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25 noviembre, 2009

SANTUARIO DE JONGMYO, SEÚL, COREA


Foto cortesía de José María Areta.

Uno de los aspectos que se ha tratado de subrayar en este moleskine es la importancia del entorno paisajista y cultural de las obras arquitectónicas. Los edificios no son solamente valiosos por sus cualidades estéticas, funcionales y tecnológicas, sino también por la forma como se insertan en su contexto y por lo que significan para la gente que los usa.

En ese sentido, el ancestral santuario real de Jongmyo  en Seúl, Corea, es uno de los edificios más interesantes de Asia. La calidad de su fábrica y el estudiado vínculo de la arquitectura con su paisaje bajo los principios del Confucianismo, le han valido ser reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1995. Pero a su vez, el Jongmyo jeryeak, una ceremonia ritual que se celebra aquí desde el siglo XIV, ha sido declarado "Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible dela Humanidad", en el 2001, también por UNESCO.



Para mí, no sólo fue una oportunidad de escapar del bullicio que caracteriza el centro de la moderna capital sur coreana. Fue también interesante descubrir aquí el punto intermedio entre la exhuberante arquitectura china y la sobriedad de la japonesa, el nexo entre la monumentalidad de los jardines del gigante asiático y la tendencia a la miniaturación de los jardines nipones. En suma, un estilo que encaja prolijamente en la lógica a las relaciones culturales en el sudeste asiático.


FUNDACIÓN DE SEÚL

Taejo (1335-1408), el primer rey de la dinastía Joseon, fundó en 1394 la capital Hanseong, a orillas del río Han, la que posteriormente se llamaría Seúl. El trazado de la ciudad se haría de acuerdo a los principios de la geomancia, dado que se hallaba rodeada por cuatro montañas ubicadas en los puntos cardinales, cada una de las cuales asociada a un animal mágico: la tortuga negra al norte, el ave bermellón al sur, el dragón verde al este y el tigre blanco al oeste (anteriormente en este moleskine hemos revisado los principios del Feng Shui para el trazado de capitales como Chang'An en China y Kioto en Japón). La muralla de la antigua ciudad de Seúl se extendía reptando por los contornos de estas colinas.

ORIGEN DE JONGMYO

Jongmyo (o Chongmyo, como se le llamaba antes, dado que la "J" se pronuncia casi como una "CH"), fue construida como un santuario para honrar a los ancestros de los reyes. Esta costumbre propia del confucianismo fue adoptada por la corte, diferenciándose del budismo, que era más popular en la Corea de entonces. El santuario alberga las tabletas de los monarcas y sus reinas, incluso anteriores a la fundación de Seúl, excepto dos de ellos, que fueron destituídos.

Jongmyo cumplía pues, además de un rol religioso, un papel político para apoyar el desarrollo de la nueva dinastía y un símbolo del respeto y los valores filiales a nivel nacional.


Como muchos otros grandes complejos en el mundo, Jongmyo fue construido en varias etapas. La primera de ellas se efectuó entre 1394-95. Posteriormente, en 1410 se agregaron nuevas edificaciones complementarias y se ampliaron las existentes. Luego se añadió un nuevo pabellón, llamado Yongnyongjeon (Salón de la Paz Eterna), por lo que el edificio original pasó a llamarse Jeongjeon (Salón Principal).

En 1592 se produjo la primera invasión japonesa a Corea y como resultado el Jongmyo fue reducido a cenizas. Posteriomente el santuario fue reconstruido en 1608, y se hicieron ampliaciones sucesivas a través de los años. En 1834 ambos pabellones fueron ampliados por última vez.





DISTRIBUCIÓN

El complejo real tenía como centro al palacio Gyeonbokgung (el palacio principal de Corea), mientras que el santuario de Jongmyo (dedicado a la veneración de los ancestros) se situaba a la derecha del trono, y el santuario de Sajik-dong (donde se veneraba a los dioses de la tierra y las cosechas) se ubicaba a la izquierda del mismo.



Algún tiempo después de la fundación de Jongmyo, en 1418 se creó un nuevo palacio a su lado,  Changgyoenggung (del que nos ocuparemos en un futuro post y que es también Patrimonio de la Humanidad). Ambos complejos, Jongmyo y Changgyoenggung, santuario y palacio, estaban íntimamente vinculados, siendo parte de la misma unidad simbólica, y asentados sobre una misma colina.
 
Por eso me llamó mucho la atención que ambos complejos estén separados por una moderna autopista, y vinculados únicamente por un puente peatonal. Era casi irritante aquella falta de respeto hacia un patrimonio tan importante, únicamente para beneficiar el recargado tráfico seulés.



Sin embargo, mientras hacía la investigación para este post, me enteré que tal vía había sido hecha adrede por los japoneses durante la invasión a Corea a principios del siglo XX, con el propósito de dividir ambos complejos y así socavar su importancia, llegando al extremo de convertir al palacio en un zoológico durante la ocupación.


Volviendo a Jongmyo, como dijimos, comprende de dos grandes salones rituales y varias otras estructuras. La orientación de ambos salones está girada hacia el palacio Gyeonbokgung, en dirección noroeste.


Los dos salones están rodeados por una pared que encierra un campo rectangular y se enfrentan a sendas grandes plazas de piedra de 150 por 100 metros, llamadas Woldae, ideales para la realización de ceremonias, y que marcan un notorio contraste con la frondosa vegetación de los alrededores.


 Jeongjeon (Salón Principal)

Yongnyongjeon (Salón de la Paz Eterna)

La escala de estas plazas es majestuosa sin ser monumental. De hecho, la proporción de los edicios que las enfrentan no es muy alta, lo que deja ver las montañas detrás como un segundo fondo de la composción (Compárese, por ejemplo, con la escala monumental del santuario de Heian, en Kioto, que es una réplica a 2/3 del tamaño original del palacio imperial en la antigua capital nipona). En el medio de las plazas hay un canal de piedra que va de sur a norte, que es por donde supuestamente discurren las almas de los ancestros.


Jeongjeon (Salón Principal)


Yongnyongjeon (Salón de la Paz Eterna)


Yongnyongjeon, vista lateral
 
Ambos pabellones están compuestos por una sucesión de cámaras espirituales: Jeongjeon (Salón Principal) comprende 19 cámaras y alberga 49 tablas reales, mientras que Yongnyongjeon (Salón de la Paz Eterna) tiene 16 cámaras y guarda 34 tabletas.

Foto cortesía de Titicat


Complementariamente al Salón Principal, se encuentra Jaegung, un pabellón donde los monarcas se preparaban para ejercer los rituales, y que tenía cuyos ambientes dispuestos simétricamente en torno a una puerta central y dos laterales, acogían tanto al rey como para el príncipe. Aquí entraban los monarcas por la puerta norte, purificaban sus cuerpos y mentes e ingresaban al Jeongjeonpor la puerta este.






Otras estructuras comprenden almacenes para objetos rituales e incienso, cocinas para ofrecer comida, vestuarios, etc. vinculados por una vía sagrada.

El estilo de las estructuras es severo, especialmente si se lo compara con otros ejemplos de arquitectura coreana, como Bulguksa, cerca de Pusan.






JONGMYO JERYEAK

Jongmyo Jeryeak es una ceremonia cortesana que comprende canto, música y baile y que constituye la celebración principal en honor a los ancestros de los reyes. En nuestros días se celebra una vez al año, el primer domingo de mayo, aunque anteriormente se practicaba hasta 5 veces anuales, organizada por los descendientes de la familia real, ya que hoy Corea del Sur es una república.


Su importancia radica en que es uno de los pocos rituales confucianistas que se celebran en el mundo, ya que ni siquiera en China se practican.

El siguiente video explica el ritual de Jongmyo Jeryeak, del cual extraigo algunos párrafos.



"Durante el rito, los sacerdotes, vestidos en indumentaria ritual, con una corona para el rey y diademas para los demás, hacen ofrendas de comida y libaciones de vino en vasijas rituales...

La música, tocada en gongs, campanas, laúdes, cítaras y flautas, y las danzas,ejecutadas por 64 bailarines en 8 líneas, ilustran el balance de las fuerzas de Yin y Yang, tal como se explica en los textos confucianos. La danza Munmu, acompañada por la armoniosa y relajante música Botaepyong, representa logros cívicos de los reyes, y la fuerza de Yang, simbolizada porque el primer paso en la danza es siempre a la izquierda. Mumu, la danza militar, acompañada por música Jeongdaeeop, representa la fuerza del Yin, simbolizada por el primer paso en la danza es siempre a la derecha..."

***

A raíz de su importante simbolismo, el santuario de Jongmy destaca por su estilo austero, simétrica y la composición basada en la repetición de sus elementos.

VER TAMBIÉN
- FENG SHUI EN ARQUITECTURA TRADICIONAL



06 mayo, 2007

MIYAJIMA Y EL SANTUARIO SOBRE EL MAR


ENGLISH VERSION

Dicen los propios nipones que los tres más bellos lugares en Japón son: las islas de Sendai, la playa de Amanohashidate, y el santuario sintoísta de Itsukushima, en la isla de Miyajima, cerca de Hiroshima. Lo cierto es que esta última destaca, efectivamente, porque combina armoniosamente la belleza de su paisaje y la riqueza de su historia, al punto de haber sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.


CONCEPTOS BÁSICOS SOBRE SINTOÍSMO.

El sintoísmo o Shinto (神道 que significa “el camino de los Dioses”) es la religión nativa de Japón. Difiere de la mayoría de religiones en el sentido de que carece de fundador, doctrinas, preceptos e ídolos. La práctica animista del Sintoísmo se basa en la veneración a los kami o espíritus.



Algunos de los dioses son locales y son protectores de un lugar en particular, pero otros tienen una veneración especial, como el sol o el monte Fuji (este tipo de animismo me recuerda a los apus del planeamiento Inca).

La religión sintoísta, por tanto pregona un gran amor por los elementos de la naturaleza y su arquitectura presenta frecuentemente una relación con su entorno paisajista y natural.
Sin bien el origen del sintoísmo es japonés, éste ha sido fuertemente influenciado por el budismo, y en algún momento en la historia ambas religiones tuvieron una fusión interesante. El Shinto fue, sin embargo declarado la religión del estado antes de la guerra mundial y fue muy asociada con el emperador. Luego de la guerra, muchas prácticas fueron abandonadas, aunque otras, como la celebración en Año Nuevo, es compartida por todos los japoneses independientemente de su credo.


En este blog hemos revisado ya el Santuario sintoísta de Heian y sus jardines.

EL SANTUARIO DE ITSUKUSHIMA

Miyajima, que significa Isla-Santuario, ha sido venerada desde tiempos antiguos, encontrándose vestigios de construcciones desde 593. El inusitado criterio de construir un santuario sobre el agua obedece a la idea de venerar a la deidad del mar, y se cree que la isla era objeto de culto gracias a que presenta una bahía bastante cerrada, ideal para la locación de un santuario, según la antigua geomancia china (Feng Shui).


Pero es durante el periodo Heian al rededor de 1148, y gracias a su mecenas Taira-no-Kiyomori, que el santuario asume importancia como un sitio de adoración, siendo varias veces visitado por el emperador y su corte, quienes residían en Kioto.

El conjunto consiste en varias construcciones diseminadas en la montaña. Estos edificios, que han sido reconstruidos varias veces, constan de un Santuario Principal y varios templetes subsidiarios, conectados por caminos o galerías.

Vista aérea del santuario de Itsukushima en Miyajima.


El Santuario esta presidido por un Otorii, un gran pórtico de color bermellón que descansa sobre el fondo mar, sin estar empotrado en la arena. Reconstruido en madera de alcanfor en 1875 (periodo Meiji), alcanza una altura de 16 m., siendo la circunferencia de los pilares de 9.9 m.


A diferencia de los toriis o pórticos tradicionales, que son de únicamente 2 pilotes, a éste se le añaden 4 pilotes menores, dándole más estabilidad e imponencia.

Vista desde abajo del torii

Frente al Otorii, se halla el Santuario principal, llamado Itsukushima, que consiste de 3 áreas: El Salón Santo donde los dioses habitan, (Heiden), una parte interior donde solo los sacerdotes ingresan (Haiden), y el área externa para la adoración del público (Haraiden).


Debido a estar suspendido sobre pilotes de piedra, cuando la marea está alta, el santuario da la impresión de que fuera un bote flotando en el mar.


Su arquitectura es sencilla, y su techo de paja carece de algunos ornamentos típicos de la arquitectura japonesa Heian, como las protuberancias doradas en forma de cuerno (ver artículos: �Los jardines de Heian y �El Santuario Heian y el teatro Noh)


En la foto también se aprecia la pagoda de 5 pisos (27 m de alto), que se asume data de 1417, y combina hábilmente estilos japonés y chino. Siempre las pagodas tenían un número impar de pisos, y en su interior se halla la imagen de Buda coloridamente retratada.


Frente al Otorii existe una plataforma llamada Bugaku, flanqueada por bellísimas linternas de bronce y en donde se llevan a cabo presentaciones musicales, como el festival de Kangensai, reminiscencia del periodo Heian que aún se lleva a cabo a mediados de verano bajo luna llena.


Una pagoda menor es el Tahoto (15.6 m), construida por un sacerdote en 1523. Su planta presenta una forma cuadrada en su base y circular en su nivel superior, una combinación única en este tipo de arquitectura.


Otro notable edificio es el Daisho-in, enclavado en medio del bosque.


Consta de un pórtico al que sigue una larga escalinata, adornada por cientos de pequeñas imágenes de Buda, y culmina en un santuario más grande, acompañado de bellos jardines y cascadas, cuya sutileza en el diseño y perfecta armonía con el paisaje es tal que a primera vista no es posible discernir si se trata un jardín elaborado por el hombre o un maravilloso rincón de la naturaleza.


El pico más alto de la isla es el monte Misen (530 msnm) al cual se puede acceder por teleférico. En su cima, uno puede encontrarse con hambrientos y a veces poco amables monos o tiernos y graciosos cervatillos.


Al igual que el caso de Nara (ver �El Gran Buda de Nara) los ciervos son considerados animales de propiedades divinas

Es la costumbre de la gente que se acerca al torii, dejar monedas para la buena suerte

Como irónica contraparte al horror causado por la explosión de la bomba atómica, a escasos kilómetros de Hiroshima se yergue uno de los más bellos paisajes del mundo, en donde el hombre supo entender con sabiduría la armoniosa relación que debe darse entre lo construido y lo natural.

Junto al arquitecto dominicano Juan Tineo, durante la marea baja