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17 noviembre, 2009

BERLÍN DESPUÉS DEL MURO: POTSDAMER PLATZ


Tras la caída del muro en 1989, Potsdamer Platz renació como el nodo más importante de Berlín, tal como lo había sido antes de la Segunda Guerra Mundial. Pero renació a través de un rosario de obras de maestros de la arquitectura internacional, como pocas veces se ha visto en el mundo. La gigantesca renovación urbana se efectuó de la mano del reconocido maestro italiano Renzo Piano, y cuenta con obras de Richard Rogers, Rafael Moneo, Arata Isozaki entre otras celebridades. Su ejecución requirió convertir a Potsdamer Platz en el más grande campo de construcción de Europa, pero al mismo tiempo tuvo que construirse en la mente de las personas el concepto de que aquél páramo abandonado por 40 años habría de ser nuevamente el centro de Berlín.

La presente entrada estará enfocada en la evolución de Potsdamer Platz como centro neurálgico de Berlín, su fractura y abandono durante la guerra fría y su rol urbano como símbolo de la re-unión de Berlín tras la caída del muro. Además señalaré algunos aspectos de su impresionante y estoico proceso de construcción. En el siguiente post revisaremos algunos de los más importantes edificios de este conjunto, con énfasis en su arquitectura.


HISTORIA

Potsdamer Platz se inició en 1685 como un punto de comercio, justo en el borde externo de la ciudad, al final del camino que conducía a la ciudad de Potsdam, situada a 25 km al sur de Berlín. Más que una plaza era un nodo al que convergían varias rutas en forma radial. Frente a ella se ubicaba Leipziger Platz, esta sí dentro de Berlín. Para 1823 se ejecutó un nuevo diseño que embellecía ambas plazas, y se creó la Puerta de Potsdam.


Posteriormente los ciudadanos más pudientes de Berlín empezaron a construir sus villas y pequeños palacios en torno a Potsdamer Platz. A ellos les seguirían las embajadas.
En 1838 se inaugura una modesta estación de tren que se expandiría con los años hasta ser un importante nodo ferroviario.


Para 1850 Berlín había crecido notablemente, al punto de ser la tercera urbe más importante del mundo después de Londres y Nueva York, y Postdamer Platz era el corazón de la ciudad, lleno de comercios, cafés, hoteles. Al final del siglo XIX el paisaje urbano estaba repleto de caballos, carruajes, tranvías y transeúntes trajinando alrededor de esta zona.


En el siglo XX la aparición del automóvil conllevó a un congestionamiento de este nodo, por lo que se en 1924 instaló aquí el primer semáforo de Europa.



A inicios de los años 30s se completó la tienda Columbushaus, construida en lenguaje moderno, que era una subsidiaria de la francesa Galeries Lafayette. Curiosamente, en el anterior post vimos la versión contemporánea de esta tienda en la Friedrichstrasse, a manos de Jean Nouvel.

Columbushaus poco antes de su culminación en 1932

Potsdamer Platz destruida, con la Columbushaus en ruinas.



Los bombardeos de la Segunda Guerra mundial redujeron a escombros el otrora corazón de la ciudad, que no sería materia de reconstrucción en los años subsiguientes.

Potsdamer Platz antes y después de su destrucción.

Localizadas en el límite de Berlín Oriental y Occidental, tanto la Potsdamer como la Leipziger Platz fueron divididas por el muro y posteriormente la franja de la muerte. Ni siquiera en el lado Oeste la Potsdamer Platz fue recuperado. Era el límite de la ciudad y la tierra de nadie.



INICIO DE LA REHABILITACIÓN

Aunque parezca increíble, la renovación de Potsdamer Platz ocurrió a principios de 1989, cuando nadie se imaginaba que el muro caería ni mucho menos que Alemania se reunificaría. Ese año, la compañía Daimler-Benz había adquirido unos terrenos en el lado occidental de la plaza y planeaba construir una sede allí. Obviamente, tras la caída del muro en noviembre de ese año, los planes de la compañía cambiaron totalmente.

Superposición de Potsdamer Platz con el antiguo trazado del muro



Claramente la Potsdamer Platz tenía el potencial para simbolizar la unión de las dos mitades de Berlín. En 1991 el gobierno convocó un concurso internacional del que surgió ganador el estudio muniqués de Hilmer y Sattler, que favorecía una propuesta de baja densidad, sin rascacielos, parecida al Potsdamer Platz de los años 20. Sin embargo, algunos miembros del jurado, como Rem Koolhaas, criticaron abiertamente la elección, tildándola de “una concepción urbana reaccionaria, provinciana y amateur”. En esto coincidían los principales inversores del sitio, como Daimler-Benz, Sony Berlín Hertie y ABB, así que particularmente contrataron al renombrado maestro ingles Richard Rogers para un nuevo plan. El senado debatió ambas propuestas, y finalmente optó por la de Hilmer y Sattler.

Izquierda, propuesta de Hilmer y Sattler, 1991. Derecha, Plan alternativo de Richard Rogers.



Posteriormente en 1993, se convocó a un concurso internacional para desarrollar el detalle de la propuesta de Hilmer y Sattler en el que participaron, además de Rogers, Renzo Piano, Rafael Moneo, Arata Isozaki, Hans Kollhoff, Ulrike Lauber, entre otros, y en el que resultó ganador en maestro italiano, quien trabajó conjuntamente con Christoph Kohlbecker.


Sketch original de Piano, propuesta ganadora y propuesta corregida en 1993.



PLANTEAMIENTO DE POTSDAMER PLATZ
Potsdamer Platz se asienta un terreno irregular cuyo ingreso principal se encuentra en la confluencia de la Potsdamerstrasse (una avenida que corre de oeste a este y que luego se transforma en la Leipzigstrasse) con la Ebertstrasse, que corre de norte a sur. En la intersección de ambas nace un gran parque lineal vecino a la calle Likstrasse, que define el la fachada este y más importante del conjunto. Hacia el oeste del mismo, se yerguen las llamativas formas del Kulturforum, y hacia el sur el límite es definido por el paseo Reichpietshufer, que acompaña el serpenteante curso del canal Landwehr.



El barrio de 500,000 m2 está compuesto por 19 edificios y 10 calles. La propuesta de Piano incluyó una variedad de usos: 56% oficinas, 19% vivienda, 11% comercio, 9% hoteles y 5% cultural. Para garantizar variedad en el conjunto, se invitó a los otros estudios a que colaboraran con proyectos arquitectónicos.

La propuesta de Piano considera dos piazze al inicio del conjunto, dos espacios trapezoidales que se hallan cerca a  la plaza octogonal Leipzig, también restaurada aunque no parte del plan. Precisamente frente a estas plazuelas se encuentran las torres más altas, cuyas agudas esquinas definen el ingreso al conjunto, comportándose como puertas urbanas.


Respecto a las plazoletas de acceso, pienso que son demasiado pequeñas para congregar la función de una plaza, al ser fracturadas por una vía que las atraviesa. En lo personal, pienso que hubiera sido una opción interesante sumergir las avenidas bajo tierra y hacer una sola gran plaza de acceso a Potsdamer Platz, conectada a otra gran plaza en Leipziger Platz (cuyo espacio octogonal también se halla partido en dos, y que funciona como dos grandes jardines, pero no parece congregar una función de parque). Pienso que aquello hubiera sido un binomio interesante entre plaza seca y parque verde, hubiera contribuido notablemente al espacio público en el centro de Berlín, dándole preponderancia al peatón sobre el vehículo, y a su vez, hubiera hecho más proporcional la escala de las torres de entrada, la que por momentos es un poco aplastante. Imagino que la importancia histórica de Potsdamer Platz como nodo vehicular habrá pesado en la decisión de los proyectistas, pero mi percepción es que hay pocas áreas públicas para un conjunto urbano tan importante. En otras palabras, extrañé una buena plaza en Potsdamer “Platz”.


En todo caso, Piano parece haber volcado la experiencia peatonal a la trama de calles trabajada con maestría para hilvanar el tejido urbano con un tratamiento paisajista que brinda calidez y unidad a este variopinto conjunto.


El enorme porte de las torres va aterrizando en una escala más humana en los otros edificios.


Sin embargo, algunos críticos como Werner Sewing han apuntado la ineficiencia de la propuesta en términos de planeamiento de transporte, ya que el área tiende a sobresaturarse de vehículos. También se ha criticado la imagen "norteamericana" del conjunto, tildándola de Disneylandia y de Pequeño Manhattan.

LA CONSTRUCCIÓN

Potsdamer Platz se convirtió en el sitio de construcción más grande de Europa. La reconocida eficiencia alemana permitió culminar este coloso en apenas cuatro años, a pesar de contar con dificultades geológicas, con un suelo arenoso y una alta freaticidad que permitía encontrar agua a apenas 3 metros bajo el suelo, dada la cercanía al canal. No importaba si drenaban el agua del terreno, inmediatamente se volvería a filtrar, por lo que ya que era muy tedioso y complicado trabajar en un terreno pantanoso, decidieron inundarlo todo y trabajar bajo el agua, logrando mayor movilidad. Era entonces muy común ver a los constructores usando equipos de buceo, y sumergiéndose hasta 20 m bajo el agua.


Para ello excavaron lo más posible hasta que el agua se volvió pantanosa, y posteriormente rompieron el muro del canal, creando un lago artificial de 7 hectáreas, que sería parte del paisaje de la construcción por 4 años. Luego, usando barcazas empezaron a perforar el terreno haciendo el lago más profundo. Posteriormente otra barcaza funcionó como una fábrica de cemento, y una tercera barcaza era una perforadora que se utilizó para plantar los pilotes que conformaron la estructura del conjunto. En algunos casos para sostener los edificios de 100 m de alto tuvieron que excavar hasta 230 m hasta encontrar un suelo consistente.


Pero, ¿cómo resolver el problema del enorme acarreo de materiales hasta el sitio de construcción (y al mismo tiempo de los escombros hacia las afueras) sin convertir en un infierno el tráfico de Berlín central?
Para ello se creó una red vial especial subterránea para transporte de materiales de 2.5 km de largo, que permitió un desenvolvimiento del tráfico en vías superiores relativamente normal.
Paralelamente se desarrolló un organizado sistema de entrega de materiales “justo a tiempo”, es decir, sólo en el momento en el que se los necesitaba. Esto evitó el uso de grandes áreas de almacenamiento de material.


***
Es indudable que, a pesar de las críticas, Potsdamer Platz ha resultado un éxito desde el punto comercial y como punto de atracción de la población. Otras actividades complementarias han ayudado a darle un protagonismo aún mayor a nivel internacional. Por ejemplo, el Potsdamer Platz es la sede del renombrado Festival de cine de Berlín desde el año 2000. Es aquí donde, este año, mi compatriota Claudia Llosa obtuvo el Oso de Oro por la película hispano-peruana “La Teta Asustada”.


RECUPERACIÓN DE LEIPZIGER PLATZ
Como complemento, puede verse el video de la Leipziger Platz recuperada y de los edificios que definen su forma octogonal (Presionar aquí si no puede ver el video).




VER TAMBIÉN

- OTRAS OBRAS DE RENZO PIANO

- BERLÍN Y EL MURO



Una de las placas de concreto que formaban el antiguo muro de Berlín en Postdamer Platz se encuentra ahora cubierta de chicles... guácala...

12 noviembre, 2009

BERLÍN DESPUÉS DEL MURO: GALERÍAS LAFAYETTE


“Este edificio está a medio camino entre la abstracción y la figuración, entre la luz natural y artificial, un medio escenográfico sutil que crea un juego. Es el motor de la seducción, convirtiendo en interrogante aquello que es revelado y aquello que es oculto, oscuridad y luz, lo inteligible y lo sensible.
El propósito del edificio: encender los primeros fuegos de la regeneración de Friedrichstrasse.”
Jean Nouvel
Como habíamos mencionado en el post anterior, la Friedrichstrasse era una de las calles comerciales más importantes de Berlín al inicio del siglo XX hasta la Segunda Guerra Mundial.



Tras la caída del muro, Berlín comenzó la ardua tarea de reunir sus mitades. Ardua porque tras más de 40 años de régimen comunista el lado oriental lucía vetusto, atrasado, descuidado y desprovisto de vida (aun así las divisiones sociales y políticas han probado ser más difíciles de integrar que las urbano-arquitectónicas).

Unter den Linden fue uno de los primeros espacios urbanos en regenerarse, gracias a la impecable restauración de la Puerta de Brandemburgo con su histórica escultura a la victoria (robada de Berlín a París por Napoleón en 1806 y recuperada pocos años después) y al tratamiento de la plaza enfrente. La contundencia de la estructura espacial y el significado de este monumento y el famoso bulevar que preside coadyuvaron a esta pronta recuperación.



El muro se desvanece y la Puerta de Brandemburgo recobra vida. Estas fotos fueron tomadas en paneles frente a la estación de Berlín.

El caso de la Friedrichstrasse era más complicado, y requirió la intervención de un proyecto de regeneración urbana. Para ello, en 1991 se convocó a un concurso internacional para la renovación de tres manzanas a lo largo de esta importante vía comercial, a cargo de tres arquitectos respectivamente. A pesar de ser diferentes, estas tres galerías se comunican subterráneamente. En una de ellas resultó ganador Jean Nouvel, arquitecto francés quien propuso la versión berlinesa de una de las tiendas más famosas de París: las Galerías Lafayette, ubicadas frente la Ópera de Garnier.

Interior de las galerías Lafayette, en París, con su cúpula Art Noveau que data de 1912.

LAS GALERÍAS LAFAYETTE, BERLÍN.

El edificio se ubica en la esquina de Friedrichstrasse y Franzosischestrasse, dos vías importantes en el área central de Berlín.

Las galerías se encuentran a una cuadra de la  Gendarmenmarkt, la más hermosa plaza de Berlín.



El entorno de las galerías está compuesto por bloques masivos de tiendas comerciales. La propuesta de Nouvel, un edificio vidriado y transparente, causó controversia pues se esperaba que se respete el carácter sólido de estas edificaciones contiguas.




A primera vista me pareció un poco extraño, en el sentido de alienígena, con su gran esquina curva, impuesto sobre un entorno al que parecía no pertenecer. Pero de noche los vidrios se desvanecen, se hacen etéreos y es como si el espacio interno se extendiera hacia la calle, o viceversa.


Efectivamente, el edificio ha sido concebido como una vitrina gigante, particularmente de noche, cuando el interior de las tiendas es mostrado sin impudicia hacia la calle.



Como hemos visto en otras obras de Nouvel, anteriormente comentadas en este moleskine (como la Torre Agbar, el Instituto del Mundo Árabe o la Torre Doha), este arquitecto tiene predilección por trabajar las fachadas de sus edificios en diversas capas o "pieles". Las Galerías Lafayette no serían la excepción, aunque de una manera más soslayada que en los casos anteriormente mencionados.




La fachada vidriada está compuesta por 3 capas, las dos externas de vidrio irrompible y con una interna de vidrio laminado. Esto permite crear un colchón de aire que permite ventilar efectivamente el edificio (me recuerda a un ardid parecido utilizado por Renzo Piano en su tienda Maison Hermes en Tokio, aunque en el caso de Berlín, Nouvel ha sido mucho más sutil.




INTERIOR

El exterior fue planteado como una gran vitrina, pero es el interior el que llamó la atención de la crítica internacional.

El edificio está organizado en 6 niveles, 2 sótanos y 2 niveles de estacionamiento, sostenidos sobre una estructura de columnas cilíndricas dispuesta en una trama de 8.1 x 8.1 metros. El programa incluye áreas comerciales, oficinas y departamentos de vivienda.


"Una estrategia espacial crea una sinergía entre la expresión de los espacios comerciales y las oficinas. El espacio fluye verticalmente hacia el cielo (admitiendo la luz natural como un elemento arquitectónico) y también se sumerge hacia el interior de la tierra (marcando la ubicación del estacionamiento)."




El evento principal al interior es un grupo de conos acristalados, pensados para introducir la luz al edificio y como elementos visuales atractivos. La luz se refleja y refracta de manera diversa en estos cristales, formando calesidoscópicos efectos al interior, siempre cambiantes de acuerdo a la hora del día.


Foto cortesía de Tobi

Al centro, un atrio circular presenta un gran cono invertido que se comunica con los sótanos inferiores y llega hasta el estacionamiento. Sobre él se ubica otro gran cono suspendido de 50 metros de alto.


Adicionalmente  existen otros cuatro conos menores invertidos, por los cuales entra la luz generosamente, al igual que en la gran cúpula de cristal de las Galerías Lafayette en París.


Estos conos cuentan con una doble lámina de protección solar en la azotea y su ápice culmina con es una punta especial de vidrio de 2 cm de espesor, fijada con anillos de metal a la estructura del cono.



La circulación se organiza en torno al espacio central, el cual, si bien impresionante y glamoroso, ha sido criticado por su poca funcionalidad. De hecho, debido al alto costo que presupone el área ocupada, los comerciantes han optado por atiborrar el espacio circundante con sus productos, en lugar de ser de una amplia área de expectación o paseo.



A pesar de estas críticas,  las galerías Lafayette se yerguen como el edificio más conspicuo de la Friedrichstrasse. Véase la diferencia con su vecino, un conjunto de galerías desarrollado por Henri Cobb. Este edificio en apariencia siguió un patrón más convencional y similar a su entorno, aunque durante la noche sale del closet y se torna aún más escandaloso que la propia versión de Nouvel.




El siguiente video muestra un análisis de las galerías, en inglés.



VER TAMBIÉN
 
- BERLÍN Y EL MURO


- OTRAS OBRAS DE JEAN NOUVEL.

 - COMERCIO.


Junto a Marco Ramos, hábil arquitecto y un gran amigo, disfrutando de la comida (y bebida) típica alemana.