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02 marzo, 2010

DIEGO RIVERA: MUSEO ANAHUACALLI

Diego Rivera fue uno de los artistas más importantes de América y es conocida su copiosa obra como muralista y pintor. Sin embargo, fue muy grande mi sorpresa cuando me llevaron a ver una importante obra suya como arquitecto: el Museo Anahuacalli.

Diego Rivera en el museo durante su construcción.

Masivo, con elementos en talud y construido en piedra, evoca inmediatamente una imagen mexicana, no sólo desde el exterior sino particularmente al recorrerlo. Pero la solidez de sus paredes son un reflejo de la solidez de los valores que encierra: el profundo amor de Rivera por su tierra, especialmente del arte y la cultura mexicanas. El Museo Anahuacalli no fue un encargo, fue diseñado por el propio Diego Rivera para albergar su enorme colección de piezas de arte prehispánico, la que había venido atesorando a través de décadas y que había servido de inspiración para su propia obra. Pero fue también ideado como un mausoleo para él y Frida Kahlo, de allí su carácter inspirado en la arquitectura funeraria mesoamericana.


Al recorrerlo y contemplar las casi 2000 piezas de la muestra (el museo tiene 60,000), me deja boquiabierto las cercanas similitudes entre los iconos del México y el Perú prehispánicos. Teotihuacanos, olmecas, mayas y aztecas comparten con chavines, paracas, nazcas, chimús e incas símbolos de deidades con rasgos de serpientes, felinos y aves, cabezas clavas y elementos geométricos. No estoy sugiriendo aquí que haya habido una conexión o influencia directa entre ambas culturas, separadas en un espacio y tiempo muy diferentes (que recuerdan a las elucubraciones de Francisco Loayza) pero en todo caso es interesante comprobar cómo culturas diferentes en paisajes disímiles llegaron a algunas respuestas parecidas.

Escultura prehispánica mexicana tallada en ónice
Chacana, en Machu Picchu, simbolizando la unión entre los mundos de arriba, de aquí y de abajo.

Por supuesto, este motivo no ha sido exclusividad de los artistas americanos. Véase el adorno de la tumba de la derecha, en Petra, Jordania.

EMPLAZAMIENTO

El museo Anahuacalli se ubica en Coyoacán, al sur de la ciudad de México. La zona del museo es un gran parque alargada, en cuyo extremo noreste se ubica una gran plaza seca cuadrada, flanqueada en sus tres lados por edificios, en donde el museo se emplaza dominante hacia el sur y los servicios de cafetería y souvernirs al oeste y este. La plaza es seca, trabajada también en piedra, y el tratamiento paisajista ha sido trabajado con cactáceas.


Rivera inició el diseño del museo ya en 1933 y su idea era crear un complejo integrado para el desarrollo de las artes, donde se desarrollaran eventos de teatro, danza, pintura, música, etc. todo ello integrado a un entorno natural. Los edificios, por tanto, se organizan en torno a una plaza seca cuadrada.


Rivera se inspiró en los templos de Nahuatl, tratando de hacer de este edificio una “casa de energía”, que es el significado de Anahuacalli .
El museo es una caja maciza, ligeramente deformada con taludes, inspirados en elementos teotihuacanos y mayas, pero también con elementos contemporáneos, como los grandes ventanales en la fachada.

A esa sensación contribuye el material (una piedra volcánica oscura existente en el lugar, proveniente de la erupción del Xitle), el tratamiento esterior y el diseño interior, que me evocan a algunos espacios en los templos de Teotihuacan.

Templo de Quetzalcoatl, en Teotihuacan.


Rivera, sin embargo, no hace un calco de la arquitectura mesoamericana. No es un edificio “en forma de pirámide maya”. Es un edificio moderno, al que se le ha querido dar una profunda identidad local, sin caer en la caricaturización de los estilos prehispánicos. Para lograr este difícil balance, Rivera contó con la asesoría del famoso arquitecto norteamericano Frank Lloyd Wright, con quien intercambió opiniones acerca de la integración entre naturaleza y arquitectura. De hecho, el diseño del museo Anahuacalli ha tenido influencia de la Casa de la Cascada de Wright.


La composición es simétrica y armónica, a pesar de que cada una de las tres plantas ha sido trabajada en forma diferente. La disposición de las ventanas en la fachada le da un carácter imponente, aunque el acceso principal en este caso sea un pequeño arco ojival. Este gesto, si bien puede ser criticado como desproporcionado a la majestad del volumen, por otro lado es un gesto de sencillez, de dar escala humana al ingreso a un edificio monumental.

Foto cortesía de Jorge Alaya

Un detalle interesante lo constituyen las ventanas alargadas, las cuales en lugar de cristal contienen piedra ónice de color ámbar, que es opaca desde el exterior pero translúcida desde el interior.

Vista exterior e interior de las ventanas de ónice.

Detalle de las ventanas y puerta de ónice.

Al interior, el efecto combinado de la escala, la luz natural y la iluminación artificial le dan al museo un carácter solemne, corpulento y misterioso. Otro aspecto impactante es el trabajo de los mosaicos, los cuales adornan techos y paredes trabajados en la misma piedra gris y que representan motivos estilizados precolombinos.


Lamentablemente la muerte sorprendió a Diego de Rivera antes de la inauguración del museo, el cual fue culminado en 1964 gracias a su amiga y mecenas Dolores Olmedo.

DISTRIBUCIÓN

El interior alberga una magnífica una colección de piezas arqueológicas de las culturas Tlatico, Olmeca, Azteca, Teotihuacana, Totonaca, Mixteca, Zapoteca y Huasteca (recomiendo visitar el blog Amautacuna de Historia del Prof. Arturo Gómez, y su interesante difusión de la cultura e historia precolombina en Mesoamérica).

El esquema de composición en planta se basa en un espacio central cuadrado rodeado por galerías que lo circundan en forma de U.

Primera planta (o planta baja). Mil disculpas por la falta de la claridad de la imagen. La próxima llevaré un trípode.

La primera planta (o planta baja como se dice en México) representa el mundo en que vivimos. Tiene un vestíbulo de ingreso, que desemboca en un espacio a doble altura, bañado por la luz ámbar de las ventanas de ónice. Aquí se muestran ejemplos de arte del periodo pre clásico mexicano.

Alrededor, en las galerías circundantes se hallan piezas arqueológicas de la cultura Teotihuacana y Azteca, en un ambiente semi ouscuro, representando el inframundo.


La segunda planta está dominado por un gran espacio a doble altura, iluminado a través de grandes ventanales. Este habría sido el estudio de Diego Rivera, de no haber fallecido antes de su inauguración. Representa la trascendencia del ser humano




En la tercera planta se halla una galería con cerámicas de la cultura Tlatico, Azteca, Teotihuacana, Totonaca, Mixteca, Zapoteca y Mexica. La iluminación lateral de las galerías, que se filtra a través de las rendijas verticales del espacio ofrece un notorio contraste con el tono escuro de la piedra, y el recorrido es siempre acompañado por los mosaicos coloridos en los techos.


En el último nivel se accede a una expansión, la que desde el exterior le da la forma aterrazada al edificio. El espacio abierto contrasta con el carácter masivo y cerrado del museo, y desde aquí pueden apreciarse vistas del parque circundante, la ciudad e incluso el volcán Xitle.


AMPLIACIÓN

A partir del 2004 se ha venido implementando un proyecto para integrar el arte y la naturaleza, una de las ideas primigenias de Rivera. El llamado Espacio Ecológico es un gran parque alrededor del museo, de 46000 m2.
• Tres tipos de recorridos: se jerarquizaron e identificaron tomando en cuenta la accesibilidad, las zonas que atraviesan y su uso posible. Los recorridos serán tres: corredor mantenimiento, recorrido principal, sendero ecológico. Con la finalidad de apreciar el matorral xerófilo en buen estado de conservación.

• Programa espacios: se consideran las características propias del área natural, así como para la cantidad de personas que cada una puede atender sin impactar negativamente su entorno inmediato. Estos espacios buscan enriquecer la oferta de actividades y eventos que provoquen a la vez en los usuarios un sentimiento de valoración, respeto y apropiación del espacio natural. Los espacios son: plaza principal, exhibición de productos, unidad de reciclaje, puntos de reunión, miradores, puntos de descanso y esculturas, taller de educación ambiental, cuerpos de agua.
Tomado del grupo facebook del museo

VER TAMBIÉN:

- DIEGO RIVERA
- MUSEOS DE HISTORIA

No habría visitado este lugar de no haber sido por mis amigos, el Arquitecto Paco Pérez V. y su esposa Carla. Muy agradecido.

13 octubre, 2009

CASA-ESTUDIO DE FRIDA KAHLO Y DIEGO RIVERA


La casa-estudio de Frida Kahlo y Diego Rivera es uno de los edificios contemporáneos más importantes de México, no sólo por haber sido la residencia y el taller de dos de los más importantes exponentes laninoamericanos de la pintura del siglo XX, sino por tratarse de la primera construcción del movimiento moderno funcionalista en el continente Americano.

SOBRE DIEGO Y FRIDA

Si bien hoy en día la obra de Frida Kahlo (1907-54) es más conocida internacionalmente, en vida Diego Rivera (1886-1957) fue mucho más célebre que su consorte. De hecho, podría decirse que es el artista mexicano más importante del siglo XX.

Diego María de la Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de la Rivera y Barrientos Acosta y Rodríguez tuvo una producción tan extensa como su nombre, tan vasta como su figura, tan apasionada como su apetito por las mujeres.
La obra de Kahlo, de paleta intensa, exhuda el sentimiento de profundo dolor físico que le causaba su postración a causa de un accidente de tranvía, y la rabia y frustración que le producían las aventuras amorosas de su esposo.



"El elefante y la paloma", canción de Pedro Guerra, dedicada al amor de Diego y Frida.
Agradezco a mi buen amigo Rafo Gómez por enviarme la canción.


El amor de Frida y Diego, lleno de pleitos y reconciliaciones, es uno de los más célebres del mundo artístico moderno, pues a diferencia de Dalí y Gala, Kahlo no fue sólo una inspiración sino tuvo una producción pictórica propia, a pesar de la enorme influencia de su maestro, esposo y amigo.


La casa-estudio aparece en la película Frida, con Salma Hayek y Alfred Molina.

LA CASA

El diseño de la casa corresponde a Juan O'Gorman, arquitecto, pintor muralista y amigo personal de Rivera. Mexicano de origen irlandés, O'Gorman introdujo a México ideas vanguardistas de Le Corbusier y basó sus proyectos en conceptos funcionalistas.

Bocetos de la casa, cortesia de Andres Moya

El arquitecto había comprado un gran lote en una esquina de la Colonia San Ángel de la ciudad de México, y le ofreció a su amigo Diego diseñarle una casa con una función ad-hoc para el pintor (algo completa y revolucionariamente inusual a inicios de los años 30's) y construirla de la forma más eficiente y económica posible.

Perspectiva de la casa por Juan O'Gorman

Para ello, O'Gorman concibió dos casas por separado, pesando en la individualidad de cada artusta. El arquitecto incorporó en el diseño de ambas los 5 elementos que había experimentado Le Corbusier en sus casas Citröen (1927) y Savoye (1929): la planta libre, los pilotes, la ventana corrida, la fachada libre y la terraza-jardín.


A ellos añadió algunos elementos propios y de carácter mexicano: el color, los isos, una escalera caracol, un techo aserrado que recuerda una fábrica, un puente y un cerco perimétrico hecho de cactáceas.



La propuesta está constituida de dos bloques cúbicos, uno rojizo para Diego, tal vez idealizando su apasionado ímpetu, y otro azul para Frida, quizás simbolizando su melancólica tristeza.


Como se dijo, ambas casa estaban vinculadas por un puente, tal como la relación de los esposos, que requería su espacio propio, pero que se mantenía unida por amor.


Acorde con los principios corbuserianos de la vivienda como una máquina para vivir, O'Gorman puso gran énfasis en la función, diseñando una casa especial para una pareja de artistas, con amplios talleres y con un estudio de iluminación notable, ya que permite una dispersión uniforme de la luz, ideal para la pintura.


Imagínese el impacto en el veciendario cuando esta casa fue construida entre 1931-32. En esta casa vivieron juntos 5 años, hasta que él se acostó con su hermana, lo que motivó que Frida se mudara a su antigua Casa Azul en Coyoacán y se divorciara de Diego, una separación que sólo duró un año. Cuando se re-casaron optaron por vivir en la Casa Azul. Sin embargo, Diego volvió a su casa estudio luego de la muerte de Frida.



A pesar del relativo corto uso de la casa-estudio, sus muros y sus terrazas, sus planificados ambientes fueron testigos del nacimiento de algunas de las obras más famosas de Kahlo: aquí pintó "Lo que el agua me dio", "Las dos Fridas", o "el suicidio de Dorothy Hale" entre otros.


"Las Dos Fridas", por Frida Kahlo, 1939.

Por su parte, Diego Rivera, quien vivió en esta casa hasta su muerte en 1957, produjo más de 3000 obras, algunas de ellas, como las calaveras Judas (un homenaje a la prehispánica tradición mexicana de venerar a los muertos), se exhibe en el museo.


Colección de arte precolombino de Diego Rivera
Las calaveras Judas. A la derecha, los zapatos de Diego.
Vista de la casa ahora como museo. Al fondo se aprecia el retrato de la diva mexicana Silvia Pinal.

En cuanto a O'Gorman, prosiguió construyendo extensamente en México y trabajando como muralista, pero en la madurez de su carrera abandonó las ideas del funcionalismo riguroso, para acercarse más a la arquitectura orgánica, inspirado en la arquitectura tradicional mexicana y en la obra de maestros como Frank Lloyd Wright.

No obstante esta casa es su obra más famosa, y es considerada Patrimonio Artístico de la Nación.

VER TAMBIÉN

VIVIENDA UNIFAMILIAR

El arquitecto Paco Pérez y su esposa Carla, quienes no sólo me llevaron a esta casa, sino que amablemente me explicaron su historia y detalles, algunos de los cuales he incluido en este post.