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24 noviembre, 2010

RICHARD MEIER: MUSEO DE ARTES DECORATIVAS, FRANKFURT

"La forma urbana evoluciona entre tipo e incidente, fábrica y discontinuidad, historia y el momento del diseño. Este diálogo influenció fuertemente el diseño del Museo de Artes Decorativas en Frankfurt am Main. El partido se desarrolló de una noción de contexto que toma no solamente elementos geográficos sino también históricos y tipológicos. En este sentido, y en contraste con algunos de mis edificios más tempranos para sitios más rurales o menos históricos, el museo es enfáticamente una institución pública y urbana, un rechazo al aislamiento modernista del edificio como un objeto autónomo distanciado de su entorno. El esquema aquí está pensado para conectar: para responder, engrandecer y reforzar el contexto público y la fábrica urbana."
Richard Meier.

Foto Cortesía de Darrel Godliman.

El Museo de Artes Decorativas en Frankfurt, Alemania, fue el primer museo diseñado Richard Meier, quien resultó ganador de un concurso en el que participó Robert Venturi entre otros. Este detalle es significativo en el contexto en que se dio, ya que era 1979, una época en la que el posmodernismo historicista estaba en su apogeo y Venturi era uno de sus más notorios exponentes. La propuesta de Meier es valiosa pues resolvió el proyecto tomando en cuenta uno de los reclamos más airosos del posmodernismo, la integración al contexto histórico, pero lo hizo utilizando un lenguaje moderno, con trazos corbuserianos y sin caer en el facilismo de copiar lenguajes e iconos pretéritos. Pero tal vez lo más importante del museo sea su arquitectura urbana y rol en el ensamblaje de los volúmenes y espacios circundantes.



Foto cortesía Richard Meier & Partners Architects

El Museo de Artes Decorativas en Frankfurt fue también una referencia para la proyectación del Museo High en Atlanta, que si bien fue diseñado un año después, se culminó antes que su contraparte alemana.

Destrucción de Frankfurt en 1944

CONTEXTO
Muchos edificios fueron destruidos en Frankfurt durante los bombardeos aliados de la Segunda Guerra Mundial. Un grupo de mansiones de principio del siglo XVIII se asienta en las orillas del apacible río Meno (Main en alemán), algunas de ellas reconstruidas fielmente a las originales.


Una de ellas, la Villa Metzler, había sido construida en 1803 por el farmacéutico Peter Salzwedel, y luego adquirida por el banquero Georg Friedrich Metzler en 1851. Entre 1862 a 1863 se le amplió un tercer piso y una buhardilla adicional.


Dada su importancia patrimonial fue adquirida en 1961 por la ciudad de Frankfurt y convertida en el museo de Artes y Oficios en 1967.
Los bombardeos habían dejado un área libre al lado de la casa, por lo que se decidió ampliar el museo en 1979, convocando para ello un concurso internacional, del cual salió ganador Richard Meier.

CONCEPTO



Meier partió de la volumetría de esta casa para el desarrollo de su propuesta, analizando cuidadosamente la proporción de la misma y reduciéndola a una grilla cúbica. Así, se consideraba el tamaño de la villa y las dimensiones y ritmo de las ventanas de la misma en la nueva edificación.


Esquema de proporción del módulo geométrico basado en la casa existente.

Cortes transversales, muestran la integración del nuevo volumen siguiendo la misma proporción y altura de la villa existente.
Los dos volúmenes frente al río Meno.

Luego, hizo tres copias de este cubo disponiéndolas simétricamente en el terreno y generando una grilla virtual ordenadora. Posteriormente, sobrepuso una grilla girada 3.5 °, cuya rotación obedece a la orientación del río, y que alberga principalmente las circulaciones, tanto exteriores como interiores. Todos los elementos de la composición encajan dentro de estas dos tramas superpuestas.


Planimetría general. Originalmente estaba planeado un edificio complementario hacia el extremo este del parque (la planimetría y los planos están orientados hacia el sur)



Axonométrica general. Nótese la presencia de los cuatro cubos como generatrices del conjunto.


Este juego de relaciones permite integrar francamente al edificio con el parque circundante, gozando de una fluidez espacial que invita a los paseantes a acercarse al edificio.
Una pérgola semicircular aparece como un tensor espacial que recibe al transeúnte y lo conduce hacia el museo. Del mismo modo la plazuela del museo tiene una pérgola similar que, albergando una banca, se comporta como una expansión del museo.


A ésta integración entre el interior y exterior contribuye también la generosa superficie vidriada del museo. El ingreso principal, ubicado lateralmente a la circulación aproximación al edificio, es apenas un pequeño cilindro que asoma dentro de una mampara, pero la proporción de los volúmenes que definen el espacio de entrada, tanto al exterior como la múltiple altura al interior, le da un porte significativo.


INTERIOR

El museo comprende tres niveles, organizados en torno a un espacio central.
En el primero, las funciones se distribuyen en torno a un patio. Aquí se encuentra el volumen curvo del foyer de acceso, en cuyo costado se adosan salas de exposición. En otra sección se ubica el Restaurante Emma Metzler. Al otro lado de la piazza se ubica una biblioteca y la administración, mientras que en la mansión decimonónica se ubican salas de estar.

Primer Nivel

En el segundo nivel se encuentran las salas de exhibición, mayormente dedicadas al arte europeo. Hay cuatro zonas, que se vinculan entre sí por puentes acristalados. Comenzando por el volumen del ingreso y en contra de las manijas del reloj se exhiben diseños de Dieter Rams, arte medieval y renacentista, al otro extremo arte barroco y en la villa se exhibe mobiliario de época.

Segundo nivel, enfatizando las escaleras.

En el tercer nivel sólo las áreas nuevas del museo están vinculadas, dejando libre a la villa. Aquí se exhiben artículos de diseño contemporáneo o fotografía como la del español Chema Madoz. Hay también una colección de arte del Este asiático y al otro lado se muestra arte islámico.
Tercer nivel.

Un elemento protagónico que hilvana los diferentes niveles y galerías es una rampa, ubicada a un costado del foyer. Esta rampa, que recuerda a la arquitectura de Le Corbusier, permite el ingreso abundante de luz a través de la claraboya y la mampara que la circundan, además de ofrecer al visitante espléndidos panoramas de la ciudad y el río Meno.

Esta misma técnica, de organizar las galerías en torno a una rampa, fue utilizada en el Museo High de Atlanta, aunque en ese caso se trata de una circulación curva frente a un gran atrio, inspirada en el Museo Guggenheim de Nueva York de Frank Lloyd Wright, pero trabajada sobre la base de la propuesta meieriana en Fráncfort. El uso de rampas en museos, también presentes, por ejemplo, en el Museo de Arte Contemporáneo en Barcelona, obedece al interés del arquitecto en permitir observar una obra de arte desde distintos puntos de vista.

En todo el edificio está presente el impresionante manejo de luz, ya sea directa o lateral, así como el juego espacial y volumétrico producto de la colisión de ambas grillas giradas. Sin embargo, el museo se enmarca dentro de un ordenamiento lógico debido a la rigurosa geometría que lo acoge y una solemne uniformidad gracias al impecable uso del color blanco en todo el conjunto.

COLECCIÓN


Precisamente es el uso del color blanco el que, según el arquitecto, permite servir de marco a los objetos exhibidos, compuestos mayormente por mobiliarios y elementos decorativos (de allí el nombre del museo), pero que pertenecen a distintas épocas, estilos y regiones.


En muchos ambientes efectivamente el blanco sirve de telón de fondo para esta multiplicidad de estilos, pero en algunos casos me dio la impresión que el tamaño de los objetos mostrados se perdía en la enorme escala de estos recintos glaucos.


LA VILLA METZLER


Reminiscente de un paisaje añejo francfortés, esta casa de porte elegante se vincula al museo mediante un puente acristalado, que se incrusta directamente en uno de los ambientes de la misma en el segundo nivel. El tránsito entre la modernidad y el pasado se hace de forma elocuente pero no intempestiva.


Los diversos ambientes del segundo y tercer nivel permiten ilustrar, en un contexto y entorno de época, ejemplos y estilos de mobiliario europeo del barroco. Es claro el contraste entre la exhibición de los muebles como objetos aislados dentro de un fondo blanco para luego verlos en un ámbito que recrea la atmósfera de la época. Los muebles dejan de ser aquí actores aislados para integrarse en un conjunto decorativo integral.


"Creo que es posible ver todo mi trabajo como una secuencia de investigaciones en torno al intercambio espacial entre los ámbitos público y privado. Este intercambio se expresa en una variedad de concepciones, pero está siempre relacionado de alguna manera a la noción de paseo arquitectónico. Finalmente, y otra vez, el mío es un intento de encontrar y redefinir un sentido de orden, de entender, entonces, una relación entre lo que ha sido y lo que puede ser, para extraer de nuestra cultura lo eterno y lo tópico".
Richard Meier.

VER TAMBIÉN
- OTRAS OBRAS DE RICHARD MEIER
Un saludo a Samira, una de las personas que trabajaba en el museo y que me mostró algunos sitios de interés en el museo. Vielen Dank!

25 enero, 2010

LA PLAZA MAYOR DE MADRID


La Plaza Mayor de Madrid es uno de los más importantes exponentes de urbanismo barroco español. Su configuración urbana, contundentemente cerrada y definida por arquerías, es una referencia obligatoria para entender otras plazas en España así como en América (en mi caso, fue inevitable evocar configuración de la Plaza de Armas de Arequipa, Perú, patrimonio cultural de la UNESCO). Además, su historia es un reflejo de la transición del barroco al neoclásico, y de la España de los Austrias a la de los Borbones.

Foto cortesía de Joe Lomas

ANTECEDENTES

En 1561 (año en que Madrid fue elegida sede de la corte y capital de España) el rey Felipe II pidió a Juan de Herrera, arquitecto renacentista que diseñó el Escorial, un plan para remodelar el área de la Plaza del Arrabal, un antiguo y caótico espacio situado afuera de la villa medieval de Madrid, en el cruce de los caminos de Atocha y Toledo (arrabal significa “barrio fuera de la ciudad”).


La construcción de la antigua Plaza del Arrabal se inició en 1581 con algunas demoliciones. En 1617 recibió el encargo Juan Gómez de Mora, que la finalizó en 1619.


La plaza tenía 120 x 94 m. Para darle unidad a este espacio, en el que desembocaban 8 caminos, Gómez de Mora proveyó a la plaza de arquerías que sobresalían de la línea de fachada, y que consecuentemente dieron a la plaza mayor dinamismo social.

Plaza Mayor hacia el siglo XVII. Anónimo; s. XVII (Museo Municipal de Madrid)

Aquella plaza debió haber tenido una escala monumental aunque era menos compacta, con calles abiertas, rodeada por bloques de viviendas de madera forradas de ladrillo y pilares de piedra que alcanzaban los 6 niveles de altura. Debió haber sido también un espacio con mucha densidad y, por las condiciones precarias de habitación, un área en continuo riesgo.


Vista de la Plaza Mayor de Madid en 1623. Juan de la Corte; s. XVII (Museo Municipal de Madrid).

Juego de Cañas en la Plaza Mayor. Juan de la Corte; s. XVII (Museo Municipal de Madrid)

Efectivamente, la plaza sufrió tres incendios, siendo el más destructivo el de 1790 cuando Juan de Villanueva, arquitecto neoclásico, realizó el diseño de la Plaza Mayor tal como se conoce hoy, culminándose las obras en 1854, años después de la muerte de su autor.

CARACTERÍSTICAS

La Plaza Mayor mide 129 x 94 metros, siendo más alargada en el eje este-oeste.


Es impresionante, al ver la foto satelital, comprobar la contundencia en el trazado de la plaza en medio de la maraña orgánica de callejuelas que conforman el tejido urbano medieval madrileño. Es muy interesante compararla con otras plazas rectangulares y cuadradas aparecidas en América luego de la promulgación de las Leyes de Indias, en las que la plaza es el centro de una grilla que se extiende más o menos ortogonalmente a partir de ésta. En el caso de la Plaza Mayor, pareciera como si hubiera sido extraída (como en un pedazo de torta), lo cual, obviamente, además de un impacto espacial en el paisaje urbano de sus pobladores, tuvo una implicancia política y cultural significativa.


Me impresionó su carácter compacto, cerrado, uniforme, centralizado. La razón de sus proporciones entre el ancho de la plaza y la altura de la edificación le confieren intimidad y majestad, sin llegar a ser una escala intimidante. La presencia simétrica de la Casa de la Carnicería y la Casa de la Panadería ubicadas en los lados más largos de la plaza generan una sensación de equilibrio en este espacio oblongo (que no habría sido el caso de haber estado ubicadas en sus lados cortos).


La plaza está rodeada por edificios residenciales cuyo primer nivel es comercial, a los que Juan de Villanueva redujo su altura a tres niveles y trabajó las fachadas en estilo neoclásico, cambiando la madera por piedra.


La textura de las paredes, el ritmo de sus vanos y sus 237 balcones, así como la continuidad de su techo de pizarra refuerzan un sentido de horizontalidad, tan sólo interrumpido por las agujas de las dos famosas casas. Las agujas añaden un contrapunto vertical a la composición predominantemente horizontal del espacio, y dividen virtualmente las largas fachadas laterales en tres cuerpos sutilmente diferenciados.


Las fachadas aterrizan en una base de portales, una sutil membrana que ofrece cobijo a los comercios, y que es interrumpida por 9 entradas definidas por grandes arcos de acceso (cortesía de Villanueva, quien cerró los lados de la Plaza). El más célebre de éstos es el Arco de Cuchilleros, cuya altura monumental es debida al desnivel entre la plaza y la Cava de San Miguel (muy cerca de allí se encuentra el restaurante Sobrino de Botín, el más antiguo del mundo, que data de 1725).

Debido al desnivel de la plaza (cuya altura corresponde al segundo nivel del arco, donde termina la albañilería de piedra) el Arco de Cuchilleros fue utilizado como contrafuertes. Vistas desde la Cava San Miguel y desde la Plaza. Fotos cortesía de José Azcona y Oscar Martin

LAS CASAS DE LA PANADERÍA Y DE LA CARNICERÍA

Los edificioS más notables de la Plaza Mayor (tanto por su arquitectura como por sus curiosos nombres) son la Casa de la Panadería y la Casa de la Carnicería, ambas ubicadas en lados opuestos, nortes y sur respectivamente. Sus nombres devienen de los antiguos oficios a los que se dedicaban.

La Casa de la Panadería, se inició en 1590 a manos de Diego Sillero y fue finalizada en 1619. En su interior se ubica el soberbio Salón Real.

Planos de la Casa de la Panadería por Cipriano Gómez en 1888

La fachada está coronada por un blasón con el escudo de armas de Carlos II, y desde 1992 ricamente adornada con murales en sus paredes, realizados por Carlos Franco.

Casa de la Panadería en 1906
Hoy en día la Casa de la Panadería acoge funciones culturales y municipales.


Para saber más sobre la Casa de la Panadería recomiendo este completo post de Arte en Madrid.

La Casa de la Carnicería, de color rojizo al igual que el resto de construcciones de la plaza, es similar en fachada a la de la Panadería aunque su distribución es diferente. Su planta rectangular se distribuye alrededor de un patio también rectangular, con una gran escalera frente a la entrada.
A partir de finales del siglo XIX adquirió funciones municipales, y actualmente es la sede de la Junta Municipal del Centro de Madrid.

Casa de la Carnicería. Foto cortesía de thyngum.

EVOLUCIÓN DEL ROL DE LA PLAZA.

Desde la creación de la antigua plaza del Arrabal el espacio sirvió para comodar diversas funciones, principalmente las de comercio (tanto en el mercado que funcionaba en el espacio público como en los negocios ubicados tras las arcadas), pero también entretenimiento (corridas de toros) , actos cívicos (como la coronación de Felipe IV), judiciales (ejecuciones y castigos) y religiosos (autos de fe y celebraciones como las de San Isidro).

Auto de Fe en la Plaza Mayor. Francisco de Ricci; 1683 (Museo del Prado)
Fiesta de toros en la Plaza Mayor. Anónimo; s. XVII (Museo Municipal de Madrid)

Al igual que en el caso de la Plaza Navona en Roma, durante las fiestas se acondicionaban temporalmente graderías en los costados de la plaza, y los balcones de las casas circundantes eran alquilados a la nobleza, llegando a una capacidad de 50,000 personas.

Foto cortesía Santi M.B.

Sin embargo, a partir de mediados del siglo XIX, debido a la corriente llamada “Higienismo”, la plaza empezó a adquirir un carácter más ornamental. Fotos de finales del siglo XIX y principios del siglo XX muestran una Plaza Mayor llena de árboles, con jardines que seguían trazados orgánicos y que se separaban de la fachada por una calle adoquinada (en aquella época alternaba sus nombres entre "Plaza de la Constitución" y "Plaza de la República", según soplaran los turbulentos vientos políticos en la España de ese entonces.

Plaza Mayor a finales del siglo XIX.

Plaza Mayor en 1895. Nótese la línea de tranvía.
Plaza Mayor en 1928. Plaza Mayor en 1932

No todos estuvieron de acuerdo con esta remodelación, ya que la plaza había sido tradicionalmente usada para fiestas y celebraciones. Además, sostenían que los árboles no permitían apreciar la belleza de las fachadas ni la estatua ecuestre de de Felipe III
(esta estatua había sido trabajada por Juan de Bolonia, acabada en 1616 y trasladada aquí en 1848). Esto conllevó al rediseño del espacio como plaza seca.

Foto cortesía de Ramón Durán.

En los años 60 se construyó un polémico estacionamiento subterráneo, que si bien aminoró en algo la escasés de vehículos en el área, para algunos críticos supuso un atentado contra el subsuelo de la plaza (me evoca al caso de I. M. Pei en el Museo de Louvre).

Construcción del estacionamiento subterráneo. 1968.

Hoy la Plaza Mayor sigue siendo el espacio urbano más importante de la ciudad, congregando no solamente a madrileños, sino a miles de turistas que acuden a diversas festividades, o simplemente a disfrutar de una buena comida en este ambiente, sugerente y acogedor.

VER TAMBIÉN
- PLAZAS

  • Arequipa la ciudad y el río en el siglo XIX
  • Curitiba, Planeamiento
  • Plaza de Amas de Arequipa, Perú
  • Plaza de los Milagros, Pisa. Italia
  • Plaza Tiananmen y la Ciudad Prohibida, Pekin, China
  • Potsdamer Platz, Berlín, Alemania. Renzo Piano

  • Fantástica noche de tapas con nuestros anfitriones, Charito e Iván. ¡Muchas gracias amigos!