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05 septiembre, 2011

JARDÍN BOTÁNICO VANDUSEN, VANCOUVER

Estanque VanDusen. Foto cortesía de Robin Thom.

ENGLISH

Los jardines botánicos, a diferencia de los jardines estéticos o parques, son museos vivos, donde la flora es organizada científicamente y didácticamente mostrada. El VanDusen, además de ser el jardín botánico más importante de su tipo en Canadá occidental, es un lugar de encuentro y celebración para los vancuveritas, un espacio para la educación sobre la naturaleza y un ámbito para la experimentación en tecnología y edificación sustentables.


La presente entrega sobre el Jardín Botánico VanDusen está dividida en dos partes: el presente post trata sobre el jardín en sí, su historia y sus componentes paisajísticos, además de algunas de las obras de arte aquí exhibidas. La siguiente entrada reseñará el impresionante y vanguardista Centro de Visitantes y al que pudimos conocer antes de su inauguración.

Esperando por ti. Foto cortesía de januz.
ANTECEDENTES

Quién diría que hasta 1910 este sitio era un terreno aislado lleno de arbustos, perteneciente a la compañía ferroviaria Canadian Pacific Railway. Sin embargo, desde 1911 hasta 1960 el terreno fue arrendado al Shaughnessy Golf Club. Posteriormente, la compañía ferroviaria intentó urbanizar el lugar, ante la oposición de los vecinos, que querían un jardín botánico para la ciudad. Es así que en 1966 el terreno fue comprado por la Municipalidad de Vancouver, el Gobierno de Columbia Británica y especialmente gracias a la donación del magnate W. J. VanDusen, que dio nombre al jardín botánico.

Pabellón coreano

El jardín se construyó entre 1971-75, y en su diseño participaron varios profesionales. El Salón Floral y El Pabellón del Jardín fueron proyectos de la firma Underwood, McKinley, Wilson & Smith, teniendo como arquitecto a Herb Wilson. El Centro Forestal estuvo a cargo de Thompson, Berwick, Pratt & Partners, con Paul Merrick como arquitecto. El Centro de Visitantes es proyecto de Perkins + Will.

En plenos colores otoñales. Foto cortesía de eyesplash.

EMPLAZAMIENTO

El VanDusen está situado en un lote rectangular de 22 ha. que sigue la orientación predominante este-oeste de Vancouver.

Distribución del jardín. Hacer clic en la foto para ampliar


En un terreno de topografía variada, el jardín organiza sus 255,000 plantas de 75000 tipos provenientes de 6 continentes en determinadas zonas, ya sea por el lugar geográfico de origen o por la especie que las agrupa (como el jardín de rosas, por ejemplo.)

Solíamos tener esta planta en el jardín. La llamábamos "texao".

La grulla y la tortuga en el estanque de flor de loto. Para un asiático esta sería toda una metáfora.

El diseño paisajista combina de forma pintoresca grandes áreas de césped rodeadas de bosques con una sucesión de estanques, en torno a los cuales se organizan pequeños jardines temáticos. Algunos de ellos incluyen especies chino-himalayas, sudamericanas, del norte canadiense, sudafricanas, japonesas, mediterráneas entre muchas otras. Cada jardín varía de acuerdo a cada estación, por lo que siempre es una experiencia diferente visitarlos.

Colores de verano.
Colores otoñales en el Estanque de los Cipreses. Foto cortesía de Harris Hui.

El jardín durante el Festival de luces, en Invierno.
Sólo la parte cercana al ingreso, particularmente el jardín de rosas tiene una forma geométrica, semejante a un mini jardín europeo.

Pórtico de entrada al jardín de rosas. Foto cortesía de Gingercat.
El resto ha sido diseñado a fin de recrear un estilo natural, conduciendo al visitante por sucesivos efectos de sorpresa y contemplación, canalizando y ensanchando el espacio a fin de lograr mayor espectacularidad en las vistas.

Estanque Livingstone. Al fondo se puede ver el Centro de Visitantes en construcción.
La cascada.

Además de su carácter educativo, el jardín tiene un rol social (a juzgar por las numerosos eventos que se realizan aquí, a pesar del clima lluvioso de Vancouver, entre ellos muchas bodas) y también lúdico. Una experiencia divertida ofrece el recorrido del laberinto, en cuyo centro se yergue un pino.


ARTE EN EL JARDÍN

Tal vez el complemento más interesante del jardín sea el arte, tanto en sus instalaciones permanentes como temporales. A los grupos escultóricos que forman parte del ornato del jardín, durante nuestra visita se mostraba ZimSculpt, una muestra de la artista británica Vivienne Croisette, basada en esculturas zimbabuenses.


En época navideña el VanDusen se transforma en un espectáculo multicolor, durante el llamado Festival de las Luces.

Festival de las luces, en época navideña.
Curiosa forma de iluminación usando botellas recicladas.

Aquí los jardines son engalanados con millones de luminarias, y adquieren nombres temáticos como el "Bosque de las galletas de Jengibre", las "Luces danzantes en torno al lago", el "Santuario de los deseos" o el "paseo de las cañas de caramelo".


En cierto modo me hizo recordar al festival de Luminarie en Kobe, Japón.


Espero que este post (mayormente no arquitectónico) haya sido de su agrado. En la siguiente entrega reseñaremos el innovador Centro de Visitantes del Jardín VanDusen. Hasta entonces.

El jardín recibe visitantes de todas las edades, todos los días del año.

VER TAMBIÉN

- JARDINES


- Jardines Americanos
- Jardines Chinos
- Jardines Islámicos
- Jardines Japoneses

19 diciembre, 2006

LUCES DE NAVIDAD


CHRISTMAS LIGHTS
ENGLISH SUMMARY FOLLOWS SPANISH

La decoración de espacios urbanos durante la época de Navidad conlleva a veces tanta fastuosidad y boato que contrasta con la sencillez y humildad que caracterizó el evento que conmemora. Sin embargo, desde el punto de vista de diseño urbano-paisajista, este engalanamiento constituye, sin duda, un fenómeno urbano importante, no sólo por la complejidad de los diseños expuestos y por la cantidad de recursos técnicos y económicos involucrados, sino fundamentalmente por la cantidad de personas que participa de ellos, ya sea como creadora o espectadora de los mismos. La escenografía navideña urbana puede ser vista como una "exposición temporal" en la que las ciudades muestran, por única vez en el año, el producto encandilante de una participación artística colectiva.

Es interesante comentar el caso de Japón, un país cuya población es cristiana en apenas un 5%, y que sin embargo ha adoptado la Navidad como una festividad exótica y un gran negocio comercial. Cabe destacar sin embargo, desde el punto de vista urbano, la calidad técnica y estética de muchos decorados navideños, siendo el más famoso el que se realiza en Kobe.


El Kobe Luminarie ( 神戸ルミナリエ) es una sucesión de arreglos luminosos meticulosamente diseñados y operados por computadora que dan lugar a una escultura lumínica, símbolo de la esperanza y el renacimiento de la ciudad.



Originalmente el Kobe Luminarie fue concebido como un homenaje a las víctimas del terrible terremoto de Kobe del 17 de enero de 1995, y se ejecutó por primera vez en Diciembre de ese año con el lema "Sueños y Vida". Luego del enorme éxito que acuñó, con más de medio millón de visitantes, se decidió repetir el festival cada año, presentando motivos artísticos diferentes. El espectáculo se abre por unas cuantas horas y dura aproximadamente dos semanas, entre el 8 y el 21 de diciembre. Mi pregunta es, si el terremoto fue en enero, ¿por qué el festival se realiza en diciembre, antes de Navidad? Tras quasi-congelarme por dos horas esperando ver el arreglo, intuyo que el frío nocturno tuvo algo que ver en la decisión.


Hoy en día más de 4 millones de visitantes acuden anualmente al siempre variante festival, apretujándose en el frío invernal para asistir a un espectáculo casi mágico de luz. La luces se ubican al sur de la municipalidad de Kobe, y la gente se maravilla adentrándose por un túnel multicolor hasta arribar a una plaza virtual que asemeja una catedral medieval. Los motivos, sin embargo, no son japoneses sino europeos y hasta su director de arte, el italiano Valerio Festi, es occidental (quien fuera, dicho sea de paso, director artístico de la ceremonia de inauguración de los juegos olímpicos de invierno en Turín en 2006).


Es que en Japón la Navidad es una celebración importada, como importados son los íconos que la representan: Santa Claus, regalos, luces. Una cena entre amigos o un obsequio entre enamorados en la noche, ya que es un día laborable. Es más una antesala a la ceremonia de Año Nuevo, que aquí es sinónimo de un profundo calor familiar y homenaje a los ancestros. En todo caso, el Kobe Luminarie es un novísimo festival que contrasta con otros festivales ancestrales, y que da cuenta de la extraordinaria adaptabilidad de los japoneses a la cultura occidental, la misma que los llevó a copiar y perfeccionar cámaras y automóviles.



Una experiencia diferente es la que viví en Filipinas. Allí no existe la sofisticación técnica, ni la depurada concepción artística detrás de los arreglos luminosos. Se trata de un esfuerzo comunal en el que hasta los pequeños poblados filipinos se pueblan de luces en Navidad, en un impresionante ejemplo de una labor mancomunada de sus pobladores, que trabajan en los arreglos desde Setiembre. Y es que allí no es solo una calle la iluminada, sino miles de casas, edificios, caminos, plazas, iglesias.



Cada año se organizan competencias en cada barangai o barrio y los concursantes crean nacimientos gigantes, que la gente puede incluso visitar por dentro. Los motivos son consecuentes con la festividad navideña, y a menudo se representan escenas del nacimiento de Jesús, o la estrella de Belén, pero también hay escenas exóticas, como piñas, castillos, barcos, pulpos y no falta uno que otro reno en un país tropical donde no nieva en diciembre.


Es imposible escapar a la tradición gastronómica que acompaña estas celebraciones. En estas épocas es tradicional degustar la bibingka (una torreja de arroz y huevo horneada al carbón), el puto bumbong (no es lo que imaginan, es un dulce violáceo hecho de arroz cocinado al vapor con coco y azúcar, el salabat (un té verde de jengibre) y el tsokolate (chocolate caliente). Incluso, me hacen probar el balut (un huevo de pato fecundado de 21 días, en el que el embrión se halla parcialmente desarrollado). Claro que me lo hacen probar en la oscuridad, para no ver al pobre pato y así evitarme un trauma psicológico en los sucesivos años.


Mis anfitriones me invitan a paticipar de la Misa de Gallo (Misa de Gallo), que si bien su nombre es en español, la misa es celebrada en un dialecto local y me quedo perplejo al no comprender nada de lo que dice el celebrante (aunque, para ser franco, es una sensación a la que estoy muy acostumbrado en Japón). Luego de la misa mi gentil anfitriona, la Sra. Jane, orgullosa me presenta a toda la comunidad. Después de todo, debo haber sido el primer peruano que puso pie en Misamis Oriental y debe haber sido una ocasión en la que muchos de los vecinos se enteraban que existía un país que se llamaba Perú.

Y bien, dada la cercanía de las fiestas navideñas, aprovecho la ocasión para desearte mucha luz en tu camino. Gracias por pasar por aquí.


The Christmas decorations are an urban phenomenum that involves important economic, technical and social resources, and it can be considered as a "public collective exhibition" that transforms the city once a year.
Kobe Luminarie is an interesting example of this phenomenum in Japan, a non Christian country. Even if the so called "sculpture of light" was made in order to commemorate the victims of the Kobe earthquake in 1995, it is inevitably associated with the Christmas celebration.
The impressive display of lights, arranged in European motives, has made this novel festival a very popular one, with more than 4 million visitors per year.

A different case is the one I observed in the Philippines, where the Christmas decorations might not be as technically ellaborated as the ones in Kobe, but they are a communal
effort in which all members in the community are involved. People start to work on these arrangements as early as September, and the spectacular displays can be seen along the roads, in thousands of houses, churches, squares... Christmas celebration is accompanied with traditional Filipino cuisine, such as the bibingka, the puto bumbong, the salabat and the tsokolate, as well as the incredible experience of the balut.



To Mrs. Jane, Odang, Concon, Rhian and nice Agdeppa family, thank you very much for that unforgattable Christmas in Misamis Oriental, Philippines! God bless you all.


VER TAMBIEN
- INTALACIONES PÚBLICAS TEMPORALES/
PUBLIC TEMPORARY INSTALATIONS