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21 abril, 2011

CONCEPTOS DE ARQUITECTURA JAPONESA III


ELEMENTOS CONSTRUCTIVOS

La arquitectura japonesa se vuelve aún más interesante cuando se pueden distinguir las diferentes clases por sus detalles.

Detalles del techo, Templo Daitokuji, Kioto

Continuando con esta serie de artículos de arquitectura japonesa, me concentraré en los elementos componentes de la arquitectura tradicional de este país.

Techos

Aunque hay muchas variedades, los techos inclinados tradicionales pueden dividirse en 4 categorías, según los materiales usados:
  • hiwadabuki: corteza de ciprés, fundamentalmente usada en techos de santuarios y en casas de nobles


  • kokerabuki: tablillas de ciprés, montadas sobre una estructura de madera,


  • kuzuyabuki: techos de pasto, juncos o paja, usadas generalmente para las casas de los plebeyos y las casas de té.


  • kawarabuki: techos de tejas, hechas en cerámica y en un principio importadas del continente y usadas en templos budistas. Debido a su resistencia al fuego fueron ampliamente usadas en las viviendas en el periodo Edo.


Cielorrasos

Originalmente los cielorrasos no fueron un componente de la arquitectura japonesa, ya que el techo estaba expuesto en el primitivo estilo shinden . En el elegante estilo shoin unos entramados de madera fueron colgados para formar el go tenjou, y de allí evolucionaron para convertirse en oriage tenjou, que eran cielorrasos montados en el borde superior de las paredes. Oriage tenjou fueron considerados los más selectos entre los cielorrasos.


Oriage tenjou en el Castillo de Kumamoto. Foto cortesía de Juuyoh Tanaka

Otros tipos tradicionales incluyeron hira tenjo (un cielorraso plano), ajiro tenjo (cielorraso hecho de cedro, ciprés o bambú) y saobuchi tenjo (cielorraso compuesto de paneles de madera soportados por pequeñas vigas).

Hira tenjou

Ajira tenjou

Saobuchi tenjo

Sin bien, los saobuchi tenjo más antiguos fueron hechos de cedro, posteriormente se utilizaron otros tipos de madera. Por ejemplo, los saobuchi tenjo de los cuartos de té de estilo sukiya o chashitsu fueron hechos en una serie de pastos, incluyendo carrizos, totoras y un tipo de trébol arbustivo japonés entre otros.
La forma en la que estos materiales fueron combinados influenció en la estética de la habitación.
Adicionalmente, las casas de té wabisuki tienen kesho yaneura, un techo de pizarra en el cual la parte inferior de la estructura se ha dejado expuesta.

Paredes

Las divisiones entre los ambientes están constituidas por tabiques de papel montados sobre un bastidor de madera. El tipo de tabique más formal es el haritsuke kabe. En la mayoría de los casos, se colocaba papel sobre placas ásperas y luego pintadas a brocha o se pintaban frescos (shoheki-ga). Obviamente, los haritsuke kabe con pinturas o embrocados de oro era considerado de mayor rango.

Haritsuke kabe

Shoheki-ga

Además, hay muchas variedades de paredes de tierra (tsuchi kabe) con distintos grados de materiales, colores y acabados.

Ejemplos de tsuchi kabe, fotos cortesía de Brach.

Por ejemplo, si bien el revoque shikkui kabe fueron principalmente usados para los exteriores, en los templos se utilizaron en interiores, para transmitir una cuidadosa, solemne atmósfera.

Shikkui kabe

Juraku kabe originalmente se refería a paredes hechas con arcilla recogida en las afueras de Kioto. Ahora, sin embargo, es usada como término general para las paredes de tierra que tienen el mismo color que el tipo original de Kioto, sin importar el origen de los materiales.

Juraku kabe

Para la bengara kabe se añaden pigmentos rojos, que dan a las habitaciones un aire de opulencia.


Bengara kabe

Además se encuentra la susa kabe, en la cual se se mezcla paja y papel para crear una apariencia diferente, que ensalza el sobrio refinamiento las casa de té estilo soan. Mediante el uso de colores y la calidad de los materiales, estas paredes dan a las habitaciones su carácter y atmósfera especial.


Susa kabe en el templo Ninna-ji, Kyoto. Foto cortesía de Shoji Hiramatsu.

Pilares

Los pilares cuadrados de ciprés son usados siempre en el estilo shoin, creando un espacio rígido y formal. Debido al uso del ciprés, considerado desde tiempos antiguos como la madera más fina, y por ello fueron los pilares más selectos.

Daikokubashira, el pilar central y más importante de la vivienda, desde un punto de vista estructural y hasta simbólico.

Además, el uso de varios tipos de madera - vigas en estado natural, tablas de cedro pulido, atesabi o madera oxidada y puesta a la intemperie, y árboles de pino, cereza y camelia- ayudaron a crear una atmósfera casual en los cuartos so, que fueron fuertemente influenciados por el espíritu lúdico de las ceremonias de té.
Finalmente, materiales de una apariencia áspera , como la madera naguri, en los que eran visibles hasta las huellas de los hachazos, daban a las habitaciones de té la impresión de que habían sido construidas con materiales burdos, y afianzaron su rusticidad. Por tanto, de un simple pilar, Ud. puede definir el carácter y la estética básica del diseño de un cuarto.

Geishas en una casa de té en Ueno, Tokio, alrededor de 1890.
Foto cortesía de Okinawa Soba.

VER TAMBIÉN
- ARQUITECTURA TRADICIONAL JAPONESA
Geishas en una habitación típica japonesa, cerca a 1890.
Foto cortesía de Okinawa Soba
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wall, corral

15 abril, 2011

CONCEPTOS DE ARQUITECTURA JAPONESA II

The essence, foto cortesía de maciejgruzeski.com

ESTILOS


Continuamos esta serie sobre la arquitectura tradicional japonesa. Mientras en la arquitectura occidental pueden diferenciarse claramente(gótico, renacentista, barroco, etc.), en la arquitectura japonesa los estilos se conocen menos y son más fácilmente confundibles. El presente post resume las características de tres estilos principales: Shinden, Shoin y Sukiya . Estos tres, si bien comparten algunos principios básicos (liviandad, integración al espacio exterior, simpleza y minimalismo), fueron incrementando en su complejidad, estableciendo un mayor grado de dinamismo, funcionalidad, manejo de la luz y la penumbra y control del dominio espacial interior.


Estilo Shinden (Shinden-zukuri)


Luego de la fundación de Kioto y durante el periodo Heian (794-1185) muchos nobles de todo Japón se mudaron a la capital, y las casas en ese periodo fueron hechas en estilo shinden.
En un espacio cuadrangular, completamente rodeado de muros, los edificios se distribuían simétricamente en forma de U. El edificio principal (shinden) se ubicaba en la parte central en el eje norte sur, flanqueado por edificios anexos (tainoya), que eran orientadas de este a oeste. Estos edificios eran conectados por corredores (watadono) que conducían a un patio central también de forma cuadrada, donde se realizaban ceremonias.



Esquema mostrando el shinden (izq.), tainoya (centro) y watadono (der.)

El interior estaba compuesto por un único gran espacio o moya. Como resultado de adoptar las técnicas de la arquitectura de los templos, el espacio interior era muy simple, careciendo de estantes fijos, puertas corredizas o entradas y salidas definidas.
Las pantallas movibles (shoji), de seda (kicho), plegables (byobu, de la cual viene la palabra española biombo) y de bambú (misu) fueron usadas para dividir el espacio interior.

La forma y tamaño de las habitaciones podía ser cambiada fácilmente para acomodar diferentes usos. En otras palabras, ajustando la distribución de este mobiliario simple, un dormitorio podía convertirse en un espacio para una ceremonia de té, un banquete, etc.
Los pisos eran mayormente de madera, el tatami era sólo usado para el sitio donde la nobleza se sentaba.
Sin embargo, los espacios shinden eran muy incómodos para vivir.Las habitaciones eran frías, y eran incapaces de lograr buena captación de luz y captación térmica.

El santuario de Heian, si bien construido en el siglo XIX, se hizo bajo los principios del estilo shinden.


Estilo Shoin (Shoin-zukuri)

En el periodo Muromachi (1336–1573) el estilo shoin reemplazó al estilo shinden. Con el auge de los guerreros Samurai durante el shogunato Kamakura, los clanes militares se volvieron más poderosos que una debilitada corte imperial.

El estilo Shoin fue primeramente usado en el Pabellón de Plata, Ginkakuji.

Dado que el estilo shinden, desarrollado de acuerdo a las convenciones y sistema organizacional de la nobleza Heian, era demasiado elegante y no se ajustaban al estilo de vida de los líderes militares, se creó el shoin influenciado también por el budismo Zen. El shoin es una habitación diseñada para funciones militares y aristocráticos, un espacio en el cual los señores militares recibían a dignatarios, efectuaban eventos, concursos de poesía y ceremonias de té.

Interior del Castillo Nijo, Kioto. En realidad, m[as que un castillo es una villa fortificada.

Para demostrar poder, se incluyeron pantallas fusuma y shoji, mesas tsukeshoin y estantes decorativos chigaidana.
Además, las columnas circulares del estilo shinden fueron reemplazadas por unas cuadradas, adicionando vigas de amarre nageshi.
Los pisos, que en estilo shinen eran de madera, fueron íntegramente recubiertos con tatami, siendo el origen de la distribución actual las habitaciones en tatamis, no en metros cuadrados.

Foto cortesía de Yasuhiro Ishimoto

Estilo Sukiya (Sukiya-zukuri)

Villa Katsura, foto cortesía de purple loud

El sukiya-zukuri es un estilo más refinado, basándose en el formal estilo shoin, adaptándose a las necesidades de los clientes y formando un espacio más íntimo. Por ejemplo, en lugar de los pilares cuadrados de ciprés, se colocaron postes circulares con varios tipos de madera usados al mismo tiempo, como bambú, pino y ciprés.
Incluye elementos decorativos como los estantes chigaidana, los frisos ranma y los clavos ornamentales kugikakushi.
La arquitectura sukiya incorpora la estética de la casa de té y abarca todo tipo de edificios incluyendo casas privadas, villas y posadas.


Una variante del estilo Sukiya es el chashitsu que significa cuarto de té, influenciado por el Budismo zen y que fue usado para las ceremonia del té, fomentada por grandes señores en la Edad Media japonesa.

Foto cortesía de 8 simple rules

Este texto está basado en un artículo de la revista Casa, complementado con otra bibliografía y mi propia percepción.

VER TAMBIÉN
- ARQUITECTURA TRADICIONAL JAPONESA
Con Giancarlo y Pilar en una machiya

13 diciembre, 2006

UNA CASA DE TÉ


ENGLISH VERSION


Cuando el té es hecho con el agua proveniente de las profundidades de la mente, cuyo fondo va más allá de toda medida, entonces realmente tenemos lo que es llamada la ceremonia del té.


El té es uno de los elementos más conspicuos de la cultura japonesa. Desde su introducción en el siglo X por monjes zen, procedentes de China, su uso ha evolucionado hasta influir en muchos aspectos, como la caligrafía, el diseño arquitectónico y de jardines, los arreglos florales, la cerámica o la poesía. La compleja y fina estética desarrollada en torno a la ceremonia del té, modelada por Sen Rikyu Soeki, va mucho más allá de cumplir simplemente un rol alimenticio o social como en Occidente.

Así, la ceremonia de té (sadō o chanoyu) durante la época de las sangrientas guerras entre estados (1467-1572), se convirtió en símbolo de paz, en un rito que los samurais encontraban sosiego tras jornadas de lucha. De hecho, debían dejar sus espadas afuera, antes de entrar al recinto. Como menciona Plutschow, la ceremonia de té es un ritual sagrado, como sagrado es el espacio en que se realiza y sagrados son los utensilios que en él se utilizan. Sin embargo, en el sadō no se invocan deidades, por lo que lo "sagrado" de la ceremonia reside en la asamblea reunida en la casa de té. Son los participantes los que se constituyen en sagrados ya que el Budismo zen, bajo cuya influencia la ceremonia de té tomó forma, busca lo sagrado no fuera, sino dentro del ser humano.

En ese sentido, es común que las casas de té se encuentren separadas del mundo cotidiano mediante algún elemento, por lo general muy sutil. Este es el caso de la Kano Shoju-an, una pintoresca casa de té ubicada al extremo sur del Camino de la Filosofía, la cual se separa de éste mediante un puentecillo cruzando el arroyo, y separando al visitante de la cotidianidad de sus mundanos trajines.

Entrada a la casa de té Kano Shoju-An. Foto C. Zeballos.

Sin embargo, a pesar de su carácter sagrado, la estética de las casas de té dista mucho de la opulencia que puede encontrarse en un templo. Por el contrario, la Kano Shoju-an es una construcción que realza la naturaleza frágil y pasajera de la vida, basándose en principios como el wabi (la belleza de las cosas imperfectas, simples, naturales) y el sabi (la pátina que cubre a las cosas con el paso del tiempo).

Detalle de las mamparas shoji. Foto C. Zeballos.

EL ESTILO SŌAN
"Sōan" significa "cabaña de pasto" y se refiere a características típicas encontradas en muchas de las casas de té. Fue influenciado por el estilo Shoin, que hemos comentado aquí.

La Kano Shoju-an consta, como la mayoría de casas de té, de dos elementos: el jardín y el edificio en sí. Materiales muy sencillos conforman el jardín, que a pesar de ello se encuentra cuidadosamente diseñado. El camino de piedras o roji, en el cual destaca una piedra mayor a la entrada, los senderos de gravilla, los islotes de paja finamente arreglados, la piedra para despojarse del calzado o kutsunugi ishi, son parte de un complejo pero sutil micro cosmos que rodea la casa de té.

El sistema constructivo de la casa utiliza paredes y columnas de bambú, recubiertas con barro y techos de paja de arroz.

Delante de las ventanas, se hallan unas pantallas suspendidas de paja trenzada, las cuales son un artificio climático, ya que protegen de la incidencia del sol en días calurosos, pero sin impedir el paso de la brisa, y pueden ser retiradas en invierno.

En su interior, el espacio fluye entre los diferentes ambientes con armonía y flexibilidad.

Las finas pantallas corredizas o shoji (que son una retícula de madera que enmarcan papel de arroz), las terrazas, las generosas ventanas y la simpleza y liviandad de los materiales coadyuvan a establecer un vínculo muy estrecho entre el espacio interior y el ambiente exterior. De hecho, el exterior es utilizado como un "cuadro vivo" ya que la ventana enmarca la vista al ubicarse a una altura y posición determinada.

La iluminación, tenue pero focalizada contribuye a realzar la atmósfera de meditación propia del recinto.

Al interior de la casa, nos recibe un ambiente semi público de piso de piedra, donde los visitantes esperan su turno para participar en la ceremonia. Como muchas de las artes japonesas, el sadō es un arte participativo y se lleva a cabo en un ambiente especial. Tras deslizarse una mampara, una graciosa maiko o aprendiz de geisha nos invita a pasar al salón de té, donde hay hornacinas hundidas o tokonoma. Normalmente las salas de té son de piso de tatami o esteras de paja finamente trenzada, pero en este caso también es de piedra. En él se encuentran dispuestos los utensilios para la ceremonia, así como arreglos florales llamados ikebana.

En una esquina (Tamae de datami), se lleva a cabo la preparacion del té.

Las visitas nos ubicamos en un área opuesta (Kyaku datami). Mientras la maiko lleva a cabo la preparación del té, una asistente nos entrega un dulce japonés llamado warabimochi, de consistencia pastosa, apariencia suave pero sabor agradable, hecha de arroz y legumbres. Posteriormente se nos sirve un té verdoso, espeso y algo amargo (ocha), en un pote circular finamente trabajado en laca (chawan). El chawan es entregado girando aproximadamente 180 grados en 3 pequeños movimientos. Luego de una respetuosa venia, el huésped gira el pote en sentido inverso y procede a ingerir la infusión. Los chawan serán recogidos previas otras respetuosas reverencias.

A un occidental como yo, quasi neófito en los menesteres de la ceremonia, le sobrecoge la solemnidad, elegancia y maestría con la que ésta se lleva a cabo. Transmite paz, sosiego y al mismo tiempo admiración por la exquisitez, fina estética y armonía en la delicada coreografía que conlleva su preparación y ejecución.

Para un japonés, sin embargo, el Sadō es una condensada y estilizada versión de la vida cotidiana.

"¿Cuál es la causa del sufrimiento, la causa de la vida, ya que nega

mos la existencia de un Dios que crea el universo? Ese concepto es lo que Buda llama la zen.... Te

nemos al principio sufrimiento, que viene a ser la zen. Y la zen produce la vida y la vida es

forzosamente desdicha, ya que ¿qué es vivir? Vivir es nacer, envejecer, enfermarse, morir, además de otros males, entre ellos uno muy patético, no estar con quienes queremos."

Borges en Siete noches.



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