18 febrero, 2009

FRANK GEHRY: WALT DISNEY CONCERT HALL


El Salón de Conciertos de Walt Disney en Los Ángeles, diseñado por el ganador del premio Pritzker, Frank O. Gehry, es, como la mayoría de sus obras, un edificio polémico. Una obra maestra de la arquitectura contemporánea para algunos, una obra que no es arquitectura para otros. Por un lado, es indiscutible la calidad de Gehry como arquitecto-escultor y su habilidad en imponer al visitante sensaciones dramáticas, inolvidables. Además, sus experimentos sobre diseño y construcción asistido por computadora han abierto numerosas puertas para la industria de años posteriores y no se puede negar la calidad técnica en la construcción y acústica del auditorio. Por el otro, esta obra despierta críticas sobre el límite entre arquitectura y escultura, sobre el respeto al entorno y las consideraciones climáticas del sitio.

Chair and metal, Orange Umbrella y Man and metal.
Vistas cortesía del célebre fotógrafo Iraní Sam Javanrouh, vía daily dose of imagery.


UBICACIÓN
El Salón de Conciertos de Walt Disney es parte del Music Center de Los Angeles, compuesto por el Salón de Conciertos, el Pabellón Dorothy Chandler, el Teatro Ahmanson y el Foro Mark Taper. Éste se ubica en el centro de de esta ciudad, en el famoso Bunker Hill, muy cerca al MOMA (Museum of Modern Art) de Los Ángeles.
El auditorio es un bloque rectangular que se organiza diagonalmente dentro de una manzana también rectangular.

Ubicación y vista desde el este, con el Pabellón Dororthy Chandler en primer plano.

Esto permite que la envolvente metálica enfrente la esquina de First Street y la Grand Avenue hacia el este, lo cual enfatiza un efecto de majestuosidad en la aproximación al edificio (realmente la primera impresión es sobrecogedora). A esa majestuosidad contribuye el hecho de que la sala esté ubicada sobre un podio (un recurso que ha sido utilizado en numerosos edificios públicos y religiosos en la historia), al que el usuario accede mediante unas escaleras ubicadas en diagonal. Hacia la parte posterior, el oeste, colindando con la calle Hope, se encuentran una serie de jardines, en una zona más pasiva que invita al paseo y se vuelca a la comunidad.


Axonométrica desde el este

LA PROPUESTA

El proyecto, resultado de un concurso por invitación, fue adjudicado a Gehry en 1987. En 1991 el arquitecto culminaría el proyecto (se dice que se hicieron 30,000 planos), con bastantes diferencias a la idea del concurso original. La construcción, que incluyó un enorme y costoso estacionamiento, comenzó en 1999 y acabó en el 2003 con un costo de 274 millones de dólares, el doble del presupuesto original (¿suena familiar?).

El WDCH desde su fachada sudeste.
Detalle de una de las superficies alabeadas.

El complejo, que es la sede de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles, consta de un auditorio para 2265 personas (diseñado por Yasuhisa Toyota de Nagata Acoustics), un teatro para 250 asientos, salones de pre-conciertos, equipamientos, dos anfiteatros al aire libre, un estacionamiento subterráneo de 6 niveles con capacidad para 2500 vehículos y el parque estatal más pequeño de California.

Gehry comenta que el proceso de diseño lo comenzó de adentro hacia afuera, específicamente con el auditorio de planta rectangular. Por requerimientos acústicos el techo del ambiente fue recubierto por unos paneles que daban la impresión de ser las velas de un barco.

Auditorio principal. Cortesía de El Croquis

Ese concepto se expandió a los exteriores, convirténdose el edificio en una alegoría de un barco a vela. Un efecto notable en la composición es la fractura con la que estas superficies se rasgan en la fachada principal, entreviendo la trama de la estructura vidriada y cuya dirección enfatiza la diagonalidad del emplazamiento.

El ingreso de noche. Fuente: Wikipedia

El tratamiento de las superficies onduladas, tanto interiores como exteriores, buscan emular las modulaciones musicales de las obras presentadas en este recinto.

Foto Cortesía de el Daverino


Guardando diferencias fromales, el criterio de Gehry comparte el mismo principio de la Ópera de Sídney de Urtzon o la Casa de la Música de Koolhaas, es decir, una envolvente cuya forma escultórica no tiene correspondencia con la del auditorio que encierra. En el caso del Walt Disney Concert Hall, la superestructura es una superficie metálica laminada adosada a una estructura de acero que envuelve al auditorio, una pirámide invertida trunca.


Personalmente, me decepcionó un poco comprobar que en muchos casos tales formas eran simplemente una pantalla, un escenario similar a los de las películas del Oeste de Hollywood, cuyo propósito era estético-formal pero sin albergar ninguna función o contenido.

Pura pantalla. Detalle de una de las superficies laminadas vistas por atrás.

DISTRIBUCIÓN

Gehry optó por elevar el nivel ingreso sobre una plataforma, alineándolo con el nivel de la calle Hope, por lo que muchas de las funciones de soporte se encuentran ubicadas enterradas en los dos primeros niveles. En estas primeras plantas es interesante comprobar cómo la propuesta es bastante racional, definida por una trama ortogonal, claramente conformada en la que se ubica el volumen girado del auditorio. En este nivel se enecuentran las partes más bajas del auditorio, así como escaleras y otros servicios complementarios que también mantienen una geometría simple.

Planta 1Planta 2

Sin embargo, la direccionalidad predominante cambia a partir del tercer nivel, es decir, el nivel de la plataforma. Hacia adelante el espacio es definido por la retorcida y agresiva aparición de los volúmenes escultóricos, los que componen la imagen externa del auditorio y definen anfiteatros menores, dispuestos aleatoriamente en el predio.

Planta 3

El exterior del edificio es un retorcido espacio público

Uno de los auditorios ubicados en la parte posterior del complejo.

Al interior se ubica la recepción en la que se observa un lenguaje más sosegado y un colorido más cálido que el exterior, utilizando madera en lugar de metal.

Detalles del interior

Hacia la parte posterior se ubica un pequeño parque, donde la vegetación está dispuesta también en pequeñas islas y donde se pueden encontrar formas escultóricas, como esta fuente de mármol en forma de flor.


Conforme el edificio va ganando altura la temática se centra en la evolución escultórica de la envolvente y el desarrollo de las circulaciones del auditorio, así como de las butacas y palcos.

Planta 4
Planta 5
Planta 6

Gehry enfatiza esta distinción de manera dramática: al alocado lenguaje metálico del exterior contrapone un tratamiento más cálido de madera hacia el interior, sutilmente acompañado de juegos de luz y formas esculturales que se desprenden de las paredes como una especie de plantas, llegando a su parte más elaborada en el auditorio. Es como si el exterior fuera un Allegro molto vivace y el auditorio un Adagio. Claro que en el caso de Gehry es un Adagio ma non tropo, puesto que aun en la calidez del este bello auditorio recubierto en madera, el arquitecto canadiense-norteamericano se da el lujo de coquetear con formas escultóricas, como en el órgano, en un estallido de listones de madera que recientemente evocara en su Serpentine Gallery en Londres.

Detalle del órgano y el auditorio principal. Cortesía de El Croquis

Hacia la parte posterior, el oeste, al lenguaje escultórico y volátil de las curvas metálicas se contrapone un lenguaje más tectónico y severo. Gehry dispone las funciones más estáticas en dos barras en L, incluyendo biblioteca, salas de ensayo, café para la orquesta y otros servicios.

Axonométrica desde el oeste

El Walt Disney Concert Hall desde el MOMA, mostrando su fachada más racional

RELACIÓN CON EL ENTORNO

Otro aspecto que encontré chocante fue la desconexión del edificio de su entorno urbano. El uso de materiales metálicos altamente reflejantes ocasionó grandes problemas a los vecinos, quienes vieron incrementada la temperatura del lugar (en algunas áreas cercanas era imposible caminar en verano, las temperaturas llegaban a 60 ºC), lo que obligó a los diseñadores a reemplazar los paneles por otros de metal no reflejante.
En cuanto al perfil urbano, a primera vista el edificio rompe con todo lo que haya alrededor, ubicándose como un elemento aislado y escultórico. Pero, por otro lado, el entorno inmediato no se destaca precisamente por la calidad de su arquitectura, por lo que el Walt Disney Concert Hall es más bien un elemento que genera un referente de sitio en esta área.


Al respecto, el arquitecto tiene su propia concepción de qué es integrarse al contexto. Ya el propio Gehry había tratado algún tipo de integración al perfil urbano muy a su estilo en Praga, pero en este caso parece recurrir a elementos más subrepticios. Gehry dice:
"Personalmente no me gusta el edificio del Pabellón Chandler (al frente), no es una gran arquitectura, pero está aquí y la gente tiene un montón de sentimientos por él, es parte de la comunidad, entonces tienes que respetar eso, te guste o no.... es como ser un buen vecino. Entonces, traté de hacer un edificio que preserve la importancia icónica del Pabellón. Para eso, decidí descomponer la escala del Salón de Conciertos en pequeñas piezas".
Relación del WDCH con su entorno, según Gehry, en la que se observa ciertas cincidencias entre la curvatura de las láminas y la del perfil del Pabellón Chandler

Otra crítica asevera que Gehry ha mantenido el mismo concepto del WDCH en proyectos posteriores, como el Millenium Park en Chicago, su propuesta para el Guggenheim en Bilbao, el Hotel Marqués de Riscal en España y hasta sus propuestas recientes para Dubai. Diera la impresión de que es una arquitectura tan efímera que puede ser localizada en cualquier sitio.

¿Cómo llegó a concebir estar formas? El mismo Gehry dice no saberlo. ¿tal vez la inspiración haya venido de una hoja arrugada de papel, tal como lo sugirieron los Simpson?

En el episodio "The Seven-Berre Snitch" de los Simpson, Frank Gehry obtiene su inspiración al ver un papel arrugado que él arroja al suelo.

VER TAMBIÉN

- OTRAS OBRAS DE FRANK GEHRY
- ÓPERA, SALAS DE CONCIERTOS, TEATRO

5 comentarios:

jaume prat dijo...

Magnífico artículo!
Sólo discrpo en una cosa: el tema de las fachadas en las que detrás no hay nada, cuando, simplemente, son un pedazo de edificio descolgado con una estructura a la vista por la parte posterior. Creo que tu símil respecto de los poblados del Oeste de las películas es exacto, y lo hemos hecho muchas veces con amigos, comentando este y otros edificios de Gehry.
Pero está hecho con una soltura tal, sin esconder en absoluto que se trata de un pedazo de fachada allí colocado por cualquier criterio que no sea la organización interna del edificio, que no me molesta en absoluto. Lo encuentro más grave en otros arquitectos que van más de puristas y lo hacen pidiendo perdón, con la esperanza que no se vea.

por cierto que te recomiendo mi blog, mucho más modesto que el tuyo, que trata temas paralelos, pero también sobre arquitectura: www.jaumepratarquitecto.blogspot.com
Quizá te pueda interesar.

Gracias por todo!

Carlos Zeballos dijo...

Gracias Jaume
Tu comentario siempre aporta un punto de vista enriquecedor, y gracias por el dato de tu blog (yo le había dado un vistazo a la versión en catalán).
Ya me hice tu seguidor, y me ha gustado mucho el artículo sobre Eisenman y Mies.
Un abrazo!

Anónimo dijo...

hola carlos, gracias por tu blog, me ha ayudado mucho, soy estudiante de arquitectura en colombia, y me parece magnifico obtener informacion tan precisa en español.gracias

respecto a este proyecto, opino que las fachadas son muy escandalosas, confusas, y no ofrecen nada a la imaginacion de los usuarios. mejor me quedo con salmona,(modesto pero hermoso).

Carlos Zeballos dijo...

Hola amig@
Creo que Salmona fue uno de los más grandes arquitectos contemporáneos que ha producido Sudamérica.
Alguna vez tuve la oportunidad de visitar un complejo de viviendas suyo y me pareció extraordinario, manejado con sencillez pero gran maestría.
En este blog le hice un pequeño homenaje.
Por cierto, me encantó Bogotá, el contraste de sus verdes colinas con el ladrillo es impresionante.
Un abrazo

Maria Fernanda Barrios Ramos dijo...

Que artículo tan genial!
Las obras de Frank Gehry son muy especiales y con toques únicos, en especial esta. Creo que es uno de sus mejores trabajos.