Aún así, me recibió con agrado una postal de Machu Picchu que había llevado conmigo en mi mochila por casualidad.

VER TAMBIÉN
- OTRAS OBRAS DE TADAO ANDO