01 febrero, 2007

LA IGLESIA SOBRE EL AGUA


TADAO ANDO: CHURCH ON THE WATER.
ENGLISH VERSION.


"Pienso que un espacio sacro debe estar de alguna manera ligado a la naturaleza, lo que no significa que tenga que ver con el animismo o panteísmo."

Tadao Ando

Envueltas en una estética carente de ornamento, muchas de las obras de Tadao Ando basan su riqueza en la relación del edificio con la luz y la naturaleza. En ese sentido, su Iglesia sobre el agua, diseñada en 1985 y construida en 1988, es una de sus más logradas realizaciones en las que utiliza a la naturaleza como elemento involucrado en el diseño. En ella, Ando logra crear un microcosmos en el que combina de manera simple pero magistral conceptos sobre lo profano y lo sacro, lo artificial y lo natural, lo cerrado y lo expuesto, el vacío y el infinito.

Foto cortesía de ellen's attic

REFERENTES

Como fruto de su auto aprendizaje, Tadao Ando suele tomar referencias en la arquitectura occidental, pero sin abandonar las raíces de la tradición arquitectónica japonesa, particularmente en el uso de la luz, en el orden geométrico y en la ascética estética del budismo Zen.

La idea de conectar espacios de culto con el agua como un vínculo entre lo sagrado y el paisaje tiene un precedente notable en el santuario de Itsukushima en Miyajima, cerca de Hiroshima. En el santuario, el torii o pórtico es localizado en medio del agua constituyendo unos de los tres escenarios más bellos de Japón (de acuerdo a los propios japoneses).


Al mismo tiempo, la Iglesia sobre el agua encuentra en la capilla de la Universidad Técnica de Otaniemi, Finlandia, diseñada en 1957 por Kaija y Heikki Siren, su referente occidental más inmediato.


EL LUGAR

La iglesia se encuentra ubicada cerca a Tomamu, en el corazón de la isla de Hokkaido, al norte de Japón. En realidad es una pequeña capilla que pertenece al hotel Alpha Resort, especializado en organizar la perfecta luna de miel para recién casados.

 Vista del paisaje circundante. Las "cicatrices" en los cerros son pistas de esquiar.


En Japón es común que los hoteles ofrezcan espacios para bodas cristianas, sintoístas y budistas, según la preferencia del cliente. El Alpha Resort está compuesto de varios equipamientos hechos en una arquitectura que remeda la del norte europeo y organiza sus habitaciones en unas grotescas torres de interior kitsch, que se yerguen espantosamente sin ninguna consideración a su entorno ni ningún tipo de integración al paisaje (y a las que por ende todas las publicaciones de arquitectura se han esforzado en ocultar).


Ando, entonces, pareciera empezar organizando su capilla de espaldas a estos esperpentos, separándola por una pared en L, estableciendo un recinto sacro aislado de lo mundano y enfocando todas las visuales hacia un bosquecillo de árboles de haya ubicado al frente del templo en el que discurre también un arroyuelo.

Iglesia del agua y arroyuelo. Foto cortesía de Shinkenchiku-sha

EL PARTIDO

La arquitectura de Ando se fundamenta en un claro orden geométrico. La composición de la iglesia sobre el agua se basa en la intersección de dos volúmenes (un prisma de base cuadrada de 15 m de lado y un cubo de 10 m de lado) que comparten una esquina en un área de 5 x 5 m.


Esquemas cortesía de Tadao Ando Architect & Associates

El aspecto más notable es que Ando ha sustituído la pared frontal del templo, en la que generalmente se disponen imágenes divinas de determinado significado religioso, con una representación más viva y elocuente de la representación del Creador: la naturaleza misma. De esta forma se provee un escenario vivo, multicolor y siempre cambiante, que va desde las paletas sepias en otoño, los glaucos matices del invierno, las floridas manchas en primavera, los intensos verdes en verano.

El conjunto se separa del hotel, como dijimos, por dos brazos en L de 39.45 m y 75.425 m ubicados al este y sur respectivamente, permitiendo al usuario descubrir la iglesia al rodearla e ingresar por el extremo norte.

El estanque al frente de la iglesia es un rectángulo de 45 x 90 m, dividido en cuatro plataformas de 15 m, establece un recinto virtual, una plaza acuática perfectamente visible pero con la que el usuario no puede establecer contacto físico y que comunica la iglesia con la naturaleza. Al mismo tiempo el espacio de la capilla se extiende al exterior, manteniendo un vínculo visual y simbólico con la cruz de metal localizada en medio del estanque. El hecho de trasladar a la cruz fuera del interior de la iglesia de hecho incrementa su impacto visual.

Esquema cortesía de Tadao Ando Architect & Associates

EL PROYECTO


Tras rodear la pared en L, el visitante asciende y desciende unas pequeñas escalinatas que rodean un espacio definido por cuatro cruces, las que definen un cubo virtual entendido como un espacio divino que se dispersa hacia los puntos cardinales. El espacio interior a las cruces es una pequeña placita de techo de vidrio, en la que se hallan dispuestas unas bancas en su perímetro.

Foto cortesía de Philip Jodidio

Las cruces, de 50 cm de espesor se hallan dispuestas de tal manera que sus vértices extremos se separan por apenas 5 centímetros, aumentando el dramatismo de la composición.


En una referencia más etérea a la forma primigenia que les dio origen, las cruces se hallan envueltas por un cubo transparente, una estructura de metal recubierta con cristal laminado.


Tadao Ando, resume así la experiencia de la aproximación desde el cubo de luz a la capilla: "La aproximación al conjunto se realiza siguiendo la trayectoria del muro exento y ascendiendo por una suave ladera hasta llegar a la zona de acceso, definida en sus cuatro lados por un vidrio mate blanco. Este recinto de luz, en el que se alzan cuatro cruces contiguas, se mezclan la luz solar, -intensa y directa-, y la luz filtrada a través del vidrio mate, envolviendo a los visitantes en un sutil contraste que da solemnidad al lugar.
 
Imágenes 3D Carlos Zeballos
En el corte, la pared curva es de concreto, pero la hice transparente para que se vea el detalle de la escalera.

Del recinto parte una escalera, oscura y curvada, que conduce a la repentina visión de una quinta cruz y del lago azul oscuro. El horizonte separa el cielo de la tierra, lo sagrado de lo profano. El paisaje va cambiando gradualmente de apariencia, en una transición en la que los visitantes pueden sentir la presencia de la naturaleza y de lo sagrado. la luz del sol, el lago y el cielo continuarán entonando distintas melodías.
"

Foto cortesía de Philip Jodidio

Al lado de la capilla se ubica un pórtico de concreto de 6.2 m de alto, sosteniendo una viga que se extiende 15.9 m. Este pórtico simbólicamente refuerza la idea de transición de lo profano a lo sacro, mientras que funcionalmente acoge la mampara corrediza que limita entre la capilla y el estanque. De esta forma, cuando el clima lo permite, es posible correr la mampara maximizando la relación íntima de la capilla con su entorno. Para no interrumpir la continuidad de la superficie acuática, el carril de la mampara se encuentra ligeramente sumergido, siendo imperceptible a la distancia. Este detalle me pareció muy especial y original, hasta que visité la Casa estudio de Luis Barragán en México, y descubrí de dónde se había inspirado Ando para hacer su mampara.



En una esquina de la capilla, contigua a la escalera semicircular y discretamente escondidos bajo el cubo de luz se acomodan tres salas de espera así como servicios higiénicos, dispuestos en torno a un espacio cilíndrico de vidrio que recibe iluminación cenital a través de cuatro superficies vidriadas (aquellas que conforman el piso de la plaza de las cruces).


La capilla se separa de la zona de espera por una grada semicircular que ayuda a definir el cilindro de la entrada. De allí el visitante es conducido a la sala de espera que es el cilindro que se ve en la foto y que está inscrito debajo del cuadrado de las 4 cruces. Debajo de esta planta se ubican los calderos para calefacción. No olvidemos que la iglesia está en Hokkaido, donde se pueden llagar a inviernos de -30 grados.

Croquis básico de la primera planta de la iglesia. De haber sabido en aquel entonces que mi moleskine se convertiría en un blog, había hecho los dibujos más prolijos... sorry!


EL INTERIOR

El interior de la capilla es de una impecable sobriedad. Cinco filas de bancas de madera dispuestas en pares a cada lado de la sala, de un simplísimo diseño, son acompañadas por dos sillas diseñadas por Ando, que recuerdan al mobiliario de Charles Renie Mackintosh y unos floreros de forma cónica invertida dispuestos sobre un armazón de madera.


Las paredes de la capilla alojan unas fenestraciones que proveen una fuente lumínica estableciendo una pauta junto a la retícula del concreto visto, típica de las construcciones de Ando. El piso es recubierto por losas de granito negro.


DETALLES

La región de Hokkaido es famosa por su clima frío, debido a los vientos que descienden de Siberia. Para tal efecto, a las paredes de 25 cm de concreto se les ha añadido un recubrimiento térmico de 5 cm y otro interior de 60 cm, logrando un espesor de 90 cm. Las paredes fueron vaciadas in situ y una técnica especial mezcla y de vibrado le da al concreto una suavidad única, como si estuviera recubierta de vidrio, a la vez que permite a la luz reflejarse y desmaterializarse provocando un múltiple juego conforme varíen las horas del día o el día del año.

La poza de agua, hacia la cual descienden suaves colinas de césped, se halla dividida en plataformas de 15 m que se escalonan junto a la pendiente y desaparecen en un colector al final del estanque. De esta manera se añade a las cualidades visuales del estanque, el murmullo de las pequeñas caídas de agua.

"Quiero darle al poder de la naturaleza una presencia en la sociedad contemporánea y proveer de este modo la clase de lugares estimulantes que hablan directamente a cada sensación del hombre como un ser vivo, corpóreo. Es más, recuperar de los estratos de la historia no la forma o el estilo, sino la visión esencial de la naturaleza y la vida que discurre desde su raíz. El espíritu de la cultura, en otras palabras."



- ARQUITECTURA RELIGIOSA CONTEMPORÁNEA

27 enero, 2007

LA CASA DE LA CASCADA


ENGLISH VERSION

Hablar del trinomio paisaje, agua y arquitectura evoca necesariamente a la Casa de la Cascada o Fallingwater, la casa que Frank Lloyd Wright diseñara para el comerciante y filántropo Edgar J. Kaufmann y su esposa Liliane en 1935, en Pennsylvania, Estados Unidos. A más de 70 años después de haber sido construída, Fallingwater es sin duda el mejor ejemplo de la arquitectura estadounidense y sigue impresionando por su composición espacial, por el innovador uso de su materiales y sobre todo por su perfecta integración al paisaje circundante. Fallingwater, la residencia privada más famosa del siglo XX, logra armonizarse con su entorno natural proponiendo una sucesión de volúmenes puristas que dan la impresión de levitar sobre el agua. Como dijera Franklin Toker en su fascinante Fallingwater Rising, "Visitar la Casa de la cascada tiene poco que ver con arquitectura o ingeniería: la calidad que percibimos aquí es esencialmente espiritual."

Foto Cortesía del Conservatorio de Pennsylvania del Oeste (WPC)

La casa, construida entre 1935 a 1937, no sólo devolvió fama mundial a un sexagenario y casi olvidado Wright (tenía 67 años y hacía una década no tenía un encargo importante) sino que a la vez permitió al mercader judío E.J. Kaufmann ganarse el respeto de la prejuiciosa y antisemita sociedad de Pittsburgh en los años 30. Edgar Kaufmann hijo también tendría un papel importante en la fomentar la relación de su padre con el arquitecto, aunque su protagonismo ha sido cuestionado por investigadores como Toker. Lo que no se le puede negar es su desprendimiento, ya que gracias a Edgar Kaufmann hijo la Casa de la Cascada pudo conservar intacta su arquitectura, su mobiliario y tapicería (también diseñados por Wright específicamente para la casa), su fina colección de arte, y el entorno natural que los Kaufmann tuvieron a bien recuperar y proteger. Gracias a él la casa está hoy abierta al público.

E.J. Kaufmann y Wright en el Taliesin (Foto cortesía de WPC)

La casa se ubica apostada sobre el Arroyo del Oso (Bear Run) que en su corta trayectoria describe una U antes de desembocar en el río Youghiogheny, en una zona boscosa cerca de Ohiopyle, antiguamente deteriorada por actividad minera. Luego de ser adquirida por los Kaufmanns, el área fue ecológicamente recuperada y paisajísticamente mejorada.


A la izquierda abajo, Fallingwater. Arriba, río Youghiogheny (Foto Thomas Heinz, cortesía WPC)

Analizando el sitio Wright observó que no son una sino dos cascadas que cortan el sentido de la corriente en diagonales opuestas. De la misma forma estableció sus volúmenes rotando la dirección de sus voladizos 90 grados y logrando un escalonamiento progresivo de los volúmenes horizontales, que parecen flotar libremente sostenidos por la rígida pureza del volumen vertical de la chimenea que los sostiene.


Nueve meses transcurrieron desde la primera vez que Wright viera el terreno hasta que plasmara que el proyecto viera la luz en un plano. Durante ese tiempo, se han documentado por los menos 3 visitas de Wright a Bear Run, en las que el maestro concibiera el edificio en su cabeza. Ni una sola línea fue dibujada en ese tiempo, ya que Wright solía decir "Concibe el edificio en la imaginación, no en el papel sino en la mente... Déjalo vivir allí-tomando forma definitiva gradualmente antes de comprometerse con el tablero de dibujo. Cuando aquella cosa viva para ti, comienza a planearlo con herramientas. No antes...". Así pues, nueve meses estuvo Fallingwater en la cabeza de Wright, y luego fue dibujada en tan sólo 140 minutos. Durante ese lapso, muchos elementos hubieron de confluir en la mente de Wright para producir un resultado tan peculiar: desde sus trabajos previos en la Casa Robie, la Casa Gale o el Taliesin hasta la propia influencia de los arquitectos europeos. Desde las formas suavizadas y terrosas de San Ildefonso Pueblo que le fascinaban, hasta los dibujos japoneses de cascadas que coleccionaba producto de su viaje a Japón .

Vista de la cascada Ono, por Hokusai. Fuente, F. Toker

BASAMENTOS
Wright basó su composición en el arreglo de volúmenes horizontales y verticales dispuestos dinámicamente. Para lograr una sensación de ligereza, dispuso las terrazas en voladizo, apoyadas sobre macizos soportes de sección trapezoidal empotrados en la roca. Wright asoció este concepto estructural a la forma cómo un mesero carga una bandeja sobre sus dedos.

Vista de los soportes. Imagen Carlos Zeballos

Imagen de los soportes y la escalera hacia el Arroyo del Oso (Foto cortesía de WPC)

Sobre los soportes, dispuso unas vigas de concreto armado en el piso de aproximadamente un metro de ancho, las que, junto a unas viguetas transversales formaron una parrilla sobre la que se sotiene la terraza en voladizo. Al parecer E.J. Kaufmann desconfió del cálculo estructural de Wright y secretamente aumentó acero en la estructura, lo que motivó la ira del arquitecto quien le recriminó su falta de confianza. Sin embargo, Wright se equivocó en el cálculo estructural. Gracias a ese acero extra los voladizos no colapsaron, sin embargo ya en los años 90 se observaba una deflexión de hasta 20 cm. Trabajos de postensado en el 2001 lograron estabilizar la estructura, pero costaron 11,5 millones de dólares, unas 100 veces el costo original de la casa.

Parrilla estructural. Imagen Carlos Zeballos
PRIMER NIVEL

Lo primero que llama la atención de la casa de la cascada es su ausencia de un "gran ingreso" como era costumbre en la residencias de la época. Por el contrario, la puerta principal se encuentra cuasi escondida en la parte posterior de la casa. Al ingresar, los bajos techos, las grandes ventanas y la ausencia de paredes al interior de la sala conducen la vista hacia el paisaje. El sonido de la cascada es omnipresente aunque la misma es invisible al interior de la casa. El piso de piedra y el enchapado pétreo de la chimenea se fusiona con la roca viva en la que la construcción está inserta. El diseño interior parece salir de la propia casa y la colección de arte, preferentemente basada en arte asiático y latinoamericano, coadyuva en otorgarle un aire de misterio al interior.

Primer nivel (cortesía de WPC)
Primer nivel. Imagen Carlos Zeballos

Interior de la sala primer nivel (cortesía de WPC)
SEGUNDO NIVEL

Un amplia terraza se extiende frente al dormitorio de los Kaufmann, visualmente integrado al paisaje. Algo que llamó mucho mi atención es que el servicio higiénico también posee grandes ventanas hacia el exterior, a diferencia del típico baño que es un cubículo cerrado. No se puede negar que E.J. tenía estilo hasta para ir al baño... A diferencia del servicio higiénico, el cuarto de baño se ubica en una parte más interna. El vestidor es un volumen más opaco, al que Wright aplicó una ventana vertical que recorre los tres niveles.

Segundo nivel (cortesía de WPC)

Segundo nivel. Imagen Carlos ZeballosDormitorio principal. Foto cortesía R.Bean

TERCER NIVEL

Mucho más pequeño es el tercer nivel, que alberga las habitaciones de Edgar Kaufmann hijo. Estas son básicamente un pequeño espacio para la cama al lado de la terraza, también ampliamente iluminada por ventanales (las ventanas no tienen marco en la esquina, lo que le da una transparencia notable para la época) y el estudio, al que finalmente Edgar se mudó ya que su "dormitorio" era muy pequeño. Hay también una conexión entre ambas terrazas, aunque probablemente haya sido poco usada.

Tercer nivel (cortesía de WPC)Tercer nivel. Imagen Carlos Zeballos
Dormitorio de E. Kauffman Jr. Foto cortesía R.Bean

LA CASA DE HUÉSPEDES

Luego de inaugurada Fallingwater, quedo claro que la habitación de Huéspedes en el segundo nivel sería insuficiente para los frecuentes visitantes a la casa, por lo se encomendó a Wright una casa para huéspedes, un poco más arriba que la casa principal. Ésta se halla conectada por una escalinata semicircular cuyo techo (apoyado en tubos de metal en un solo lado para reforzar su carácter etéreo) se pliega conforme se va ascendiendo en el terreno.

Acceso a la casa de huéspedes. Foto cortesía R.Bean
La casa de visitas mantiene el estilo de la casa principal, cuenta también con magníficas visitas y con una piscina propia.
Casa de huéspedes (cortesía de WPC)

Más de 2 millones de visitantes han peregrinado hasta la casa Casa de la Cascada en este escondido paraje norteamericano. El conocido actor y aficionado a la arquitectura Brad Pitt recientemente comentó: "Yo tenía un sentido visual de La Casa de La cascada, pero experimentarla en persona, escuchar el sonido de la cascada discurriendo bajo la casa y el aroma de la madera en la chimenea, fué mejor que nada que yo hubiera podido imaginar...". Bueno, aún no se puede reproducir el aroma de la madera en la chimenea, pero esta animación hecha por la gente de Digital Urban, da una aproximación muy impresionante de la casa y su entorno.



El contextualismo de la casa con su paisaje, utilizando un lenguaje arquitectónico modernista, la rica articulación táctil del las superficies interiores en concordancia con el dramatismo volumétrico exterior, la sutil integración de su mobiliario y su patrimonio artístico hacen de la Casa de la Cascada la obra arquitectónica más importante en EEUU. cuyas referencias continúan hasta hoy. Parafraseando otra vez a Toker, "Nunca hubo una casa como Fallingwater. Nunca más la habrá".


- ENLACES EXTERNOS


Thank you so much Dr. Ernie and Sandra Manders for your kind hospitality!