Mostrando las entradas con la etiqueta Frank Lloyd Wright. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Frank Lloyd Wright. Mostrar todas las entradas

01 agosto, 2016

FRANK L. WRIGHT: MONONA TERRACE AND CONVENTION CENTER

 

La Terraza Comunal y Centro de Convenciones Monona (Monona Terrace Community and Convention Center) está ubicado en las orillas del lago Monona en la ciudad de Madison, y es una obra póstuma de Frank Lloyd Wright, si bien el edificio construido ha sufrido muchas modicifaciones y fue desarrollado finalmente por  su aprendiz Tony Puttnam de Talliesin Architects. Controversial y criticado por algunos, ha sido muy valorado por otros, como la investigadora Mary Jane Hamilton, que lo coloca entre las obras más importantes del célebre arquitecto norteamericano, y "uno de los gestor urbanos y cívicos más inspirados de todos los tiempos".


UNA BATALLA DE CASI 60 AÑOS

Frank Lloyd Wright nació en el estado de Wisconsin y siguió sus estudios secundarios en la ciudad de Madison, una bella ciudad rodeada de lagos y bosques, que sin duda estimuló el amor del arquitecto por la naturaleza. De allí, que el famoso arquitecto, que mantenía un espacial afecto por esta ciudad, donde también siguió estudios de ingeniería, haya querido realizar un proyecto que vinculara a Madison con el Lago Monona.


El proyecto, presentado a la municipalidad por primera vez en 1938, fue rechazado por los concejales, quienes lo considaraban una intrusión en el lago y que bloqueaba las vistas desde el capitolio. Confabularon contra el proyecto, el propio Wright, con su arrogancia, su fama de no pagar las cuentas y su mala reputación por sus escándalos sentimentales, además de la ferocidad de algunos concejales que se opusieron de plano y por varias décadas a la ejecución del mismo. A ellos se aunaron grupos de ciudadanos, como el "It's Wright for Wisconsin" que estaba a favor del proyecto y el "It Ain't Wright", que estaba en contra.


La idea fue replanteada hasta en 6 oportunidades a lo largo de los años, modificando el programa y el nivel de intrusión en el lago, la altura de las edificaciones y el grado de aproximación al lago, y a pesar de sus esfuerzos el arquitecto nunca vio el edificio ni siquiera ser aprobado para su construcción, cuando murió en 1959.


Tras múltiples controversias y luego de haber sido pospuesto y cancelado muchas veces, en 1990 se aprobó en un referéndum y por estrecho margen, la necesidad de que la ciudad contara con un centro de convenciones. El proyecto de Wright fue modificado y adaptado por uno de sus aprendices, Tony Puttnam de Talliesin Architects. La construcción del proyecto se inició en 1994 y culminó en 1997, casi 60 años después de que fuera ideado y proyectado por Wright.


ASPECTOS URBANOS

El edificio trasciende su carácter arquitectónico para adquirir un rol urbano en la conexión de la ciudad con el Lago Monona.


Alinéandose visualmente con la llamativa figura del capitolio de Madison, el centro de Convenciones se conecta espacialmente con la Plaza del Capitolio y ofrece un juego de plataformas y jardines que conforman un gran balcón aterrazado que ofrece magníficas vistas del lago.


La intervención no busca mucho protagonismo y evita convertirse en una barrera visual entre la ciudad y el agua, por el contrario, es una invitación que a disfrutar de esta escenografía que es enormemente popular entre los ciudadanos.


Sin embargo, existe un notorio desnivel que el edificio ha sabido resolver para atraer a los visitantes a las orillas del lago. Esta diferencia es absorbida en cuatro niveles desde la terraza hasta el sótano.


Haciendo uso de ascensores y estacionamientos, los visitantes puede llegar hasta el borde del lago, donde es posible ver a mucha gente disfrutando de la pesca en un bello día de verano. Me llamó la atención de la inmediatez de la fachada con este malecón, ya que no hay un espacio plaza o similar que pueda permitir apreciar la fachada del edificio en toda su dimensión.

 
Sin embargo, considerando la conexión de los habitantes con el lago Monona, el edificio puede ser visto desde botes durante el verano o a pie, cuando el lago se congela.


ARQUITECTURA

Las formas curvas de la composición enfatizan el carácter orgánico de la arquitectura de Wright y buscan armonizar con la cúpula del capitolio neoclásico de Madison. Es notoria la intención del arquitecto de proveer de vistas ininterrupidas del lago al interior del edificio, de allí que la fachada sea una gran mampara de vidrio azulado con vanos en forma de arquería que sigue un contorno curvo, aprovechando la orientación del sol.

 
La transparencia de este volumen curvo contrasta con la opacidad de los cilindros que flanquean esta membrana vidriada. Asismismo, la relación con la ciudad no es olvidada, ya que se remarca el eje visual que conecta este espacio con el Capitolio.

El Centro se organiza en cuatro niveles, además de amplias zonas de estacionamiento.

Primer nivel: Consta de salas de exhibición y áreas de carga y descarga de materiales.
 
Segundo nivel: contiene una terraza y la doble altura del salón de exhibición, además de un salón de la fama. En el tercer nivel se encuentran cuartos de servicio y maquinarias. 
 
Cuarto nivel: acoje un gran salón de baile, muy usado para bodas y varios salones para conferencias o eventos, además de una gran terraza interior.
 
 
 Quinto nivel: contiene las terrazas y una cafetería.

Sección


 

Posteriormente se ha adicionado un gran puente de vidrio que une el hotel Hilton con esta obra, pero es obvio que es una adición que no tiene que ver con el lenguaje original del edificio.

 
La terraza pública es un espacio de celebración y encuentro, especialmente popular en el verano, cuando se organizan eventos y bailes públicos.

 

Las formas curvas de la obra son reminiscentes del lenguaje wrightiano de la última etapa de su vida, y evoca aquellos de obras como el Museo Guggenheim de Nueva York, sin embargo algunos detalles como las lámparas y maceteros me hacen recordar a detalles que se encuentran ya desde sus tempranos trabajos como la Casa Robie en Chicago.

El interior enfatiza la relación con el lago y retoma algunos iconos de la ornamentación wrightiana, en la combinación de motivos geométricos, el uso de bóvedas y lámparas, que le otrogan un toque Art Deco.

 
Incluso las alformbras, especialmente diseñadas para el centro, evocan motivos circulares y geométricos.

Asimismo, en el 2007 se llevaron a cabo modificaciones que permitieron mejorar notablemente el desempeño energético y las emisiones del Centro de Convenciones, por lo que ha recibido una certificación LEED oro.


Es obvio que la marca “Frank Lloyd Wright” se ha convertido en un atractivo para la ciudad y el orgullo de sus habitantes, a pesar de que la obra no fue 100% concebida por el arquitecto y que fue la propia ciudad la que detuvo su construcción por décadas. Pero es evidente que el edificio cumple con el propósito urbano y cultural de vincular a la ciudad de Madison con su frente ribereño y de ser un catalizador en la promoción de esta interfase urbano natural..

VER TAMBIÉN

- OTRAS OBRAS DE FRANK L. WRIGHT.

- CENTROS CULTURALES .

21 abril, 2010

WRIGHT: MUSEO GUGGENHEIM, NUEVA YORK


ENGLISH
“El gran acto final de Wright, el Museo Solomon R. Guggenheim de Nueva York es un regalo de pura arquitectura -o más bien de escultura. Es una helicoide espacial continua, una rampa circular que se expande mientras se enrolla vertiginosamente en torno a un pozo de espacio sin obstrucción, coronado por una cúpula plana acristalada. Una construcción sin costuras, el edificio evocado por Wright como “la onda continua”.
Spiro Kostoff

El Museo Solomon R. Guggenheim en Nueva York es sin duda uno de los más celebrados y a la vez más polémicos edificios de la arquitectura moderna. Es, junto a la Casa de la Cascada, la obra más famosa del maestro norteamericano Frank Lloyd Wright, quien recibió el encargo del museo a sus 76 años. La formas curvas de la propuesta contrastan dramáticamente con el resto de la fábrica urbana neoyorquina, siendo a la vez un ente provocador e innovador. En su interior se encuentran algunas de las más importantes del arte moderno, incluyendo a figuras como Vasily Kandisnky, Paul Klee, Pablo Picasso y Piet Mondrian.


"Hanging out in the Museum" en el Guggenheim, un trabajo del reconocido artista chino Cai Guo-Qiang, que también mostramos en el Museo de Bellas artes de Taipei.
ANTECEDENTES

Solomon R. Guggenheim, un magnate de origen judío y dueño de una mina de oro en Alaska se inició en la adquisición de arte abstracto en 1929, de la mano de la pintora alemana Hilla Rebay, su amiga y asesora artística. Este tipo de arte no buscaba representar objetos, paisajes o personas (como hasta ese momento había sido la tendencia del arte, incluyendo el impresionismo), sino más bien plasmar sentimientos, ideas y conceptos abstractos.

Poderosa asociación: el filántropo Solomon Guggenheim y si asesora y amiga (¿amante?) Hilla Rebay introdujeron el arte abstracto en EEUU e una época en que era perseguido en Europa.
Guggenheim consiguió acumular una interesante colección de pinturas de artistas europeos, en un principio decorando sus departamentos pero luego montando exposiciones fuera de Nueva York.En 1937 se creó la fundación Solomon R. Guggenheim y en 1939 abrieron el “Museum of Non-Objective Painting” dedicado al arte abstracto.

Antiguo Museo de Pintura No Objetiva, ubicado en la calle 54 Este.

Para 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, Guggenheim y Rebay escribieron una carta a Frank Lloyd Wright para crear un enorme “templo-museo”. La elección de Wright se debió no sólo a la fama del arquitecto entre los círculos aristócratas de la época (Wright había construido su más famosa obra, la Casa de la Cascada, para otro empresario judío, Edgar J. Kaufmann) sino para aplacar las críticas de que la colección Guggenheim era básicamente compuesta de obras de artistas europeos. Wright era entonces EL arquitecto norteamericano por excelencia.

Histórica foto de Frank Lloyd Wright junto a Solomon Guggenheim y Hilla Rebay, mostrando la maqueta del nuevo museo (véase la fascinación de Hilla). Nótese la reja con motivos circulares que estaba proyectada en un principio.

El proyecto, sin embargo, tomaría 15 años antes de ser ejecutado, y muchas amargas discusiones entre el arquitecto, la oficina de planeamiento de la ciudad, el fundación e incluso algunos artistas, que llegaron a mandar una carta de protesta aduciendo que las paredes del museo no serían lo suficientemente grandes para acomodar sus obras. Wright les respondió “bueno, entonces que las corten por la mitad”. El museo, sin embargo se culminó en 1959, aunque ninguno de sus grandes propulsores llegó a verlo culminado (Solomón Gugenheim había muerto hacía 10 años y Frank Lloyd Wright murió 6 meses antes de la inauguración).

Wright durante la construcción del Guggenheim, poco antes de su muerte.

EMPLAZAMIENTO


A pesar de que se discutieron varias posibles ubicaciones, el edificio se encuentra en la 5ta Avenida, entre las calles 88 y 89, frente a un extenso estanque en el Parque Central de Nueva York.

De hecho, Wright no gustaba de esta ciudad, pero le complació que su obra se ubicara frente al mayor espacio verde neoyorquino. Al caminar por la 5ta avenida el edificio se nos presenta con sus formas curvas como un elemento extraño, ajeno a esta trama de cajas dispuestas en la retícula de la gran manzana. Pero esta originalidad en su forma le da un carácter de monumento o escultura metropolitana.


EL PROYECTO

El museo, tal cual se inauguró en 1959.

“Ingresando al espíritu de su interior, descubrirás la mejor atmósfera posible en la cual mostrar bellas pinturas o escuchar música. Es esta atmósfera la que me parece más ausente en nuestras galerías de arte, museos, salones de música y teatros.”
Frank Lloyd Wright.


Esquemas hechos por Wright antes de la aceptación del proyecto

La idea motora de Wright era generar una espiral ininterrumpida que permita una contemplación continua de las obras de arte. En algo me hace recordar el concepto de “museo de crecimiento ilimitado” que propuso Le Corbusier para su Museo de Arte Occidental en Tokio; sin embargo, y a diferencia de la espiral corbuseriana (básicamente desarrollada en un nivel), Wright propone una rampa que va ascendiendo tridimensionalmente, en un ángulo de 3°, en torno a un espacio central iluminado por una cúpula de cristal. De esta forma los visitantes podían usar el ascensor hasta el último nivel e ir descendiendo cómodamente mediante la rampa, incluso aquellos que requiriesen silla de ruedas.


Para el teórico italiano Bruno Zevi "el espacio de Wright reduce la generatriz, colocándose a sí mismo, no sólo en términos geométricos si no en aquellos inmediatamente plásticos, pensando en la forma como en algo que crece y que, conforme lo hace, el espacio se convierte en su fuerza viviente, su construcción en una dimensión".

Planta baja.


No le falta razón a Zevi, la espiral al interior del museo no sólo moldea el espacio sino que conduce el movimiento como un torbellino que asciende al cielo.


Durante mi visita se había instalado este gran espejo en el espacio central. A veces no se podía distinguir el reflejo de la realidad.

Exteriormente el volumen principal está compuesto por una cinta continua de concreto que envuelve esta rampa y que se inclina hacia afuera, fracturando de este modo la masividad de este volumen que forma una especie de un cono truncado invertido. Complementariamente se ubica otro cilindro menor ubicado en la otra esquina, y ambos volúmenes se engarzan mediante una gran losa horizontal, un puente que sirve de marquesina al conjunto. Wright había mostrado predilección por estos volúmenes horizontales casi flotantes, incluso desde obras tan tempranas como la Casa Robie en Chicago.


Un detalle interesante que a menudo no se aprecia en las fotos. El museo está hundido respecto al nivel de la calle, y separado mediante una jardinera. Esto permite dar mayor contundencia a la volumetría, como si hubiera germinado y crecido desde el fondo de la tierra. Las referencias a la naturaleza, comunes en la obra de Wright, hicieron que su arquitectura se denominara "orgánica".

Pero no solamente las paredes exteriores se inclinan hacia afuera, sino que el parapeto de 1 m de la rampa interior se inclina hacia adentro. Es más, la rampa, que desarrolla 6 vueltas, va acercándose hacia el centro conforme va ascendiendo en altura, lo que resulta que los niveles superiores sean mucho más anchos que los inferiores. Esto además, acrecienta el efecto de perspectiva al interior, de manera de que el espacio parece más alto de lo que en realidad es. Se trata pues de un espacio cónico dentro de un cono invertido.


La cúpula enfatiza la centralidad del diseño mediante unas vigas radiales que nacen de la pared, a manera de arquitrabes en forma de arco que convergen hacia el centro de la composición.


CONSTRUCCIÓN
El diseño sui géneris del museo supuso el desarrollo de nuevas tecnologías constructivas, que serían utilizadas luego en varios edificios posteriores.
Se utilizaron tres tipos de concreto: concreto reforzado con “Lelite” aligerado para la superestructura, concreto aligerado para las rampas y los pisos y concreto con piedras fue usado para las paredes interiores.

Detalle del encofrado

Para el desarrollo de la forma curva se requirió un encofrado de madera y metal especial, sobre el que se espació el concreto.
Las losas llegaban a una luz de 30 metros y en algunos casos presentaban voladizos de hasta 8 metros. La rampa principal se ancla a una viga de 30 cm. de espesor y vuela 4.4 m hacia el espacio principal.

Construcción de los niveles superiores de la rampa

AMPLIACIÓN

En 1992 se llevó a cabo una ampliación del museo, que estuvo a cargo de Gwathmey Siegel & Associates. Este es un encargo que cualquier arquitecto en el mundo habría soñado (o temido) tener, el saltar a la palestra ampliando una famosa obra. Siegel resistió la tentación de buscar recargar más la forma escultura del museo y añadió un bloque adusto, un paralelepípedo casi ciego con pequeñas ranuras a manera de ventanas, que contiene 4700 m2 más de área de exhibiciones y 1400 m2 de área de oficinas, lo que permite que el edificio de Wright se dedique exclusivamente a las galerías. El contacto con el edificio antiguo se hace a través de una pared acristalada.

El Guggenheim antes y después de la ampliación.


RESTAURACIÓN

En el 2002 se llevó a cabo una extensiva restauración del Guggenheim, ya que se observaban muchas rajaduras y daños externos, ya que Wright diseñó la estructura sin juntas de expansión para darle una apariencia sólida. Alta tecnología como modelado láser demostró, sin embargo, que la estructura es sólida y estable. Finalizada la restauración surgió la discusión si es que el edificio debería llevar el color propuesto por Wright (una especie de rosado eléctrico), pero finalmente se decidió por el tono "Niebla londinense", que es esa especie de gris que lleva ahora.

CONTEMPLANDO EL VACÍO

En el 2009, con motivo de los 50 años de la inauguración del museo, la Fundación Solomon R Guggenheim llevó a cabo el concurso "Contemplando el Vacío" (Contemplating the Void), en el que cientos de artistas, arquitectos y diseñadores de todo el mundo que idearon distintas experiencias y sensaciones de cómo se podría percibir el espacio central del famoso museo.

Recientemente se viene realizando la competencia Re:Contemplating the Void, donde se invita a los participantes a ser "verdaderamente creativos... sus intervenciones soñadas diseñadas para capturar el pleno potencial de la rotonda del Guggenheim... no necesitan estar limitadas por ningún sentido de la realidad". (Más información en A Daily Dose of Architecture)

“Sintiendo La Ausencia Del Vacío“ Giancarlo Mazzanti (Colombia) y la propuesta de Iwamoto Scott (EEUU) y Neil Denari (EEUU) para el concurso Contemplating the Void.

CRÍTICA

Es indudable la influencia de este museo en posteriores obras de grandes arquitectos al rededor del mundo, desde el Museo High en Atlanta de Richard Meier al Kyoto Concert Hall de Arata Isozaki.

Sin embargo, y a pesar de su enorme éxito entre el público, el edificio no fue exento de críticas. “[El museo] ha sido aclamado como una obra de arte, atacado como una atrocidad, llamado el mejor museo de todos los tiempos y denunciado como si no fuera museo en absoluto” decía la crítica E. Huckstable.

El Guggenheim el día de su inauguración, el 21 de octubre de 1959.

Pero además de su forma, muchos de los reclamos se centran en la función: la luz natural al interior es generosa, pero no para las obras de arte, que tienen que ser iluminadas artificialmente. La pendiente de 3° de la rampa dificulta la apreciación de las obras dispuestas horizontalmente, al igual que la pared inclinada al exterior y curva complica la instalación de las obras de arte.


Al llegar, uno se queda cautivado por el impresionante espacio helicoidal. El mobiliario ad-hoc diseñado por Wright muchas veces pasa desapercibido.

Una de las principales críticas que se han hecho al museo es que su forma escultural opaca las obras de arte que contiene, distrayendo al absorto visitante en la magnificencia del edificio en vez de favorecer la contemplación de las obras, al fin y al cabo la razón y fin del museo. Pero esta no sería una característica exclusiva de Wright en su museo Guggenheim de Nueva York. Algunas décadas después Frank O. Gehry haría lo propio en el museo Guggenheim de Bilbao. A éste dedicaremos la próxima entrada. Hasta entonces.

Un detalle de titanio en la cúpula del museo neoyorquino celebra la conexión con el Guggenheim de Bilbao.

VER TAMBIÉN

- OTRAS OBRAS DE FRANK L. WRIGHT.
- MUSEOS DE ARTE CONTEMPORÁNEO .