19 febrero, 2010

KOOLHAAS Y OMA: BIBLIOTECA DE SEATTLE


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La Biblioteca Central de Seattle, diseñada por Rem Koolhaas y Joshua Prince-Ramus de la holandesa Oficina de Arquitectura Metropolitana(OMA), en conjunto con la firma de Seattle LMN Architects, es sin duda uno de los edificios públicos más influyentes de nuestros días. Controversial, como muchas de las obras de Koolhaas, atrae seguidores y detractores, pero con más de 2 millones de visitantes por año y el enorme efecto catalizador en la revitalización del entorno urbano, nadie pone en duda su éxito social.


Su lenguaje anguloso y provocador y su estructura vista, formando una trama en diamante, me evocaron fuertemente otras obras del autor, como el edificio de la CCTV en Pekín o la Casa de la Música en Oporto.



ANTECEDENTES

Andrew Carnegie, el magnate del acero que construyó bibliotecas por todo EE.UU. patrocinó en 1906 la construcción de la Seattle Carnegie Library en estilo neoclásico, en un terreno en la Cuarta Avenida.


Con los años se hizo necesario una ampliación por lo que en 1960 se contruyó un edificio en estilo moderno internacional de 5 pisos, diseñado por Bindon & Wright, reemplazando a la antigua biblioteca. Nuevamente la demanda excedió la capacidad de la biblioteca, lo que, sumado a la escasez de parqueos y el riesgo sísmico determinó a fines de los 90s la necesidad de construir una nueva biblioteca, que responda a las características de nuestro tiempo.


CONCEPCIÓN


Joshua Prince-Ramus subraya tres ideas principales en la concepción del proyecto:
a) Un proceso hiper-racional de diseño, en el que ideas racionales adquieren una lógica independiente y dan como resultado imágenes que parecieran irracionales (a simple vista la biblioteca parece producto de un capricho más que del análisis del diseñador).
b) Un trabajo en equipo en el proceso de diseño, dejando de lado la imagen del arquitecto-genio, sino un trabajo interactivo entre varios miembros de la oficina.


c) Confrontar la visión tradicional de la flexibilidad en la arquitectura moderna, que, según él crea espacios genéricos donde casi todo puede pasar dentro de ellos, pero en la práctica son ocupados por la necesidad más inmediata, que termina imponiéndose otras actividades. En su lugar, propone la llamada "flexibilidad compartimentarizada", en la que identifica una serie de sitios en lo que, aún si una actividad resulta preeminente, se pueda garantizar un espectro de funciones múltiples.


OMA basa su diseño en la idea de que los libros son la más importante fuente de información a la que la gente acude en la biblioteca, sin descuidar las numerosas formas de tecnología que hoy en día están al alcance del usuario. Pero tal vez más revolucionario fue su enfoque de que la biblioteca debía cumplir roles sociales (algo a lo que los bibliotecarios se mostraron reacios al principio). OMA reorganizó el programa propuesto por ellos en 5 plataformas cuya función podría predecirse que iba a ser estable en el futuro (administración, libros, espacio de reunión, información y parqueo). En la parte superior de cada plataforma se ubican 4 espacios abiertos, cuya función podría ser más inestable.




Este modelo conceptual presenta ambos tipos de espacios definidos dentro de cajas, con los espacios abiertos en la parte superior y los sistemas de circulación vinculando los diversos elementos. Estas cajas se desplazan en razón de un mejor uso de la luz natural y las vistas hacia la ciudad. Dado que cada una de estas plataformas alberga funciones diferentes, les fueron asignadas áreas distintas. Nótese la similitud con el diagrama de la programación.

Posteriormente estos compartimentos serían recubiertos por una "piel" de vidrio y estructura metálica proveyendo de sombra o luz de acuerdo a las necesidades requeridas.


Este fue uno de los aspectos que más me gustó de la biblioteca, su integración visual desde el interior hacia el paisaje urbano de la ciudad y su clara lectura de los espacios interiores, que dramatiza la tensión entre ellos. Otras bibliotecas contemporáneas, como la Mediateca de Sendai y la Biblioteca en Tama, ambas de Toyo Ito, han optado también por una franca transparencia hacia el entorno.


DISEÑO

El edificio contiene 38,300 m2 de área construida en 11 niveles y el sótano de estacionamiento.

Algo que no es muy evidente en las fotos es que hay un pronunciado desnivel entre la 4ta y 5ta avenida, en el que se pueden acomodar dos niveles.


Especialmente en la fachada de la cuarta avenida puede percibirse la imponencia del enorme voladizo de 14 m, que genera una especie de plaza cubierta, en un efecto que me evocó en cierto modo aquella plaza generada frente a la Biblioteca Peckham, en Londres.


El nivel más bajo, el que se accede desde la 4ta avenida al suroeste, contiene un auditorio y un centro de idiomas, además de un Centro Infantil cuya decoración "espera ser apreciada por los niños, aunque no sea condescendiente con ellos" (esto permite que un niño de 11 años no se sienta incómodo el mismo espacio que ocupa uno de 5).
El segundo nivel corresponde a la administración, y prácticamente no es visto por el público.
El tercer nivel, al que se accede desde la 5ta avenida, es el área de recepción. En el exterior, la piel de la fachada desciende hasta el piso conformando una suerte de porche de ingreso.



Al entrar al edificio nos recibe una gran plaza bañada en luz, adornada con fuentes y jardineras, que ofrece un acogedor refugio en el frío clima de Seattle.



El espacio se convierte en una gran sala donde los usuarios pueden disfrutar de su lectura en un cómodo sillón, sorbiendo un café (que es una debilidad entre los seatleitas... no en vano esta ciudad es la cuna y la base principal de la cadena Starbucks Coffee).



El cuarto nivel contiene áreas de reunión, dispuestas en espacios de formas más orgánicas y que pueden acomodar entre 30 y 200 personas.
El quinto piso alberga la mayor cantidad de computadoras públicas, y donde los usuarios pueden llegar a investigaciones más profundas, para lo cual hay varios bibliotecarios a su disposición. Espacialmente, al estar al medio del edificio, balconea hacia la plaza y permite una comunicación visual hacia la calle y hacia los niveles superiores.




Desde el sexto al noveno nivel se ubica uno de los más innovativas áreas del edificio: el Espiral de los libros. Contraviniendo la clásica horizontalidad de las bibliotecas, los estantes se organizan en grandes plataformas inclinadas, que discurren continuamente mediante rampas (un "estacionamiento barato para libros" dice Joshua Prince-Ramus). Las salas de lectura, que por razones de función tienen que ser horizontales, se ubican escalonadamente a lo largo de las rampas.




El décimo piso, que es el nivel más alto al que puede acceder el público, es el área de lectura. Desde aquí se pueden disfrutar extraordinarias vistas de la ciudad, particularmente de la bahía Elliott. Aquí hay también un pequeño balcón al final de un corredor que según Joshua Prince-Ramus "lo diseñó para pedir la mano a su esposa... y ella aceptó". En realidad este pequeño espacio sólo sirve para contemplar la riqueza espacial del edificio, un enorme espacio a múltiple altura y la complejidad de la piel envolvente del edificio. Pienso que los diseñadores sabían del impacto que este edificio iba a tener en la comunidad arquitectónica, así que nos regalaron este cubil para que los arquitectos podamos regodearnos y gozar el espacio.

Foto cortesía de Katya Palladina

DISEÑO ESTRUCTURAL

La construcción del edificio significó un reto particular, ya que la región es proclive a sufrir terremotos y fuertes vientos, y la forma del edificio presenta grandes voladizos que le dan una apariencia ligera, pero requieren un diseño estructural especial. La solución estructural se basa en un núcleo de concreto macizo que sostiene las losas en voladizo (una solución también frecuentemente aplicada en rascacielos). Esta solución permite minimizar la cantidad de columnas al interior del espacio.


A ello se añaden columnas verticales e inclinadas y cerchas. Los pisos que conforman la Espiral de los Libros y el Salón de Lectura (6-10) utilizan columnas inclinadas para transferir el peso de los pisos superiores.



Finalmente, la grilla envolvente en forma de diamante sirve como un elemento de amarre general, a la vez que contiene el recubrimiento de vidrio, el cual tiene una fina capa metálica interior que permite que sea transparente sólo desde el interior.



A la grilla de acero exterior se superpone una grilla interna de aluminio para sostener el vidrio, ambas pintadas de color celeste. Debo decir que el acabado es un poco tosco, y que faltó un mejor manejo del detalle.


ARTE Y DECORACIÓN.

Escaleras color naranja encendido, escaleras mecánicas en amarillo chillón, alfombras multicolores y la grilla celeste demuestran la predilección de Koolhaas por el color.


Adicionalmente se encuentran trabajos de arte como el de Ann Hamilton que diseñó un piso tallado en madera de 670 m2 con frases en 11 idiomas diferentes, que sugiere una "experiencia táctil del libro en la era digital".

También es divertido, al bajar las escaleras automáticas encontrarse con unas "Cabezas de Huevo Parlantes" llamadas "Braincast", obra del artista Tony Oursler.
En el exterior, la fuente Tsutakawa, también llamada "La Fuente de la sabiduría" fue esculpida en bronce por el notable y desaparecido artista local George Tsutakawa.


****

A pesar de algunas críticas, es indudable que la biblioteca en Seattle es un éxito social y, como es usual en la obra de Koolhaas y OMA, ha sacudido a la crítica sobre la forma cómo se percibe tradicionalmente la arquitectura.. Nuestra visita fue un día de semana y la biblioteca estaba llena, y fue grato encontrar  usuarios de todas las edades y grupos sociales (inclusive muchos "homeless", que suelen acudir a la biblioteca en días fríos).


VER TAMBIÉN

- BIBLIOTECAS

7 comentarios:

Ladrillo dijo...

Siento ser de los disidentes en cuanto a este edificio, pero no consigo verle... Casi nada. Me parece que Koolhaas se repite a sí mismo por enésima cez en él, sin pensar demasiado en el uso cotidiano del inmueble, sin meditar sobre el entorno urbano... Siento parecer retro, pero Koolhaas me abuerre bastante.
De todas formas, una fantástica entrada y un fantástico trabajo en el blog. Enhorabuena.
Un saludo.

Carlos Zeballos dijo...

Gracias por el comentario Francisco. La diversidad de ideas siempre alienta el debate.
Un abrazo

Jorge Alcantara dijo...

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Alvaro dijo...

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Alvaro Del Carpio Leon (UNSA AQP)

Anónimo dijo...

gracias por la informacion.. la verdad que te felicito por el diseño , prolijidad y todo lo referido a forma de mostar informacion.. mis saludos de excelencia desde Rosario!

Carlos Zeballos dijo...

Gracias a ti. Tengo muy gratos recuerdos de Rosario y las bellas vistas hacia el Paraná.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Mucho mas que una biblioteca... Koolhaas en esta obra marca un quiebre de lo que es una biblioteca, de como se recorre, del uso... y de ahi la importancia de entender el programa para crear pero no quedarnos solo ahi, en un estante que sostenga un libro y una mesa para leer, si no dar mas y koolhaas a eso lo entiende muy bien.