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12 octubre, 2011

FUMIHIKO MAKI: SPIRAL BUILDING


ENGLISH

Fumihiko Maki es uno de los arquitectos más respetados de Japón. Nació en 1928 y estudió e impartió clases en la Universidad de Tokio y en la Escuela de Diseño de la Universidad de Harvard. Es el accionista mayoritario de Maki y Asociados y diseña proyectos en Japón, Norteamérica, Sudamérica, Asia y Europa. Ha sido galardonado con la Medalla de Oro de la UIA, el Premio del Instituto de Arquitectura de Japón y es uno de los cinco arquitectos japoneses que ostentan el premio Pritzker (1993), junto con Kenzo Tange (1987), Tadao Ando (1995) y SANAA (Sejima & Nishikawa) (2010).

"La arquitectura es similar al idioma japonés" subrayó en su discurso de clausura en el Congreso Mundial de Arquitectura titulado "Modernidad Japonesa: Lenguaje, Paisaje y Convergencia". El japonés está compuesto de dos sistemas caligráficos: los kanji o caracteres chinos que representan ideogramas y los kana, que son caracteres silábicos. Ambos tipos de escritura son combinados el idioma, y según Maki los kanji representan un aspecto racional del lenguaje mientras que los kana se refieren a un aspecto emocional del mismo. De forma similar, propone que la arquitectura racional y la vernacular coexisten dentro de un mismo territorio y deben establecer un diálogo continuo entre ambas.

Gimnasio Metropolitano de Tokio. Fumihiko Maki.

Maki ha escrito extensamente, y sus contribuciones han sido uno de los pilares teóricos del Metabolismo. Sin embargo, sus edificios construidos se acercan más al eclecticismo y al decostructivismo que a las formas típicas del movimiento metabolista.

Un ejemplo de ello es el edificio que reseñamos en este post, el Spiral Building, diseñado en 1985 para la compañía de ropa interior femenina Walcoal, y que ha devenido en una de las obras más conocidas de Maki.


UBICACIÓN

El edificio se emplaza sobre la calle Aoyama, en uno de los barrios comerciales más importantes de Tokio. Frente a él se encuentra la escultural torre Ao Building y muy cerca de allí se ubican Dior de SANAA y la sede de la Asociación de Enfermería de Japón, por Kisho Kurokawa. Spiral Building fue uno de los primeros iconos que le diera a Omotesando el carácter de Meca del diseño arquitectónico para la moda.



CONCEPTO

Como parte del concepto "fusión de arte y vida", el Spiral plantea el uso combinado de funciones comerciales (tiendas de moda y de artículos para el hogar, restaurante, café, y salón de belleza) con actividades artístico culturales llevadas a cabo en una sala multipropósito (desfiles de modas, exhibiciones de arte y diseño contemporáneo, teatro, danza, conciertos, etc.)
"En este edificio quise representar el caos de la ciudad y para ello tomé elementos típicos de la arquitectura moderna, como el cubo, el cono y la semiesfera y combinarlos de manera integral"

A primera vista el edificio parece inspirado en la arquitectura de Richard Meier, por el color blanco, el uso de tramas superpuestas y de formas geométricas, el acabado en paneles de aluminio entre otros e incluso el uso de un volumen ondulante en la fachada. Sin embargo aquí no se percibe la rigurosa geometrización y racionalidad del arquitecto norteamericano. Hay también una referencia a Peter Eisenman (quien posteriormente diseñó una tienda en Tokio, el Koizumi Lighting Theater), por la descomposición y re-composición de los elementos que conforman la propuesta. Sin embargo al interior del edificio no se percibe la complejidad espacial que y que otras obras deconstructivistas transmiten, sino más bien una sucesión ordenada de espacios.


El primer contacto con el edificio se da a través de un atrio de múltiple altura que nos recibe desviándonos del intenso tráfico peatonal de la vereda.



Al ingresar nos recibe un amplio espacio dominado por un café. A mano derecha un corredor conduce a una sucesión de plataformas ascendentes que se perciben desde la fachada como una serie de mamparas escalonadas, sin aparente función más allá de albergar sillas para ver hacia la calle (y en las que los japoneses se sientan a revisar sus teléfonos celulares).


Encuentro aquí nuevas referencias meierianas, como el uso de columnas cilíndricas blancas separadas de la pared o la configuración del espacio en doble altura.

Hacia el otro lado, junto a la zona del café, otro corredor alargado pero abierto nos conduce al espacio más importante que da nombre el edificio, una rampa en espiral que se ubica bajo una semiesfera de vidrio. La rampa de 15 m de diámetro representa para el arquitecto la continua superación.
El café se halla en un espacio deprimido, flanqueado por dos espacios laterales de múltiple altura.

Este recurso me evocó a la rampa usada por Tadao Ando en el Museo de Arte Benesse en Naoshima, también coronada por una claraboya. Richard Meier había usado también una rampa circular, aunque de otra forma en su Museo High en Atlanta.



El centro de esta rampa es propicio para albergar numerosas exhibiciones temporales que pueden ser apreciadas tridimensionalmente. Durante la visita al edificio se mostraba el trabajo en madera de Koji Tanada, un artista especializado en esculturas de madera. Aquí una muestra de su trabajo.



VER TAMBIÉN:
- COMERCIO
Fumihiko Maki en la clausura del UIA 2011, 24 Congreso Mundial de Arquitectura.

07 diciembre, 2009

TAIPEI 101. TAIWAN.

Foto cortesía de fjny

El rascacielos taiwanés Taipei 101 es todavía, oficialmente, el edificio más alto del mundo. Si bien en la práctica el Burj Dubai hace tiempo lo sobrepasó en altura, para los récords sólo se considera “edificio” a “la estructura completa capaz de ser habitada”.
Pero todos sabemos que dentro de unos meses cederá finalmente su trono y pasará a ser el segundo más alto; y tras unos años, aquél edificio coreano lo relegará al tercer lugar. No importa. Taipei 101 siempre será interesante como edificio-símbolo de una nación y como un testimonio de la increíble tecnología constructiva que se requirió para ponerlo de pie.


Fotos cortesía de dans y coolmitch 


CONTEXTO

Taipei es la capital de la República de China, o Taiwán para los amigos (no confundir con la República Popular China, cuya capital es Pekín). Desde su fundación como república por Chiang Kai Shek en 1945, la otrora Formosa emprendió un continuo proceso de desarrollo inundando al mundo de productos Made in Taiwan, mientras su gigantesco vecino se sumergía en la pobreza, la hambruna y el atraso de la mano de Mao Zedong. En ese desarrollo le acompañarían luego Corea, Malasia, Singapur, Tailandia y, posteriormente, la propia China.
A fin de no perder protagonismo, a finales del siglo XX se decidió crear un edificio símbolo del progerso y el poder económico de la isla, cuya figura refleje la expresión de la cultura taiwanesa y cuya altura le valga el reconocimiento del mundo como el rascacielos más alto del planeta.



DISEÑO

Resulta irónico que para el Taipei 101 (diseñado en 1995 y construido entre 1997 al 2004), símbolo del ingreso de Taiwán al nuevo milenio, se haya optado por un lenguaje claramente postmodernista, una corriente que perdió actualidad en los 80s. El uso de la simetría, elementos ornamentales, color y la idea de hacer un edificio “en forma de algo” son características típicas de esta corriente.


 La razón de ello se entiende por el expresivo simbolismo que este edificio quería transmitir, propio de la cultura china, rica en tradición e iconografía, y que debía ser legible por el ciudadano común. No se quería una caja abstracta, como las Torres Gemelas de Nueva York (en el tiempo del diseño aún de pie) sino algo que transmitiera una imagen de un edificio “auténticamente taiwanés”, una idea influenciada por el carácter islámico que impuso César Pelli a sus Torres Petronás en Kuala Lumpur.


Originalmente la idea consistía en desarrollar un conjunto de edificios comerciales, uno de 60 pisos reodeado de otros de alrededor de 20 pisos, en el distrito de Chang Chong. El proyecto, liderado por el arquitecto C.P. Wang, de C.Y. Lee & Associates. Sin embargo, finalmente se decidió hacer un solo gran edificio de 101 pisos, que se convertiría en el más alto del mundo.


Para la concepción arquitectónica del edificio, el arquitecto se inspiró en algunos elementos tradicionales de la cultura china. El bambú, material constructivo utilizado frecuentemente por su dureza y flexibilidad, la pagoda, símbolo de paz, y la geometría simétrica de una flor abierta.
 


La fuente Feng Shui, diseñada tras un cuidadoso estudio de esa disciplina



A esto añadió muchos referentes en la numerología, un arte aún muy utilizado en China. El 101, es decir 1 más de cien, y el 8, o sea 1 más de 7, son números propicios para la prosperidad y la buena suerte. Por ello el edificio está compuesto por 8 secciones piramidales invertidas, representando la forma del bambú. Pero además, cada una de estas secciones tiene un fin estructural, cuyo anillo exterior distribuye las cargas del edificio hacia el centro del mismo.





El interior también refleja un estilo ecléctico, incluyendo una serie de elementos ornamentales tomados de  la cultura oriental y mezclados con características occidentales.



Voluptuosas formas esculturales adornan el interior del edificio (vamos, muchachos, me refiero a los adornos de la izquierda, arriba)



Detalle de la muestra de arte oriental exhibido al interior del edificio

Al final, Wang logró su objetivo, ya que el Taipei 101 luce distintivamente "asiático". Sin embargo, Herzog & De Meuron y Rem Koolhaas demostraron en Pekín que no es necesario disfrazar a un edificio de pagoda para generar un sentido de identidad en el lugar.



El edificio alcanza una altura de 510 m con sus 101 pisos, además de un pináculo de 60 metros que lo corona. En su base se ubica una plaza, la cual funciona como un gigantesco reloj solar.




CONSTRUCCIÓN

Si bien el diseño arquitectónico de este edificio ha originado controversia, su diseño estructural y su manejo energético sustentable le han valido general aplauso.
El gran reto de Taipei 101 no era sólo construir el edificio más alto del mundo, sino hacerlo en Taiwán, una zona sacudida frecuentemente por dos de las fuerzas más destructoras de la naturaleza: terremotos y tifones. Lo difícil del asunto radica en que la solución que se ha dado respectivamente para estos eventos es contradictoria: los edificios tienden a ser flexibles para soportar mejor los sismos y rígidos para evitar el balanceo que originan los fuertes vientos. ¿Pero cómo lograr las dos cosas a la vez? La respuesta de Taipei 101 es una innovativa maravilla de ingeniería y tecnología constructiva, diseñada principalmente por Evergreen Consulting y ejecutada por Samsung, la misma compañía coreana que construyó el Burj Dubai.

Diseño antisísmico
El terreno de Taipei es poco consistente, compuesto básicamente de arcilla y localizado cerca a una gran falla tectónica.
Para ello, 382 pilotes de concreto se enterraron en el terreno hasta encontrar roca sólida, y sobre ellos se creó una base de concreto de 23,000 m3 sobre la que descansa la torre (nos hemos referido a recursos similares anteriormente en el caso de Potsdamer Platz en Berlín y al Burj al Arab y Burj Dubai, en Dubai)


El edificio debía ser al mismo tiempo resistente y ligero, para que no se hundiera ni colapsara por su propio peso. Para ello, se creó una mega estructura de acero y concreto en el centro del edificio, unida a 8 supercolumnas de acero mediante una trama de arriostres horizontales. Se utilizaron hasta 5 tipos de acero en Taipei 101, cada uno con diferentes especificaciones de dureza y ductibilidad.


Las supercolumnas fueron hechas sobre la base de unas 50 cajas de acero prefabricadas, que fueron ensambladas luego en el lugar de la construcción.

 
La prueba de fuego de la estructura se dio el 31 marzo del 2002, durante un terremoto de 6.8 grados. Si bien el sismo produjo el colapso de unas grúas que en su estrepitosa caída mataron a 5 personas, la estructura en sí quedó intacta.

Diseño anti-tifones.
Taiwán se halla también afecta al impacto de tifones, principalmente en verano, pero dada la altura del edificio, cualquier viento de mediana intensidad puede ser un factor de riesgo, creando vorágines que hagan oscilar la estructura continua y acumulativamente y ocasionar daños en la misma o cuando menos efectos en sus ocupantes.
Para contrarrestar la fuerza de los enormes vientos, se creó un amortiguador de masa, que funciona como sistema de absorción de vibraciones actuando como un contrapeso gigante, que neutraliza el empuje de los tifones. Es decir, cuando el edificio se inclina hacia un lado, el contrapeso lo hace hacia el lado opuesto, anulando la fuerza del empuje.


Hacer clic en la imagen para ver animación

Para ser efectivo, esta esfera debe ser 1/1000 de la masa total del edificio, lo que significan 6,600 toneladas. Con ese peso era imposible izar la esfera desde el suelo hasta el piso 87, aún con las grúas más poderosas, por lo que tuvo que ser soldado in situ, luego colgarla de 16 cables de acero de 10 cm de ancho, y finalmente sujeta a amortiguadores hidráulicos gigantes. Esta pieza de tecnología es tan interesante en sí, que es mostrada al público en unas salas de exhibición especial.


Adicionalmente, el propio diseño de la fachada, que usa retranqueos en las esquinas del edificio , reduce el efecto dinámico de los vientos en 30 a 40%.


Otros

Además de su portentosa estructura, un edificio de tal magnitud requiere un monumental desarrollo de instalaciones sanitarias, eléctricas, seguridad, aire acondicionado, anti-incendios, etc., todas ellas operadas por computadora con los más altos estándares de calidad. El simple hecho de evacuar un inodoro desde el piso 101 acumularía una fuerza de gravedad que haría estallar cualquier tubería común, por lo que una serie de subestaciones de desagüe van transfiriendo paulatinamente la enorme cantidad de desechos del edificio hacia la red de desagüe subterránea.

Adicionalmente, el edificio acoge los ascensores más rápidos del mundo, viajando a una velocidad de 60 km/h. Cada caja de ascensores está balanceada electrónicamente y presurizada para evitar daños en el oído.


En el piso 91 se encuentra el observatorio, desde donde se domina el perfil chato de la capital taiwanesa y sus montañas circundantes, un paisaje donde el edificio Taipei 101 se yergue imponentemente en solitario.


Aviso en la terraza del observatorio al airelibre, en el piso 91: "No saltar del edificio, bajo pena de muerte"


Atardecer en Taipei

VER TAMBIÉN:

- EDIFICIOS EN ALTURA




¿Quién dijo que todas las producciones "Made in Taiwan" eran de mala calidad? Podrán ser piratas, pero algunas de ellas son extraordinarias.