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15 noviembre, 2011

VISIONES URBANAS PARA TOKIO 2050


El tema del 24 Congreso Mundial de Arquitectura UIA 2011 fue el diseño en el 2050. Con este motivo, se inauguró la exposición “Tokio 2050/12 visiones para la Metrópolis”.
Resulta muy interesante comparar la forma cómo se pensaban las propuestas del futuro hace 50 años en la exposición del Movimiento Metabolista de los 60s, con las propuestas a futuro actuales. Es evidente un giro conceptual desde aquella monumentalidad casi mecánica, impulsada por un rápido y continuo crecimiento de Japón en la postguerra, hacia una propuesta más realista y que impulsa el contacto social y la sustentabilidad ambiental. En contraste con aquellas fantásticas construcciones que parecían traídas de una película futurista, hoy se busca enfrentar problemas concretos como la falta de espacios verdes, el envejecimiento de la población japonesa y su decrecimiento futuro.


ANTECEDENTES
Desde mediados del siglo XVIII, Tokio era la ciudad más importante y populosa de Japón incluso antes de ser elegida como su capital, en 1868. Su historia reciente ha experimentado devastadores terremotos como el de 1929, voraces incendios como los provocados por los bombardeos aliados en 1945, así como su propio proceso de transformación tras el crecimiento industrial de la postguerra. Su desarrollo económico la ha convertido en una de las regiones más densas del planeta (1000–5514 hab/km2), albergando una población metropolitana de 30 millones. Sin embargo, Tokio ha evolucionado más como una suma de partes, una acumulación de individualidades, que como una estructura integral y centralizada.
Desde el 2007 la población de Japón ha experimentado un decrecimiento, que se va incrementando con los años, debido al bajo índice de crecimiento y a la larga expectativa de vida (los japoneses son los más longevos del mundo). Se espera que la población en Japón se reduzca de 128 a 95 millones para el 2050, siendo 1 de cada 4 habitantes mayor de 65 años. Estos factores plantean nuevos retos a futuro para diseñar servicios para una población mayor.


VISIONES PARA LA METRÓPOLIS

Anillo Urbano de Tokio. El proyecto Machiya


Este proyecto trata de revitalizar la alta concentración de machiya o casas tradicionales, localizadas en un anillo periférico de 7,700 has en torno al área central.


Para ello se propone:
- Movilidad lenta, que permita incrementar los encuentros sociales, incluyendo buses, bicicletas y tráfico peatonal.
- Protección contra desastres naturales a través de la forestación de las calles.
- Sistemas de energía locales que refuercen las redes familiares.
- Proponer espacios que organicen las comunidades
- Ciudad de usos mixtos crea un estilo de vida compacto


Vida nómada en la Geometría de la Energía


Esta idea promueve Tokio como una ciudad reconstruida para promover el uso eficiente de energía. Además, con el desarrollo de nuevas formas de energía, ésta debería pasar al control local de la comunidad.


La población en decrecimiento conllevará a una sobre oferta de espacio habitacional, que sería explotado creando “casa de invierno” y “casas de verano”. La variación estacional en el uso de energía genera una geometría energética fluctuante en el espacio.


Fibercity


“Fibercity es un nuevo paradigma urbano en la era del encogimiento que busca consolidar ciudades y pueblos establecidos”.

Fibercity se basa en los siguientes principios:

Dedo Verde: “Green Finger” es una estrategia de reorganización de las áreas suburbanas severamente afectadas por la disminución de población. La estrategia propone una concentración gradual de franjas de vivienda suburbana en torno a las estaciones de tren y enverdecer las áreas circundantes, creando ciudades compactas vinculadas por el sistema ferroviario.


Red Verde: plantea convertir las funciones de tráfico del anillo central de la Autopista de Tokio Metropolitano tanto en vías de escape para emergencias como en vías verdes. También propone ensanchar el uso de la propiedad a lo largo de la vía para introducir sistemas de energía locales.


Partición verde: una serie de defensas arboladas que amortigüen el impacto de los desastres naturales y que funcionen como áreas recreacionales que complementen las áreas superpobladas en Tokio.


Arrugas urbanas: se propone repotenciar lugares lineales como viejos canales, áreas ribereñas, bulevares, terreno al lado de los viaductos, etc.


Imágenes cortesía de Fibercity

Tokyo Hinterland


Esta propuesta está basada en dos fenómenos que caracterizarán a las ciudades japonesas en el futuro: la expansión y la contracción.
Algunos ejemplos de expansión incluyen la renovación de bloques multifamiliares para que incluyan usos mixtos como oficinas y talleres, la configuración de medianas unidades comunales autónomas, el potenciamiento de islas rurales para sitios de micro agricultura, el fomento de pequeñas fábricas en la base de las autopistas, la construcción de parques lineales a lo largo del río Ara, etc.
En tanto, ejemplos de contracción serían la demolición y reforestación de sectores urbanos abandonados, instalación de paneles solares en autopistas, el acondicionamiento de viviendas abandonadas como alojamientos temporales.

Global Diaspora


“Diáspora Global” tiene una visión más práctica acerca del problema del decrecimiento poblacional japonés. Para ellos, una sociedad japonesa mayor, que requiere de asistencia para sus ancianos y fuerza laboral joven para su economía, encontraría una solución en la apertura del país hacia los migrantes.
La idea propone una serie de ciudades en torno a la Bahía de Tokio, vinculadas por un anillo de circulación: Freeway City, Hyper Intelligent City, Wall City, Hic & Kim, y South City.



Slowater City


Históricamente Edo fue una ciudad de canales, particularmente el área cercana al río Sumida, donde se hallaban villas de pescadores, templos y santuarios, áreas de esparcimiento, patios, etc.


Al convertirse en Tokio y luego de la modernización el área perdió mucho de este carácter original. Slowater permite revitalizar este ambiente acuático, su historia y legado y propone métodos para el desarrollo futuro de esta área, colocando al río Sumida como centro de “Water City” para el 2050. Esto permitiría el desarrollo de un área compacta conectada por un estilo de vida cultural, más placentero y lento.

***

Por razones de espacio, en este post he comentado solamente algunas de las ideas expuestas. El lector puede encontrar las 12 propuestas en la página oficial de la exposición.

VER TAMBIÉN

15 julio, 2010

ANDENES: TERRAZAS INCAS Y PAISAJE.

Ruinas de Huayanay, Cusco

Las terrazas incas, conocidas como andenes, son una de las obras de infraestructura y de adaptación al paisaje más grandes e importantes de la América Precolombina. La influencia del imperio incaico se extendió más allá del Perú, alcanzando territorios en los actuales Ecuador, Colombia, Bolivia, Chile y Argentina entre el siglo XV y mediados del s. XVI.

Atacama, Chile. Foto cortesía de anaraquel.

Isla del Sol, Lago Titicaca, Bolivia. Foto cortesía de Lucy O'Doherty.

Sin embargo, el desarrollo de las terrazas no fue un invento inca, sino que se sostuvo en una experiencia de muchas otras culturas que la antecedieron, probablemente desde 900 a.C. (Mujica, 1996). No obstante, fueron los incas quienes llevaron esta técnica a su máxima expresión y la utilizaron no solamente como una forma de alimentar a su vasto imperio, sino de subrayar el carácter ritual de su relación con el paisaje.

Machu Picchu. Casa del vigia. Foto cortesía de lall

DOMINANDO UN ENTORNO DIFÍCIL.

A diferencia de otras zonas del continente, como las pampas en Argentina, por ejemplo, la cordillera de los Andes ofrece un ambiente poco favorable para la agricultura. Extensos desiertos en la costa, escarpadas montañas de valles angostos, selvas inexpugnables. Esta circunstancia determinó que las antiguas culturas andinas desarrollaran métodos para hacer más eficiente el uso del suelo y ese factor, sumado a la competencia de varios grupos por los escasos recursos en el territorio, fue tal vez uno de los mayores catalizadores culturales en esta parte del mundo.

Santa Rosa de Tastil, Argentina.

Pumapungo, Cuenca Ecuador. Foto cortesía de ChristaLW.

"Los andenes están constituidos por plataforma horizontales que van escalando las laderas, adaptándose a las sinuosidades topográficas. Las plataformas con superficies cultivables están conformadas por un muro de contención de piedra" (Kauffmann Doig, 2002).
Cañón del Colca. Foto cortesía de Southamerica.art

Siendo la agricultura la actividad económica fundamental en el incario, los andenes fueron también utilizados para estudiar y mejorar la producción agrícola. Lugares como Tipón o Moray servían como centros de experimentación para "domesticar" especies vegetales, plantándolas en andenes a diferentes alturas y distintos microclimas.

Tipón fue utilizado para desarrollar especies agrícolas, dadas las diferencias microclimáticas de la ladera.

Moray, otro laboratorio agrícola. Foto cortesía de Paranoias.

Además de contribuir a la producción de alimentos, los andenes o terrazas "fueron efectivos métodos de reducir la erosión y mejorar las condiciones microclimáticas del terreno, especialmente en los pisos más altos, donde se incrementa la capacidad de conservación del calor del suelo por acción de la radiación solar, que es absorbida por las piedras de los muros" (Rostworowsi, 2004).

Así por ejemplo, la ciudadela de Machu Picchu usó las terrazas como elementos de soporte estructural y como sistema de desagüe ante la gran cantidad de precipitaciones pluviales que recibía esta zona de ceja de selva.


Machu Picchu. Foto cortesía de ArtBadia.

LAS TERRAZAS INCAICAS Y EL PAISAJE CULTURAL

El siguiente es un extracto del interesante artículo del investigador Elías Mujica “Andenes. Arquitectura Productiva Inca." (Revista Arkinka N. 3, 1996).

Las terrazas agrícolas inkaikas tienen muros de albañilería, a veces con fina piedra canteada, y están rellanadas con capas de piedra, grava y tierra para proporcionar un drenaje apropiado.


Estructura de un andén o terraza. Imagen cortesía de History Channel.

Distintas capas de los andenes y el sistema de flujo del agua. Imagen cortesía de National Geographic.

Están equipadas con canales de regadío de piedra para distribuir el agua de irrigación y con piedras sobresalientes en la parte anterior de las terrazas que sirven como escalones (Rowe, 1963).

Piedras salientes usadas como escaleras en Tipón.

En la época incaica las terrazas agrícolas fueron la principal forma de arquitectura paisajista (Hyslop, 1990) y construir terrazas fue indudablemente parte del concepto inca de asentamiento (Niles, 1982) En su estudio sobre las obras agrícolas cerca al Cusco, Niles (1982) distinguió diferenciar diferentes tipos de andenes a partir de las técnicas constructivas. Los primeros y más comunes son los andenes de “producción”, construidos con piedras toscas del campo y paredes relativamente bajas. Tales andenes tienden a seguir el contorno natural de las pendientes y no estaban asociados necesariamente con poblados cercanos.

Valle de Chilina, Arequipa. Algunos de estos andenes son preincaicos, hechos por etnias Collahuas.

El segundo tipo se conoce como “andenes de alto prestigio”. Estos andenes están más limitados en extensión pero están integrados a asentamientos poblacionales. Están identificados por los muros altos hechos de piedras finamente canteadas, los que pueden inclinarse hacia la pendiente. A menudo tienen escaleras y complejos sistemas de agua, algunas veces con fuentes o “baños”. Estos andenes especiales se adaptan menos a los contornos naturales y más bien moldean artificialmente las laderas de los cerros en líneas rectas, curvas y en zigzag.

Tres vistas de andenes de alto prestigio en Písac.


Ollantaytambo.

En el área del Cusco los andenes de alto prestigio y sus variantes son menos comunes que los andenes de producción (Hyslop, 1990) y pueden encontrarse en lugares como Tipón, Yucay, Ollantaytambo, Písac y Chinchero, en asociación cono poblaciones que podrían ser consideradas los ejemplos más finos de arquitectura incaica, construidas por los incas como residencias rurales. En estos casos los incas desarrollaron el arte de labrar la piedra y construir andenes hasta el punto en que dejó de tener un mero valor utilitario. Combinaron la apariencia estética con una demostración de poder imperial (Donkin, 1979).

Dos vistas de los andenes en Písac.


Una tercera variedad de andenes es una combinación de las terrazas de producción y las de alto prestigio, en lo que al tamaño y variedad de su albañilería se refiere. Estos andenes moldean el paisaje u otras áreas abiertas en formas nuevas, pero no tan dramáticamente ni con un trabajo tan fino de la piedra como los andenes de alto prestigio.
Mucha energía humana se invirtió en la construcción de las terrazas agrícolas elegantes y en la reingeniería del paisaje, más que en la construcción de cualquier asentamiento incaico fuera de la región del Cusco. Su costosa construcción diferencia estas estancias reales de la mayoría de los asentamientos estatales.

Trabajos de restauración de andenes en Písac.

La diversidad de edificios del Estado, construidos a menudo o parcialmente sobre terreno irregular, sugiere que la integración con el paisaje fue un factor primordial que guió su diseño. Por la importancia que los incas dieron al paisaje animado y sagrado, estos asentamientos más que otros en el Estado, parecen ser lugares donde los incas crearon una síntesis entre el ambiente y la construcción, no sólo para acomodarse a las características naturales del terreno, sino también para modificar el paisaje (Hyslop, 1990).

Los andenes en Ollantaytambo vistos desde el cerro Pinkuylluna replican la forma de una llama, ubicándose en su cabeza el Templo del Sol.

La conexión entre los andenes de alto prestigio con las propiedades de la realeza no explica suficientemente porqué estas elaboradas terrazas agrícolas formaron parte de los asentamientos poblacionales. La introducción de andenes en el diseño de los poblados está influenciada por aspectos de la religión inka que involucraba complejos ritos basados en el ciclo de crecimiento de varios cultivos, en los que el maíz tuvo particular importancia (Murra, 1960). El Inka y sus nobles efectuaban distintos rituales, y numerosas fuentes históricas tempranas hacen notar que tierras especiales fueron separadas para los inkas y la religión estatal. De este modo debemos considerar a los andenes de alto prestigio como lugares altamente simbólicos donde se podía sembrar maíz y otros cultivos, y donde se podía llevar a cabo rituales agrícolas en áreas cercanas a la residencia real.

En algunos casos los andenes habrían representado elementos dentro de la religión inca.
Notable fotografía en el amanecer del solsticio de invierno cuando un haz de luz hace contacto con lo que vendría a representar una de las ventanas de Pacaritambo, o Posada del amanecer.
Foto cortesía F. y E. Elorrieta

EL SINGULAR CASO DE MARAS


Maras, ubicada a unos 40 km al oeste del Cusco es una muestra poco común de que los incas no sólo usaban los andenes para la agricultura.


Estas salineras, compuestas por unos 3000 pozos de unos 5 m2 de área promedio permiten, hasta hoy, extraer sal. El agua cargada de minerales es distribuida a través de canales y luego evaporada, obteniéndose la sal luego de su cristalización.


De acuerdo a la leyenda inca, el jefe Yucay invocó al dios Sol para que castigara a los Maras para que no puedan cultivar la tierra. Entonces una lluvia blanca cubrió la tierra.

Minas de sal incas en Maras. Foto cortesía de alestaleiro.

"ANDENES" ASIÁTICOS.

La técnica de utilizar las laderas de los cerros como terrazas agrícolas no es, por supuesto, exclusividad incaica. En Asia, y sin llegar a la sofisticación de la cultura andina en el manejo de la piedra, se utilizan terrazas en Japón, China, Vietnam y en Indonesia.

Terrazas de arroz en Bali, Indonesia.

Pero en ningún paraje asiático se logra un modelado del paisaje tan espectacular como en Banaue, en las Filipinas, promocionado como la octava maravilla del mundo. Espero referirme a él en un futuro post.

Terrazas de arroz en Banaue, Filipinas.

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- ARQUITECTURA INCA