25 enero, 2010

LA PLAZA MAYOR DE MADRID


La Plaza Mayor de Madrid es uno de los más importantes exponentes de urbanismo barroco español. Su configuración urbana, contundentemente cerrada y definida por arquerías, es una referencia obligatoria para entender otras plazas en España así como en América (en mi caso, fue inevitable evocar configuración de la Plaza de Armas de Arequipa, Perú, patrimonio cultural de la UNESCO). Además, su historia es un reflejo de la transición del barroco al neoclásico, y de la España de los Austrias a la de los Borbones.

Foto cortesía de Joe Lomas

ANTECEDENTES

En 1561 (año en que Madrid fue elegida sede de la corte y capital de España) el rey Felipe II pidió a Juan de Herrera, arquitecto renacentista que diseñó el Escorial, un plan para remodelar el área de la Plaza del Arrabal, un antiguo y caótico espacio situado afuera de la villa medieval de Madrid, en el cruce de los caminos de Atocha y Toledo (arrabal significa “barrio fuera de la ciudad”).


La construcción de la antigua Plaza del Arrabal se inició en 1581 con algunas demoliciones. En 1617 recibió el encargo Juan Gómez de Mora, que la finalizó en 1619.


La plaza tenía 120 x 94 m. Para darle unidad a este espacio, en el que desembocaban 8 caminos, Gómez de Mora proveyó a la plaza de arquerías que sobresalían de la línea de fachada, y que consecuentemente dieron a la plaza mayor dinamismo social.

Plaza Mayor hacia el siglo XVII. Anónimo; s. XVII (Museo Municipal de Madrid)

Aquella plaza debió haber tenido una escala monumental aunque era menos compacta, con calles abiertas, rodeada por bloques de viviendas de madera forradas de ladrillo y pilares de piedra que alcanzaban los 6 niveles de altura. Debió haber sido también un espacio con mucha densidad y, por las condiciones precarias de habitación, un área en continuo riesgo.


Vista de la Plaza Mayor de Madid en 1623. Juan de la Corte; s. XVII (Museo Municipal de Madrid).

Juego de Cañas en la Plaza Mayor. Juan de la Corte; s. XVII (Museo Municipal de Madrid)

Efectivamente, la plaza sufrió tres incendios, siendo el más destructivo el de 1790 cuando Juan de Villanueva, arquitecto neoclásico, realizó el diseño de la Plaza Mayor tal como se conoce hoy, culminándose las obras en 1854, años después de la muerte de su autor.

CARACTERÍSTICAS

La Plaza Mayor mide 129 x 94 metros, siendo más alargada en el eje este-oeste.


Es impresionante, al ver la foto satelital, comprobar la contundencia en el trazado de la plaza en medio de la maraña orgánica de callejuelas que conforman el tejido urbano medieval madrileño. Es muy interesante compararla con otras plazas rectangulares y cuadradas aparecidas en América luego de la promulgación de las Leyes de Indias, en las que la plaza es el centro de una grilla que se extiende más o menos ortogonalmente a partir de ésta. En el caso de la Plaza Mayor, pareciera como si hubiera sido extraída (como en un pedazo de torta), lo cual, obviamente, además de un impacto espacial en el paisaje urbano de sus pobladores, tuvo una implicancia política y cultural significativa.


Me impresionó su carácter compacto, cerrado, uniforme, centralizado. La razón de sus proporciones entre el ancho de la plaza y la altura de la edificación le confieren intimidad y majestad, sin llegar a ser una escala intimidante. La presencia simétrica de la Casa de la Carnicería y la Casa de la Panadería ubicadas en los lados más largos de la plaza generan una sensación de equilibrio en este espacio oblongo (que no habría sido el caso de haber estado ubicadas en sus lados cortos).


La plaza está rodeada por edificios residenciales cuyo primer nivel es comercial, a los que Juan de Villanueva redujo su altura a tres niveles y trabajó las fachadas en estilo neoclásico, cambiando la madera por piedra.


La textura de las paredes, el ritmo de sus vanos y sus 237 balcones, así como la continuidad de su techo de pizarra refuerzan un sentido de horizontalidad, tan sólo interrumpido por las agujas de las dos famosas casas. Las agujas añaden un contrapunto vertical a la composición predominantemente horizontal del espacio, y dividen virtualmente las largas fachadas laterales en tres cuerpos sutilmente diferenciados.


Las fachadas aterrizan en una base de portales, una sutil membrana que ofrece cobijo a los comercios, y que es interrumpida por 9 entradas definidas por grandes arcos de acceso (cortesía de Villanueva, quien cerró los lados de la Plaza). El más célebre de éstos es el Arco de Cuchilleros, cuya altura monumental es debida al desnivel entre la plaza y la Cava de San Miguel (muy cerca de allí se encuentra el restaurante Sobrino de Botín, el más antiguo del mundo, que data de 1725).

Debido al desnivel de la plaza (cuya altura corresponde al segundo nivel del arco, donde termina la albañilería de piedra) el Arco de Cuchilleros fue utilizado como contrafuertes. Vistas desde la Cava San Miguel y desde la Plaza. Fotos cortesía de José Azcona y Oscar Martin

LAS CASAS DE LA PANADERÍA Y DE LA CARNICERÍA

Los edificioS más notables de la Plaza Mayor (tanto por su arquitectura como por sus curiosos nombres) son la Casa de la Panadería y la Casa de la Carnicería, ambas ubicadas en lados opuestos, nortes y sur respectivamente. Sus nombres devienen de los antiguos oficios a los que se dedicaban.

La Casa de la Panadería, se inició en 1590 a manos de Diego Sillero y fue finalizada en 1619. En su interior se ubica el soberbio Salón Real.

Planos de la Casa de la Panadería por Cipriano Gómez en 1888

La fachada está coronada por un blasón con el escudo de armas de Carlos II, y desde 1992 ricamente adornada con murales en sus paredes, realizados por Carlos Franco.

Casa de la Panadería en 1906
Hoy en día la Casa de la Panadería acoge funciones culturales y municipales.


Para saber más sobre la Casa de la Panadería recomiendo este completo post de Arte en Madrid.

La Casa de la Carnicería, de color rojizo al igual que el resto de construcciones de la plaza, es similar en fachada a la de la Panadería aunque su distribución es diferente. Su planta rectangular se distribuye alrededor de un patio también rectangular, con una gran escalera frente a la entrada.
A partir de finales del siglo XIX adquirió funciones municipales, y actualmente es la sede de la Junta Municipal del Centro de Madrid.

Casa de la Carnicería. Foto cortesía de thyngum.

EVOLUCIÓN DEL ROL DE LA PLAZA.

Desde la creación de la antigua plaza del Arrabal el espacio sirvió para comodar diversas funciones, principalmente las de comercio (tanto en el mercado que funcionaba en el espacio público como en los negocios ubicados tras las arcadas), pero también entretenimiento (corridas de toros) , actos cívicos (como la coronación de Felipe IV), judiciales (ejecuciones y castigos) y religiosos (autos de fe y celebraciones como las de San Isidro).

Auto de Fe en la Plaza Mayor. Francisco de Ricci; 1683 (Museo del Prado)
Fiesta de toros en la Plaza Mayor. Anónimo; s. XVII (Museo Municipal de Madrid)

Al igual que en el caso de la Plaza Navona en Roma, durante las fiestas se acondicionaban temporalmente graderías en los costados de la plaza, y los balcones de las casas circundantes eran alquilados a la nobleza, llegando a una capacidad de 50,000 personas.

Foto cortesía Santi M.B.

Sin embargo, a partir de mediados del siglo XIX, debido a la corriente llamada “Higienismo”, la plaza empezó a adquirir un carácter más ornamental. Fotos de finales del siglo XIX y principios del siglo XX muestran una Plaza Mayor llena de árboles, con jardines que seguían trazados orgánicos y que se separaban de la fachada por una calle adoquinada (en aquella época alternaba sus nombres entre "Plaza de la Constitución" y "Plaza de la República", según soplaran los turbulentos vientos políticos en la España de ese entonces.

Plaza Mayor a finales del siglo XIX.

Plaza Mayor en 1895. Nótese la línea de tranvía.
Plaza Mayor en 1928. Plaza Mayor en 1932

No todos estuvieron de acuerdo con esta remodelación, ya que la plaza había sido tradicionalmente usada para fiestas y celebraciones. Además, sostenían que los árboles no permitían apreciar la belleza de las fachadas ni la estatua ecuestre de de Felipe III
(esta estatua había sido trabajada por Juan de Bolonia, acabada en 1616 y trasladada aquí en 1848). Esto conllevó al rediseño del espacio como plaza seca.

Foto cortesía de Ramón Durán.

En los años 60 se construyó un polémico estacionamiento subterráneo, que si bien aminoró en algo la escasés de vehículos en el área, para algunos críticos supuso un atentado contra el subsuelo de la plaza (me evoca al caso de I. M. Pei en el Museo de Louvre).

Construcción del estacionamiento subterráneo. 1968.

Hoy la Plaza Mayor sigue siendo el espacio urbano más importante de la ciudad, congregando no solamente a madrileños, sino a miles de turistas que acuden a diversas festividades, o simplemente a disfrutar de una buena comida en este ambiente, sugerente y acogedor.

VER TAMBIÉN
- PLAZAS

  • Arequipa la ciudad y el río en el siglo XIX
  • Curitiba, Planeamiento
  • Plaza de Amas de Arequipa, Perú
  • Plaza de los Milagros, Pisa. Italia
  • Plaza Tiananmen y la Ciudad Prohibida, Pekin, China
  • Potsdamer Platz, Berlín, Alemania. Renzo Piano

  • Fantástica noche de tapas con nuestros anfitriones, Charito e Iván. ¡Muchas gracias amigos!

    10 comentarios:

    Begoña dijo...

    Estupendo post, Carlitos. Una madrileña como yo y nunca había visto la Plaza mayor con árboles: son unas fotos curiosísimas. Personalmente, la prefiero como plaza 'seca' y sentarme a su abrigo y al de las sombrillas de sus terrazas, aunque sea uno de los lugares favoritos de los turistas extranjeros para 'freirse' al sol. Sólo comentarte 'desde el terreno' que la gente aquí cree que se come mal y no es verdad, sólo que pagas el lugar; además en un piso de una de sus esquinas está la viejísima academia Peña, a donde llega gente de muchos países para aprender técnicas de pintura clásica: un mundo aparte. Me encanta tu teoria del trozo de pastel cortado, y si te fijas ¡la Puerta del Sol tiene forma de media luna!
    Besos y te esperamos de nuevo en Madrid.

    xGaztelu dijo...

    Magnífica y completísima entrada: resume estupendamente la historia y el proceso de transformación del uso de ese espacio urbano tan singular. De todo lo que señalas, quizá lo que más me ha llamado siempre la atención es cómo efectivamente la plaza se implanta de manera rotunda y “sin miramientos” sobre el trazado urbano preexistente: como dices, se aprecia en cualquier plano de Madrid, ya desde el de Texeira. Quizá convendría matizar el “barroquismo” de Juan de Herrera: es un arquitecto renancentista más que barroco.

    Desde Madrid,

    xG

    Carlos Zeballos dijo...

    Gracias Begoñita, a mí también me gusta más como plaza seca. Y bueno, a mí me gustó mucho la comida allá. Será motivo para repetirla alguna vez.
    Besos

    Carlos Zeballos dijo...

    xGaztelu, gracias por el aporte, ya lo corregí. Tal vez la intención del trazado de la plaza fue precisamente trasportar al ciudadano común a otro mundo, más ordenado, más solemne y racional, en contraste con el truculento trajinar cotidiano.
    Aún así sus proporciones la hacen sentir acogedora y compacta, a diferencia de, por ejemplo, la Plaza de la Constitución, en México, cuya monumentalidad lo hace sentir a uno insignificante.
    Un gran abrazo.

    Juan dijo...

    Impresionante entrada de blog.Es toda una lección sobre la Plaza Mayor de mi pueblo madrileño. Veo que has visitado mi ciudad y la has etudiado bien. Qué bueno que las gentes de diversos países se internacionalicen. Creo que eres arequipeño. Pues te diré que tu país y tu ciudad me gustan mucho. Me encanta también Lima y Cuzco y estoy estos días escribiendo sobre mis fabulosos viajes a tu país. Me encantan los templos barrocos y su "horror vacui", la escuela cuzqueña de Quispe Tito, las casonas de Lima y tu ciudad, el ambiente de la calle arequipeña de San Francisco, etc, etc. Un placer que te guste mi país y mi ciudad.
    Saludos desde Madrid.

    Carlos Zeballos dijo...

    ¡Muchas gracias, Juan!
    Qué curioso, justo acababa de recomendar tu excelente post sobre las iglesias limeñas en mi página de Facebook, y recién veo tu comentario.
    Bueno, yo también admiro mucho tu país, su paisaje, su cultura, historia, su comida y su gente. Sólo tuve darle la oportunidad de darle un vistazo y me encantó, tanto así que le he dedicado varios posts en este blog, y de seguro vendrán más.
    Un abrazo virtual, en este mundo sin fronteras.

    Rubén dijo...

    En sus comienzos, la plaza no fue sólo un gran mercado sino también fue escenario de actos públicos como corridas de toros, bodas reales, autos de fe o ejecuciones públicas. Por ejemplo, en esta plaza se celebró la beatificación de San Isidro, patrón de la ciudad. Es desde luego uno de los mejores lugares que visitar en Madrid.

    Carlos Zeballos dijo...

    Muchas gracias por su aporte, Rubén. Realmente es una bella plaza.

    viagra without prescription dijo...

    Vaya y que buenas estan las fotografias y el post en general, esta plaza es relamente inmensa y de tanta tradicion para el pueblo madrilense.

    Veronica Gimenez dijo...

    Un gusto volver y volver a este Blog, como estudiante de arq. lo consulto muchas veces pero nunca pase a agradecerte y felicitarte por los excelentes trabajos que haces!!

    Aprovecho para saludarte desde Bs. As.... Felices Fiestas!!