13 setiembre, 2010

AUSCHWITZ / BIRKENAU, POLONIA

Ingreso a Auschwitz Birkenau.
Foto cortesía de Miroslawa Sadeckiego, tomada en una exposición al aire libre en la plaza de Cracovia.

Probablemente el nombre de Oświęcim, un pueblo al sur de Polonia en la confluencia de los ríos Vistula y Sola, no nos sea familiar en absoluto. Pero el nombre que le dieron los alemanes a este pueblo tras su ocupación durante la Segunda Guerra Mundial, ese nombre germanizado lo hace sinónimo de horror, infamia y muerte: Auschwitz.


La arquitectura en Auschwitz no es estilística o formalmente significativa: las barracas y pabellones de prisión, las cámaras de gas y crematorios eran simples, casi industriales, sin ninguna expresión arquitectónica de valor. Pero el poderoso simbolismo, el escalofriante y a la vez conmovedor sentimiento que emana del sitio fue, en lo personal, sobrecogedor. Y es que ese valor agregado, esa emoción que emana del sitio y trasciende cualquier lenguaje arquitectónico, particularmente en lugares donde se ha vivido una tragedia, adquiere dimensiones místicas, casi religiosas y que tiñen al paisaje de una pátina de conmiseración y respeto, como en el caso de Hiroshima y Nagasaki en Japón, la Isla del Corregidor en Filipinas o numerosos sitios en Camboya, por citar algunos ejemplos.


Había conocido sobre Auschwitz en textos y documentales , en visitas al Museo del Holocausto en Washington o el Museo Judío de Berlín. De algún modo la sensación de opresión que transmiten los bloques de Eisenman en el Monumento en Berlín pueden evocar a las barracas del campo de concentración... pero nada fue comparable a la poderosa experiencia de caminar por el infame campo de concentración, de palpar esas paredes que exudan miseria, de respirar ese aire cargado de dolor (tanto por las víctimas como por sus familiares), de escuchar esos lamentos que aún parecieran reverberar en aquel viento helado.


Tal vez por eso y por simbolizar la más denigrante tragedia humana, el escenario del mayor homicidio de la historia, el sitio de Auschwitz -Birkenau ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por UNESCO.

Cada mañana los prisioneros marchaban a trabajar al ritmo de una orquesta.

LOS INICIOS DE AUSCHWITZ

Desde 1940 y por orden de Heinrich Himmler, un antiguo cuartel abandonado en Oświęcim sería convertido en un nuevo campo de concentración, similar a los ya existentes en Alemania, como Dachau. Rudolf Höss fue el encargado de acondicionar este sitio, el cual tenía una ubicación estratégica debido a abundantes fuentes de agua, carbón y arcilla, necesarios para la producción industrial.


Debido a este potencial, el gigante industrial alemán IG Farben decidió establecer una fábrica en las inmediaciones del campo, y utilizaría la fuerza laboral de los esclavos del campo de concentración. Al final 45 subcentros se llegaron a construir en torno a Auschwitz.

A: Auschwitz I. B: Auschwitz II Birkenau. C: Auschwitz III Monowitz (campo de trabajos forzados). D. Fábrica IG Farben.

Ver ubicación en Google Maps

En un principio este campo albergaba mayormente prisioneros políticos y líderes polacos, sacerdotes e intelectuales, y en general todo polaco que pudiera interferir con el orden nazi. Al ingresar al campo encontramos un inscripción en metal con la frase "Arbeit Macht Frei" (el trabajo los hará libres), también presente en otros campos de concentración como Dachau y Gross Rossen.


La entrada al campo cuando estaba operativo.
La entrada en la actualidad

El conjunto consta de 32 edificios de ladrillo, de aproximadamente 15 metros de ancho por 45 de largo, separados entre sí cada 8 metros. Todo el conjunto estaba rodeado por 3 vallas de alambres de púas, afuera de las cuales, hacia el suroeste, se hallaba la casa de Höss.


La traza urbana era perfectamente simétrica, los pabellones se organizaban en torno a una calle principal y tres calles transversales. Eran edificios de tres niveles, organizados en torno a circulaciones centrales que se conectan a escaleras principales.

Sótano 1-28. Celdas de castigo (la celda 18 corresponde al padre Kolbe). Primer y Segundo Nivel: A Cuarto de guardia. B. Cortes sumarias. C. Cuartos de prisioneros. D. Lavatorios donde los prisioneros se desvestían antes de ser disparados. X. Puerta que conducía al patio trasero donde los prisioneros eran guiados para ser torturados o ejecutados.

Entre los pabellones destacaba el 11, ubicado al extremo sudoeste del complejo, y que era usado como prisión. Aquí los prisioneros eran encerrados en grupos de 4 en un espacio de 1.5 m2, o abandonados sin comida ni bebida hasta que mueran.

El guía nos demostró un método de tortura que consistía en amarrar a los prisioneros con las manos atrás y colgarlos desde un poste por horas y hasta días. Como consecuencia, a menudo los hombros se dislocaban.

En la primavera de 1941 Hitler invadió la Unión Soviética levando a cabo su Operación Barbarroja. Como resultado millones de rusos fueron hechos prisioneros, algunos de los cuales fueron enviados a Auschwitz.


En setiembre de ese año Karl Fritzsch, el segundo al mando en Auschwitz llevaría a cabo los primeros experimentos para matar prisioneros con gas usando Zyklon B (cristales de ácido prúsico), precisamente sobre prisioneros rusos. Para ello se acondicionó un espacio en el pabellón 11.


Aquí encontramos también el caso del sacerdote franciscano Maximiliano Kolbe, quien se ofreció a morir en lugar de un sargento polaco. Un prisionero se había fugado y en represalia los nazis decidieron matar a 10 de sus compañeros. El sargento comenzó a llorar diciendo que tenía esposa e hijos, por lo que Kolbe se ofreció a morir en su lugar. Luego de resistir un ayuno de 3 semanas, fue finalmente ejecutado con una inyección de fenol (curiosamente el padre Kolbe había fundado un par de periódicos en Nagasaki, ciudad que fuera posteriormente destruida en un bombardeo atómico). En 1982 Kolbe fue canonizado y es devotamente venerado en Polonia (para mi sorpresa, descubrí que la víctima más popular en Auschwitz no es un judío sino un sacerdote católico).


BIRKENAU (o AUSCHWITZ II)

Mi homenaje a le película "La Lista de Schlinder" de Steven Spielberg

Sin embargo, es debido a la muerte de los judíos que Auschwitz adquirió su infame notoriedad. El 90% de los muertos en Auschwitz corresponde a judíos, 70% de los cuales fueron asesinados apenas al llegar al campo. El 20 de enero de 1942, tras el fracaso de la toma de Moscú y el ingreso de EEUU en la guerra, se decidió en una conferencia en Wannsee, Berlín que la “Solución Final a la Cuestión de los Judíos” sería su exterminio total en Europa.



Para ello se decidió la construcción de un nuevo campo, pero esta vez dedicado al principalmente al exterminio masivo, ubicado a 2 km del campo principal. Este campo desplazaría la pequeña villa de Brzezinka y adquiriría el nombre de germanizado de Birkenau. El espacio es mucho menos denso aquí que en Auschwitz I, ya que sólo han sobrevivido algunas chimeneas y pocas barracas. El campo es amplio, silente, casi vacío, mayormente poblado por las chimeneas que es lo único que queda de las barracas, y dan la impresión de ser lápidas y de estar caminando en un enorme cementerio.


Los planes para este nuevo campo, ideados por el arquitecto de la SS Fritz Ertl, incluían capacidad como para hacinar hasta 200,000 personas. Eran edificios más pequeños, de un solo nivel, de 36 x 12 metros y hechos en madera o ladrillo, con piso de tierra.


Para este fin el espacio asignado a cada prisionero en las barracas era un tercio del que tenían en campos como Dachau. Obviamente, la escasa nutrición y la falta de condiciones sanitarias creaban un caldo de cultivo ideal para el desarrollo de enfermedades.


Este campo, ideado inicialmente para eliminar prisioneros de guerra soviéticos, sería luego utilizado para el asesinato a gran escala de hombres, mujeres y niños judíos, traídos en trenes desde diversos ghetti en Polonia y el resto de Europa (cabe resaltar que algunos países ocupados, como Dinamarca, Bulgaria y la propia Italia antes de ser ocupada por los nazis, se negaron a entregar judíos a los alemanes).


Para este fin los nazis acondicionaron cámaras de gas con apariencia de duchas en dos cabañas: la “Casita Roja” y la “Casita Blanca”.



Una vez llegados, los prisioneros eran sujetos a una sumaria selección. Aquellos que no estaban en condiciones de trabajar, enfermos, ancianos y mujeres con niños eran separados hacia la derecha. Luego les indicaban que marquen cuidadosamente su equipaje, a las mujeres les cortaban el cabello (les decían que para evitar piojos o plagas similares), les ordenaban desvestirse, les entregaban jabón y les invitaban a entrar a la ducha, la cual era bienvenida tras un largo viaje (recordemos que los judíos eran transportados en vagones de animales, generalmente tan hacinados que tenían que viajar de pie).


Precisamente uno de los momentos más estremecedores de mi visita en Auschwitz fue contemplar grandes montones de maletas, zapatos y cabellos humanos (usados para fines industriales), los cuales eran recolectados por otros prisioneros y almacenados en una zona llamada “Canadá” (se pensaba que Canadá era un país de grandes riquezas). Uno se pregunta, “si esto es lo que podemos ver hoy, cuánto más habría sido enviado a Berlín durante los años de guerra?”.


Maletas marcadas por los prisioneros. Puede verse en primer plano la maleta de Maria Kafka, hermana del famoso novelista checo Franz Kafka.
Foto cortesía de Miroslawa Sadeckiego, tomada en una exposición al aire libre en la plaza de Cracovia.


Obviamente no les esperaba una ducha a los prisioneros. Un oficial de las SS subía al techo con una máscara de gas y arrojaba los cristales al interior. Fue muy conmovedor enterarme de que la muerte no sobrevenía inmediata ni pacíficamente, que era la idea que siempre había tenido, asociando el gas con la intoxicación por monóxido de carbono, en la que la víctima se queda dormida, inconsciente. En el caso del Zyklon B los efectos eran terribles: sofocación, asfixia, vómitos, sangrado y grandes dolores, se perdía el control de los esfínteres por la anoxia, y finalmente tras 20 a 30 minutos de horrorosa agonía, pánico y desesperación, las víctimas perecían. Luego otros prisioneros recogían a los fallecidos, limpiaban los desechos y ventilaban el gas. En ocasiones habían tantos que los encontraban de pie pero muertos, en otros casos los encontraban por capas, los más débiles (enfermos y niños) debajo de la pila de cadáveres.


Luego de retirar el oro de sus piezas dentales, los cuerpos eran llevados a los crematorios ubicados junto a las cámaras de gas. Había 5 crematorios, uno de ellos en Auschwitz I utilizado desde antes de la construcción de Birkenau. Éstos fueron dinamitados por los nazis cuando se vieron perdidos, pero uno de ellos ha sido reconstruido con los materiales que se hallaban en el lugar, y quedan claras evidencias de los otros.

Crematorios en Auschwitz I.
Foto cortesía de Miroslawa Sadeckiego, tomada en una exposición al aire libre en la plaza de Cracovia.

Pero no todos los niños fueron sacrificados. Los gemelos eran de especial interés para el doctor Josef Mengele, apodado el Ángel de la Muerte. Mengele llevaba a cabo sórdidos experimentos en niños, induciéndoles enfermedades. Una vez muertos, sus gemelos eran también sacrificados al mismo tiempo y se ejecutaban autopsias paralelas. “En ningún otro lugar se pueden examinar las muertes simultáneas de dos gemelos” decía. Otros terribles experimentos que ilustran la paranoia racista de los nazis incluían la inyección de sustancias en las pupilas de los prisioneros, a fin de tornar sus ojos en azules. Por supuesto, la anestesia no estaba incluida.


Resulta sorprendente en 1944, ya cuando la guerra se había inclinado inexorablemente en contra de Alemania, los nazis hayan continuado desviando grandes recursos para llevar a cabo su política de exterminio. Desde el punto de vista militar esto es incomprensible, pero desde la perspectiva ideológica (que al fin y al cabo fue la que produjo la guerra) es notorio el interés de que, si bien los nazis estaban conscientes de que perderían el control de Europa, al menos querían llevar a cabo el exterminio de la raza judía.


Auschwitz fue liberado por los soviéticos el 27 de enero de 1945. Posteriormente, ya en pleno gobierno comunista en 1947 Auschwitz fue declarado museo. Los soviéticos inflaron escandalosamente el número de víctimas en el campo a 4 millones de personas, pues les interesaba presentar a los nazis como monstruos, a fin de minimizar sus propios abusos contra los polacos. Tras la independencia de Polonia, la cifra oficial, reconocida por investigadores a nivel mundial, es de 1.1 millones de personas. Esta aparente incongruencia ha servido algunos para negar el Holocausto, aduciendo que todo es parte de un gigantesco aparato de propaganda. Es cierto que el tema del Holocausto ha sido aprovechado con fines políticos, pero es imposible negar tanta evidencia palpable, en edificios, lugares, documentos y testimonios tanto de ex prisioneros como de ex carcelarios, incluyendo las memorias del propio Höss.

Sitio donde Rudolf Höss fue ejecutado por autoridades polacas luego de la guerra.

NUEVO CENTRO DE VISITANTES EN AUSCHWITZ


Tras una competencia para el diseño de un nuevo Centro de visitantes, fue elegido el proyecto de la firma KKM Kozień Architekci, dado el "sutil pero expresivo concepto de la distribución del centro, basado en la idea de un ingreso subterráneo y una salida desde el Museo".


El jurado pensó que la composición general y la naturaleza de la arquitectura propuesta producen una atmósfera de calma y reflexión apropiadas. Además el diseño evoca la histórica apariencia del matadero original del campo.

***

Así que, mientras examino las desnudas barracas, entumido por el frío otoñal a pesar de mi chaqueta térmica, me pregunto cómo habrían podido sobrevivir aquellas personas el gélido invierno, descalzos y sin ropa adecuada. Los imagino en aquellas interminables noches, preguntándose lo mismo que yo: ¿por qué? Tal vez habría que hacerle caso a una ex prisionera quien decía “No puedes preguntar porqué. En Auschwitz no había un porqué… simplemente había…


VER TAMBIÉN
- MONUMENTOS POR LA PAZ

7 comentarios:

fan dijo...

buena entrada ! yo cuando fui ya no dejaban hacer fotos en la sala de crematorios .

Carlos Zeballos dijo...

fan... cuando yo fui tampoco dejaban... ;)

A propósito, qué buen blog de viajes tienes! Felicitaciones!

Saludos

Aldo Facho Dede dijo...

Doc, comprendo tu gesto serio en la foto (normalmente sales sonriendo y haciendo alguna "mueca").

Cuanto dolor y sufrimiento, no deja de sorprenderme como somos seres igualmente capaces de gestos "divinos" como "infernales".

La discusión de si fue "holocausto" o no no puede opacar el homicidio en masa de millones de seres. Debe haber sido uno de tus viajes más impactantes.

¡Saludos querido amigo!
Con el afecto de siempre,
Aldo

Carlos Zeballos dijo...

Gracias Doc.
La verdad que no había mucho ánimo para hacer payasadas.
Completamente de acuerdo, más allá de los detalles históricos, lo que cuenta es el sufrimiento y el horror que se vivió allí, y que es inconmensurable. Eso le da un poder especial al sitio, una sensación que trasciende formas o espacios.
Por un momento pensé hacer un post sólo con fotos que recojan y transmitan ese sentimiento al caminar por este sitio... lamentablemente no soy tan buen fotógrafo y tengo que recurrir a muchas palabras.
Un abrazo amigo, con mucha estima como siempre.

Aldo Facho Dede dijo...

Son temas complementarios querido amigo, tus usuales publicaciones combinan muy buen material fotográfico y planimétrico con pertinentes y profundas referencias escritas. Hay información que solo se puede "escribir".

Igual espero publiques esas fotografías a modo de "impresiones visuales", y ¡claro que eres un buen fotógrafo!

Un afectuoso abrazo,
Aldo

Maritza Edith dijo...

Me ha gustado mucho el post, me tomaré el tiempo para ver las demás entradas de tu blog, es muy enriquecedor el recorrido por monumentos de la excelencia o decadencia del hombre en el mundo. Este particularmente, muy sobrecogedor. Gracias a Aldo que por él llego a tu blog, saludos colegas.

Carlos Zeballos dijo...

Muchas gracias Maritza y Aldo por sus gentiles palabras.
Sobre la última foto, hay algo que quiero confesar. Es obvio que tras todo el dolor que se conoce y casi se palpa durante la visita, a uno no le queda ningún ánimo de sonreir... pero por si acaso, en la entrada hay un cartelito que dice "Prohibido tomarse fotos sonriendo".
Abrazos.