Mostrando las entradas con la etiqueta restauración. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta restauración. Mostrar todas las entradas

18 agosto, 2011

RESTAURANT PALADAR 1900, AREQUIPA


El Restaurante Paladar 1900, ubicado en el Centro Histórico de Arequipa, Perú, plantea una respuesta imaginativa y elegante al difícil dilema de proponer una intervención contemporánea en un ambiente histórico monumental. Para ello su autor, el Arq. Hernán Perochena, en colaboración con el Arq. Javier Boza, planteó una propuesta fresca, luminosa, integrada visualmente al paisaje fluvial colindante pero respetando la identidad formal y la estructura espacial de la casa que la acoge. El trabajo de Perochena –de quien hemos comentado su premiada propuesta colectiva para el concurso académico de Machu Picchu- se caracteriza por soluciones sutiles, sencillas pero de gran calidad espacial. La intervención materia de este post obtuvo el primer lugar en la Bienal Nacional de Arquitectura Peruana en la categoría Intervención en Edificaciones Existentes.


Ingreso y frente nuevo. Foto cortesía de Renzo Núñez

UBICACIÓN

El restaurante se ubica sobre la calle Villaba, dando frente hacia una calle republicana de estilo histórico, y aspecto adusto y severo. Por el otro lado, sin embargo, el predio está apostado sobre el borde de un valle, estupendas visuales hacia el río Chili.



Fachada hacia la calle Villalba
Detalle del patio de acceso

CONCEPCIÓN

A fin de tener una explicación de primera mano sobre los conceptos y experiencias en el diseño y la ejecución de esta obra, sostuvimos una conversación con su autor, la cual transcribo a continuación.


Iluminación interior. Fotos cortesía de Hernán Perochena

- Hernán, uno de los retos más interesantes del proyecto es su ubicación privilegiada, al borde de un paisaje interesante a aprovechar pero también dentro de una zona monumental. ¿Qué criterios asumiste para plantear la intervención?

En principio gran parte de la obra es nueva, es decir, solamente se recuperaron algunos muros externos al área misma del restaurante. En su lugar existía una casa muy fea que ya había reemplazado la edificación original. Esta casa sin ningún valor histórico ni arquitectónico fue demolida en su totalidad para dar paso a la edificación que tú conoces.

Construcción preexistente


En este caso pensé en la pertinencia de lo que iba a diseñar, y en cómo este edificio podría resaltar algunos valores de la arquitectura local. A mi criterio, dentro de los valores arquitectónicos locales, son los espaciales los que, contemporáneamente, podemos retomar, reinterpretar y poner en evidencia para propuestas dentro de la zona monumental. Decidí, deliberadamente, no utilizar ningún código o símbolo tradicional dentro del imaginario colectivo local, es decir, elementos que asemejen pilastras, arcos, cornisas, chorreras fueron descartados desde el inicio.

Distribución en planta, cortesía de Hernán Perochena

- ¿Cómo has asumido la organización espacial de la propuesta?

Centrándome en la construcción espacial, decidí organizar el edificio mediante el uso de una secuencia de espacios abiertos. El primero, es el patio que encontramos justo después de trasponer el umbral del muro de fachada, este primer patio te da acceso al restaurante (frente), zona de servicios (izquierda), y a un 2do espacio (derecha) que conectaría lateralmente hacia el jardín de fondo.



Otro punto materia de decisión en ese momento fue la ubicación de la puerta de acceso. Retome la idea del chiflón antiguo que usualmente conectaba el primer y segundo patio y decidí ubicar la puerta donde normalmente se ubicaba el chiflón. Evidentemente la escala y proporciones fueron alteradas para generar la jerarquía necesaria pero pienso que el resultado es el mismo, es decir, la idea de conexión en diagonal se mantuvo.



Una vez traspuesta la puerta, no existe ningún pasaje directo hacia el siguiente espacio abierto (terraza), a la manera antigua, es decir estas ya en un interior, sin embargo, a través de la transparencia puedes ver la terraza y darte cuenta de toda la organización espacial. Visualmente, la puerta está conectada a la terraza pues es lo primero que te llama la atención gracias a las vistas que se tienen hacia Recoleta.


Desde este punto tienes acceso hacia el salón principal, el que se encuentra en un eje directo hacia el paisaje, en este momento decidí usar una bóveda como cobertura para reforzar ese eje y hacer mas dramática la conexión hacia la naturaleza, es decir, acá la bóveda es un recurso espacial antes que una remembranza formal o una técnica constructiva, y el resultado creo que fue muy bueno, pues logre esa sensación, además la presencia del árbol justo en el remate del eje reforzó la importancia de la apertura espacial hacia la naturaleza.

Espacios interiores. Foto cortesía de Renzo Núñez

Espacios interiores. Foto cortesía de Renzo Núñez

Volviendo al sistema de espacios abiertos, la terraza fue el espacio que me permitió conectar todos los servicios públicos, fue también una decisión funcional, desde ella se accede al restaurante, a la cava que se ubico en un ambiente antiguo lateral, a los servicios y a los jardines donde pronto se ubicara un pequeño Lounge bajo un toldo muy ligero.



Fue además el punto espacial ideal para poder observar y comprender cómo un elemento contemporáneo se contrasta con uno antiguo (cava) y de esa forma realzar las características de ambos.

Área antigua recuperada. Foto cortesía de Hernán Perochena

Por dentro, el salón principal remata en una doble altura. Aprovechando la topografía e intentando tener una conexión directa del salón hacia los jardines, decidí crearla para, a través de una pequeña escalera, descender y salir justamente por debajo del árbol existente.

Árbol preexistente en su estado original

Jardines. Foto cortesía de Hernán Perochena

Jardines. Foto cortesía de Renzo Núñez

- Un contraste interesante se da entre la solidez de los muros de sillar y la esquina vidriada en la que descansa la bóveda y que le da un carácter muy ligero ¿Cómo afrontaste esto desde el punto de vista espacial y estructural?

Desde un punto de vista perceptivo, la bóveda debía verse como un elemento muy ligero. Se diseñó para que solo se sostuviera en los pilares estructurales, restándole gravedad, evidentemente la forma de bóveda le daba la posibilidad de distanciar los apoyos al humor del diseño y volar por sobre el ultimo apoyo, ya que la forma de arco rebajado podía soportarse por si misma a diferencia de un techo horizontal.


Cuando se pensó el remate visual en el árbol y la doble altura del salón inferior, fue necesario crear la esquina de vidrio pues de otra forma la relación con el exterior no hubiera sido contundente, incluso al diseñar la carpintería, se evitó en todo momento colocarle algo en la esquina y dejar que el vidrio de ambas direcciones se encuentre libremente en ella. Si uno piensa en el vacío como volumen espacial, entonces es sencillo leerlo como contraposición al mismo volumen pétreo del sillar, este volumen, definido por dos planos de vidrio, le daba un carácter “masivamente abierto”, si me permites usar este termino, representando la contundencia de toda edificación histórica local.


- Te confieso que mi primera impresión me evocó a algunos aspectos de la arquitectura japonesa, concretamente la técnica del paisaje prestado. Es decir, la linealidad del espacio te fuerza la vista hacia afuera y el detalle de colocar el árbol como foco visual ayuda a incorporar el paisaje externo al espacio interior.

Bueno, la doble altura logró, además, una sensación magnífica en relación al espacio exterior, a través de las grandes mamparas, como queriendo realzar la importancia del cielo en Arequipa, para esto, recurrí a la idea de enmarcar el paisaje en una ventana grande a manera de cuadro.


Funcionalmente, creo que si uno observa la distribución, podrá darse cuenta que es todo muy simple, es decir, está organizado en 3 espesores que, de izquierda a derecha, contienen la zona de servicios en el primer espesor, el gran salón en el segundo, y el acceso y conexiones espaciales en el tercero.

El árbol como foco visual. Foto cortesía de Renzo Núñez


- Es cierto, es simple pero nada monótono, y es notable la calidad de la iluminación al interior.

Además de las grandes superficies vidriadas existen otros elementos que fui pensando como por ejemplo el tragaluz central con una serie de planos no alineados que permiten un juego discreto con las sombras, o la baranda completamente transparente para no interferir con la continuidad espacial, la robustez de la carpintería la que solamente así podría estar a la altura de las grandes superficies abiertas, es decir, necesitaba que tuviera un gran cuerpo capaz de resistir el peso del vacío.


- ¿Y el detalle de las sombrillas?

Bueno todo el crédito del mobiliario interno es para un artista plástico muy reconocido en el Perú, Hernán Sosa. El propietario le encargo el diseño del mismo.
En cuanto a la lámpara, yo solamente solicité un elemento continuo que reforzara el eje pero que no cubriera la percepción de la bóveda. Hernán propuso la idea de usar los paraguas invertidos.



- ¿Cómo se ha concebido el papel del mobiliario?

Como mencione anteriormente, los muebles fueron encargados a Hernan Sosa, el los planteó como elementos artísticos en sí mismos, de ahí la forma de cada uno de ellos. Me doy cuenta que es la percepción de amplitud del espacio la que permite existir al mobiliario pues este necesita de cierta amplitud para poder exhibirse como piezas de un solo trabajo plástico.



- Finalmente, trabajar en un sitio de valor histórico conlleva una polémica sobre qué grado y tipo de intervención debe hacerse, si una que se mimetice con el entorno u otra que lo destaque por contraste. ¿Cuál ha sido tu posición al respecto?

Para mí, la idea de mimetización está más ligada a la integración con la naturaleza, cuando se interviene en un lugar de valor histórico, la intervención debe ser pertinente, debe además ser respuesta a su momento histórico.
Como resultado, y viendo la reacción del público, puedo decir que, como lo había supuesto en un comienzo, el tema espacial realmente se encuentra grabado en la memoria de la gente, pues a pesar que la propuesta es básicamente opuesta a lo tradicional en cuanto a su relación con el exterior, a pesar que es una estructura muy ligera, que no pesa y a pesar que no utiliza los elementos que te mencione al inicio, es relacionada inmediatamente con la arquitectura arequipeña, gracias a la construcción espacial reflejo de las organizaciones espaciales tradicionales. Cuando esto sucede, ocurre lo que llamo “pertinencia cultural” de un objeto arquitectónico en un contexto específico.

Luces, sombras y reflejos. Foto cortesía de Hernán Perochena

VER TAMBIÉN

- PRESERVACIÓN Y RESTAURACIÓN



Y este es un caso feliz donde la buena arquitectura se combina con buena comida... mmmmm!!

11 agosto, 2011

REHABILITACIÓN DEL TAMBO "LA CABEZONA", AREQUIPA, PERÚ


Una de las actividades más difíciles de la profesión es la restauración arquitectónica. Además de consumir mucho más tiempo y recursos de lo que tomaría derribar un edificio y construir uno nuevo, involucra concienzudos estudios históricos, trabajos de reforzamiento estructural, recuperación y restauración de elementos y espacios, amén de la capacidad del arquitecto de dotar al antiguo edificio de una funcionalidad acorde con los requerimientos de los tiempos actuales. Sin embargo, este proceso es mucho más meritorio cuando la puesta en valor arquitectónica es acompañada de una regeneración social.


Ese es el caso que tratamos a continuación, la recuperación del Tambo "la Cabezona", otrora un hacinado tugurio en deterioro y hoy un ordenado vecindario multifamiliar que, sin haber erradicado a sus habitantes originales, sin duda enriquece el acervo cultural del Centro Histórico de Arequipa, Perú, considerado Patrimonio Mundial por UNESCO. Esta intervención ha ganado la XIV Bienal Nacional de Arquitectura Peruana entre otros premios, y fue inaugurada por los Príncipes de Asturias en su visita a Arequipa.


La restauración del Tambo La Cabezona es producto de un largo y paciente proceso de recuperación de otros monumentos históricos vecinos al río Chili, y que ya ha tenido magníficos resultados con la habilitación del Tambo de Bronce y el Tambo Matadero, y que continuará con otros tambos cercanos. Este proceso viene siendo ejecutado por un grupo de arquitectos de la Gerencia del Centro Histórico y Zona Monumental, de la Municipalidad de Arequipa, liderado por los arquitectos Luis Maldonado, Kelly Llerena, Daniel Paredes, Julio Azpilcueta y William Palomino. La restauración fue posible gracias al apoyo financiero de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo - AECID, a cargo del Arq. Juan de la Serna.

Los trabajos conllevaron un arduo trabajo técnico, histórico, legal y social. El resultado es casi irreconocible entre el antes y el después.

¿QUÉ SON LOS TAMBOS?

Los “tampus” fueron construcciones incas que se edificaron a lo largo de los caminos (
Qapaq Ñan) y que servían como depósito y lugares de descanso. Según Bernabé Cobo las dimensiones de los tambos oscilaban entre 35 y 100 m de largo por 10 y 17 de ancho. La atención en los tambos se basaba en el sistema andino de la mita, cada tambo era administrado por un funcionario denominado tampu camayoc”.

Considerando sus ventajas, los españoles adoptaron el sistema indígena de tambos, ya que en ellos se podía obtener comida, alojamiento y forraje para sus cabalgaduras. Con el tiempo y el desarrollo del comercio, los tambos coloniales cumplieron cuatro funciones principales: alojamiento temporal, almacenaje de productos y manufacturas, mantenimiento de los sistemas de trasporte (corrales y talleres) y comercialización en sus grandes patios.

Durante los siglos XVI, XVII y XVIII, las ciudades y los centros mineros requirieron ser aprovisionados de vinos (para los españoles) y coca (para los indígenas). Su abastecimiento organizó el circuito económico en la región sur: la coca provenía del Cusco y era enviada como retorno de la caravana arequipeña e iba hacia Potosí y los asientos mineros: el vino de Arequipa era llevado al Cusco, La Plata y Potosí. Esta dinámica comercial requería tambos como ámbitos de depósito de vino y aguardientes, de azúcares y mieles, del abasto cotidiano y de la concentración del ganado mular y camélido.


A partir de 1834 el sur empezó a exportar lana de oveja y fibra de alpaca a Inglaterra. En 1874 aparece el ferrocarril como factor decisivo que fortaleció el circuito lanar pero empobreció a los campesinos con el hundimiento del arriaje y las ferias locales. Todo ello sobrevino en el desuso de los tambos como espacios comerciales, su posterior abandono y/o cambio de uso con su consecuente deterioro.

UBICACIÓN

La mayoría de los tambos en Arequipa se halla en la calle del Puente Bolognesi, que era la única entrada a la ciudad y la conexión con la costa (antiguo puerto de Islay), "haciendo de los predios circundantes lugares propicios para la estadía de los comerciantes y sus animales de carga, el intercambio de mercaderías, productos y manufacturas, así como de animales, cueros y sus derivados."

El Tambo "La Cabezona" colinda al norte con la Calle Puente Bolognesi, al sur con el Pasaje Ibáñez y al oeste con la Avenida La Marina, paralela al río Chili. Su ubicación junto al río Chili fue también fundamental cuando el tambo adquirió un rol productivo, primero como molino y luego como curtiembre.

Vista aérea del Tambo La Cabezona, el Puente Bolognesi y el río Chili.
Foto cortesía del Arq. Carlos Rodríguez.

Cabe recalcar que desde la colonia el río era considerado como las afueras de la ciudad y el área ribereña era despectivamente denominada "la barranca", debido a la empinada topografía de la cañada. Es por esta razón que el tambo tiene un nivel a la altura de la calle del puente, pero 2 niveles (8 m) desde la Avenida de la Marina, ubicada paralela al río.

Tambo La Cabezona, antes de 1868 cuando aún era molino. Nótese que el entorno era prácticamente rural.

La Cabezona en 1890.

Tambo La Cabezona antes de 1960. Aún no hay la Avenida La Marina.

Tambo en el 2005, antes de la puesta en valor.

HISTORIA DEL TAMBO DE LA CABEZONA

Modesta fachada del tambo desde la calle Puente Bolognesi.

El tambo fue edificado, como otros, con bóvedas perpendiculares, que sirvieron de contención al relleno hecho para construir el puente. Su construcción data del siglo XVIII con el sistema y tecnología del periodo colonial con bóvedas, muros de cajón y sillar.

Evolución espacial del tambo. Hacer clic en la imagen para agrandar.

Inicialmente fue parte del sistema de molinos ubicados en la ribera del río hasta finales del siglo XIX. En 1816 el tambo fue adquirido por don Joaquín Bellido, de oficio curtidor. Su nieta Manuela Bellido (la “Cabezona”) amplió la propiedad, edificando el molino de almidón y los lavaderos de lana. A mediados del siglo XIX se construyó en el segundo patio un molino harinero hidráulico y, aunque sólo quedan vestigios, éstos tienen un valor histórico y cultural, por cuanto representan una de las actividades tradicionales de Arequipa, relacionada con la producción de harina y del guiñapo con el que preparaban la chicha.


Dos vistas del Tambo La Cabezona por los Hnos. Vargas, alrededor de 1922. En esa época la fachada contaba con dos balcones, hoy solo es uno.

El molino tenía un eje horizontal que era movido con la fuerza del agua del canal que transcurría por el tambo, haciendo girar un bloque de piedra circular que molía granos. Después de la molienda, el agua salía por el “cárcavo” a través de una canal de evacuación llamado “socaz”, llevando de nuevo las aguas al río. El molino contribuyó a la producción local del valle de Arequipa, aprovechando la importante producción de granos y pan llevar. Tras el ingreso del río en 1893, el molino quedó descompuesto e inutilizable.


Con los terremotos de 1958 y 1960, el tambo sufrió daños en sus estructuras, generando condiciones inadecuadas de habitabilidad y una notoria degradación ambiental. El tambo fue afectado por las entradas del río, enterrando parcialmente las arquerías hasta un nivel de 1.20 m. Los espacios comunes fueron invadidos con construcciones improvisadas, los servicios higiénicos eran deficientes y había un alto grado de tugurización.

Vista del segundo patio antes de la restauración. Al fondo, al otro lado del río, puede verse la Alameda Pardo.

El terremoto de 2001 comprometió la integridad estructural del tambo, generando desplazamientos en muros por las grietas y el peso de las construcciones adicionadas, las escaleras y construcciones en quincha y madera fueron también afectadas.


El arquitecto William Palomino explica la historia del Tambo La Cabezona.


Declaraciones de los vecinos

INTERVENCIÓN

El conjunto se organiza en torno a dos patios, sutilmente comunicados por un amplio zaguán. Dada la topografía, hacia la calle Bolognesi se ubica una barra de tres niveles, mientras que el resto de edificaciones son de dos niveles. El material predominante es una piedra volcánica blanca, que en Arequipa se le llama "sillar" (aunque en realidad un "sillar" es un bloque de piedra labrada usada en una construcción).

Primera planta
Segunda planta
Tercera planta
Secciones transversales. En negro: conservación. En azul: restauración. En rojo: obra nueva.
Planos cortesía de la Gerencia del Centro Histórico. Municipalidad Provincial de Arequipa.

El proceso involucró un largo proceso de negociación con los propietarios, cuyos predios se encontraban completamente atomizados e invadiendo espacios comunes. Como resultado, se les convenció de ceder parte de éstos, especialmente cuando involucraban áreas comunes, a cambio de realizar mejoras al interior de sus viviendas.



El proyecto articuló el aspecto arquitectónico constructivo, socio-económico y legal normativo. La intervención de la obra se realizó a partir de los espacios de uso colectivo (zaguanes, pasajes y patios) en razón de consolidar el respaldo social a la ejecución de la obra, viabilizar la negociación y los mecanismos de compensación así como inducir a la intervención de los espacios interiores de las viviendas.



La primera medida consistió en atender las estructuras en peligro de colapso, para lo cual se procedió a consolidar los sistemas constructivos tradicionales y en caso de ser necesario a mejorarlos con la introducción de elementos constructivos contemporáneos en bóvedas, muros y balcones.

Antes y después de la restauración del primer patio.

Antes y después de la restauración del segundo patio.

Luego se procedió a la recuperación de los espacios exteriores, realizando en primera instancia la demolición de toda construcción precaria, inestable o invasora del área común; posteriormente se hizo el cambio de todas las redes troncales de agua, desagüe y sistemas eléctricos. Finalmente se renovaron pisos y pavimentos.


Seguidamente se realizó el mantenimiento y restauración de fachadas, carpintería de puertas y ventanas así como de balcones, paralelamente al mejoramiento de los interiores con la adecuación y habilitación de cocinas, baños y pisos para cada vivienda. Finalmente se realizaron trabajos de jardinería, áreas verdes e iluminación en general.


La arquitecta Kelly Llerena explica el proceso de restauración

RESULTADOS
  • Mejoramiento de la calidad de vida de 82 familias en términos de seguridad constructiva, salubridad y habitabilidad de las viviendas, así como de la revaloración de los edificios históricos.
  • Fortalecimiento de la autoestima individual y colectiva de los vecinos, y revaloración de sus costumbres y actividades sociales.
  • Cambio de actitud de los propietarios y ocupantes con respecto al lugar mediante la promoción de su organización social y un mayor interés por respetar las normas de convivencia.
Edificaciones en torno al primer patio

LECCIONES APRENDIDAS
  • La participación y liderazgo de la mujer es un factor importante en la organización y movilización social para el logro de los objetivos.
  • El Proyecto de Intervención se constituye en un instrumento de negociación y absolución de problemas en términos de saneamiento físico y legal.
  • La permanencia de la población en el lugar durante todo el proceso logra una identificación plena con el proyecto y en consecuencia con su sostenibilidad.
  • La renovación del Patrimonio Arquitectónico no es incompatible con la atención a los problemas sociales del Centro Histórico, son en realidad complementarios garantizando su preservación.
  • El manejo transparente y participativo permite generar un liderazgo del proceso de intervención por parte de las instancias técnicas, quienes se convierten en interlocutores de los diversos actores.
Edificaciones en torno al segundo patio

Agradezco la gentil colaboración de la Gerencia del Centro Histórico para la elaboración de este post; a ellos corresponde gran parte del texto así como muchas de las fotografías aquí publicadas. Muchas gracias especialmente a la Arq. Kelly Llerena, por acompañarme a la visita guiada y por la información gráfica proporcionada .

Detalles

VER TAMBIÉN
- ARQUITECTURA COLONIAL EN AMÉRICA Y ASIA
- RESTAURACIÓN, PRESERVACIÓN
Junto a los arquitectos Miguel Damiani, Kelly Llerena y Daniel Paredes.