Mostrando las entradas con la etiqueta inka. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta inka. Mostrar todas las entradas

15 julio, 2010

ANDENES: TERRAZAS INCAS Y PAISAJE.

Ruinas de Huayanay, Cusco

Las terrazas incas, conocidas como andenes, son una de las obras de infraestructura y de adaptación al paisaje más grandes e importantes de la América Precolombina. La influencia del imperio incaico se extendió más allá del Perú, alcanzando territorios en los actuales Ecuador, Colombia, Bolivia, Chile y Argentina entre el siglo XV y mediados del s. XVI.

Atacama, Chile. Foto cortesía de anaraquel.

Isla del Sol, Lago Titicaca, Bolivia. Foto cortesía de Lucy O'Doherty.

Sin embargo, el desarrollo de las terrazas no fue un invento inca, sino que se sostuvo en una experiencia de muchas otras culturas que la antecedieron, probablemente desde 900 a.C. (Mujica, 1996). No obstante, fueron los incas quienes llevaron esta técnica a su máxima expresión y la utilizaron no solamente como una forma de alimentar a su vasto imperio, sino de subrayar el carácter ritual de su relación con el paisaje.

Machu Picchu. Casa del vigia. Foto cortesía de lall

DOMINANDO UN ENTORNO DIFÍCIL.

A diferencia de otras zonas del continente, como las pampas en Argentina, por ejemplo, la cordillera de los Andes ofrece un ambiente poco favorable para la agricultura. Extensos desiertos en la costa, escarpadas montañas de valles angostos, selvas inexpugnables. Esta circunstancia determinó que las antiguas culturas andinas desarrollaran métodos para hacer más eficiente el uso del suelo y ese factor, sumado a la competencia de varios grupos por los escasos recursos en el territorio, fue tal vez uno de los mayores catalizadores culturales en esta parte del mundo.

Santa Rosa de Tastil, Argentina.

Pumapungo, Cuenca Ecuador. Foto cortesía de ChristaLW.

"Los andenes están constituidos por plataforma horizontales que van escalando las laderas, adaptándose a las sinuosidades topográficas. Las plataformas con superficies cultivables están conformadas por un muro de contención de piedra" (Kauffmann Doig, 2002).
Cañón del Colca. Foto cortesía de Southamerica.art

Siendo la agricultura la actividad económica fundamental en el incario, los andenes fueron también utilizados para estudiar y mejorar la producción agrícola. Lugares como Tipón o Moray servían como centros de experimentación para "domesticar" especies vegetales, plantándolas en andenes a diferentes alturas y distintos microclimas.

Tipón fue utilizado para desarrollar especies agrícolas, dadas las diferencias microclimáticas de la ladera.

Moray, otro laboratorio agrícola. Foto cortesía de Paranoias.

Además de contribuir a la producción de alimentos, los andenes o terrazas "fueron efectivos métodos de reducir la erosión y mejorar las condiciones microclimáticas del terreno, especialmente en los pisos más altos, donde se incrementa la capacidad de conservación del calor del suelo por acción de la radiación solar, que es absorbida por las piedras de los muros" (Rostworowsi, 2004).

Así por ejemplo, la ciudadela de Machu Picchu usó las terrazas como elementos de soporte estructural y como sistema de desagüe ante la gran cantidad de precipitaciones pluviales que recibía esta zona de ceja de selva.


Machu Picchu. Foto cortesía de ArtBadia.

LAS TERRAZAS INCAICAS Y EL PAISAJE CULTURAL

El siguiente es un extracto del interesante artículo del investigador Elías Mujica “Andenes. Arquitectura Productiva Inca." (Revista Arkinka N. 3, 1996).

Las terrazas agrícolas inkaikas tienen muros de albañilería, a veces con fina piedra canteada, y están rellanadas con capas de piedra, grava y tierra para proporcionar un drenaje apropiado.


Estructura de un andén o terraza. Imagen cortesía de History Channel.

Distintas capas de los andenes y el sistema de flujo del agua. Imagen cortesía de National Geographic.

Están equipadas con canales de regadío de piedra para distribuir el agua de irrigación y con piedras sobresalientes en la parte anterior de las terrazas que sirven como escalones (Rowe, 1963).

Piedras salientes usadas como escaleras en Tipón.

En la época incaica las terrazas agrícolas fueron la principal forma de arquitectura paisajista (Hyslop, 1990) y construir terrazas fue indudablemente parte del concepto inca de asentamiento (Niles, 1982) En su estudio sobre las obras agrícolas cerca al Cusco, Niles (1982) distinguió diferenciar diferentes tipos de andenes a partir de las técnicas constructivas. Los primeros y más comunes son los andenes de “producción”, construidos con piedras toscas del campo y paredes relativamente bajas. Tales andenes tienden a seguir el contorno natural de las pendientes y no estaban asociados necesariamente con poblados cercanos.

Valle de Chilina, Arequipa. Algunos de estos andenes son preincaicos, hechos por etnias Collahuas.

El segundo tipo se conoce como “andenes de alto prestigio”. Estos andenes están más limitados en extensión pero están integrados a asentamientos poblacionales. Están identificados por los muros altos hechos de piedras finamente canteadas, los que pueden inclinarse hacia la pendiente. A menudo tienen escaleras y complejos sistemas de agua, algunas veces con fuentes o “baños”. Estos andenes especiales se adaptan menos a los contornos naturales y más bien moldean artificialmente las laderas de los cerros en líneas rectas, curvas y en zigzag.

Tres vistas de andenes de alto prestigio en Písac.


Ollantaytambo.

En el área del Cusco los andenes de alto prestigio y sus variantes son menos comunes que los andenes de producción (Hyslop, 1990) y pueden encontrarse en lugares como Tipón, Yucay, Ollantaytambo, Písac y Chinchero, en asociación cono poblaciones que podrían ser consideradas los ejemplos más finos de arquitectura incaica, construidas por los incas como residencias rurales. En estos casos los incas desarrollaron el arte de labrar la piedra y construir andenes hasta el punto en que dejó de tener un mero valor utilitario. Combinaron la apariencia estética con una demostración de poder imperial (Donkin, 1979).

Dos vistas de los andenes en Písac.


Una tercera variedad de andenes es una combinación de las terrazas de producción y las de alto prestigio, en lo que al tamaño y variedad de su albañilería se refiere. Estos andenes moldean el paisaje u otras áreas abiertas en formas nuevas, pero no tan dramáticamente ni con un trabajo tan fino de la piedra como los andenes de alto prestigio.
Mucha energía humana se invirtió en la construcción de las terrazas agrícolas elegantes y en la reingeniería del paisaje, más que en la construcción de cualquier asentamiento incaico fuera de la región del Cusco. Su costosa construcción diferencia estas estancias reales de la mayoría de los asentamientos estatales.

Trabajos de restauración de andenes en Písac.

La diversidad de edificios del Estado, construidos a menudo o parcialmente sobre terreno irregular, sugiere que la integración con el paisaje fue un factor primordial que guió su diseño. Por la importancia que los incas dieron al paisaje animado y sagrado, estos asentamientos más que otros en el Estado, parecen ser lugares donde los incas crearon una síntesis entre el ambiente y la construcción, no sólo para acomodarse a las características naturales del terreno, sino también para modificar el paisaje (Hyslop, 1990).

Los andenes en Ollantaytambo vistos desde el cerro Pinkuylluna replican la forma de una llama, ubicándose en su cabeza el Templo del Sol.

La conexión entre los andenes de alto prestigio con las propiedades de la realeza no explica suficientemente porqué estas elaboradas terrazas agrícolas formaron parte de los asentamientos poblacionales. La introducción de andenes en el diseño de los poblados está influenciada por aspectos de la religión inka que involucraba complejos ritos basados en el ciclo de crecimiento de varios cultivos, en los que el maíz tuvo particular importancia (Murra, 1960). El Inka y sus nobles efectuaban distintos rituales, y numerosas fuentes históricas tempranas hacen notar que tierras especiales fueron separadas para los inkas y la religión estatal. De este modo debemos considerar a los andenes de alto prestigio como lugares altamente simbólicos donde se podía sembrar maíz y otros cultivos, y donde se podía llevar a cabo rituales agrícolas en áreas cercanas a la residencia real.

En algunos casos los andenes habrían representado elementos dentro de la religión inca.
Notable fotografía en el amanecer del solsticio de invierno cuando un haz de luz hace contacto con lo que vendría a representar una de las ventanas de Pacaritambo, o Posada del amanecer.
Foto cortesía F. y E. Elorrieta

EL SINGULAR CASO DE MARAS


Maras, ubicada a unos 40 km al oeste del Cusco es una muestra poco común de que los incas no sólo usaban los andenes para la agricultura.


Estas salineras, compuestas por unos 3000 pozos de unos 5 m2 de área promedio permiten, hasta hoy, extraer sal. El agua cargada de minerales es distribuida a través de canales y luego evaporada, obteniéndose la sal luego de su cristalización.


De acuerdo a la leyenda inca, el jefe Yucay invocó al dios Sol para que castigara a los Maras para que no puedan cultivar la tierra. Entonces una lluvia blanca cubrió la tierra.

Minas de sal incas en Maras. Foto cortesía de alestaleiro.

"ANDENES" ASIÁTICOS.

La técnica de utilizar las laderas de los cerros como terrazas agrícolas no es, por supuesto, exclusividad incaica. En Asia, y sin llegar a la sofisticación de la cultura andina en el manejo de la piedra, se utilizan terrazas en Japón, China, Vietnam y en Indonesia.

Terrazas de arroz en Bali, Indonesia.

Pero en ningún paraje asiático se logra un modelado del paisaje tan espectacular como en Banaue, en las Filipinas, promocionado como la octava maravilla del mundo. Espero referirme a él en un futuro post.

Terrazas de arroz en Banaue, Filipinas.

VER TAMBIÉN

- ARQUITECTURA INCA

12 julio, 2010

PÍSAC, ARQUITECTURA Y PAISAJE

Dominando un extraordinario paisaje natural, Písac es un muestrario de arquitectura inca en su mejor expresión. Contiene algunos de los mejores ejemplos de cantería incaica, así como impresionantes trabajos de ingeniería, hidráulica, y desarrollo agrícola. Estratégicamente erigida en un lugar bastante difícil para su construcción, encaramada en la cresta de un cerro, se integra magistralmente un sobrecogedor paisaje andino.


Foto cortesía de bin xiao

Pero Písac no son solo ruinas. El pueblo colonial es un testimonio vivo de tradición mestiza, en la que los habitantes acuden a misa engalanados en sus trajes típicos. El mercado de Písac es una fiesta de color, en la que la efervescente policromía de los vestidos andinos, trabajados delicadamente en rigurosas y complicadas tramas geométricas y la diestra habilidad de sus artesanías, dan cuenta del largo romance entre este pueblo andino y su paisaje cultural.

Sonrisas pisaqueñas
EMPLAZAMIENTO

Písac o Pisaqa está ubicada en la provincia de Calca, a 30 km al este del Cusco. La versión más extendida acerca del origen de su nombre es que deriva del quechua p’isaqa, el nombre de una gallinácea parecida a la perdiz y que es común en el lugar. Hay quienes sostienen que la ciudad tiene la forma de una perdiz, basándose en la costumbre inca de buscar referencias animales en las trazas urbanas de sus ciudades o en la forma de las rocas.


En la parte baja, a nivel del río (2,950 m de altitud), se encuentra el pueblo colonial de Písac (1570), de traza rectangular, con una plaza central. El pueblo es famoso por sus artesanías y por las ferias que se llevan a cabo tres veces por semana. En la zona los comuneros aún llevan a cabo el intercambio comercial sin monedas a la usanza prehispánica.

Foto cortesía de bin xiao

A 9 km del pueblo, reptando por una serpenteante carretera se llega al complejo arqueológico de Písac (1440 aproximadamente), a una altitud de 3,250 m, y desde allí las vistas hacia el valle son impresionantes. Esta localización subraya la costumbre inca de construir los poblados en las partes altas de las montañas, dejando las tierras fértiles de los valles libres para la agricultura.


EL ASENTAMIENTO INCA

Dadas sus tierras fértiles y su ubicación estratégica, la zona fue ocupada desde preincas, probablemente waris. Una vez anexada al Imperio Inca tras la victoria contra los Cuyos, Písac se convirtió en un importante centro de avanzada hacia los andes orientales, y un punto de control entre Cuzco y la ceja de selva. Písac es también parte de una serie de asentamientos reales ubicados a lo largo del río Urubamaba, en el Valle Sagrado de los Incas, que incluyen Ollantaytambo y Machu Picchu.


El conjunto de Písac incluye viviendas, acueductos caminos, puentes, torres, cuarteles, cementerio, murallas, centros ceremoniales y un gran sector de andenes. Písac también es conocido por la gran cantidad de torres (aproximadamente unas 20) que se ubican en varios puntos del complejo.

Muchas de estas obras demuestran gran calidad en el trabajo de la cantería de piedra, de fino acabado y extraordinaria precisión en las juntas.

Detalles del trabajo de cantería, en que el granito rosa ha sido cortado y colocado con absoluta precisión, y en algunos casos parece fusionarse con la roca.

SECTORES
Diseminada en varias partes del cerro, Písac está compuesta de sectores:


Amaru Punku: o “Puerta de la serpiente” marca el ingreso al complejo. Es notable la típica puerta trapezoidal así como las enormes bisagras de piedra, que habrían servido para sostener un portón de grandes proporciones. Desde allí un estrecho camino conduce a la parte principal del complejo.

Foto cortesía de enperublog.com

Q’alla Q’asa: (q'alla - corte, q'asa - pase) y que debe su nombre a un túnel excavado en la roca que conecta con la parte superior del cerro.


Consta de una treintena de edificios que comprendían el área residencial de los centinelas en Písac, construidos siguiendo una técnica llamada pirka, que es un muro de piedra unido por adobe. Su ubicación al lado del risco da cuenta de la extraordinaria ingeniería inca.

Foto cortesía de bin xiao


Área Ceremonial, donde se encuentran los restos del Intihuatana u observatorio solar, lamentablemente dañada por conquistadores españoles en su afán de suprimir prácticas paganas entre la población indígena.


Intihuatana significa "amarrar al sol", y probablemente servía funciones similares al de Machu Picchu.


El templo del sol se encuentra incrustado en torno a una roca circular, subrayando el concepto de que las montañas tenían un carácter sagrado.

Un muro circular de fina cantería se ubica en este sector, denotando la importancia que tenía respecto de todo el conjunto.


La chakana, un símbolo en forma de cruz a, simboliza los tres mundos de la cosmogonía inca: el Hanan Pacha o mundo de arriba, el Kay Pacha o mundo de aquí y el Uku Pacha o el mundo de abajo. Animales representativos de esos mundos eran el cóndor, el puma y la serpiente respectivamente.


Aquí se ubica una fuente ceremonial, a la cual todavía llega agua.


Tianayoc: ubicada en lo alto del Intihuatana, cuyos recintos se distribuyen en torno a una plaza, y probablemente eran un área administrativa. Aquí se encuentra una roca tallada en forma de un asiento.

Foto cortesía de Enperublog.com

P’isaqa: también llamada “el barrio viejo”, es un grupo habitacional que se ubica al lado del área ceremonial y que tiene andenes semicirculares. Nótese que el acabado de la cantería es tipo pirca, es decir piedras unidas con adobe, como eran la mayoría de las construcciones incaicas. La piedra pulida era usada sólo para los edificios de la élite.


Tantana marka: el más grande cementerio inca, con más de 1000 tumbas, desafortunadamente saqueadas, pero se estima que pudieron haber sido hasta 10,000.

Foto cortesía de QwirkSilver

Pisac también destaca por la belleza de sus terrazas agrícolas, de las cuales nos ocuparemos en la siguiente entrada. Hasta entonces.



VER TAMBIÉN

- ARQUITECTURA INCA

Alumnos de la FAU UNSA, de Arequipa, Perú.