09 diciembre, 2010

LOS BUDAS DE OTAGI NENBUTSU JI, KIOTO.


Otagi Nenbutsu es un pequeño templo ubicado en Arashiyama, en las afueras de Kioto. Su emplazamiento sigue el patrón de muchas otras edificaciones religiosas en Japón: pequeños pabellones dispersos, empotrados en la topografía y en diálogo con el paisaje natural (o algunas veces diestramente “naturalizado”).


Su arquitectura, sencilla y austera, difiere de la imponencia de otras grandes y famosas estructuras en Kioto, muchas de las cuales hemos revisado anteriormente en este moleskine. Pero lo que hace de este un lugar muy especial es la estatuaria que lo adorna. Más de mil pequeñas estatuas de Buda están dispuestas en varias zonas del complejo, y tanto las inusuales expresiones que las caracterizan como el efecto del añejo musgo que los cubre en varios tonos y formas, las hace irresistiblemente fotogénicas.


BREVE HISTORIA
Los orígenes del templo Otagi Nenbutsu se remontan a la era Heian (794-1185), en la infancia de Kioto, cuando la Emperatriz Shotoku lo fundó en la antigua capital a orillas del río Kamo. Al ser destruido por una inundación fue reconstruido como un anexo del templo Enryaku ji, cerca del monte Hiei, al norte de Kioto. Fue destruido nuevamente en el siglo XIII durante una guerra civil. Fue finalmente trasladado a su actual ubicación en 1922.


EMPLAZAMIENTO ACTUAL
Arashiyama es una de las zonas más concurridas por los visitantes a Kioto, particularmente en otoño cuando las hojas de arce se visten de color fuego y pueblan la ladera de la montaña. Este espectáculo ha sido admirado desde hace siglos, y así lo dan cuenta numerosos templos y jardines, como el bello Tenryuji, por ejemplo. Sin embargo, el templo de Otagi Nenbutsu se halla algo apartado, a pocos kilómetros de las hordas de turistas que invaden Arashiyama.


Los 5 pabellones que constituyen el conjunto se disponen paralelamente orientados hacia el Este y empotrados en la topografía, integrándose al paisaje y reduciendo su impacto sobre la naturaleza, por lo que pasa desapercibido desde afuera.


Básicamente las edificaciones se pueden agrupar en tres zonas:

El ingreso

La puerta de ingreso, que corresponde al periodo Kamakura (1192-1333), se halla flanqueada por dos estatuas Nio, unas figuras temibles, que típicamente se encuentran en las puertas de los templos nipones. Sin embargo, tras ingresar, encontramos unas nuevas estatuas Nio pero mucho más tiernas, y que marcan el inicio de la ascensión al templo.


La zona central.

En una especie de plaza de encuentra el Salón Principal, dos pequeños pabellones (Fureai Kannon y Hiyoze Jizo Bosatsu) y una estructura llamada Sambo no Kane que alberga las campanas llamadas de los tres tesoros: el Buda, el dharma y los monjes.


La zona superior
Tras ascender una serie de escalinatas, un pequeño pabellón abierto resguarda la estatua principal de Buda.

LOS RAKKAN
A pesar de su aspecto vetusto, las más de 1200 estatuas que adornan el templo fueron hechas recientemente, entre 1981 y 1991. De allí su carácter algunas veces humorístico y kawaii (adjetivo japonés para denotar algo infantilmente tierno).


Estas representaciones de los 500 discípulos de Buddha que alcanzaron el nirvana son llamadas rakan (lo que también se conoce como arhat)y fueron hechos por escultores aficionados dirigidos por Kocho Nishimura. Lo más llamativo de ellas son sus expresiones, humorísticas, novedosas, eclécticas o exóticas, que difieren radicalmente de las representaciones de Budas en Japón y el Sudeste Asiático (el lector los puede comparar, por ejemplo, con los cientos de Budas representados de forma ortodoxa en el templo de Sanjusangen-do).


Budas desdentados, cargando gatos o extraños sombreros, saxofonistas, fotógrafos, con anteojos o simplemente compartiendo un buen sake, son algunas de las inusuales representaciones que se encuentran aquí. Es más, hay la costumbre de buscar al Buda que más se parece a uno.


Los rakkan se encuentran típicamente alineados en una o más hileras, aunque a veces aparecen también diseminados aisladamente en el césped o entre los árboles.


Parecidos pero no iguales. Los ojizo-san son divinidades protectoras que se encuentran en muchas partes de Japón (y por supuesto también en este templo), y que juegan un papel protector sobre todas las cosas vivientes. Su escultura es mucho más tosca y está fundida en la roca, y frecuentemente se hallan vestidos por una prenda roja.


VER TAMBIÉN

- ARQUITECTURA BUDISTA JAPONESA

- TEMPLOS SINTOÍSTAS


6 comentarios:

Pilar Vidal Clavería dijo...

El pasado mes de octubre tuve la suerte de visitar el Japón y algunas de sus ciudades, me ha encantado esta entrada del Otagi Nenbutsu ji de Kioto y sus budas, una lástima no haberlo visitado cuando estuve en Kioto, quizás un próximo viaje...

Si quieres puedes ver mis entradas y fotografías de Japón en el blog y observar mi versión particular de los lugares que visité.

Un saludo desde Barcelona

Carlos Zeballos dijo...

Saludos Pilar

Felicitaciones por tu blog y gracias por comentar en el mío. Si visitas Kioto de nuevo, no dejes de contactarme, ser[a un placer mostrarte algunos sitios poco conocidos, pero que intuyo que te gustarán.
Un cordial saludo

FeX dijo...

Espectacular toda la información que recojes!
Es de gran ayuda.
Thanks.
Te sigo sin dudarlo!

Carlos Zeballos dijo...

Muchas gracias Fex, y felicidades por tus 500 días

PACO HIDALGO dijo...

Estupenda entrada y magistralmente ilustrada. Mis mejores deseos de paz y salud para estos días y para el próximo año. Un cordial saludo desde ArteTorreherberos.

Carlos Zeballos dijo...

Igualmente Paco, un fuerte abrazo por estas fiestas.