15 agosto, 2008

MONASTERIO DE SANTA CATALINA. AREQUIPA

Pileta en la Plaza Zocodober. Al fondo la cúpula de la iglesia.

Siempre que puedo me gusta visitar el Monasterio de Santa Catalina, en Arequipa, Perú. Esta joya de la arquitectura colonial en Latinoamérica, es el monumento más famoso de Arequipa y Patrimonio de la Humanidad por UNESCO. Pero no es sólo por su rica historia de más de 400 años, por su peculiar estilo (producto de una turbulenta historia sísmica, del mestizaje y la innovación de los alarifes), por su impresionante estado de preservación, o por el valioso compendio pictórico de su rica pinacoteca.

Imagen del claustro Mayor, el más grande del monasterio, construido entre 1715-23 con sus paredes de color naranja encendido. Alrededor del claustro se ubican una serie de 32 pinturas. Al fondo se observa la cúpula de la iglesia.

Lo que más me atrae de esta ciudadela es su intermitente y cautivante tejido urbano, su riquísima variedad y calidad espacial, su dramático tratamiento de la luz, su abrupto y sorprendente manejo de escala, su admirable definición de dominios, su estimulante uso del color y la nobleza y masividad de sus edificios, que se hace a veces transparente mediante arquerías o elementos sutiles. Todo ello orquestado magistral y coherentemente en un lenguaje sobrio, sencillo y sin aspavientos, propio de un convento de clausura.

Ondulante recorrido de la calle Toledo
Masivo, contundente y austero juego de volúmenes, característico de la arquitectura colonial arequipeña.

UBICACIÓN

El Monasterio de Santa Catalina se encuentra a una cuadra hacia el norte de la imponente Plaza de Armas de Arequipa. Urbanamente se distingue del resto del damero colonial ya que ocupa una manzana y media del mismo.



A pesar de ello, hasta antes de 1970 los arequipeños no tenían idea de lo que acontecía tras sus callados y sólidos muros. De hecho, es muy difícil encontrar fotografías antiguas del monasterio; inclusive guías turísticas de 1960 prescindían del conjunto monástico, que curiosamente es ahora el símbolo por excelencia de la arquitectura colonial arequipeña.

La fachada sobre la Calle Santa Catalina, antes de la restauración en 1970, cuando sus muros se mantenían pintados. Foto cortesía de Arkinka.

Luego de 1970 el monasterio se dividió en dos partes, una antigua que se abrió al público y otra moderna, que es donde viven actualmente las monjas en clausura. A ellos se suma la Iglesia de Santa Catalina, la que está lógicamente abierta al público, y a la que acceden las monjas desde un ámbito no visible.

Fachada principal de la Iglesia, en cuya portada se encuentra una imagen de de Santa Catalina de Siena. En la torre del campanario, construida en 1748, hay 4 campanas.

BREVE HISTORIA

En 1576 Doña María de Guzmán, una rica y adinerada viuda, decidió a sus 30 años entregar todos sus bienes para la construcción de un monasterio en honor a Santa Catalina de Siena, de la que sería su primera priora. El primer monasterio fue erigido en un terreno modesto compuesto por 4 solares, pero adiciones y donaciones importantes lo harían extenderse hasta ocupar una manzana y media en alrededor de 20,000 m2. Esta expansión es producto de la donación de Fray Juan de Almoguera (1660-1672), y que según Zamácola
“…diole más extensión al terreno, sin reparar en el perjucio que causaba a la ciudad y al público cortando dos calles rectas”.
Vista del monasterio (el norte se ubica a la derecha de la imagen). Nótese cómo el tejido más orgánico se encuentra más hacia el norte, mientras que los claustros rectangulares se ubican hacia el sur. Imagen Google Earth

A lo largo de los siglos XVII y XVIII muchas monjas de familias pudientes ingresaban al convento, pagando importantes sumas y construyendo sus propias celdas y las de sus sirvientes y esclavos. Algunas veces niñas ingresaban al convento sólo por algunos años, pues era símbolo de estatus entre las familias ser educado en un convento o monasterio. Las religiosas pasaban los días entre rezos, cánticos, meditaciones, actividades educativas, labores domésticas e incluso preparación de alimentos que algunas veces ofrecían al público.



Entre todas las religiosas que habitaron en el convento, la más famosa es Sor Ana de los Ángeles Monteagudo, piadosa mujer que llevó una vida de austeridad y que llegó a ser priora del monasterio, y a quien se le atribuye la capacidad de predecir hechos. Diversos hechos milagrosos la llevaron a ser beatificada por Juan Pablo II, no sin cierto temor entre la población mistiana, ya que según la leyenda el día que la santifiquen el volcán Misti reventaría. En realidad, lo que la humilde mujer dijo fue “no me considero digna de que me llamen santa. Eso es tan improbable como que el Misti reviente”.

Calle Sevilla. El foco visual del fondo, enmarcado por soberbios contrafuertes, corresponde a la antigua iglesia de Santa Catalina, posteriormente convertida en cocina.

TRAZADO URBANO

La sucesión de plazas, patios y callejuelas, producto de las modificaciones impuestas a través de los siglos conforman un paisaje urbano coherente, pero complejo, por momentos laberíntico, muy rico en sensaciones visuales y espaciales. Patios de proporciones cuadradas definidos por claustros en la zona sur contrastan con una trama más irregular y orgánica en la zona norte, que es más antigua.

Planta del Monasterio antiguo

Espacios concatenados a lo largo de una secuencia de calles y plazas que establecen un dominio paulatino y claro entre el espacio público y el privado.

Vista de la Calle Córdoba, con sus tradicionales maceteros de geranios contrastando con la pared blanca de sillar.

Calles amplias definidas por muros altos encuentran escala humana mediante arcos que las atraviesan. Callejuelas estrechas definidas por construcciones bajas de techo de teja nos apuran el paso y de pronto nos conducen a adorables placitas, o descubren generosos huertos. De hecho, los nombres de algunas de ellas (Granada, Córdoba, Sevilla) nos permiten transportarnos al paisaje urbano andaluz. Recorrer el monasterio expone al visitante a una experiencia fenomenológica estimulante y variada.

Patio de los Naranjos, debido a los árboles de naranjo, presenta un característico color añil. Cada viernes santo, las religiosas representan la Pasión de Cristo en estas tres cruces verdes.

ESTILO

En palabras del arquitecto Frederick Cooper, el Monasterio de Santa Catalina es
“un valioso documento que afirma y corrobora la existencia ininterrumpida de una cultura arquitectónica viva, permanente y segura, encarna la vigencia continua que tuvo un ordenamiento constructivo y formal a la cual se integraba y subordinaba la creación personal.”
Efectivamente el estilo constructivo del monasterio, llevado a cabo hábilmente por alarifes, diestros en el tratamiento del sillar (piedra volcánica pusolánica de color blanco, predilecta en las construcciones arequipeñas antiguas) pero desprovistos de formación académica estilística, no difiere sustancialmente al resto de las construcciones de la Arequipa colonial.

Detalle de la cocina.Los juegos de luz y sombra producen efectos dramáticos y espacios cargados de gran espiritualidad. A ello coadyuva la fuerte incidencia solar característica del cielo arequipeño.

Sin embargo, la ciudad y el monasterio recorrerían caminos diferentes a partir del sismo de 1868, en que la primera se entrega a nuevos estilos foráneos, el higienismo, neoclasicismo y posteriormente el movimiento moderno, mientras que el último mantendría el estilo colonial austero del conjunto, sin mayores aspavientos ni cambios de estilo (que sí sufrieron otros templos, como la catedral, la iglesia de la Compañía, el templo de San Francisco, entre otros), haciendo primar el conjunto a la individualidad.

Otra vista de la calle Sevilla.

UNA DESCRIPCIÓN DEL CONVENTO

Para una interesante descripción del monasterio, citaré a la reconocida escritora francesa Flora Tristán, quien a su paso por Arequipa dejaría importantes testimonios de la ciudad colonial, en su libro “Peregrinaciones de una Paria”, en 1838. La cita está tomada d la revista Arkinka N. 31.
El Patio de la lavandería. Obsérvese el hermoso retranqueo de volúmenes con el que se resuelve esta esquina, que da lugar a una agradable placita.
“La iglesia del convento es grande. Los adornos son ricos, pero mal cuidados. El órgano es muy hermoso, los coros y todo lo relacionado a la música de la iglesia es objeto de cuidados muy especiales de parte de las religiosas. La distribución interior del convento es muy extraña. Se compone de dos cuerpos de construcción, uno de los cuales se llama el antiguo convento y el otro el nuevo. Este último comprende tres claustros pequeños muy elegantemente construidos.


Las celdas son pequeñas pero ventiladas y muy claras. En el centro del patio hay un círculo sembrado de flores y dos hermosas fuentes que alimentan la frescura y la limpieza. El exterior de los cuadros está tapizado con viñas. Se comunica con el antiguo convento por medio de una calle escarpada. Es éste un verdadero laberinto compuesto de una cantidad de calles y callejuelas en toda dirección y atravesado por una calle principal a la que se sube como por una escalera. Estas calles y callejuelas están cerradas por las celdas que son a su vez otros tantos cuerpos de una construcción original.


Las religiosas que las habitan se hallan como en pequeñas casas de campo. He visto algunas de aquellas celdas que tienen un patio de entrada bastante espacioso, como para criar aves y en donde se encuentra la cocina y el alojamiento de los esclavos. A continuación un segundo patio, en el que se han levantado dos o tres cuartos. En seguida, un jardín y un pequeño retiro cuyo techo forma una terraza.”

VER TAMBIÉN

08 agosto, 2008

BIENVENIDAS OLIMPIADAS DE PEKÍN 2008


Hace un par de meses, en un hotel en Pekín, quedé muy impresionado un comercial que mencionaba a un poeta chino quien, asombrado por los primeros juegos olímpicos en Londres 1908, se preguntaba si alguna vez los chinos podrían ser capaces de organizar unas olimpiadas. Un siglo después, hoy su sueño se hizo realidad en base a paciencia, arduo trabajo en conjunto y meticulosidad, todas características con las que se asocia la cultura china.

El "Nido de Pájaro" durante la inauguración. Foto cortesía Reuters

Estas olimpiadas, sin embargo, no se han visto exentas de polémica. Reclamos sobre la liberación del Tibet y sobre repetidas violaciones de derechos humanos han sido comunes, pero a diferencia de Moscú en 1980 y Los Ángeles en 1984, cuando EEUU y la Unión Soviética se boicotearon consecutivamente, en el caso chino lo deportivo (o tal vez los intereses comerciales) ha trascendido a lo político y los juegos se han inaugurado hoy a pesar de los muchos intentos de boicotearlos, con un despliegue artístico que marcará historia.


Para los arquitectos, estas olimpiadas han marcado un juego aparte. Los chinos han aprovechado una increíble oportunidad para dar al mundo lecciones de planeamiento urbano, diseño arquitectónico de vanguardia y alarde constructivo y tecnológico, y especialmente apertura al occidente.


Tal como comentáramos en este moleskine, la disposición de los equipamientos urbanos responde a una antigua tradición china del eje Norte Sur, y el desarrollo del parque olímpico se alinea con la ciudad Prohibida y el eje Tiananmen, además de referencias a las antiguas dinastías chinas.

Pero sobre todo ha llamado la atención la original propuesta de los ganadores del premio Pritzker Herzog & de Meuron para su Estadio Olímpico, apodado "Nido de Pájaro". La figura del estadio puede verse en todo lado en la capital china, en la televisión, en los taxis, en las pequeñas tiendas... es muy interesante cómo esta propuesta del duo suizo ha sido aceptada por la población y se ha convertido en un símbolo tan importante del desarrollo tecnológico del país; ello pese a su enorme costo y a que involucró el traslado de las familias de campesinos que vivían en esta zona.

Vista general y detalles del Estadio Olímpico

Ver aquí un video del interior del Nido de Pájaro

No me fue posible ingresar al estadio, pero por lo que he visto en diferentes medios la sensación espacial es muy dinámica. Lo que sí, desde afuera la escala es monumental.


El otro emblema ha sido la Piscina olímpica o Watercube de PTW Architects, basada también en una estructura orgánica similar a la de los corales. La proporción de la piscina es enorme, mucho más de lo que parece en los renders que han circulado por la web. La fachada un tanto monótona cobra vida en horas de la noche.


Desde que se hicieron públicas ambas obras, la arquitectura internacional ha dado un salto imaginativo enorme. Propuestas avezadas inspiradas en estas obras han sido planteadas para otros lugares en China o en muchos otros sitios en el mundo, como en Dubai, donde se ha venido planteando una arquitectura experimental.

El Watercube en construcción. Foto cortesía de xiaming

Pero junto con estas afamadas obras, existe una multitud de excelentes edificios deportivos planteados por arquitectos internacionales o chinos poco conocidos, que acompañan y coadyuvan en la enorme tarea de congregar las diferentes disciplinas deportivas.


A ellos se suma la Villa Olímpica para los atletas, la que después de las olimpiadas se convertirán en viviendas populares.

Departamentos de la villa olímpica.
El Hotel-Antorcha: cuando la fiebre olímpica se convierte en delirio. Me pregunto si el boicot a la antorcha olímpica hubiera tenido éxito ¿habrían quemado a este edificio en su lugar?

Además, contiguo al Parque Olímpico se ha construido un parque temático que resume en un sólo lugar la muchas culturas de distintos rincones de la China, contruidas con técnicas autóctonas y atendidas por pobladores de estas regiones.

Usando técnicas tradicionales, se ha construido este parque temático representando diversas regiones de la extensa China. Un comprimido muestrario de folklore y tradición, o la versión china de Disneylandia.

Presionar aquí para ver un video en 3D del principal equipamiento olímpico en Pekín.



Además del equipamiento olímpico, otras inversiones públicas como el Terminal 3 del Aeropuerto Internacional por Foster y privadas como la torre CCTV por Koolhaas han transformado a Pekín en una ciudad de vanguardia arquitectónica, a la que se suma su riquísimo Patrimonio Cultural.

Esperamos que las olimpiadas sean todo un éxito y que sirvan como un impulsor de un futuro desarrollo urbano planificado y de obras arquitectónicas de calidad. Al mismo tiempo, que la apertura hacia el occidente demostrada, inpensable hace un par de décadas, sea un paso positivo para la resolución de problemas políticos, sociales, ambientales y de derechos humanos que han sido ampliamente criticados al gigante asiático.

VER TAMBIEN/SEE ALSO:

- ARQUITECTURA MODERNA EN PEKÍN

- ARQUITECTURA TRADICIONAL EN PEKÍN

- OTRAS OBRAS DE HERZOG Y DE MEURON

05 agosto, 2008

TEATRO NACIONAL DE CHINA, PAUL ANDREU.


En anterior oportunidad hemos comentado la importancia de la Ciudad Prohibida y la Plaza Tiananmen como elementos centrales del Beijing, la capital de China, que era concebida a su vez como el país del centro del mundo. Por ello resulta realmente sorprendente encontrar a una cuadra del centro de la cultura china, una obra que se caracteriza por su estilo futurista y escultórico y formalmente completamente diferente a su entorno urbano: el Gran Teatro de Nacional de China.

Iniciada en el 2001 y culminada en el 2007, es obra del arquitecto parisino Paul Andreu, quien es reconocido internacionalmente por obras tan importantes como el Museo Marítimo de Osaka y especialmente el famoso Gran Arco de la Defensa de París (Nota: El proyecto de La Grande Arche fué concebido por Johann Otto Von Spreckelsen quien se asoció con Andreu para cumplir con las formalidades del concurso. Lamentablemente Von Spreckelsen falleció antes de terminarse la construcción, la cual fué completada por Andreu. Agradezco el comentario del arquitecto Carlos Fuensalida, de Urbalis. Credit where is due, como se dice en inglés).


Como puede verse, el arquitecto gusta de formas puras, impactantes, monumentales.


“Yo he sentido que este lugar es muy importante, dado que aquí está la plaza Tiananmen y el Gran Salón del Pueblo, por tanto aquí había historia, poder y ahora cultura, y el teatro es cultura.”


El Gran Teatro emula una gigantesca perla emergiendo de una laguna. La concepción de esta obra simboliza un tránsito gradual de lo cotidiano a lo sublime, por lo que la entrada es un pasaje cristalino subacuático de 60 m, dejando a la fachada intacta y sin fenestraciones.



Sin embargo, a su proyecto en Beijing no le han faltado detractores, dado el costo el mismo, su controversial forma y su llamado carácter “elitista” en un país que, a pesar de su desarrollo comercial, aún se llama comunista. En cierto modo no les falta razón, el proyecto del francés se halla inmerso en una zona caracterizada por un tejido urbano compuesto por casas-patio, y la forma ovoide no se integra a ningún elemento circundante, si no que asume un protagonismo como elemento escultórico radicalmente diferente.



Andeu contesta a sus críticos:
“Por supuesto, se debe ser respetuoso con los edificios pero también tiene que buscarse ser diferente. Por tanto, realmente decidí que propondría algo nuevo, algo creativo. Pensé ‘Hagamos una clase de isla en el agua, algo como en los cuentos, las leyendas que no puedes tocar, pero puedes ir por debajo para ingresar’. Es un cuento de la gente descubriendo un paraíso, el descubrimiento de un sueño de ficción: el teatro es eso, la ópera es eso.”
A pesar de las críticas, el teatro de Andreu se ha destacado como un icono del desarrollo de China y un complemento al equipamiento olímpico y comercial que ha surgido en la capital china, pero, y tal vez más importante que eso, es un lugar de encuentro donde la gente suele reunirse, pasear, o simplemente disfrutar de los interesantes reflejos de esta “nave espacial” flotando en el agua. Muchos de ellos no acuden específicamente a las funciones de teatro u ópera, pero aún pueden disfrutar de este espacio.



Precisamente el nivel público del edificio es un parque trabajado en niveles, el visitante se acerca al nivel más bajo mediante unas pequeñas rampas y descubre la imponente forma de la perla, especialmente interesante de noche.


La poza de forma rectangular cuyos lados y esquinas han sido redondeados, tiene unas bruñas subacuáticas que nacen radialmente desde la perla y que acrecientan visualmente su centralidad.

La estructura elíptica se ubica excéntricamente hacia el sur de la poza, y si bien el eje mayor de la elipse se encuentra orientado de este a oeste (212.20 m), el diseño hace honor al eje mágico de norte a sur (143.64 m) al abrir enormes ventanales que conforman la fachada principal y posterior de la figura ovoide.



La estructura del exterior está formada por una grilla compuesta por paralelos y meridianos, y recubierta por paneles de titanio, que dan un mejor acabado y reducen el costo en mantenimiento. Los paralelos son también enfatizados en la fachada a manera de bruñas, que colaboran para dotar de cierta textura al revestimiento metálico.

Algunos de las protuberancias que sostienen los paneles son iluminadas aleatoriamente, dando una apariencia de cielo estrellado.

El ingreso a la sala es un evento dramático. En principio la plaza de ingreso se encuentra excavada del nivel de la plaza y un amplio lobby recibe al visitante que desciende para adentrarse en las entrañas de este extraño objeto de apariencia extraterrestre.

Ingreso a la ópera
Lobby de acceso.

Pero sin duda el efecto más interesante se logra al cruzar una sala hipóstila debajo del agua, cuyos reflejos bañan el espacio de una atmósfera bucólica haciendo que visitante partícipe de una experiencia que trasciende lo mundano para transportarlo al mundo mágico de la música, el teatro y la ópera.

Vista diurna y nocturna del ingreso subacuático.
Interesante juego de reflejos sobre la estructura al ingreso del complejo

La estructura de titanio cubre una superficie de 150,000 m2, alojando un teatro para 1040 personas, un salón de ópera para 2461 espectadores y una sala de conciertos con 2017 asientos, en un total de aproximadamente 5500 asientos.

Fotos cortesía de Getty Images
“Confío realmente que en 20 o 30 años, la gente al ver la ópera piense ‘Esta es arquitectura china típica’. Está enraizada en China, ningún pedazo de piedra vino de otro lado.”
decía Andreu.


No creo que haya que esperar tanto. Los pekineses se han acostumbrado a ver al Gran Teatro como parte de su paisaje urbano, y lo muestran orgullosos como símbolo del avance tecnológico de este país, así como de su preocupación por la difusión de la cultura.


Agradezco la gentileza de Gladys Zeballos por enviarme estas fotos

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