08 junio, 2009

UNA MIRADA A JODHPUR, INDIA.


El fuerte de Mehrangarh en Jodhpur, en la desértica zona de Rajastán, al noroeste de la India, es la más majestuosa y una de las más grandes fortalezas del subcontinente indio.


Está rodeada también por una muralla, pero a diferencia de Óbidos, la población se encuentra fuera de ella, estableciendo un claro límite espacial que denota componentes físicos, sociales, religiosos y culturales.


En la fotografía satelital puede apreciarse la diferencia entre la contundencia y masividad del fuerte y el imposible laberinto de callejuelas que se entreveran en un tejido completamente orgánico y sin patrón aparente.

Foto cortesía de roevin

A diferencia de la dorada tonalidad de la ciudad de Jaisalmer, el paisaje urbano de Jodhpur se tiñe de índigo en una impresionante gama de azules, en la que siempre resalta el vívido contraste de alguna puerta verde, una ventana rosa, un balcón rojo o simplemente el colorido sari de alguna mujer que transita por sus estrechas callejuelas.

Foto cortesía de drawlison

La zona antigua de Jodhpur es azul no sólo por una cuestión de look (y digo no sólo pues al principio sólo a los brahmanes se les permitía pintar su casa de este color). El uso del índigo sirve como repelente de insectos y como aislante térmico en los tórridos días de verano.


BREVE HISTORIA

Este lugar, un oasis en el medio del desierto Thar, se llamaba antes Marwar y era parte del imperio hindú Gurjara-Pratihara que gobernó India entre los siglos VI y XI. Posteriormente, se llevó a cabo la conquista musulmana de esta zona. En 1459, el clan Rathore llegó aquí liderado por Rao Jodha, que tuvo que emigrar de tu territorio debido a la invasión por los afganos. Jodha puso su nombre a la ciudad, Jodhpur (el lector notará que el sufijo del sánscrito pur que significa “ciudad” ha llegado en muchos casos hasta nuestros días: Udaipur, Jaipur, Singapur, Kuala Lumpur, etc).


Jodhpur prosperó rápidamente, gracias a su estratégica posición en la ruta de comercio de seda, opio, sandalias, café, etc. y posteriormente gracias a su alianza con el imperio mogol, de quienes se convirtió en feudo. Fue precisamente la influencia mogola la que determinó el carácter de la arquitectura del fuerte.


Una alianza semejante protagonizaron los maharajás y comerciantes (llamados marwaris) de Jodhpur con los ingleses durante el Raj Británico (1858-1947), gozando de favores especiales a cambio de lealtad a los europeos.


El enorme y fastuoso palacio de Unaid Bhawan fue construido en estilo Art-Decó Indio, en plena época colonial británica, diseñado en 1924, por Henry Vaughn Lanchester. Realmente sobrecoge la extrema diferencia entre el boato del palacio del maharajá y la pobreza de las calles de Jodhpur, separados sólo por algunos kilómetros.


FUERTE MEHRANGARH

Foto cortesía de SYD S

Mehrangarh es un fuerte enorme, dispuesto sobre una colina a 125 m sobre la ciudad, la que domina completamente. Nótese que el sufijo garh significa “fortaleza”. Por ejemplo, Chandigarh se construyó cerca al templo-fortaleza en honor a la diosa Chandi (Puede presionar en los enlaces para conocer algunos hechos curiosos de la historia del castillo en Anécdotas de Moleskine).

Al levantarme, desde el hotel, me encontré en medio de una tormenta de arena. Desde allí el fuerte parece envuelto en un inexpugnable halo de misterio.

Fue fundado en 1459, el mismo año que la ciudad, en un área ocupada por un sabio ermitaño (1) y desde entonces ha sufrido una serie de modificaciones y adiciones, aún durante la ocupación inglesa.


Se accede al fuerte a través de 6 grandes puertas, generalmente tras una curva luego de una pendiente, especialmente diseñadas para evitar el ataque de elefantes (de allí las púas que se aprecian en la fotografía). Estas puertas separan el exterior del fuerte, de naturaleza más defensiva, del interior, de un carácter más palaciego.


En la primera puerta pueden observarse los restos de un ataque con balas de cañón (2).


Al ingresar, una serie de impresiones de manos llama mi atención. Se trata de las huellas de las mujeres de los maharajás quienes, al morir sus esposos, se lanzaban a la pira funeraria de éstos para acompañarlos en su viaje al paraíso durante la ceremonia del sati (3).

A pesar de las diferencias de estilo y escala, esa sensación espacial de sentirse en medio de un sandwich, ascendiendo las excaleras con una pared alta a la izquierda y un edificio sobre una mole de roca a la derecha, me evocó la experiencia que se tiene en las gradas al lado de la abadía del Monte Saint Michel, en Francia (ver video).


Tras cruzar la puerta asoma la arquitectura del palacio, la cual destaca al mismo tiempo por la imponencia de su escala y por la exquisitez de su detalle.


El patio principal, donde se llevaban a cabo las coronaciones de los príncipes, está definido por la configuración en U de los volúmenes palaciegos, donde actualmente funciona un museo (4).


La filigrana de las ventanas es una expresión arquitectónica de la tradición islámica de ocultar a las mujeres de la vista de los hombres tras finos velos, a través de los cuales ellas sí podían tener una vista de su alrededor (5). Similares observatorios pueden ser apreciados en el Palacio de los vientos de Jaipur, que espero mostrar en un futuro en este moleskine.


Si el exterior impresiona por su minucioso tallado, el interior sobrecoge for su cargado y rico decorado.

Foto cortesía de Pathfinder

De los muchos salones que contiene el palacio, los más importantes son:

Phool Mahal (Palacio de las Flores) : que era el recinto donde bellas damas llevaban a cabo danzas, consagradas a la delicada y ardua tarea de dar placer a su señor. Las paredes y techo se hallan recubiertas de mármol, espejos, filigrana de oro, incrustraciones de piedras, pinturas y adornos . Este salón se separa únicamente mediante una columnata con motivos florales. La visual es abierta, no es un salón cerrado como en los palacios europeos, lo cual es suficiente para establecer el carácter majestuoso y algo intimidante de este espacio y separarlo aún más del mundo cotidiano, símbolo del poderío de los grandes señores.


Takhat Mahal: Todavía más decorado, era el aposento del monarca Takhat Singh, el maharajá que estaba en el poder cuando los británicos ocuparon India. El Takhat Mahal muestra el horror vacui a menudo usado en la estética india. A los espejos, pinturas e inscrustraciones, se añaden estas esferas de cristal, importadas por los ingleses y que se dice tenían una representación celestial. Pero más allá de la decoración, es un ambiente muy bien climatizado naturalmente, gracias a diversos artilugios como su ventilación cruzada.


Moti Mahal (Palacio Perlado): Es el salón más grande y lleva ese nombre por el color, que se obtuvo añadiendo conchas molidas a la mezcla del estuque. En este caso las paredes no tienen ornamento, precisamente para destacar más el trabajo del techo, decorado con espejos. Es aquí donde el monarca recibía a sus súbditos y dignatarios en privado. Contiene 5 balcones secretos elevados, desde donde las esposas del monarca podían escuchar las conversaciones en el salón, especialmente cuando el maharajá se ausentaba temporalmente.


Jhanki Mahal (Palacio de las espías): En esta galería de ventanas ricamente labradas las mujeres, que estaban ocultas a la vista del mundo, podían observar y espiar qué estaba pasando alrededor, particularmente en el patio que estaba al frente (6).


(Como el lector habrá notado, mahal significa palacio. La historia del nombre del Taj Mahal ha sido previamente reseñada en este blog).

Por su inexpugnable majestuosidad, la soberbia exquisitez de sus tallados en piedra, por su funcionalidad y fastuosa decoración interior, el fuerte de Mehrangarh ha sido declarado una de las siete maravillas de la India.

El siguiente video muestra más fotografías de Jodhpur y del fuerte Mehrangarh. Algunas fotografías son tomadas de la web, la mayoría son de mi autoría. La música es Moros en la Costa de Jirafas de la India (Presionar si no puede ver el video).


Dedicado a Mon. ¡Feliz cumpleaños Dag!

VER TAMBIEN
- ARQUITECTURA ISLÁMICA


Conocí a este señor de la gorrita en el tren de Delhi a Jodhpur. No recuerdo su nombre, aunque siempre recordaré la amabilidad y hospitalidad suya y la de su familia. No sólo me alojó en su casa, donde su esposa me preparó una deliciosa cena, sino que él mismo era un experto en preparar chais (té con leche, especias y menta). Uno de los más gratos recuerdos que tengo de India.

7 comentarios:

Noelplebeyo dijo...

Pues como siempre me alucinas por la calidad de tus reportajes y el maravilloso análisis arquitectónico y antropológico que lleva

Feliz viaje.

Saludos

Anónimo dijo...

Muchas gracias Oscar.
Es todo un placer compartirlos.
Namaste!

Luis dijo...

Plenamente de acuerdo con el comentario de arriba... cuando parece que ya tienes una idea en la cabeza de la mayoría de lugares del mundo, cuando crees que más o menos has visto de todo un poco, no tienes más que pasarte por este blog para saber cuán equivocado estás y la cantidad de lugares, culturas y personas te quedan por conocer... de los que ni siquiera has oído hablar pero en los que con gusto podrías perderte y escapar del día a día...

Gracias una vez más por compartir tu visión de estos viajes, Carlos! La admiración y la envidia se dan a partes iguales =)

Carlos Zeballos dijo...

Luis
Muy agradecido por tus palabras.
Yo tambien comparto tu sensacion de descubrir cosas que jamas supe que existian, y que sin embargo tienen una calidad extraordinaria.
Un abrazo

ShaelKoNef dijo...

Carlos
como es eso que el indigo repele los insectos?
es un mito urbano?

Carlos Zeballos dijo...

Parece que funciona, también se usaba en la antigua Arequipa colonial, aunque no sé si con ese fin.
Un saludo Eduardo. Por donde andas?

Invertir en oro dijo...

Hola amigo, he leido tu blog y me parece muy bueno, todas estas arquitecturas son geniales y profesionales, gracias por el aporte.
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