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08 agosto, 2011

QUSAIR AMRA, CASTILLO EN EL DESIERTO DE JORDANIA

Foto cortesía de kostas kostantinis

Lo primero que hago antes de visitar un país es revisar cuáles son sus sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por UNESCO, dado que para ser considerados lugares valor arquitectónico universal han tenido que pasar varios estados de revisión por comités de eruditos en diversas disciplinas. Esto me ha llevado a encontrar interesantes lugares de cuya existencia nunca había oído hablar, y a apreciar la historia de la arquitectura de una forma diferente. Sin embargo, algunos de ellos suelen ubicarse en lugares recónditos y llegar hasta ahí resulta una odisea o una aventura, razón por la que les tengo un cariño especial.

Foto cortesía de parehan

Uno de esos casos (y de hecho el sitio UNESCO más pequeño que he visto) es Qusair Amra, el más famoso de los castillos ubicados en el desierto de Jordania. Su carácter especial radica en que es un ejemplo único de transición entre arte y arquitectura Bizantina a Musulmana, incluyendo impresionantes frescos que grafican figuras humanas, animales y zodiacales, poco antes de su prohibición por la religión islámica. Es también un valioso ejemplo de adaptación al paisaje desértico y la interacción con la cultura de los beduinos.


Foto cortesía de wbylons

ANTECEDENTES

Menos de un siglo después de la muerte de Mahoma, el islamismo avanzaba rampante por el Medio Oriente y los territorios del Imperio Bizantino, gracias al califato de los Omeyas, cuya capital estaba en Damasco, hoy Siria. Sin embargo, el cambio cultural fue más lento que el cambio militar (de hecho, la propia Mezquita de Damasco se edificó sobre una basílica cristiana), y por un corto periodo, el arte islámico absorbería influencias bizantinas, incluyendo representaciones humanas y de animales. Poco después esta práctica sería completamente prohibida, desde España hasta la India.


A este breve espacio temporal pertenece Amra, el ejemplo que revisamos hoy, que pertenece también a una red de castillos o Qusair (o Qsar) que se extendió a lo ancho del desierto jordano (de hecho Amra es el ejemplo mejor conservado en Jordania y Siria). Los castillos del desierto tenían tres roles principales: actuar como defensa de guarniciones, servir como lugar de descanso al califa e interactuar con las tribus de beduinos cercanas. Siglos después, estos sirvieron al célebre Lawrence de Arabia en su batalla contra el imperio Otomano.

Castillo de Harrana
Castillo de Azraq

UBICACIÓN
Qusair Amra está en un desierto semiárido ubicado a 85 km al este de Amán y a 50 km de Irak, un lugar donde se dan frecuentes e intensas tormentas de arena. El castillo se encuentra al lado del Wadi Butum un arroyo estacional, que permanece seco la mayor parte del año.


La posición de un castillo en esta zonaestratégica se entiende, pero ¿cómo es posible colocar baños en medio del desierto? A pesar de su apariencia inhóspita, el sitio cuenta con una napa freática no muy profunda cerca del Wadi Butum, de la cual se extraía agua mediante un sistema de pozo y tanque elevado llamado saqiyah.


CONCEPCIÓN


El castillo fue construido entre 714-15 por Walid I aunque otros autores se lo atribuyen a Walid II (743-44), ya que este príncipe gustaba de participar en actividades representadas en los frescos, como escuchar música y poesía mientras tomaba baños en la piscina.


Se trataba de un gran complejo que incluía una fortificación y un área de esparcimiento para el califa. Del fuerte hoy no quedan más que los cimientos, unos cientos de metros hacia el norte, pero la zona de recreación se halla muy bien conservada, a pesar del tiempo transcurrido y las condiciones del áspero entorno.


El edificio, hecho de caliza roja y asfalto, cuenta con una zona de recepción y una de baños o hammam.


Tras ingresar por la fachada norte al salón de audiencias,(un espacio cuadrado dividido en tres naves definidas por bóvedas de cañón), una pequeña puerta hacia el norte conduce al ábside, flanqueado por dos cámaras de techo en semicúpula. Hacia el este se ingresa a un cambiador (apodyterium). De allí se pasa a la zona de baños, pasando por una zona de agua templada (tepidarium) a otra de agua caliente (caldarium), que es cubierta por una cúpula, la que lo jerarquiza como el espacio más importante del edificio. Al lado de éste se ubicaba la pileta de agua y el sistema de calefacción.

PLANTA DE TECHOS: A. Bóvedas de cañón descansando en arcos transversales. B. Bóvedas de cañón descansando en arcos transversales. C. Bóveda de cañón. D. Bóveda de cañón. E. Bóveda de arista. F.Cúpula. G. Pequeñas aberturas circulares. H. Pequeñas aberturas rectangulares. I. Canaletas. J. Semi cúpula. K. Baños calientes (caldarium). I. Tiros de chimenea. M. Cuarto sin techo.

PRIMER NIVEL. A. Entrada. B. Tres salones de audiencias. C. Isla oeste. D. Isla central. E. Isla este. F. Trono - Ábside. G. Cámara oeste. H. Cámara este. I. Cambiador con bancas (apodyterium). J. Baños templados (tepidarium). K. Baños calientes (caldarium). L. Cámara de carbón. M. Piscina.

SISTEMA HIDRÁULICO


SISTEMA HIDRÁULICO. Azul, agua fría. Naranja, desagüe. Rojo, agua caliente.

El sistema hidráulico contenía también un pozo y una noria, además de un sistema de tuberías de desagüe. Al norte del complejo había un tanque elevado y a su lado un pozo de 25 m de profundidad. Un sistema de poleas a tracción animal permitía extraer el agua del subsuelo y conducirla al tanque elevado.


SAQIYA. A. Noria de tracción animal. B. Pozo. C. Tanque elevado. D. Anexo. E. Piscina. F. Agua fría. G. Sistema de baldes en cadena. H. Eje horizontal. I.Eje vertical . J. Válvula de escape. K. Pozo sistema de baldes en cadena.


Desde el tanque un sistema de tuberías conducía el agua a una pileta al lado de los hornos. El sistema de calefacción utilizaba un piso elevado que, al igual que las termas romanas, conducía el aire caliente a toda la habitación (hemos visto en este moleskine un sistema similar en la no muy lejana pero mucho más antigua Fortaleza de Masada, en Israel).

SISTEMA DE CALEFACCIÓN. A. Horno. B. Piso suspendido. C. Pileta para calentar el agua. D. Postes soportando el piso elevado. E. Caldarium. F. Circulación de aire caliente. G. Pared hueca.


DECORADO

Lo más destacado del complejo son los murales con decoraciones figurativas, cuya influencia del periodo romano se percibe en temas clásicos, con textos en griego y árabe. También se sugiere algún tipo de influencia persa (antigua Irak), donde este tipo de grabados era común en la época.


Los dibujos, en estilo bizantino, contienen personajes desnudos, además de animales y plantas. También habían representaciones mitológicas, como las musas de la Historia, Poesía y la Filosofía. La razón de estos dibujos reflejan las creencias de médicos árabes de la época, quienes pensaban que los baños absorbían los espíritus de los bañistas, y los murales eran una forma de volverlos a llenar con los tres principios vitales en el cuerpo: el animal, el espiritual y el natural.


En el apodyterium se encuentran figuras de animales y humanas tocando música. Algo que me llamó mucho la atención fue encontrar una figura de Cristo dentro de un recinto musulmán.


En el tepidarium, existe un grupo de mosaicos con formas vegetales que recuerdan a los de la mezquita de Damasco, pero hay también figuras femeninas desnudas bañándose.



Tal vez el ambiente más impresionante sea el caldarium, espacio definido por una cúpula pintada con un zodiaco con 35 constelaciones (de hecho el más antiguo en el mundo pintado sobre una cúpula), cuyo radio no se irradia del centro de la cúpula sino del polo norte celestial, y que subraya la relación con la cultura persa. Además, el caldarium estuvo alguna vez decorado con losas de mármol, estuco y mosaicos.


Imagino al califa tomando un baño caliente, rodeado de mujeres cantándole poesías. Él entonces, lejos del bullicio de Damasco, miraba hacia arriba y veía sobre sí la representación de los astros. ¡Cuán cerca del cielo se debió sentir!

VER TAMBIÉN
- ARQUITECTURA ISLÁMICA

- ARQUITECTURA TRADICIONAL EN EL DESIERTO

07 julio, 2009

PETRA, JORDANIA. URBANISMO Y PAISAJE


La ciudad de Petra, en Jordania, ha sido elegida con justicia una de las 7 maravillas del mundo. Al margen de ese polémico concurso, la UNESCO declaró a Petra Patrimonio Mundial en 1985 y la considera "una de las más preciadas propiedades culturales de la humanidad". Petra es uno de esos pocos lugares en la tierra donde la historia, la arquitectura y el paisaje se combinan de un modo íntegro, íntimo y sobrecogedor.

Foto cortesía de Marcelo Ruiz

Petra es un crisol donde los nabateos amalgamaron influencias egipcias, asirias, griegas, romanas y bizantinas y les impusieron su propia interpretación y experiencia de vida en el desierto. Es, junto a Machu Picchu y Angkor Wat, una de las más célebres ciudades perdidas, redescubiertas luego por exploradores foráneos, aunque Petra es mucho más antigua que aquéllas.

Dada la extensión del complejo, con más de 800 monumentos, dividiremos su reseña en dos partes. La presente entrada se enfocará en su entorno paisajístico, en la historia de su desarrollo y su fascinante redescubrimiento, y en los aspectos generales de su ordenamiento urbano. Dejaremos para el siguiente post un estudio de sus principales monumentos arquitectónicos.

Petra desde el aire. Foto cortesía de Annie Griffiths Belt

EL LUGAR

Petra se halla 200 km al sur de Ammán, en Jordania, entre el Mar Muerto y el golfo de Aqaba, engastada al fondo de un valle seco que orada una extensa y desértica meseta.



Los minerales que componen esta formación geológica revisten a las rocas de espectaculares tonos rosáceos, las que por su poca dureza se hacen susceptibles de ser talladas y esculpidas con relativa facilidad.


Petra desde el aire. Foto cortesía de Annie Griffiths Belt

SUS HABITANTES.

Los primeros habitantes de la zona datan del Neolítico, alrededor de 7000 a.C., tal como puede apreciarse en la cercana zona de Al-Beidha, uno de los más antiguos asentamientos del Medio Oriente.

La primera conformación como ciudad, aunque todavía sin los impresionantes monumentos que caracterizan Petra, fue durante la Edad de Bronce, alrededor del siglo 13 A.C. Fue llamada Sela, capital del reino de Edom (uno de los descendientes de Esaú), y ubicada probablemente en la montaña Umm al-Biyara. Aparece en la Biblia al ser tomada por Amasías luego de matar a 10,000 edomitas (2 Reyes, 14, 7), aunque lo cierto es que, pese a sus repedidas guerras, los israelitas nunca llegaron a dominarlos.

Foto cortesía de Marcelo Ruiz

Siglos después, en el siglo VI a.C., serían los nabateos, una tribu de beduinos árabes, quienes conquistaran y expulsaran a los edomitas de este territorio. De sus inicios se conoce poco, el Génesis los nombra como descendientes de Nebaiot, nieto de Abraham (Gen 25,13). Los nabateos se destacaron por sus habilidades de comerciantes, controlando la ruta de caravanas entre Siria, Arabia y Egipto. Gracias a su rey Aretas III llegaron a expandirse hasta Damasco. Alianzas estratégicas les permitieron acumular gran riqueza, al tiempo que absorbían influencias de las caravanas provenientes de los centros culturales de la época: Egipto, Mesopotamia y Grecia.


Basándose en relaciones diplomáticas lograron mantenerse fuera del dominio romano, hasta que cometieron el error de secundar a los persas en su guerra contra Roma. Como resultado, y ante la derrota persa, los nabateos tuvieron que pagar fuertes impuestos a los romanos, y cuando fallaron en entregarlos, fueron invadidos por las huestes del emperador Trajano en 106 d.C.


Interior de una de las tumbas

A principios del siglo II Petra fue una ciudad de la provincia de Arabia Petrea, pero en el siglo III se convertiría en la capital de la provincia romana de Palestrina Tertia (fueron los romanos los que le dieron ese nombre, que significa "piedra" en latín). El dominio romano supuso un mayor desarrollo urbano y estilístico de Petra , el cual denotó la mezcla de los típicos elementos del urbanismo romano, con algunas características locales nabateas, como colocar los templos en lugares elevados. A menudo, también las deidades romanas se sincretizaban con las locales.

Tras la caída del Imperio Romano de Occidente en 476 d.C. Petra se vio bajo la influencia de Bizancio. Si bien esto no supuso un cambio importante en su configuración urbana, sí lo fue en términos religiosos y decorativos, y algunos de los edificios fueron reciclados como templos cristianos bizantinos.

Sin embargo, un cambio de la ruta comercial hacia el Éufrates omitió a Petra, lo que sumado a grandes terremotos en 551, motivó su paulatino deterioro. Luego la ciudad sería ocupada por los cruzados en el siglo XII y eventualmente abandonada y olvidada, siendo conocida únicamente por los beduinos que guardaban celosamente el secreto de su ubicación.

En 1812 un joven explorador suizo, Jean Louis Burckhardt, disfrazado como el Sheik Ibrahim bin Abdullah (un santo varón musulmán) logró engañar a los beduinos locales y descubrió asombrado para el mundo aquella maravillosa ciudad que había permanecido oculta por siglos.

Ilustración de Petra por David Roberts en el siglo XIX

PRINCIPALES ZONAS


La íntima relación del trazado urbano y la arquitectura con el sitio da lugar a muchas zonas diferenciadas, que se van desarrollando en la cambiante conformación topográfica conforme nos adentramos en el valle Wadi Musa.

Preludio.

La primera zona está compuesta por un valle más o menos amplio, de roca arenisca blanquecina, donde pueden encontrarse monumentos funerarios a ambos lados del camino, aunque hay quienes sostienen que estos elementos estaban relacionados con el culto al agua y la fertilidad. Su número ralo y diseminado es sólo un prolegómeno de la magnificencia que se ha de encontrar más adelante.


A ambos lados del valle se hallan hornacinas que debieron haber albergado estatuas de Dushara, el principal dios nabateo.



En efecto, más allá encontramos la imponente figura de una tumba con 4 obeliscos, que presentauna síntesis estilística de varias influencias.



El valle serpentea y se abre antes de ingresar a un cañón estrecho, el llamado Siq.

Siq.

El valle de Wadi Musa, que fue llamado así porque según la tradición fue aquí donde Moisés (o Musa) golpeó la roca con su vara y dio de beber a su pueblo su huída de Egipto (Num. 20, 11), es una extraña configuración rocosa, que no es producto de la erosión de un cauce de agua, sino más bien de una fractura geológica. En algunos puntos de Wadi Musa puede observarse la correspondencia de ambos lados del cañón, lo que da cuenta de la frecuencia de eventos sísmicos en el sitio.

Antes de ingresar, puede verse una represa construida en 1963 sobre la base del dique que construyeron los nabateos en el 50 d.C. para desviar el agua del Wadi Musa y dejar así libre la entrada a la ciudad a lo largo del cañón llamado Siq.

Hasta principios del siglo XX, era posible encontrar aquí un arco monumental que marcaba el ingreso oficial a la ciudad, pórtico de cuyos ornamentos laterales aún pueden encontrarse vestigios tallados en la roca.

Nótese los costados tallados del arco de ingreso, perdido en el siglo XX merced a un terremoto.

El siq es un impresionante cañón de 1.2 km, que llega a ser tan estrecho como 2 m y tan alto como 60 m. El colorido de las paredes rosáceas de esta formación geológica, matizadas con tonos amarillos y grisáceos, muta según la hora del día gracias a la dirección y filtración de la luz.


En el piso pueden hallarse vestigios del pavimento romano, por el que hoy discurren, como ayer, sonoros carruajes a caballo.



A lo largo de sus paredes discurre un canal de agua que transportaba el líquido vital desde una fuente a 10km hasta la sedienta ciudad, y que probablemente haya estado cubierto para controlar la velocidad de su cinética, ya que en algunos lugares se pueden hallar los tubos de terracota que la encauzaban.


Cabe resaltar este relieve de un hombre con su camello, tallados delante del canal.


Por momentos el siq se ensancha y deja ver una tumba adosada a una higuera. A los costados se ubican una serie de tumbas excavadas a modo de pequeñas cuevas.



Luego, el siq se vuelve a estrechar, convirtiéndose casi en una catedral de roca, hasta que de pronto aparece ante la vista el majestuoso espectáculo de la Tesorería. Muchos estudiosos sugieren que el siq habría sido una vía sacra, que habría presenciado varias procesiones religiosas, y que suponía un espacio intermedio entre lo mundano y lo sagrado.

La Tesorería del Faraón.

He tenido pocas experiencias tan dramáticas y sublimes a la vez como encontrarme frente a la Tesorería, luego de haberme adentrado por el estrecho y serpenteante cañón del siq (he aquí otro ejemplo interesante de percepción fenomenológica). De hecho esto no es algo casual, la imponente presencia de esta tumba marca el inicio de la ciudad en sí.

La desembocadura del siq en la llamada Tesorería del Faraón, tiene un efecto dramático. Dos vistas en la mañana y en la tarde, ofrecen variados contrastes de luz.

Frente a la Tesorería, llamada así porque se creía que aquí se escondía el tesoro del faraón que persiguió a los israelitas en su huída de Egipto, se ubica un pequeño espacio que funciona como una plaza y que permite admirar mejor el monumento en detalle.


El Wadi Musa vira a la derecha, donde se ubica un Salón Sagrado, y luego a la izquierda, flanqueado por la calle de las fachadas y dejando ver al fondo el teatro.

La Calle de las Fachadas

Cerca de 40 tumbas de distinto tamaño, época y calidad de factura, se hallan dispuestas a los costados de esta cañada, llamada el Siq exterior, reminiscentes de la arquitectura asiria, y a las que se denomina "la Calle de las Fachadas".




La gran Plataforma de los sacrificios

Antes de llegar al teatro, una pequeña escalinata que asciende hacia la montaña Madbah conduce al altar de sacrificios, uno de los mejor conservados de la antigüedad, y que se ubica a una altura de 1000 metros. También llamado Al-Madbah, el altar es precedido por dos obeliscos de 6 m de alto. Lo curioso es que éstos no fueron construidos, sino que se talló toda la roca alrededor de ellos.


Imagínese el trabajo de calar toda la roca para "descubrir" los obeliscos.

El altar, situado en un área previamente aplanada de la montaña, consta de un patio rectangular con bancas a los costados, llamado triclinium, donde los sacerdotes comían juntos luego de ofrecer los sacrificios a los dioses. Posteriormente se ubica el motab o repositorio, un bloque de piedra donde se guardaban las estatuas de los dioses.


Detalle del triclinium y del repositorio, en la Gran Plataforma de los Sacrificios

Desde aquí, la vista del conjunto es impresionante, y seguramente ofrecía a los sacerdotes una sensación de estar más cerca de lo divino.

Teatro

Con una capacidad para 3000 espectadores, este teatro antecede a la ocupación romana, pes decir, fue hecho por los nabateos.



Sobre él hay una serie de tumbas, algunas de las cuales debieron ser removidas o cortadas para dar espacio al teatro.


Urbanamente, el teatro aprovecha una inflexión del valle y se asienta en una hondonada natural, funcionando además como un pivote visual que recibe al visitante y lo redirecciona hacia la parte central del conjunto.


Tumbas reales.

Frente al teatro se ubica el monte Al-Khutba, que vendría a ser una contraposición al vacío que significa la oquedad del teatro. Aquí se ubican algunos de los más impresionantes monumentos de la ciudad, las llamadas tumbas reales.


Panorama General de las Tumbas Reales en el monte Al-Khutba

Presentando una serie de estilos, destacan la tumba de la Urna, la Tumba de la Seda, La Tumba Corintia y la Tumba del Palacio que, como dijimos, reseñaremos en el próximo post.

Área Central

Es en el área central de Petra donde se nota más la influencia romana. Las ciudades romanas se organizaban por lo general a partir de un cruce de dos vías principales, el cardo y el decumano. Una columnata marca la importancia de la calle llamada Khazneal-Firaun, que funciona como un decumanus de este a oeste. Sin embargo, no hay un cardus maximus que cruce de norte a sur.

Vista de la calle principal desde las tumbas reales.

No obstante, existe un pórtico en el medio de la columnata que divide virtualmente el área profana, definida por los mercados, de un área más sagrada llamada temenos, constituída por el Gran templo, el palacio y otros templos menores, entre ellos, Qasr al-Bint al-Pharaun, el Castillo de la hija del Faraón.
Al inicio de la columnata hay una fuente pública llamada Nymphaeum, donde desembocaba el agua acarreada desde el siq.


Panorama de la calle principal o Khazneal-Firaun. Hacer clic sobre la imagen para ampliar

En las inmediaciones del Palacio hay los restos de una iglesia bizantina, remodelada alrededor del 530 d.C.

El Monasterio

Luego de pasar el área central, existe un tortuoso camino que asciende hacia el llamado Monasterio. Un adolescente beduino me ofrece un "taxi Mercedes Benz", un burro que me llevaría al otro lado de la montaña. Luego de haber estado 9 horas caminando en Petra, accedo, aunque no tengo mucha experiencia "manejando Mercedes Benz", especialmente por angostos trechos al lado de pronunciados barrancos, por lo que mi guía me dice: "no se preocupe, el burrito conoce el camino, simplemente mantenga el equilibrio y trate de pensar en otra cosa".

Mi guía, un niño beduino llamado Isha y su burrito. Al fondo, Qasr al Bint, el Castillo de la hija del Faraón

Interesante aventura, el joven me ofrece esperarme para tomar el "taxi de regreso", pero prefiero regresar a pie, no sólo para apreciar mejor el paisaje sino para evitar que el vértigo me traicione.

Un poco más allá del "paradero", oculta tras las rocas, se encuentra la impresionante fachada del Monasterio, que recuerda a la figura de la Tesorería, aunque mucho más grande que ésta.
Frente al monumento, una plaza de generosas proporciones y que fue alguna vez circundada por columnas, debió haber acogido ceremonias sagradas.



Sobre la influencia helénica en su estilo así como de otros estilos en los edificios de este fascinante complejo trataremos en la siguiente entrada. Petra se aprecia mucho mejor en los detalles.

Como complemento, puede verse también este video




VER TAMBIÉN


UNESCO, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

ENLACES EXTERNOS

Estas dos aguerridas señoritas de Ghana me compañaron en el ascenso a la Gran Plataforma de Sacrificio.