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28 julio, 2009

TIPÓN, EL AGUA Y LOS INCAS


Tipón no es una de las ruinas incas más conocidas ni visitadas. Sin embargo, son notables su inserción en el territorio, su significado en la relación del hombre con el agua, su rol como laboratorio agrícola, y principalmente su impresionante tecnología hidráulica.

Foto cortesía de mikehazelden.

UBICACIÓN Y EMPLAZAMIENTO

Tipón se encuentra a 3600 metros de altura, a 27 km al sureste de Cusco, cerca a la localidad de Oropesa, asentado en un pequeño valle que mira hacia el río Huatanay. En este valle, coronado por un manantial, se presentan diversos microclimas de acuerdo a la altura en la que el observador se halla ubicado.

Topografía y emplazamiento de Tipón. Imagen cortesía de Kenneth Wright

La quebrada de Tipón y el río Huatanay. Imagen Google Earth
Minucioso levantamiento de los andenes de Tipón y sus principales acequias de abastecimiento.
Imagen cortesía de Kenneth Wright


En la parte más alta del emplazamiento, a 3800 metros, se halla un conjunto de petroglifos llamado Cruz Moco, que de acuerdo a Brian S. Bauer (autor de The Sacred Landscape of the Inca) habría sido una huaca o centro de adoración y parte del ceque del Antisuyo.

Foto cortesía de Rupestre Web

INICIOS

Según el historiador Luis Antonio Pardo su nombre provendría del quechua "Timpuj" que significa "agua hirviendo", en referencia al líquido que gorgotea en el manantial, como si estuviera en ebullición.

Los orígenes de Tipón se remontan a épocas preincas, alrededor de 1200 d.C. y sus primeros ocupantes habrían sido miembros del imperio Wari o la cultura Ayarmarca. Se han encontrado restos de una muralla de 6 km de longitud que circundaba Tipón y que perteneció a esta época. Posteriormente sería el inca Viracocha quien ocupara Tipón alrededor de 1400 y lo transformara, ampliara y convirtiera en un conjunto mucho más desarrollado.


COMPONENTES

Si bien toda la zona del parque arqueológico de Tipón cubre 240 hectáreas, la zona más conocida está compuesta por una serie de 13 terrazas o andenes construidas en albañilería de estilo imperial, con piedra de granito rosado. La geometría de las andenerías, trabajada en líneas rectas, es una abstracción racional de la topografía circundante de la quebrada.


Sección típica de los andenes. Imagen cortesía de Kenneth Wright

Comprende también sectores urbanos, que incluía áreas para la nobleza (en la zona superior), los sacerdotes, los habitantes del ayllu así como edificios para almacenamiento (collcas) y defensa.

El conjunto de edificios de la nobleza estaba trabajado con mucho detalle y fineza, presentando los típicos nichos trapezoidales que caracterizan la arquitectura inca.


Existe también un conjunto de fuentes ubicadas en una plaza ceremonial, que detallaremos más adelante.
En la cima de el cerro vecino, a unos 200 m al noreste se halla un intihuatana u observatorio astronómico.

LABORATORIO AGRÍCOLA

Dados los diversos microclimas que se encuentran en este valle, la zona fue propicia para la experimentación agrícola de diversos productos. La cultura peruana en general ha sido exitosa en la domesticación de diferentes especies de papa, maíz, camote, yuca, coca, etc. para lo cual destinaba espacios para establecer la productividad de las diferentes especies dentro de variados climas y pisos ecológicos. Es probable también que hayan usado estas características para desarrollar jardines decorativos para el inca.

Foto cortesía de Templar.

Para María Rostworowski Tipón muestra la "clara intención que tuvieron los incas de expandir su frontera agrícola apelando a la infraestructura monumental".


Nótense las piedras salientes a manera de escalinata, que eran utilizadas para facilitar el trabajo agrícola. Al mismo tiempo, véase la escala de los andenes en comparación con la estatura de una persona.


Otro centro de experimentación agrícola fue Moray, en donde hay una diferencia en la temperatura de hasta 6 grados desde la parte superior hasta la parte más baja de estos andenes concéntricos.


INGENIERÍA HIDRÁULICA

El ingeniero norteamericano Kenneth Wright, famoso por sus estudios de ingeniería en Machu Picchu, en su libro llamado "Tipón, una Obra de Arte de la Ingeniería Hidráulica en el Imperio Inca" (escrito conjuntamente con su esposa Ruth y Gordon McEwan), destaca la importancia del manejo del agua en una sociedad agrícola como la incaica, debido a las variaciones climáticas producto de fenómenos como El Niño y La Niña, que llevaron al mejoramiento de técnicas hidráulicas para el mejor aprovechamiento de este recurso, en un proceso que acumuló 3500 años de experiencia. Estudia además con minuciocidad, el complejo sistema de irrigación de Tipón, el conocimiento de los flujos y las pendientes y las enormes obras de infreaestructura que se hicieron para regar eficientemente este vasto conjunto.

Un ejemplo de ello es el grupo de fuentes que distribuye el agua de forma homogénea. Partiendo de una fuente ceremonial, el agua discurre a través de un canal para dividirse en dos y luego en cuatro vertientes


Otros canales se hallan insertos en las paredes de las terrazas.


Los ingenieros incas utilizaron diferentes pendientes, ancho y profundidad de los canales para controlar la velocidad del agua, distribuir su caída y utilizaron la inclinación de los muros para disminuir su erosión sobre la piedra.


Tal como nos mostraba un guía, por ejemplo, el agua discurre por los canales con lentitud, pero de desparrama por las cascadas con velocidad, gracias al control de las pendientes.

EL SIGNIFICADO DEL AGUA

El manejo del agua en Tipón no solamente fue eficiente y eficaz, sino tuvo un significado expresado en la belleza de sus fuentes, en la ubicación y número de sus vertientes e incluso por la acústica de las mismas.

La fuente principal presenta 4 vertientes. Hay muchas interpretaciones acerca de las mismas, podrían representar a los 4 suyos, o a los 4 hermanos Ayar fundadores del imperio. Es impresionante cómo las cuatro vertientes discurren a la misma velocidad, a casi 500 años de la conquista del imperio incaico.


En esta fuente pueden verse hornacinas laterales, que tal vez hayan tenido un rol dentro de un ritual litúrgico.


Una fuente litúrgica similar, aunque con dos vertientes, puede ser apreciada en Tambomachay, que hemos comentado anteriormente en este moleskine.

En el siguiente video cargado por Tino Alva pueden verse más detalles del complejo de Tipón.



VER TAMBIÉN:

- ARQUITECTURA INCAICA

- ARQUITECTURA Y AGUA

09 enero, 2007

LOS BAÑOS DEL INCA. TAMBOMACHAY


ENGLISH VERSION

“La ciudad del Cusco era casa y morada de los dioses. Y así había en toda ella ni fuente ni pozo ni pared que no decían tenía misterio”.
"...that city of Cuzco was house and dwelling of gods, and thus there was not, in all of it, a fountain or passage or wall which they did not say held mystery."

Juan Polo de Ondegardo, cronista, 1571.

Es ineludible establecer una similitud entre la cultura japonesa y el mundo andino prehispánico en lo referente a la relación del paisaje y la arquitectura tradicional. En el caso específico de los baños públicos, ambas culturas establecieron una relación entre el agua, lo espiritual y el paisaje. Sin embargo, y talvez por que las lluvias son menos pródigas en la semi árida cordillera andina que en el boscoso archipiélago japonés, los baños en el imperio Inca pertenecieron a un ámbito más circunspecto, un círculo asociado a lo divino y lo sagrado y vinculado al culto al agua. Por ello, según Fernando y Edgar Ellorrieta, es notorio que de los cerca de trescientos cincuenta adoratorios que circundaban la ciudad del Cusco en Perú, noventa y dos fueran destinados al culto de manantiales y fuentes de agua.

Impresionantes trabajos de ingeniería y fina arquitectura asociados a las fuentes pueden ser encontrados en Tipón, Ollantaytambo y Machu Picchu entre otros y los baños del Inca en Cajamarca eran considerados un lugar de descanso del soberano del incario. Importantes trabajos acerca del culto al agua en el imperio inca incluyen "Culto al Agua en el Antiguo Perú" por Rebeca Carrión Cachot y "los Trabajos Hidráulicos del Inca en el Antiguo Perú" por Alberto Regal Matienzo.

El caso que hoy nos ocupa es un pequeño complejo llamado Tambomachay, ubicado a unos 8 kms. al norte del Cusco y muy cercano a las ruinas de Puka Pukara.

Ubicación de Tambomachay

Tambomachay
proviene de dos vocablos quechuas: Tampu que era una especie de hospedaje y Machay, que significa caverna, y que se refiere a las numerosas cuevas que rodean el lugar y que según la tradición habrían sido objeto de veneración. Es probable, sin embargo, que Tambomachay haya sido un alojamiento cercano, una casa, y que este sitio , según Bernabé Cobo (1653) se haya llamado originalmente Quinua Puquio (el manantial de la quinua), "una fuente de dos manatiales cerca a Tambomachay".

Cuevas en Tambomachay

El conjunto es una impresionante escenografía empotrada en las estribaciones de la montaña, un un marco meticulosamente erigido en torno a un manatial subterráneo, un homenaje al agua como fuente de vida. La integración al paisaje es tan lograda que el complejo parece ser parte del mismo: no es sólo un lugar desde dónde contemplar la naturaleza, Tambomachay es parte del paisaje.


El complejo principal consta de cuatro muros que definen terrazas empotradas en el cerro, dispuestas de modo que generan un efecto de profundidad cuyas capas resultan de la topografía.

Foto cortesía de Enrique Aguilar

La edificación utiliza la famosa cantería de piedra inca, compuesta de bloques irregulares finamente labrados y perfectamente ensamblados, aunque su calidad no es tan espectacular como la que se encuentra en algunos templos del Cusco.

Foto cortesía de boletoturisticocusco.com

En la terraza superior se ubican cuatro nichos trapezoidales de aproximadamente 2 metros cada uno. Según el arqueólogo García Rossell, los cimientos del conjunto parecen indicar que originalmente era un recinto cerrado, y frente al conjunto se ubicaba un torreón circular que debió tener fines de defensa y comunicación. "Todo hace suponer que el lugar donde se encuentran las ruinas haya sido una de las residencias favoritas de los incas, como un balneario de reposo, a la vez que uno de los pilares del sistema defensivo del valle del Cusco" menciona.


En la parte inferior, se hallan los llamados "Baños del Inca" una fuente litúrgica en la que dos canales artísticamente tallados vienen virtiendo el líquido elemento desde hace siglos, todos los días del año, todas las horas del día. Según el investigador norteamericano Jerry Fairley la construcción inca controla la descarga de agua subterránea entre dos riscos de piedra caliza. Las paredes de piedra recolectan y flitran el agua, retardando su descarga y logrando un flujo permanente y controlado.


A la derecha del conjunto se ubican unas diminutas escaleras precedidas de un muro que presenta dos nichos de disímil tamaño. A continuación se halla un pórtico de doble jamba, utilizada frecuentemente en otras construcciones incas para jerarquizar un ingreso. Junto ha éste se encuentra un pequeño recinto que sirve de antesala al manantial.


Tambomachay es un complejo interesante, al que los miles de turistas que lo visitan no dedican generalmente más allá de 15 minutos. Pero visto con detenimiento, llama la atención por su profundo significado, por la compleja parafernalia dispuesta para la veneración de un manantial, por el estudiado y meticuloso conocimiento del entorno natural, no sólo por la madurez estética con la que se integra al paisaje y por la simpleza espiritual que transmite el sonido del agua, si no por la inventiva tecnológica que dialoga con las entrañas de la tierra. Un trabajo de este nivel denota la topofilia de la sociedad inca, expresada claramente en la poderosa simpleza de su arquitectura.


"La topofilia... puede ser útil para incluir a grandes rasgos todos los lazos afectivos que unen al ser humano con su ambiente material... La respuesta al ambiente puede ser meramente estética: puede variar desde el fugaz placer que se obtiene de una vista hasta el igualmente fugaz pero mucho más intenso sentido de la belleza que es súbitamente revelada..."
Yi-Fu Tuan